La Emprescuela

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By Jesús LópezBusinessMarketing
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La Emprescuela episodes

  • 88. Cuánto tiempo me doy para validar mi idea de negocio
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre esa primera fase inicial por la que tiene que pasar cualquier emprendedor para montar su negocio. Al principio, cuando estamos estructurando nuestra idea de negocio y nos lanzamos al mercado, no tenemos ninguna certeza de qué va a ocurrir con nuestro proyecto. Y algo que podría ocurrir (que de hecho, ocurre en la gran mayoría de los casos por desgracia), es que nuestra idea de negocio fracase.
    Por ello, hoy vamos a hablar sobre si tenemos que ponernos una fecha límite para evaluar si nuestra idea de negocio ha funcionado o no. Sobre cuánto tiempo tenemos realmente para decidir si cerramos el proyecto y nos dedicamos a otra cosa, o si continuamos trabajando en ello.
    Tu negocio muere cuando te quedas sin dinero
    Esto lo hemos hablado ya en algún que otro episodio. El único momento en el que un negocio no tiene más remedio que extinguirse, es aquel en el que se queda sin efectivo. Si no hay dinero en el banco, y no eres capaz de conseguirlo, se acabó. Y eso aplica incluso para negocios que funcionan. Si nos quedamos sin liquidez y no podemos conseguir dinero a corto plazo, el negocio muere.
    Por ello, el único momento real en el que podríamos llegar a la conclusión de que tenemos que cerrar, y que nuestra idea de negocio ha fracasado, es aquel en el que nos quedamos sin dinero.
    Si este momento ocurre, tendremos que buscar otra fuente de ingresos para poder vivir, y normalmente suele ser buscar un empleo. Así que, de momento, dejémoslo ahí: una señal clara de que tenemos que dejar nuestra idea de negocio y dedicarnos a otra cosa (normalmente, un empleo), es que nos hemos quedado sin dinero y el negocio no arranca. Si eso ocurre, búscate un empleo, y si en un futuro puedes y quieres, vuelve a tu idea de negocio, con más efectivo.
    La línea roja del primer año
    Otro indicador que nos permitirá medir si nuestro negocio tiene futuro, o si por el contrario no hemos conseguido nada y deberíamos dedicarnos a otra cosa, es el primer año de actividad.
    ¿Qué hemos conseguido en el primer año con nuestro negocio? Si hemos conseguido clientes, y hemos conseguido ingresos recurrentes (aunque sean bajitos), y podemos sacar un sueldo como para poder mantenernos, es una buena señal que nos indica que podemos seguir tirando hacia delante.
    Si por el contrario, ha pasado todo un año y no conseguimos vender nada (o prácticamente nada), tenemos una alerta roja que nos está diciendo, que o bien cambiamos algo en nuestra idea de negocio, o bien nos dedicamos a otra cosa, porque seguir tal cual no nos permitirá vivir de ello.
    Un año es tiempo más que suficiente para conseguir ingresos (aunque sean bajitos) en un negocio digital lean (no hablamos sobre negocios que requieran una gran inversión de tiempo para poder ponerlos en marcha). Si nuestro proyecto ha sido montar una consulta online de psicología, o de dietética, o una academia (véase negocios que no requieren mucho tiempo para ponerlos a funcionar), y en todo un año no somos capaces de conseguir clientes y de generar ingresos recurrentes, no lo estamos haciendo bien.
    Llegados a este punto, podemos hacer dos cosas:
    Si tenemos dinero en el banco como para continuar más tiempo, analizar la situación, detectar el problema por el cual no conseguimos ingresos, y plantear una solución a corto y medio plazo para empezar a ingresar dinero.
    Si nos estamos quedando sin efectivo, y no vemos probable generar ingresos a corto plazo, es mejor cerrar pronto y buscar otra fuente de ingresos. Ya volveremos cuando tengamos efectivo en el banco, pero lo que no podemos hacer es quedarnos a cero. Aquí, podemos buscar un empleo que nos permita compaginar en cierta medida lo que estábamos haciendo, y seguir poco a poco desarrollando nuestra idea de negocio.
    Cómo sé que he validado la idea de negocio
    Sí, hemos dicho que podemos darnos el plazo de un año para validar la idea de negocio, pero, ¿qué consideramos como validar la idea de negocio? ¿Si vendo una vez y consigo 1€, he validado la idea de negocio?
    Pues hombre, no. Aquí no hay una regla establecida, habría que aplicar el sentido común. Decimos que se ha validado la idea de negocio cuando conseguimos ingresos y clientes recurrentes. Si somos capaces de cubrir todos los costes, nuestro sueldo y vivir de ello llegando al objetivo de ventas mensual que nos hayamos propuesto, entonces sí hemos validado la idea de negocio.
    Es decir, antes de lanzar, habremos tenido que hacer nuestro CANVAS, donde detallamos el modelo de negocio. Ahí tuvimos que poner cuáles eran las fuentes de ingresos, y cuántos ingresos queríamos tener para poder vivir de nuestro negocio. Pues bien, si estamos logrando llegar a esa cifra, o acercándonos mucho, podríamos decir que hemos validado el modelo de negocio.
    Por supuesto, lo normal es que esa cifra de ventas vaya aumentando poco a poco, hasta que se estabilice en un techo. No hace falta llegar al tope para decir que hemos validado la idea de negocio, pero sí tener cierta certeza de que este negocio es capaz de generar esos ingresos.
    Por poner cifras, si somos una sola persona que ha montado un negocio digital lean (que no tiene costes fijos más allá de nuestro sueldo, y poco más), si al año de haber empezado estamos generando 1000€ mensuales de forma recurrente, sí podríamos decir que hemos validado nuestra idea de negocio. Pues aunque aún sean poquitos ingresos y tengamos poquitos clientes, hay gente dispuesta a pagar por nuestros servicios como para generar, al menos, esos 1000€ al mes.
    Por otro lado, si estuviéramos generando 50€ al mes pasado el primer año, algo no va bien. Por ello, o bien cambiamos algo en nuestro negocio, o empezamos a dedicarnos a otra cosa.
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    11 min
  • 87. Cómo aparecer en la primera página de Google
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre Google. En concreto, de algunas técnicas básicas para posicionar mejor nuestra web, y si lo hacemos bien y no hay demasiada competencia… ¡Nos pondremos los primeros!
    Cómo posicionar mi web en Google
    Lo que vamos a ver en este episodio consiste en SEO on-page, es decir, SEO del bueno. Nada de comprar enlaces ni hacer cosas raras. Simplemente se trata de entender lo que están buscando los usuarios y tratar de responder a través de nuestra web de la mejor forma posible a esa intención de búsqueda. Y haciendo esto, Google querrá mostrarnos los primeros, ya que si nosotros solucionamos los problemas de los usuarios mejor que los demás, Google querrá enseñarnos a nosotros para, en última instancia, ayudar a los usuarios. Vamos a ver algunas técnicas concretas.
