La Emprescuela

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By Jesús LópezBusinessMarketing
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La Emprescuela episodes

  • 58. Qué ordenador necesitas para emprender online
    ¡Muy buenas emprendedores! Hoy vamos a hablar de ordenadores. Para los que no lo sepáis, me gustan mucho los temas de tecnología y de electrónica, y siempre estoy investigando ordenadores, tablets y todo lo que tiene que ver con el mundo de la informática.
    Hoy vamos a abrir un melón: ¿es mejor comprarse un ordenador Windows, o un Mac para emprender?
    Sé que muchas personas tienen su posición muy clara en este asunto, pero quiero analizarlo de una forma objetiva, y cómo no, al final del episodio os diré cuál es mi favorito para trabajar online y por qué.
    Opción 1: comprarse un ordenador Windows
    Sin duda, tener un ordenador Windows es la opción más utilizada. Básicamente porque hay mucho más donde elegir, y porque hemos nacido utilizando Windows.
    Como todo, tiene sus pros y sus contras, así que primero vamos a ver qué cosas buenas y malas tiene trabajar con Windows, y luego os diré alguna recomendación para todos aquellos que queráis trabajar en este sistema operativo.
    Pros de trabajar en Windows
    Seguramente ya sabes cómo funciona
    Hay muchísimos programas y herramientas para trabajar
    Totalmente integrado con Microsoft Office
    Podemos configurar un PC totalmente a nuestro gusto
    Podemos escoger entre precios más bajos
    Casi todo el mundo utiliza Windows, por lo que podría llegar a ser algo más fácil colaborar con clientes o con otras personas
    Hay programas que sólo existen para Windows
    Podremos utilizar el PC para otras cosas, como para gaming
    Contras de trabajar con Windows
    Es un sistema operativo bastante pesado
    Normalmente, necesitaremos más potencia para que funcione rápido
    En teoría, es más fácil que nos infecte un virus al trabajar con Windows
    Hay programas muy buenos que no existen para Windows
    Tendremos que pagar determinadas herramientas que para algunos son imprescindibles para trabajar
    Es más complejo de utilizar y de configurar
    No se integra demasiado bien con los dispositivos móviles
    Opción 2: comprarse un Mac
    Esta es la alternativa al todopoderoso Windows. Es un sistema operativo bastante menos utilizado, y la forma de utilizarlo es bastante diferente.
    Vuelvo a repetir: no es para todo el mundo. Al igual que Windows tiene sus cosas buenas y malas, también las tienen los Mac. Vamos a analizarlas.
    Pros de trabajar con Mac
    Es mucho más fácil de utilizar que Windows
    Es un sistema operativo mucho más estable y funciona de forma más fluida
    Con configuraciones más bajas podremos tener un muy buen rendimiento
    En portátiles, el uso de la batería está muy optimizado
    Todos los componentes y materiales son de alta calidad (no hay gamas bajas)
    La experiencia de usuario es muy buena en general
    Viene con muchas herramientas muy potentes ya instaladas para poder trabajar
    Se integra a la perfección con los dispositivos móviles
    Hay algunas herramientas muy usadas en algunos sectores que están sólo para Mac (o son mejores en Mac)
    Por regla general, la vida de un Mac es mayor (te va a durar más)
    El diseño está meticulosamente cuidado
    Contras de trabajar con un Mac
    El precio: no hay opciones de gama baja, y si sólo analizásemos los componentes, sale más caro que un Windows
    El propio ecosistema te puede llegar a limitar en algunas tareas. Por ejemplo, no son ordenadores para jugar
    Hay muchas menos opciones donde elegir
    Es más difícil de configurar, sólo podremos elegir entre las diferentes configuraciones que te ofrece Apple
    Hay herramientas que no están disponibles para Mac
    Es más difícil encontrar gente que use Mac, por lo que a veces puedes tener algún problemilla al trabajar con otras personas
    Mi opinión personal
    Para daros algo tangible y que os vayáis del episodio con una recomendación, para mí es mucho mejor un Mac para el tipo de trabajo que yo hago. Yo actualmente tengo un Mac, y he trabajado con Windows muchísimo tiempo. Y para temas de creación de contenido, productividad, edición de vídeo y todo lo que ya sabéis que hago, el Mac me va genial.
    Son ordenadores que funcionan muy bien y muy rápido, ya que tienen un software bastante ligero. Normalmente no tengo ningún tipo de problema al colaborar con otras personas aunque usen Windows, ya que trabajo 100% en la nube (ya sabéis que uso mucho la suite de Google).
    Por ello, si queréis montar un negocio online, crear una web, editar vídeo e imagen y trabajar en la nube, creo que este tipo de ordenadores os va a encajar muy bien.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    31 min
  • 57. Qué es un software de facturación y por qué lo necesitas
    ¡Muy buenas emprendedores! Episodio 57 ya. Hoy vamos a hablar sobre gestión, que ya sabéis que me gusta mucho. En concreto, veremos el tema de las herramientas de contabilidad y facturación. Veo que muchos autónomos basan su contabilidad en una hoja de cálculo, y eso no puede ser.
    Vamos a ver, primero, qué es una herramienta de facturación, y veremos también los puntos en los que más os van a ayudar este tipo de herramientas.
    Qué hacen los softwares de facturación
    Aunque les llamemos herramientas de facturación, este tipo de programas no simplemente se utilizan para crear facturas. Estas herramientas las utilizamos para centralizar toda nuestra contabilidad en un único punto, y tener a golpe de click cualquier informe que necesitemos sobre ventas, gastos, clientes o incluso para poder sacar los modelos que hemos de presentar a Hacienda con facilidad.
    Cualquier empresa mediana o grande cuenta con un software de contabilidad. ¿Por qué las microempresas y los autónomos van a hacerlo de otra manera? Este tipo de herramientas es la única forma actual de profesionalizar la gestión de un negocio, por lo que creo que es fundamental que contéis con uno de ellos.
    Algunas de las funciones que más te podrán ayudar de un software contable son las siguientes.
    Base de datos de contactos
    Una de las cosas que más me gustan de estas herramientas es tener una base de datos de nuestros clientes y proveedores que sea sencilla de utilizar. Y ojo, no se trata simplemente de tener una agenda, para eso ya tenemos Google Contactos. Hablo de saber en medio segundo cuánto le hemos facturado a un cliente en concreto. O de ver las facturas que le hemos emitido a un cliente, o las que un proveedor nos ha emitido a nosotros.
    Esto es súper útil. Además de tener centralizados todos los datos (en lugar de la agenda en un sitio, y la contabilidad en otro), podemos ver en todo momento toda la actividad que hemos tenido con un mismo contacto.
    Listado de facturas
    Tener un listado ordenado de las facturas que hemos emitido no es que sea recomendable, es que es obligatorio. Si empezamos a liarnos con las fechas y los números de las facturas, podemos tener un problema con Hacienda. Este tipo de herramientas se encargan de que no solapemos los números de facturación, e incluso te dan la opción de rellenar los números de las facturas automáticamente (ya sabéis que las facturas tienen que ser correlativas dentro de cada serie).
    Listado de gastos
    Otro punto muy importante de nuestra contabilidad es la parte de los gastos. Al igual que hacemos con las facturas de venta, podremos tener nuestro listado de gastos, ordenado por categorías de gasto y por proveedores. Incluso en algunos de ellos podremos subir la factura o el ticket al registro del gasto, para que tengamos una copia de cada documento.
    Envío de facturas y presupuestos a los clientes
    Se acabó el hacer las facturas en un Word cutre y enviárselas a los clientes por email. Si utilizas un software de facturación, podrás crear tus presupuestos y tus facturas directamente en el software, e incluso enviarlas desde la herramienta a tus clientes.
    Normalmente, podemos utilizar diferentes tipos de plantillas e incluir nuestro logo para crear facturas profesionales de una forma muy sencilla. Y si quieres, podrás descargártelas en PDF para guardarlas donde quieras o imprimirlas.