    Haz una web vertical
    Una web vertical consiste en un sitio que hable principalmente sobre la misma temática. Lo que la gente quiere cuando busca en Google es una respuesta concreta, así que en lugar de hacer una web generalista que hable de todo un poco, crea una web especializada en un sólo tema. Y si es un negocio, esto es aún más importante.
    Utiliza una estructura de enlaces clara
    ¿Qué estructura le vas a dar a tu página web? Es decir, ¿vas a crear algunas categorías o pilares principales, que después se van a ir ramificando en cosas más concretas?
    Por ejemplo, si tenemos un e-commerce, los pilares serían las categorías de productos, cuyos enlaces se irían concretando en los productos concretos. Google esto lo entenderá fácilmente, ya que si estamos en /camisetas/camiseta-1 queda claro que en el paso anterior del enlace están el resto de camisetas.
    Esto lo puedes hacer con tus servicios, con productos o con las categorías de tu blog.
    Intenta posicionar una sola URL por palabra clave
    Esto es crucial. Si queremos posicionar nuestro servicio de fisioterapia deportiva en Sevilla, hagamos una sóla página para atacar a esta palabra clave, y pongámoslo todo ahí, en lugar de hablar constantemente en todas las páginas sobre fisioterapia deportiva en Sevilla intentando que se posicionen todas por la misma keyword.
    Esto se llama canibalización de palabras clave, y es importante tener cuidado ya que es uno de los principales motivos por los que Google no nos posicionará.
    Usa las keywords transaccionales
    Si tienes un negocio, tienes keywords transaccionales. Estas palabras clave son aquellas que los usuarios utilizan cuando quieren comprar algo (fisioterapeuta deportivo en Sevilla). Céntrate mucho en estas palabras clave e intenta optimizar las páginas que destines a dichas keywords, ya que si alguien utiliza alguna de estas palabras clave en el buscador y te encuentra, es muy probable que consigas un cliente.
    Crea contenido para tu usuario objetivo
    A largo plazo, una estrategia muy buena para conseguir mucho tráfico de calidad es crear un blog. Es una carrera de fondo y hay que invertir mucho tiempo, pero si empezamos a posicionarnos para las principales búsquedas de nuestros clientes en Google, cuando quieran comprar, es más probable que nos elijan a nosotros.
    Por ejemplo, podemos crear artículos, vídeos y podcasts sobre cómo tratar una lesión, cómo entrenar mejor, dietas deportivas, etc. Y cuando el usuario objetivo busque esto, nos encuentre y nos conozca, nos tendrá en su lista de fisioterapeutas para llamarnos si algún día nos necesita.
    Asegúrate de que la experiencia en página es buena
    ¿Navegar por tu web es algo tedioso? Entonces no te vas a posicionar. Google rastrea los sitios web, y analiza las reacciones de los usuarios cuando entran en una página web. Por lo que si detecta que la experiencia en página no es buena, será mucho más complicado que te posiciones.
    Por ejemplo, asegúrate de que tu web es responsive, utiliza la tecnología AMP y ordena los elementos en la web de una forma que sea usable. Que dé gusto navegar por tu web.
    Asegúrate de que Google puede acceder a tu web e indexarla
    Si hacemos todo lo anterior, y resulta que estamos bloqueando a los robots de Google el acceso a nuestra web, no nos vamos a posicionar nunca por muy bien que lo hagamos. Si tienes algún plugin de SEO en tu web, asegúrate de que no estás bloqueando a los robots, y verifica con Google Search Console que las URLs más importantes están indexadas.
    Desindexa contenido que sea poco relevante
    Al igual que queremos indexar el contenido importante, también queremos desindexar el no importante. Saca de Google páginas como la de política de privacidad, el aviso legal o las páginas de contacto y gracias.
    Son páginas que no nos van a aportar nada a nivel de marketing, y en las que estaríamos invirtiendo el tiempo de rastreo del robot de Google si las quisiésemos indexar. Esto también lo puedes hacer con la mayoría de plugins de SEO.
    Si quieres profundizar más, te recomiendo que le eches un vistazo al curso de SEO para WordPress aquí: https://www.laemprescuela.com/cursos/seo/
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    11 min
  • 86. Aprende a describirte en una frase
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre cómo vendernos y cómo enseñarle rápidamente a los demás lo que hacemos. Es decir, lo que se conoce como nuestra propuesta de valor.
    La realidad de muchos emprendedores es que no saben decir a qué se dedican. Imagina que un día nos encontramos en el mundo físico, y te pregunto que a qué te dedicas, o qué estás haciendo con tu proyecto. ¿Sabrías responderme en menos de 10 segundos? Porque claro, no vale responder con una parrafada de un folio y medio. Eso no se lo traga nadie.
    Esto se suele denominar en el mundo cool como “el elevator pitch”, que en cristiano y sin palabras modernas viene a ser un discurso que puedas dar en el tiempo que dura un viaje en ascensor. Si te encuentras en un ascensor con un inversor, o alguien importante (un Bill Gates de turno), ¿le podrías hacer entender en lo que tarda en subir el ascensor lo que hace tu negocio? Vamos a verlo
    Crea tu frase
    Tienes que tener una frase. Y si no la tienes, cuando termine este episodio, coge un folio, escríbela y pégalo en la pared para que no se te olvide.
    La frase es la forma de interiorizar y recordar el objetivo que te has propuesto con tu idea de negocio. Todo negocio tiene que tener un problema a resolver, y si no tienes muy claro el tuyo, es muy posible que te disperses. Aquí un par de ejemplos:
    Enseñamos japonés online a personas de toda España
    Ayudamos a emprendedores a crear sus negocios digitales
    ¿De qué negocios estamos hablando? Teniendo una frase como estas y repitiéndotela cada día cuando te despiertes, te aseguro que no te vas a salir de tu objetivo. Y además, cuando te pregunte alguien: ¿a qué te dedicas? Le vas a poder decir: ayudo a emprendedores a crear sus negocios digitales.
    Es una frase simple y corta. No intentes irte por las ramas y meter florituras. Escribe algo que cualquier persona pueda entender. Vamos a ver una pequeña técnica para que crees tu frase.
    Cómo crear tu frase
    Empieza con un verbo: esto implica acción y movimiento, que se vea que estás haciendo cosas reales
    No hables sobre ti: por favor, no metas el discurso de “somos líderes en nuestro sector con más de 20 años de experiencia…” En lugar de eso, habla sobre lo que haces por los clientes. Eso te va a definir
    Que sea una frase corta: intenta que sean menos de 10 palabras, y que se pueda decir en menos de 10 segundos
    No metas tecnicismos: esta frase la tiene que entender cualquiera, tanto un posible cliente, como un inversor o tu madre.
    Intenta que se pueda traducir en una profesión entendible (profesora de japonés, consultor de marketing online, etc)
    Con todo esto, recuerda: crea tu frase, escríbela, ponla en algún sitio y repítetela constantemente. Interiorízalo, y cuando te lo pregunten… Contestarás con seguridad.