    Exportación de datos e informes
    Es recomendable que cada cierto tiempo vayas revisando tu contabilidad. Por ejemplo, yo cada mes hago un cierre mensual, donde reviso todas las ventas y los gastos, me hago una pequeña cuenta de resultados y guardo todas las facturas que hayamos emitido en alguna carpeta.
    Con este tipo de herramientas, podremos exportar nuestros datos en una hoja de cálculo de forma sencilla, y luego podremos utilizar dichos datos para hacer nuestros estudios, o para enviárselos a nuestra gestoría.
    Gestión de la tesorería
    Un punto que no deberíamos olvidar nunca de nuestra contabilidad es la tesorería. Es decir, las entradas y salidas de dinero de nuestro banco. Las herramientas de contabilidad normalmente tienen la funcionalidad de conectarse con nuestro banco, de forma que podamos ver en todo momento el saldo que queda en la cuenta, e incluso vincular movimientos bancarios concretos a facturas o gastos. Así, tendremos una conciliación bancaria súper precisa.
    Automatización
    ¿No estás harto de tener que meter los datos de tus clientes manualmente en tu Excel? Es un rollo. Y si además de meterlo todo en una hoja de cálculo, tienes que meterlo en Google Contactos, en una base de datos de email marketing y en un CRM, te puedes volver loco.
    Los softwares de facturación decentes tienen un montón de mecanismos para automatizar la gestión de tu negocio. Ya sea mediante integraciones propias con otras aplicaciones, como utilizando herramientas como Zapier, te permitirán automatizar determinados flujos de trabajo que se repiten una y otra vez. Como dar de alta a clientes en tu base de datos y meter las facturas en tu contabilidad.
    Control sobre tu organización
    ¿Tienes alguna persona más en tu equipo de trabajo que se encargue de llevar la gestión de tu negocio? En ese caso, que trabajéis todos en el mismo software te va a venir genial, ya que cada persona podría tener su propio usuario, con los permisos que necesite. Esto es muy útil en caso de que no quieras que todo el mundo tenga acceso a todo. Y además, podrás ver las tareas que ha hecho cada persona dentro del software, por lo que si alguien borra algo o toca algo que no debería, podrás verlo.
    Generación de los modelos de Hacienda
    Llega el final del trimestre y tenemos que preparar el 130 y el 340. Y dependiendo del negocio que tengas, seguramente algún modelo más. Esto es un rollazo. Quita un montón de tiempo y encima, si te equivocas, podrías tener un problema con Hacienda.
    Muchos softwares de facturación tienen la funcionalidad de crear de forma automática los modelos de Hacienda en base a las facturas que has ido contabilizando. Esto está genial, ya que, si te encargabas tú mismo de hacer todo el proceso, lo vas a hacer más rápido y con menos errores.
    Comunicación con tu gestor
    No os equivoquéis. Aunque os recomiende que utilicéis herramientas de contabilidad, sigo recomendando que contratéis un gestor fiscal. Que seáis capaces de meter las facturas en una herramienta, no quita que si algún día tenéis una inspección, o si tenéis dudas con cualquier asunto sobre contabilidad o fiscalidad, necesitéis apoyo externo.
    Lo mejor en este tipo de casos es que tengáis un gestor, y que, siempre que sea posible, le deis acceso a vuestra herramienta de facturación. La mayoría de ellas tienen esta funcionalidad, de forma que podréis crear un usuario especial para vuestro gestor, que tendrá la capacidad de ver y descargar todo lo que metáis. Así no tendrás que enviarle un Excel por correo a final de mes y no habrá malentendidos.
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    16 min
  • 56. Cuándo desistir y renunciar a mi proyecto
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar de algo que no es tan bonito, pero que es muy necesario para todos aquellos que queráis empezar con un negocio online.
    Hablamos siempre de cómo empezar con un negocio online, pero pocas veces se hace mención a cuándo deberíamos cerrar nuestro negocio y dedicarnos a otra cosa. Y es importante, porque esta situación se podría dar perfectamente.
    El objetivo del capítulo de hoy es, simplemente, que tengáis en mente que puede llegar el momento de tirar la toalla, aunque sea temporalmente, y que es totalmente normal. Si no, que se lo digan al 95% de empresas que cierran al poco tiempo de haberse creado.
    Las empresas sólo mueren si se quedan sin dinero
    Esta frase la hemos dicho ya alguna vez en el podcast. Si tienes dinero en el banco, podrás seguir dedicándote a desarrollar tu negocio. Aunque no ingreses nada.
    ¿Sabes la cantidad de empresas que hay que ahora son multimillonarias, y que durante sus primeros años de vida perdían dinero?
    Amazon
    Spotify
    Netflix
    Las empresas que hoy conocemos y con las que más interactuamos cada día, han estado años a la sombra, sin ser conocidas y sin ganar dinero, simplemente creando su propuesta de valor y dándose a conocer.
    ¿Dirías que Amazon es una mala idea de negocio? Pues muchos accionistas de Amazon lo decían al principio, porque tenía unos márgenes tan pequeños que no ganaba dinero.
    Y ahí están: empresas multimillonarias. No te estoy diciendo que te vayas a hacer millonario. De hecho, casi seguro que no. Pero fíjate en que simplemente han podido sobrevivir porque tenían financiación, tenían dinero.
    Si no quieres llegar al punto que vamos a describir hoy, calcula bien tus pasos. No quemes tu dinero, ve poco a poco y piensa siempre en el modelo de negocio. Ten siempre en mente que necesitas clientes reales, y necesitas facturar. Pensar a largo plazo está bien, pero si no tenemos dinero en el banco, céntrate al principio en ingresar dinero rápido.
    Algunas red flags que nos avisarán de ir pensando en cerrar o pivotar
    A continuación vamos a ver algunos puntos que nos van a ir avisando de que, tal vez, deberíamos ir pensando en cerrar y dedicarnos a otra cosa:
    No conseguimos clientes pese a promocionarnos
    Si montamos un negocio, y durante el primer año no hemos sido capaces de vender nada, quizás deberíamos ir pensando en cerrar este proyecto y, o bien empezar otro, o bien buscar un empleo.
    Es muy duro, pero cuando tienes una propuesta de valor atractiva y te promocionas bien (ojo, que estoy hablando de cuando tenemos visibilidad), deberías vender algo. Quizás no hacerte rico, pero sí algo. Algo como para sacarte un sueldo y poder seguir trabajando en tu negocio.
    Si no vendemos nada pese a tener bastantes visitas en la web, una de dos: o con el tiempo que nos quede sacamos otro producto o servicio, o nos vamos dedicando a otra cosa, porque esta propuesta de valor no vende.
    Y vuelvo a repetir, si no tienes visibilidad todavía, entonces no te asustes: el problema podría no ser de tu propuesta de valor, sino de tu promoción. Si estás montando tu PMV y lo quieres validar, haz promoción. Haz algunas campañas en Facebook Ads y Google Ads y evalúa en poco tiempo qué ocurre cuando la gente llega a tu web. Y si sigues sin obtener contactos ni clientes en un período considerable de tiempo, vete pensando en dedicarte a otra cosa o en mejorar tu propuesta de valor.
    Los clientes que conseguimos no se quedan
    Otra mala señal que nos podría dar el mercado sobre nuestro negocio, es que empezamos a transaccionar y a obtener clientes, pero no conseguimos que se queden en nuestro negocio.
    Por si no lo sabíais, la primera venta de un cliente no suele ser rentable. Para sacar margen de un cliente, necesitamos transaccionar con él varias veces. ¿Qué ocurre si estamos invirtiendo en publicidad y perdemos dinero con cada venta? Que el negocio se va muriendo poco a poco.
    Por ejemplo, imaginaos el caso de La Emprescuela. Los clientes suelen quedarse varios meses, por lo que si invertimos X en captar cada cliente, y los clientes sólo estuvieran un mes, estaríamos perdiendo dinero al promocionarnos. Tenemos que conseguir que los clientes se queden.
    Y el punto clave es el por qué no se quedan, que es donde quería llegar. Lo más seguro es que la propuesta de valor no les convenza. Como véis, si el negocio se muere suele ser porque la propuesta de valor no es atractiva. Y si nuestra propuesta no convence, o la cambiamos o nos morimos.