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    8 min
  • 85. Sé un CEO, no un técnico
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre cómo debemos enfocar nuestro negocio online. Sobre todo en los emprendedores principiantes, es muy común que nos enfoquemos mucho en tecnicismos y en la parte técnica de nuestra idea, dejando de lado lo más importante: validar la idea y sacar el proyecto adelante. Hoy hablaremos sobre esta situación y os contaré nuestra experiencia.
    Cuál es la función de un emprendedor
    Un emprendedor no nace para aprender al detalle cómo funcionan las cosas, ni para resolver problemas técnicos constantemente mientras desarrolla su negocio digital. La función de un emprendedor es encontrar una idea de negocio que pueda funcionar, validarla y ejecutar el proyecto de la forma más óptima para que esa empresa se sostenga en el mundo real.
    Un emprendedor no tiene que ser bueno a nivel técnico. Si lo es, mejor. Pero da igual. Hoy en día hay miles de formas de hacer las cosas, y cualquiera con iniciativa y una visión clara de su proyecto puede ejecutarlo (otra cosa es que luego encaje en el mercado o no).
    Cuando un emprendedor tiene una idea, puede apoyarse en herramientas de pago que le permitan crear negocios digitales sin saber de desarrollo web, o incluso puede pagar a alguien para que le cree la web de sus sueños. Lo que importa realmente es que el emprendedor consiga llegar del punto A al punto B.
    Por qué no tienes que ser un técnico
    Enfocarse demasiado en el apartado técnico de las cosas tiene como desventaja que somos mucho más lentos a la hora de dar nuestros pasos. Está bien querer hacer las cosas lo mejor posible, pero en el mundo del emprendimiento, sobre todo al principio, no podemos pretender que nuestro proyecto sea perfecto a nivel técnico.
    Quizás nuestra web no es la mejor del mundo, y quizás hay algún que otro pequeño fallo por aquí y por allá, pero nuestra función como emprendedores no es la de ir arreglando cosas y ser perfeccionistas. Nuestra función como emprendedores es empujar. Y si tenemos que aprender a programar para que nuestro proyecto despegue, pues aprendemos. Pero una cosa es eso, y otra muy distinta es intentar ser el mejor programando, por poner un ejemplo.
    No te desvíes de tu objetivo. Sobre todo al principio, tu misión es empujar. Hacer que el negocio avance. No te atasques con detallitos: que si los campos del checkout, que si el tamaño de esta imagen en la web, que si un texto que no puedo traducir… Poco a poco lo irás mejorando, pero los clientes no te van a pagar para que tengas un checkout perfecto. Te van a pagar para que les ayudes.
    Cuando tu negocio vaya creciendo y te establezcas de forma más estable, ahí sí tendrás que pasar a ir arreglando detalles y a ser más perfeccionista, pero no al principio. Al principio, tu misión es demostrar que esa idea de negocio tiene sentido, validarla y empezar a captar clientes.
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    9 min
  • 84. Cómo resolver conflictos en tu negocio
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre cómo gestionar y resolver conflictos en un negocio. Porque sí, a veces nos encontraremos con conflictos en nuestro negocio, nos guste o no. Y los conflictos hay que resolverlos. Así que veamos algunas formas de abordar conflictos para gestionarlos lo mejor posible.
    Qué es un conflicto
    Un conflicto es un enfrentamiento entre dos o más personas, normalmente provocado por un malentendido o por no poder llegar a un acuerdo.
    Un conflicto no tiene por qué llegar a la violencia física y/o verbal, pero sí suele ser una situación violenta e incómoda para todas las partes, incluidas las que no están involucradas en el conflicto en sí, pero que están viviéndolo desde fuera.
    Los conflictos no los podemos eliminar, pero sí los podemos gestionar. No hay fórmulas mágicas para gestionar conflictos, pero vamos a hablar de algunas situaciones comunes y de qué podemos y qué no deberíamos hacer para resolver el conflicto con las menores consecuencias posibles.
    Qué tipos de conflictos podemos encontrarnos en un negocio
    Un negocio es una organización de personas que se reúnen y trabajan para conseguir un objetivo, a través del cual podrá monetizar y ganar dinero. Y como organización de personas, es normal que de vez en cuando haya roces y conflictos.
    Estos conflictos pueden ocurrir entre diferentes partes. Podemos tener conflictos con compañeros, con clientes, con proveedores o incluso con desconocidos en Internet. Veamos los más comunes y cómo podemos abordarlos.
    Conflictos entre empleados
    Una de las fuentes de conflicto a las que nos vamos a enfrentar como empresarios es a los conflictos entre los propios miembros del equipo.
    Es totalmente normal que de vez en cuando haya pequeños conflictos entre compañeros, sobre todo en aquellos equipos donde hay más confianza y los compañeros pueden hablar libremente sobre lo que piensan u opinan. Eso sí, estos pequeños desacuerdos no deberían pasar de ahí.
    En el caso de conflictos graves entre compañeros, la persona responsable del equipo es quien debería tomar cartas en el asunto y empezar a mediar.
    Lo que debemos evitar al máximo es que se cree mal ambiente en el trabajo, y que los miembros del equipo se lleven mal a largo plazo. Por ello, si nos encontramos ante una situación como esta, algo que podríamos hacer es:
    Separar inmediatamente a las personas involucradas en el conflicto. Podemos llevarlas a diferentes salas y hacer que se calmen
    Hablar con cada una de las personas implicadas de forma individual, para que nos explique cada uno su punto de vista y lo que ha ocurrido con detalles
    Analizar si ha ocurrido por un problema puntual, o si es un problema estructural del negocio y buscar una solución a este problema en concreto
    Cuando las personas que han discutido estén calmadas, hacer una reunión en privado y llegar a un punto en común. Explicarle a cada uno por qué la otra persona se ha enfadado, y la solución a la que hemos llegado para solucionar el problema.
    Ejemplo: el responsable de contabilidad discute con el comercial porque ha habido un malentendido. Mientras que el comercial le ha prometido al cliente que le harán un precio especial por llevar tanto tiempo siendo cliente de nuestra empresa, la persona de contabilidad se niega en rotundo a emitir una factura por el importe que dice el comercial, ya que no se están respetando los precios actuales y el comercial no ha pedido permiso para hacer la oferta en cuestión.
    En este tipo de casos, donde en parte, ambos responsables podrían tener su parte de razón, ya que al cliente ya se le ha prometido un precio determinado y no podemos echarnos para atrás, pero no se está respetando el precio de nuestros servicios, podría haber un conflicto.
    Aquí el problema real no es que el comercial haya dicho una cosa u otra, es que no hay un procedimiento ni unas normas para hacer una oferta a un cliente. En este caso, algo que se podría hacer es hablar con ambos responsables, en este caso en concreto emitirle la factura al cliente para desbloquear la situación, y meter en nuestra guía de procedimientos los pasos que debe dar el comercial para poder hacer este tipo de ofertas en el futuro.