    Llegados a este punto, podemos hacer dos cosas: o pivotar hacia un negocio de rotación, con precios bajos y muchas altas y bajas de clientes, o pivotar hacia un producto de margen, donde ganamos dinero con transacciones únicas más altas.
    No tenemos buen feedback
    Otra red flag: si cuando empezamos a conseguir clientes, no hacen más que quejarse de nuestro producto, deberíamos pensar si estamos haciendo algo mal.
    Este punto en concreto, es muy importante para aquellos que estáis validando vuestra idea de negocio. Si el resultado de vuestra validación es la furia de la gente, ya os podéis imaginar qué ocurriría si empezamos a monetizar a lo grande y a atraer más clientes. Esto es la muerte predestinada del proyecto.
    Si detectamos esto a tiempo, podremos corregir los errores que más enfurezcan a nuestros clientes y salir del paso. Para ello, os recomiendo que le echéis un vistazo al episodio anterior, donde hablábamos de cómo hacer encuestas a los clientes.
    Vendemos, pero no ganamos dinero
    ¿Para qué montamos negocios? Para ganar dinero con ellos. Es muy importante que os centréis en esto: tenemos que montar negocios rentables.
    Algo que podría pasar, y que de hecho veo a menudo en los emprendedores, es que montan negocios calculando mal los precios. Y claro, empiezan a transaccionar, y quizás incluso se ponen contentos, ya que no se dan cuenta de que lo que están haciendo es pillarse los dedos. Si empezamos a vender sin margen (o peor, con margen negativo) lo que estamos haciendo es cavar nuestra propia tumba.
    ¿Y por qué es esto una red flag? Porque lo que estamos validando es que podemos vender nuestra propuesta, sí, pero sin ganar dinero. No es una validación real. Aquí, o bajamos mucho nuestros costes (no os lo recomiendo), o subimos precios (sí os lo recomiendo). Y tendremos que volver a validar otra vez con los precios nuevos, porque habrá muchos clientes que dejarán de comprarnos.
    ¿Y qué ocurre si seguimos vendiendo de esta manera? Pues que cuando nos queramos dar cuenta, nos habremos ahogado, y en ese momento estaremos obligados a cerrar, sí o sí.
    He fracasado, ¿y qué?
    Algo que quiero decir antes de terminar, es que no acertar a la primera es lo más normal del mundo. Puede ocurrir perfectamente que montemos un negocio con toda la ilusión del mundo, creyendo que vamos a tener muchos clientes y que vamos a ayudar a mucha gente, y que a la hora de la verdad nos llevemos el chasco.
    Si esto llegase a ocurrir, decirte que lo mejor es quitarte la tirita de golpe. Si llevas bastante tiempo intentando arrancar un proyecto, y no haces más que perder tiempo y dinero sin ver resultados, piensa en otra forma de ganarte la vida y si deberías cerrar ese proyecto.
    Tampoco quiero dar la imagen de que hay que dejarlo todo si no nos funciona rápido. Hacer despegar un negocio es lento y cuesta mucho esfuerzo. Sigue intenándolo siempre que puedas, pero tienes que estar preparado económicamente.
    No todos los proyectos funcionan. Es mejor que te quedes sin proyecto, a que te quedes sin nada.
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    23 min
  • 55. Cómo hacer encuestas a tus clientes
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy os voy a explicar una forma muy sencilla para que podáis hacer encuestas a vuestros clientes.
    Por si no lo estáis haciendo ya, os recomiendo que de vez en cuando les paséis a vuestros clientes un pequeño cuestionario para que os digan en qué se podría mejorar el servicio y si hay algo que no les guste de vuestra empresa.
    Para ello, yo os recomiendo que lo hagáis con Google Forms, ya que es una herramienta muy pero que muy fácil de usar y que os permite hacer formularios muy flexibles. Es la herramienta que utilizo yo siempre para pasar a los clientes encuestas de control de calidad.
    En lo que vamos a centrarnos en este episodio, es en explicaros qué poner en la encuesta, más que en cómo hacer la encuesta en sí, ya que con Google Forms es muy sencillo de hacer. De todas formas, en La Emprescuela tenéis una clase de Google Forms, en el curso de G Suite.
    Qué pedir a los clientes en una encuesta
    Lo primero que me gustaría deciros, es que dividáis las encuestas por secciones. Por ejemplo, las encuestas que pasamos nosotros a los alumnos en Yo te formo, están divididas en 3 secciones:
    Área docente
    Área técnica
    Área administrativa
    De esta forma el cliente está menos perdido al ir haciendo las preguntas. Ahora sí, vamos a ver algunas preguntas que les podéis hacer a vuestros clientes.
    Datos de contacto
    Lo primero, asegúrate de tomarle los datos al cliente. No sólo el email, sino también otros datos que luego te permitan agregar las encuestas y encontrar posibles problemas. Por ejemplo, nosotros en la academia le pedimos a los alumnos que pongan los cursos en los que están apuntados. Así, sin pedirles el nombre, podremos saber si hay algún problema en alguna clase.
    Calidad percibida del servicio
    Esto consiste en que el cliente te diga si le parece que el servicio que le estás ofreciendo es de alta calidad o no. Por ejemplo, nosotros para preguntar esto, lo relacionamos con el método de enseñanza: ¿el método de enseñanza es de calidad? Esto lo puedes aplicar a lo que quieras.
    Profesionalidad del equipo
    Esta pregunta consiste en que el cliente te diga si percibe como muy profesionales o poco profesionales a los miembros de nuestro equipo. Dependiendo de cuál sea tu actividad, tendrás que preguntarlo de una forma u otra. Por ejemplo, nosotros lo preguntamos de forma que el alumno evalúe a la profesora.
    Utilidad del servicio
    Aquí le pedimos al cliente que evalúe si considera que el servicio que le estamos prestando le parece útil. En el caso de las clases, podríamos preguntarlo como: ¿consideras que las clases te están siendo de utilidad?
    Puntualidad
    Esto es básico. Aquí simplemente le preguntamos al cliente si somos puntuales con él o no.
    Ambiente y amabilidad
    En este apartado evaluamos si el cliente percibe que somos amables con él, y si hay buen ambiente en nuestro negocio. Esto es muy importante.
    Herramientas
    En esta sección le preguntamos al cliente si considera que las herramientas que utilizamos son útiles y si le gustan o no.
    Qué dispositivo utiliza para conectarse
    Esta pregunta nos sirve para saber cómo se comportan nuestros clientes, y poder ir desarrollando nuestro negocio en base a ello.
    Estabilidad de la web/videoconferencias, etc
    En caso de que vuestro negocio se base en alguna herramienta, es importante saber si les funciona bien a los clientes. Por ello, podemos preguntarles si las videoconferencias funcionan bien, si la web carga rápido, si es estable, etc.
    Facilidad de uso de nuestra tecnología
    Con esta pregunta lo que pretendemos es que el cliente nos diga si le parece muy fácil o muy complicado utilizar los medios que hemos puesto a su disposición.
    Utilidad de nuestra web
    Si nos hemos ocupado de desarrollar una web, nos gustará saber si al cliente le parece útil o no lo que hemos puesto en dicha web. Pregúntaselo aquí.
    Facilidad en el proceso de pago
    El checkout es un proceso crucial en el negocio, por lo que es muy útil saber qué opinan de él aquellos que ya lo han completado. Pregúntale a los clientes qué les parece pagar en nuestra web.
    Tiempo de respuesta
    Aquí el cliente nos puede indicar si tardamos mucho o poco en responder a sus preguntas (mails, WhatsApps, etc).
    Efectividad en la solución de problemas
    Cuando el cliente nos plantea un problema, ¿solemos llegar con una solución efectiva rápidamente, o dejamos sus problemas sin resolver? Esto es lo que queremos saber en esta pregunta.
    Escucha al cliente
    ¿Los clientes se sienten escuchados? Aquí lo que queremos saber es si el cliente percibe que nos preocupamos por él, y que nos encargamos de solucionar sus problemas.
    Método preferido de contacto
    ¿Cómo prefiere el cliente que nos pongamos en contacto con él? Aquí podéis poner varias alternativas, para que veáis cuál es la favorita de la mayoría.