    Así, ni quedamos mal con el cliente, ni volveremos (en teoría) a volver a estar en la misma situación, ya que explicaremos a todos los miembros del equipo cómo deben actuar en este tipo de situaciones.
    Conflictos con clientes
    Creo que los conflictos con clientes son los que ocurren con más frecuencia. No por nada en concreto, sino porque suelen ser más, son los que pagan y normalmente no tienen tanto apego a nuestro equipo.
    Lo normal, es que no haya conflictos con los clientes. Pero por muy bien que lo hagamos, siempre va a haber malentendidos. Por ello, en concreto con los clientes, la regla que más me gusta es la de “el cliente siempre tiene la razón”, pero con algunos límites:
    Si el cliente está disgustado por algo que no nos va a suponer ningún esfuerzo, resolvámoslo y tengamos un cliente contento
    Si el cliente se enfada porque no le hemos entregado un producto o un servicio de calidad, es preferible escucharle y arreglar lo que haya mal, volver a empezar o incluso devolverle el dinero, que tener un cliente insatisfecho
    Si el cliente se enfada por algo en lo que no tiene razón, ya sea porque no estaba incluido en nuestro servicio o porque simplemente esté equivocado, habrá que explicárselo para intentar que entienda que el problema no es culpa nuestra, pero casi es preferible solucionarlo en ese caso en concreto y tener al cliente satisfecho, que tener una mala crítica o un conflicto. Cuando el cliente esté calmado y la situación resuelta, veremos qué hacer con ese cliente (quizás no nos interese seguir trabajando con él)
    Quiero matizar la frase de “el cliente siempre tiene la razón”. En nuestro negocio, tenemos que tener normas claras y formas de hacer las cosas. Y el cliente no puede saltarse las normas a la ligera ni hacer lo que quiera. No es lo que quiero transmitir.
    Si el cliente intenta exigirnos más de lo que debería, o intenta saltarse nuestros procedimientos, habrá que explicárselo y hacer que lo entienda para que sea él quien se adapte a nosotros (a no ser que tenga razón, claro). Pero en el caso de que aun explicándoselo y haciéndole ver que no tiene razón, quiera crear un conflicto, hay situaciones en las que es mejor darle la razón, solucionar el asunto y no volver a aceptarle como cliente.
    Un ejemplo de algo que me pasó hace mucho tiempo, cuando aún no habíamos montado la academia.
    Yo trabajaba en una academia como administrativo. Y una de las normas del centro, es que los alumnos podían recuperar hasta 3 clases por trimestre, de forma que si faltaban a clase por cualquier motivo, tenían 3 recuperaciones incluidas en el precio. Un día, un alumno que ya había gastado sus 3 recuperaciones, intentó que le diésemos una cuarta. Y cuando le dijimos que no podíamos, adivinad qué pasó: que hubo un conflicto.
    El alumno en este caso no tenía razón, e intentó echarnos las culpas a nosotros de que no le diese tiempo de llegar a clase (que tampoco tenía razón). De repente se puso en un tono muy agresivo, delante de todo el mundo, y empezó a gritar. En ese momento, aún sabiendo que el cliente no tenía razón y que incluso nos estaba faltando al respeto, lo que hicimos fue hacer una excepción, y darle la dichosa clase de recuperación.
    Y la razón es muy simple: mientras él estaba gritando, había muchas personas pasando por la recepción, gente que venía a informarse y otros alumnos yendo a clase. Y es preferible dar una buena imagen, que pelearnos como niños por ver quién tiene razón. Le explicamos que estábamos haciendo una excepción, y que podía recuperar la clase en esta ocasión. Eso sí, dudo que ese alumno volviera a ser aceptado más adelante.
    Conflictos en Internet
    Por último, y como decíamos hace poco en este mismo podcast, podemos tener conflictos en Internet. Aquí no vamos a hablar sobre las críticas o comentarios negativos en redes sociales, sino sobre clientes o personas que pongan críticas en sitios de reseñas (como Google Maps).
    En este tipo de casos en concreto, es muy importante saber gestionar el conflicto, escuchar la queja, y en caso de que la persona no tenga razón, explicarle de forma clara por qué. Pero es casi igual de importante dar buena imagen. Lo que no debemos hacer NUNCA, es pelearnos como niños viendo quién tiene la razón. Eso es indiferente.
    De hecho, el cliente que se queja de forma agresiva en un sitio de reseñas, seguramente no volverá a ser cliente. Por lo tanto, aquí la resolución del conflicto no viene tanto por quedar bien con este cliente, sino con el resto. Que las demás personas que lo lean, nos vean como trabajadores racionales y profesionales. Que vean que somos educados, que respondemos de forma amable a las quejas de nuestros clientes, y que si no tienen razón, les explicamos amablemente por qué.
    Encontrarnos con este tipo de conflictos incluso nos puede servir para quedar bien ante otras personas que lean las reseñas. Que vean que intentamos dar solución a nuestros clientes, que somos amables y que no nos peleamos con los demás.
    Eso sí, cuando vayáis a dar una solución concreta a alguien que pone una crítica en nuestras reseñas, hacedlo en privado. Es decir, contestar al comentario negativo siempre en la plataforma donde se encuentra, para que todo el mundo vea que lo estamos gestionando y no quedar mal, pero haced ver a los demás que nos pondremos en contacto con la persona enfadada de forma individual para ofrecerle una solución.
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    17 min
  • 83. Cómo reaccionar a comentarios negativos en RRSS
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos seguiremos hablando sobre las cosas malas que pasan en los negocios. Ayer le tocó a los clientes tóxicos, y hoy le toca a los haters de Internet. Hoy veremos algunos consejos para lidiar con la toxicidad de las redes sociales.
    El hate en Internet
    Para los que no estéis familiarizados con la jerga de Internet, a todo el odio y la ira de los navegantes con los perfiles de las redes sociales se le conoce como hate (odio en inglés). Se dice que hay mucho hate cuando muchas personas critican, son duros o simplemente faltan al respeto a los demás en las redes.
    Cuando antes aceptes esto, mejor: vas a recibir críticas negativas, nada constructivas, quejas y trolls en general, hagas lo que hagas. Por mucho que te esfuerces en tener una buena imagen, en crear contenido de calidad, en contestar a todo el mundo y lo que quieras, tarde o temprano vendrá un troll (es como se conoce a los pesados de Internet) y dirá que lo que haces es una mierda, o que no tienes ni idea, o simplemente te insultará. Lo peor, es que a veces estas personas no lo hacen de broma, están convencidos de que tienen razón, y no les vas a hacer cambiar de opinión.
    Es una pena que Internet sea así, pero es así. Cuanto antes lo asumas, mejor. Yo de hecho, nunca suelo poner dislikes a los vídeos o contenidos que veo por Internet (a no ser que sean una falta de respeto o similar). Simplemente cuando veo un vídeo en YouTube que no me gusta, o que creo que no está bien, no lo veo, y punto. Pero no voy al creador y le digo que su vídeo es una mierda, o similares. Ese creador, aunque no lo haya conseguido hacer del todo bien, ha creado un contenido gratuito y lo ha compartido libremente en Internet. Por lo que creo que como mínimo, se merece que le respeten. Aunque nadie quiera ver sus vídeos porque no gusten.
    Qué hacer cuando nos ponen comentarios negativos en redes sociales
    Cuando tienes una marca y creas contenido de forma gratuita, y te encuentras con un comentario tóxico, la primera impresión no suele ser buena. Y es normal. Pero poco a poco te vas acostumbrando y al final consigues que no te afecte mucho.
    Veamos algunos consejillos para lidiar con este tipo de situaciones:
    No darle mayor importancia. Un comentario es simplemente eso, un comentario. Internet es impulsivo, y pasado mañana la persona que te puso el comentario ni se acordará de ti, así que no pierdas el tiempo en intentar contentar a esa persona ni en analizar por qué lo habrá hecho, simplemente ignóralo.
    Intenta no contestar a los haters. Como empieces una conversación intentando argumentar por qué si o por qué no tienes razón con una persona que simplemente quiere insultar y meterse con los demás, te vas a llevar ración doble de comentarios negativos. Déjalo pasar e ignóralo. Sigue creando contenido, que es lo que quedará en el recuerdo de los demás.
    Si contestas, no entres al trapo y no le dediques demasiado tiempo. En caso de que quieras dar una contestación a alguien, suelta un mensaje, zanja el tema, y si sigue contestando, que siga hablando sólo. No le prestes más atención de la que merece. Es como con el cliente tóxico, no podemos prestar atención a los haters y pasar de los que nos siguen de verdad.
    Si algún troll se pone pesado, borra el comentario de turno y bloquéalo. Si quiere seguir esa persona criticando en su perfil o en otro lugar, que haga lo que quiera. Pero al menos en tus redes estarás tranquilo, y podrás dejar de prestar atención a personas que no merecen la pena.
    Lo que al final tienes que entender, es que esto es Internet. Cualquiera puede dar su opinión, criticar o insultar sin que pase nada en el mundo real, ese es el problema. Y eso no lo vas a cambiar por mucho que te esfuerces.
    Si alguna vez te critica (de forma destructiva, no objetiva) alguien un poco más grande, te dedican un vídeo o recibes una avalancha de hate por parte de otra persona, lo que te recomendaría es que directamente no contestes, ni le prestes una pizca de atención (o que al menos ellos no sepan que les prestas atención).
    Si un troll de Internet quiere que entremos al trapo porque nos ha puesto verdes en un vídeo, por ejemplo, e intentamos censurarlo, pedir que borren ese contenido o empezamos a responder argumentando por qué no tiene razón, lo que podría ocurrir es el conocido efecto Streisand, donde borrar o censurar el contenido del troll multiplica sus resultados, haciendo que sea más notorio y todo el mundo lo termine viendo, cuando si hubiésemos ignorado al troll quizás hubiese sido intrascendente. Si queréis entrar más a fondo en esto, os dejo un enlace con más información: https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Streisand
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    15 min
  • 82. Cómo tratar con clientes tóxicos
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre algo que a nadie le gusta que le ocurra, pero que a veces (pocas, por suerte), ocurre. Vamos a hablar de los clientes tóxicos y de cómo tratar con ellos. Creedme, que tarde o temprano os tocará uno de estos, y es mejor estar preparado para saber cómo actuar. ¡Vamos a ello!
    Qué es un cliente tóxico
    Para los que no sepáis qué es un cliente tóxico, es aquel que por su comportamiento ocasiona problemas en nuestro negocio. Ya sea a través de conflictos directamente con nosotros, o con otros clientes, haciendo que el ambiente sea malo. Puede ser por diferentes motivos: por temas económicos, por una exigencia exagerada o simplemente por falta de educación.
    Cómo detectar a un cliente tóxico
    Lo bueno que suelen tener los clientes tóxicos es que se les ve venir (aunque cuidado, que no a todos). Para que podáis identificar a un cliente como tóxico, algunas características que suelen tener en común son:
    Tienen una exigencia desmedida
    Utilizan un tono agresivo al hablar
    No respetan tu tiempo ni tus horarios
    Se enfadan fácilmente si no haces exactamente lo que quieren como lo quieren
    No escuchan tus consejos e intentan estar por encima
    A veces, se retrasan al pagar (o ni pagan)
    Intentan regatear los precios
    Te hacen perder el tiempo
    Causan conflictos
    Como veis, son toda una joyita.
    Cómo lidiar con clientes tóxicos
    Veamos algunos consejos para tratar con este tipo de clientes:
    Déjale claro los límites y las reglas de forma educada
    Cuando sospechamos que un cliente puede tener este perfil, lo primero que hemos de hacer es, amablemente, explicarle cómo funciona nuestro negocio.
    En nuestra empresa hemos de poner ciertas reglas y cierto control, precisamente para que situaciones como esta ocurran lo menos posible. Cuando vemos que un cliente exige demasiado o se pasa de la raya, lo primero que debemos hacer es recurrir a nuestras reglas. Explicarle amablemente que tenemos ciertas formas de trabajar, y los pasos que vamos a seguir para ayudarle.
    A veces no es que un cliente sea tóxico, es que simplemente no sabe cómo funcionan las cosas.
    Déjalo todo por escrito
    Ya sabéis lo en contra que estoy del teléfono, y una de las razones es que no queda reflejado en ningún sitio lo que se habla con los clientes (a no ser que grabes las llamadas, claro).
    Si podéis, intentad siempre comunicaros con los clientes por email. Así, ni habrá líos de horarios, ni de precios, ni de qué entraba o qué no entraba en un servicio. Recurrís al email y ya está. Si no hablas por email con los clientes, manda un email de confirmación después de cada reunión con el contenido de la llamada, para que el cliente lo pueda validar y comprobéis que habéis entendido lo mismo de la llamada.
    Si podéis, y si el tipo de servicio lo requiere, haced también un contrato (también valen los términos y condiciones de la web). En caso de que el proyecto que estéis trabajando sea muy específico, haced un presupuesto para ese cliente que os tenga que aceptar antes de empezar a trabajar juntos, donde venga detallado exactamente qué es lo que se hará en el servicio.
    Apoyaros en todo esto, os servirá para poder defender lo que estáis haciendo, sea el cliente tóxico o no.
    Di que no
    No es una de mis palabras favoritas. Si el cliente te está pidiendo algo que no puedes, no quieres o no sabes hacer, dile que no. A veces no lo hacen con mala intención, simplemente te lo piden.