    Facturación
    ¿El cliente necesita que le enviemos las facturas? Si es así, ¿cómo le gustaría que lo hiciésemos?
    A todo esto, os recomiendo que metáis varias preguntas de respuesta libre, donde el cliente os pueda escribir lo que quiera sobre una cuestión concreta.
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    18 min
  • 54. ¿Es mejor financiar yo mi proyecto o pedir financiación?
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre dinero. En concreto, analizaremos si para lanzar un proyecto es mejor la financiación propia (nuestro dinero) o la financiación ajena (pedir dinero). Veremos las ventajas y desventajas de ambas opciones.
    Por qué podríamos necesitar financiación
    Lo primero, no todo el mundo ni todos los proyectos necesitan financiación. Fundamentalmente, podríamos necesitar financiación para 2 cosas:
    Poder dejar un trabajo y ponernos un sueldo en un proyecto que aún no factura nada. Esto es necesario para aquellos emprendedores que quieren trabajar full-time en su proyecto, básicamente porque necesitarán un sueldo para poder vivir.
    Realizar una inversión inicial para el proyecto: comprar un local, comprar una máquina, pagar a un programador, etc.
    Vamos a ver las dos formas que existen de financiarnos.
    Financiación propia
    La financiación propia consiste en financiar el proyecto con nuestro dinero. Podemos hacerlo a través de un sueldo (si seguimos trabajando en una empresa), a través de lo que ganemos con otro negocio o con nuestros ahorros.
    Sea como fuere, esta es una buena forma de empezar un proyecto, ya que es la que menos riesgo tiene (el riesgo queda limitado a nuestro aporte).
    Esta es la forma que le suelo recomendar a todos los emprendedores, ya que al no tener deudas, nos podemos centrar en desarrollar el proyecto en base a nuestras posibilidades reales, y en caso de que el proyecto salga mal, no hay consecuencias más allá de no recuperar el dinero invertido.
    Si puedes, financia tú tu proyecto. Por poner un ejemplo, esto es lo que hicimos nosotros en Yo te formo. Yo tenía un empleo, con cuyo sueldo pagábamos los costes de la academia y nuestros costes personales. Al principio tuvimos que hacer varias pequeñas inversiones (en una plataforma online, en comprar una cámara, en publicidad, etc), y aunque era poco dinero, financiarte implica pensar bien cada paso que das, ir un poco más despacio y gastar sólo lo que realmente tienes que gastar.
    Financiación ajena
    En caso de que no podamos financiar nosotros el proyecto, ya sea porque no tenemos ingresos, porque no tenemos ahorros, o porque la inversión inicial es demasiado alta para nuestra economía, podríamos necesitar que alguien nos financie. Para ello, podríamos recurrir a diferentes fuentes de financiación:
    Familia y amigos
    Un banco (préstamo, es decir, deuda)
    Un socio
    Mucho ojo con la financiación ajena. Contra más compliquéis las cosas en vuestro negocio, peor. Os voy a decir una frase que quiero que se os quede grabada para siempre:
    La deuda es para los ricos.
    La gente que puede pedir deuda para realizar proyectos o inversiones (esto se llama apalancarse, es decir, invertir con el dinero de otros), normalmente es la gente que ya tiene dinero. Si tienes un millón de euros en el banco, y pides 20.000€ prestados, sobre todo tu capital tu deuda representa un porcentaje muy pequeño. Sin embargo, si tenemos 2.000€ en el banco y pedimos los mismos 20.000€, la deuda representa 10 veces nuestro capital. Y esto es un problema, ya que si el proyecto no funciona, podríamos entrar en una espiral muy desagradable de tener que pagar deudas durante varios años.
    Si necesitáis financiación ajena, yo intentaría ir por una de las siguientes dos vías:
    Si tu familia tiene mucho dinero, y la posible pérdida del dinero que te presten no les va a ocasionar problemas económicos, es mejor que te preste el dinero alguien conocido que un banco. Es decir, si tu familia tiene 300.000€ en el banco, y le pides 10.000€ para empezar tu proyecto, en caso de que no te funcione y no puedas devolver el dinero (que esperemos no ocurra), no vas a ocasionar un percance económico a nadie. Eso sí, deja las cosas claras antes de hacer nada, y haz saber a quien te preste el dinero los posibles riesgos de prestártelo.