    No intentes decir que sí a todo por quedar bien. Ahí es cuando vienen los problemas. Si no estás agusto con la relación, dilo. Pon límites y di que no. Al menos, de esta forma el cliente tóxico no conseguirá que hagas para él todo lo que quiera.
    No dejes que te manipulen
    En ocasiones, hay clientes tóxicos muy inteligentes que intentarán manipularte y jugar contigo. Si detectas que están intentando jugar contigo, y que no paran de marearte, lo mejor es que te plantes y que vuelvas a poner límites.
    No le prestes más atención de la que merece
    Este tipo de clientes, a veces son como un niño pequeño. Requieren atención, y les gusta que estemos constantemente atendiéndoles a ellos. Si detectáis que vuestro cliente es de este perfil, intentad no darle más atención ni tiempo que al resto. Un cliente no merece más atención por molestar más (todo lo contrario). Y darle esa atención extra sería como premiar a los clientes tóxicos.
    Apunta en tu base de datos que es un cliente tóxico
    Algo que aprendí en un antiguo empleo, fue a apuntar en nuestro CRM o base de datos de clientes que determinados clientes eran tóxicos.
    Esto es realmente útil, ya que podría darse el caso de que a un mismo cliente tóxico no le atienda siempre la misma persona. Y para comunicarnos entre los miembros del equipo y detectar rápidamente a un cliente tóxico que ya ha pasado por nuestro negocio, poner en su ficha de cliente que es tóxico y por qué puede ayudar mucho.
    Si la situación se vuelve grave, deja de trabajar con él
    Si todo lo anterior no funciona y ese cliente tóxico te está haciendo la vida imposible, es tan fácil como dejar de trabajar con él. Perder un cliente no va a hacer que tu negocio se vaya a pique, y tu vida va a ser mucho más fácil sin este tipo de personas.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    16 min
  • 81. Diferencia entre jefe y líder
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre liderazgo, y sobre cómo dirigir personas. Siguiendo con la línea de episodios que hemos estado haciendo los últimos días, donde hemos hablado de los organigramas y de cómo crecer sin contratar personal, creo que todos los emprendedores deben entender bien cuál es la diferencia entre liderar un equipo y simplemente mandar.
    Los emprendedores en la mayoría de casos empezamos solos, pero si todo va bien podemos vernos en la situación de tener que gestionar personas. Y es complicado. Así que en el episodio de hoy veremos qué es un jefe, qué es un líder y los tipos de liderazgo que existen. ¡Vamos a ello!
    Qué es ser un jefe
    Empezamos por la parte que menos me gusta. Vamos a detenernos un momento en la palabra jefe.
    En la cultura popular, ser jefe implica tener un cargo que te permita mandar a otras personas. Es decir, el poder del jefe viene determinado por su cargo. Si esa misma persona fuese designada a otro puesto, sus antiguos subordinados posiblemente dejarían de obedecerle e incluso quizás de tenerle respeto.
    La palabra jefe en sí, últimamente ha ido adquiriendo ciertas cualidades negativas, aunque la realidad es que no por ser jefe se es mejor o peor profesional. ¿Qué define a una persona como jefe?
    Tiene la autoridad para tomar decisiones en su campo
    Puede dar órdenes a las personas a su cargo para que hagan ciertas tareas
    Al jefe se le ha puesto ahí, es decir, otra persona que está por encima le ha dado la autoridad, que es entendida por el resto del equipo
    Es (o debería ser) la persona con la máxima responsabilidad dentro de su área de actuación
    Es un término que se suele emplear en exclusiva en ambientes laborales. No hay jefes fuera del trabajo
    Qué es ser un líder
    Por otro lado, además de la figura del jefe, existe la figura del líder. En muchas ocasiones ambas se dan en la misma persona, es decir, no tiene por qué existir un jefe y un líder en una misma organización, sino que lo normal es que la persona que hace de jefe sea también un líder.
    El problema es que los líderes ni se crean, ni se ponen a dedo, ni son líderes en todos los campos. Antes de ver qué tipos de liderazgo existen y de ver ejemplos, veamos qué es un líder:
    Es una persona que es respetada y admirada por el resto del equipo, sin que haya tenido que ser designada por un superior ante los demás.
    Tiene iniciativa y empuje. Se propone objetivos y hace lo que sea por conseguirlos. En lugar de pararse a dar órdenes para que los demás hagan lo que quiere para conseguir sus objetivos, él toma acción y empuja a los demás para que hagan cosas. Él hace y los demás le siguen
    Normalmente el líder tiene mejores habilidades que el resto del equipo y sabe guiar y animar a los demás para que mejoren y consigan sus objetivos
    No tiene por qué tener un cargo, e incluso podría no tener autoridad formal para mandar
    La figura del líder puede darse fuera del entorno laboral: deportes, en casa, en clase, etc
    El líder es percibido como líder por el resto del equipo (en algunos casos sin que el líder lo pida expresamente), e incluso al dejar de formar parte del equipo, seguirá siendo percibido como un líder por esas personas
    En definitiva, el líder es una persona admirada por su equipo, a quien siguen porque han depositado su confianza en que podrá conseguir el objetivo que se ha propuesto. Incluso cuando no tiene ningún cargo formal. Esto ocurre mucho en equipos de trabajo, donde hay un jefe que además es percibido como líder, o incluso donde hay un jefe que no es líder, pero uno de los propios miembros del equipo es percibido como el líder.
    Tipos de liderazgo
    Por supuesto, no todos los líderes son iguales. Hay diferentes estilos de liderazgo, cada uno con sus pros y sus contras. Porque al final, uno no estudia cómo ser un líder (aunque puede estudiar cómo mejorar ciertas habilidades). Uno es líder, y punto. Algunos estilos de liderazgo son:
    Liderazgo autoritario
    Este estilo de liderazgo se caracteriza por una toma de decisiones férrea por parte del líder, sin tener en consideración al resto del equipo. El líder tiene todo el poder, y comúnmente no escucha al resto de miembros del equipo para decidir. Es un estilo de liderazgo que actualmente no suele ser recomendado, pero que sí se ha aplicado mucho (en el ejército, en la era industrial, etc)
    Liderazgo democrático
    Es todo lo contrario al liderazgo autoritario. Aquí el líder se apoya en los subordinados para tomar decisiones, de forma que todo el equipo participe y pueda aportar su granito de arena. Es un estilo de liderazgo que suele funcionar bien, ya que se pueden tomar decisiones sobre una visión más amplia y de forma más argumentada, aunque la última palabra siempre la debe tener el líder y hay que tener muy claros los límites.
    Liderazgo carismático
    El líder carismático se caracteriza por tener grandes capacidades de comunicación y seducción ante los demás. Consigue inculcar valores en otras personas y mover emocionalmente a los demás, lo que resulta en un equipo realmente comprometido con su líder. Son líderes muy potentes, pero quizás el problema de este tipo de líderes es que las personas que le siguen a veces no diferencian objetivamente las decisiones buenas de las malas, se realza la figura del líder demasiado. Estos líderes son seguidos por su carisma.
    Liderazgo ‘Laissez-faire’
    Este estilo de liderazgo se caracteriza por ser flexible con el equipo y, como su propio nombre indica, dejar hacer. Dirigir así al resto de miembros implica una altísima confianza en su trabajo y en su capacidad de gestionarse a sí mismos.
    Este estilo de liderazgo suele emplearse en empresas de nueva creación y en startups, básicamente debido a que en este tipo de empresas se suele necesitar un crecimiento explosivo, y tener un liderazgo con trabas y trámites burocráticos dificultaría el trabajo.
    Es un estilo de liderazgo que a mí personalmente me gusta, o al menos en parte, ya que si se hace mal se corre el riesgo de no saber qué hace cada persona, o de que los miembros del equipo se estanquen debido a que no tienen una figura que les impulse para crecer. Se trata de que los miembros del equipo tengan los objetivos claros, pero sin intervenir demasiado en cómo los consiguen, dejando que ellos busquen los medios.
    Ejemplos de líderes históricos
    Para finalizar, os dejo con una pequeña lista de algunos grandes líderes:
    Adolf Hitler
    Steve Jobs
    Julio César
    Elon Musk
    LeBron James
    Gandhi
    Winston Churchill
    Abraham Lincoln
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    19 min
  • 80. Cómo hacer crecer tu negocio si no puedes contratar personal
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre crecer. Crecer es complicado, pero si has podido validar tu idea de negocio y estás generando ingresos, pronto llegarás al punto en el que querrás crecer, al menos económicamente.
    Por supuesto, una forma sería ampliar nuestra plantilla y replicar lo que estamos haciendo muchas más veces para aumentar los ingresos de nuestro negocio, pero eso complicaría mucho la gestión de nuestra empresa y también aumentaría considerablemente los costes. Hoy veremos cómo crecer, pero sin tener que contratar gente. Vamos allá.
    Qué formas de crecer existen
    Si decidís que queréis hacer crecer vuestro negocio, principalmente tenemos dos grandes formas de hacerlo:
    Crecer verticalmente
    Crecer de forma vertical implica que seguiremos creando productos y servicios para el mismo perfil de cliente que tenemos ya. Por poner un ejemplo, si nos dedicamos a potenciar el marketing digital de restaurantes, podríamos crecer de forma vertical ofreciendo otros servicios para restaurantes que antes no ofrecíamos.
    Quizás al principio sólo hacíamos páginas web para restaurantes, y ahora podamos introducir servicios como gestión de campañas publicitarias para restaurantes, automatización de procesos para restaurantes, SEO para restaurantes, email marketing para restaurantes, creación de apps para restaurantes o cualquier otra cosa, pero para restaurantes.
    Aquí el punto es aprovechar los clientes y el negocio que ya teníamos para crecer.
    Crecer horizontalmente
    Crecer de forma horizontal implica crear un negocio nuevo en otro nicho totalmente diferente, es decir, diversificar.
    Por seguir con el ejemplo de antes, si nos estábamos dedicando a hacer páginas web para restaurantes, y de forma paralela empezamos una academia online de desarrollo web, son dos actividades completamente diferentes, que tendrán clientes diferentes y no se parecerán en nada entre sí.
    Aquí, como punto negativo, no podemos aprovechar nuestra base de clientes anterior, pero como punto positivo, estaremos diversificando. Es decir, que a largo plazo, si esta segunda idea de negocio funciona, dividimos el riesgo, ya que tendremos dos negocios independientes y lo que pase en uno no tiene por qué afectar al otro. Así, si en un futuro los clientes dejasen de encontrar la necesidad de que les fabriquemos las webs, o entrasen muchos competidores y se saturase el mercado, seguiremos teniendo nuestro segundo negocio.
    Esta segunda vía, que también está muy bien, es más compleja de ejecutar, y conllevará más tiempo, más dinero, y más esfuerzo, aunque eso sí, a largo plazo podría ser una ventaja importante.
    Actividades con las que podemos crecer sin contratar plantilla
    A continuación os voy a enumerar algunas actividades con las que, si estamos solos en nuestro negocio, podemos crecer sin necesitar más personas en plantilla (quizás sí algún colaborador externo). Esto sirve tanto para crecer de forma horizontal como vertical.
    Infoproductos
    Los infoproductos, sin duda, son una de las vías más eficientes para crecer económicamente sin complicar en exceso la gestión de nuestro negocio. Un infoproducto, para los que no lo sepáis, es un producto digital con el que pretendemos ayudar a nuestro cliente en algún punto concreto. Pueden ser cursos, PDFs descargables, imágenes, vídeos o cualquier producto por el que podamos cobrar a un cliente a cambio de una propuesta de valor.
    Esto sirve para cualquier profesional: profesores, psicólogos, entrenadores, dentistas, abogados, arquitectos… En definitiva, cualquier profesional con conocimientos muy profundos sobre su campo, puede crear un infoproducto, y así, en lugar de vender exclusivamente servicios, que requieren del tiempo del profesional, vender también productos, más escalables y rentables.
    Publicidad y suscripciones
    Otra fuente de ingresos con la que podríamos crecer económicamente es la publicidad. Si tenemos una audiencia y mucha gente que nos sigue en alguna plataforma, podemos generar ingresos con anuncios.
    Principalmente, plataformas como YouTube, Twitch, Patreon o Google Adsense nos permitirán monetizar nuestro tráfico, teniendo así una segunda fuente de ingresos, que estos sí, serán bastante pasivos (aunque tendremos que trabajarnos esa audiencia regularmente).
    Patrocinios
    Seguimos monetizando nuestra audiencia y nuestros contactos. Otra vía que nos permitirá no depender de las grandes plataformas, son los patrocinios. ¿No habéis visto nunca un vídeo de YouTube, donde el creador enseña un producto y lo promociona? Pues normalmente se cobra por hacer este tipo de cosas.
    Aquí lo que se suele hacer es poner un precio por la aparición en cada uno de los contenidos que creemos. Por ejemplo, imaginad que ponemos nuestro precio, en base al número de seguidores y clientes que tenemos, y en base a nuestro coste por hora, en 200€ por aparecer en un contenido (en un podcast, en un vídeo, etc).
    Cuando un anunciante quiera aparecer en nuestra audiencia y quiera que le promocionemos, tendrá que pagar dicho importe para que le hagamos una mención y le pongamos, quizás, un enlace. Esto sería otra forma de crecer económicamente.
    Afiliados
    Otra vía que se utiliza mucho en Internet, son los afiliados. Tiendas online como Amazon tienen planes de afiliados, por los cuales, si conseguimos que otras personas lleguen a Amazon y compren un producto a través de nosotros, nos llevaremos una comisión por cada venta.
    Esto está muy bien como un complemento a una actividad ya existente. Así, si seguimos por ejemplo con el negocio de creación de webs para restaurantes, quizás podáis hacer marketing de afiliados para que los restaurantes que contraten ciertas herramientas de marketing digital, lo hagan a través de un enlace de afiliado vuestro, y con ello generaréis más ingresos.
    Esto vale para ciertos plugins, para empresas de hosting, o para ciertas plataformas, como Shopify.
    Opinión personal
    Desde mi punto de vista, crecer es algo en lo que deberíais ir pensando cuando hayáis llegado a vuestro primer objetivo de ingresos.
    Si cuando empezasteis, soñabais con poder generar, por poner un número, 3000€ al mes de facturación con vuestro propio negocio, y habéis llegado a la cifra de forma estable, puede ser momento de empezar a crecer.
    Crecer es opcional. Si escuchas este episodio, no quiero hacerte pensar que tienes que empezar a crecer sí o sí. Quedarse donde estás es totalmente válido, no todo el mundo quiere crecer. Si montaste tu negocio para poder dedicarte a lo que te gusta, sin tener un jefe y poder vivir de lo que haces, quizás con eso ya te sea suficiente. En ese caso, quédate donde estás, no pasa nada.
    Ahora bien, seguramente, si ya habéis llegado a la cifra de vuestros sueños iniciales, quizás veáis que con ciertos cambios podéis ir a por un poquito más. Y sinceramente, a la mayoría de los emprendedores nos gusta ir a por un poquito más. No por el tema económico, sino por continuar haciendo cosas.
    La opción para crecer que hemos elegido nosotros, es La Emprescuela. Cuando Yo te formo llegó al punto donde queríamos en un inicio, decidimos empezar en otro nicho totalmente diferente, en lugar de hacer crecer la academia.
    No por nada en especial, sino porque a mí esto es lo que me gusta y lo que se me da bien. Ahora mismo no queremos contratar profesores para escalar la academia (quizás sí en un futuro, quién sabe), y por supuesto, no me iba a poner yo a dar clases. En lugar de eso, hemos preferido escoger hacer esto, que es más complejo de sacar adelante, porque volvemos a empezar de cero, pero que si funciona, estaremos diversificando.
    Por último, no diversifiquéis hasta que no tengáis un negocio estable. Es uno de los errores más comunes de los emprendedores. Empezar varias cosas a la vez. Olvidaos de eso. Empezad un solo negocio, e id a muerte con él, hasta que validéis la idea y podáis vivir de ello, o hasta que lo descartéis y vayáis a por otro.
    Cuando este funcione, si queréis, id a por el segundo. Los negocios son como los hijos, mejor de uno en uno.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    15 min
  • 79. Cómo crear el organigrama de mi empresa
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre organización de negocios. En concreto, veremos qué es un organigrama, para qué sirve y cómo puedes crear el tuyo para tener tu negocio mucho más organizado. ¡Vamos allá!
    Qué es un organigrama
    El organigrama de una empresa es un documento que refleja a modo esquemático la estructura organizativa del negocio. En el organigrama aparecerán todos los departamentos o áreas funcionales de nuestra empresa, y la jerarquía que hay entre cada una de ellas.
    El organigrama es especialmente útil cuando tenemos varias personas en nuestra plantilla, y además hay diferentes departamentos, dedicados a funciones diferentes.
    Cómo crear un organigrama
    Para crear nuestro organigrama, lo primero que tenemos que tener interiorizado es la estructura de nuestro negocio. Dependiendo del tipo de negocio que tengamos, la organización puede adoptar diferentes formas:
    Jerárquica: es la más utilizada y sencilla de comprender. Tiene una forma piramidal, donde el departamento o la persona con el mando más alto se situaría a la cabeza de la pirámide, y el resto de departamentos y empleados se irían organizando por debajo. La línea de mando es vertical (de arriba hacia abajo).
    Matricial: en empresas donde hay una alta especialización y se trabaja por proyectos, suele utilizarse esta forma de organización. Consiste en crear equipos de trabajo destinados a ejecutar determinados proyectos. Cada equipo se gestiona de forma independiente a los demás, y cuando el proyecto termina el equipo se disuelve, de forma que los empleados puedan entrar en nuevos equipos para otros proyectos. Esta forma organizativa tiene como principal ventaja la alta especialización y productividad. Como punto negativo, cada equipo tiene varios jefes, lo que puede dar lugar a malentendidos y a dificultar la comunicación.
    Horizontal: esta estructura nace de la simplificación de la estructura vertical de un negocio. Al eliminar los mandos intermedios, la pirámide se aplana y se consigue una organización mucho más ágil, con una comunicación más fluida entre el mando y los empleados. Aunque se llame horizontal, siempre hay alguien que lidera, pero es una organización mucho más plana que la jerárquica.
    En línea o staff: aquí aprovechamos las ventajas de contar con asesores o expertos externos a la empresa, que ayudan a tomar decisiones pero que no tienen poder directo sobre el negocio. De esta forma, la empresa no tiene que tener multitud de expertos en plantilla y puede centralizar la toma de decisiones, pero puede apoyarse en el conocimiento externo de otras personas para tomar ciertas decisiones.
    Por divisiones: cuando tenemos un negocio grande con varios productos o áreas muy diferenciadas, esta puede ser una buena forma de organización. Así, podremos poner jefes de producto, de zonas geográficas o incluso de clientes.
    ¿Y qué hago con el organigrama?
    Desde mi punto de vista, hacer un organigrama es algo imprescindible para cualquier negocio, por pequeño que sea (excepto si es sólo una persona, obviamente). Incluso nosotros, que somos dos personas, tenemos nuestro organigrama y nuestro reparto de tareas.
    Yo una de las cosas que haría en cualquier negocio es elegir una forma de organización, detallarla al máximo y entregar una copia del organigrama a cada uno de los empleados. De hecho, en el proceso de onboarding de empleados el organigrama es un documento que debería figurar.
    El objetivo del organigrama no es ponerlo en una pared y olvidarnos de él. Es asegurarnos de que todos los miembros del equipo conocen la estructura de la empresa, quiénes son las personas encargadas de cada área y a quién dirigirse en cada caso. Que conozcan quién ha de tomar las decisiones, cómo ha de fluir la comunicación y cuál es la responsabilidad concreta de cada miembro del equipo.
    Intentad siempre crear estructuras organizativas ágiles, con las menores trabas posibles, y con el menor número de mandos intermedios posible, ya que lo que se busca es que la comunicación y la toma de decisiones sean ágiles. Este tipo de esquemas nos permiten crear puestos que no dupliquen tareas, y nos hacen muy fácil transmitir al resto del equipo cuál es la forma de la empresa.
    Recordad que una empresa, por muy grande que sea, es un equipo de personas cuyo fin es la realización de ciertos proyectos o tareas para mejorar la vida de los clientes. La empresa tiene que actuar como si fuera una única persona. Tiene que tener un espíritu, una cultura y unas formas de hacer las cosas. Y esto solo se consigue organizándose bien.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    15 min

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