    Si no es el caso, la opción más viable es buscar un socio capitalista. Esto consiste en que alguien entra a la empresa a poner el dinero, y se queda con un porcentaje de los beneficios. Esa persona no tendrá un sueldo, ya que es socio, sino que a final de año, por ejemplo, sobre todo el beneficio que haya recaudado la empresa, se quedará con una porción (la que acordéis). De esta forma, tú podrías ser el socio trabajador, y la otra persona el socio capitalista. La forma más sencilla de hacer esto es montando una sociedad, ya que queda todo bien registrado.
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    20 min
  • 53. El proceso de onboarding del cliente
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a ver uno de los procesos más importantes de cualquier negocio. Esto además me toca tratarlo con casi todos los clientes, así que he decidido analizarlo en el podcast para que quede grabado para todos.
    Para los que no lo sepáis, el proceso de onboarding consiste en una serie de pasos que debemos seguir con todos los clientes para asegurar que el cliente aterriza en nuestro negocio de forma correcta, y que no se nos escape nada con ningún cliente. Así, aseguraremos un nivel de calidad y podremos estar seguros de que todos los clientes han recibido la misma información.
    ¿Cómo elaborar el proceso de onboarding de los clientes?
    ¿Alguna vez has analizado lo que ocurre cuando entras en cualquier tienda? Por poner un ejemplo, veamos qué ocurre cuando vas a un dentista:
    Por alguna razón, sientes la necesidad de ir a un dentista (dolor, necesitas ortodoncia, etc).
    Llamas al dentista para informarte sobre precios, servicios…
    El dentista te ofrece que vayas a la consulta para hacerte una revisión (a veces incluso gratuita)
    Te dan un diagnóstico, y te recomiendan un servicio
    Aceptas contratar dicho servicio (el que sea), y empiezas a convertirte en cliente
    Te toman los datos, te abren una ficha de cliente, te dan la información clave, pagas y te dan tu factura
    Empieza la ejecución del servicio (en este caso, un empaste, sacarte una muela, lo que sea)
    Fíjate en cómo los pasos 5 y 6 son clave para poder captar al cliente, y ofrecerle un aterrizaje “suave” a la consulta del dentista. Aquí, se podrían hacer muchas cosas mal, como por ejemplo:
    No tomar los datos al cliente
    No contabilizar el pago del cliente al momento
    No informar al cliente de cuáles serán los siguientes pasos (fecha y hora de su intervención, enseñarle dónde está cada cosa en la consulta, quién será su dentista, etc)
    Esto es a lo que llamamos el proceso de onboarding del cliente. Cómo de bien (o de mal) hacemos para incorporar a ese cliente a nuestra cartera de clientes: enseñarle cómo funcionamos, darle la información básica para utilizar nuestro servicio, toma de datos, etc.
    Esto, que se ve de forma muy clara con los negocios presenciales, es igual (o más) de importante en los negocios online.
    Piensa que en un negocio físico, aunque lo hagas mal, el cliente, si es un poquito espabilado, preguntará a un dependiente, o a la persona que esté en recepción todo lo que necesite. O a las malas, llamará por teléfono. Si queremos tener un negocio online que no nos dé quebraderos de cabeza, le tenemos que facilitar mucho la vida al cliente, de forma que no tenga que recurrir a enviarnos un email cada vez que necesita algo. Vamos a ver algunos puntos importantes para elaborar un buen proceso de onboarding de clientes en un negocio online:
    El proceso de cobro (el checkout)
    Para explicar el onboarding, vamos a empezar desde el paso anterior, desde el checkout. Como veíamos en el episodio anterior, donde explicábamos cómo optimizar esta página clave de la web, aquí tenemos que poner muy claro lo que le vamos a vender al cliente (concepto, productos, precios, envíos, impuestos, etc) sin que se lleve ninguna sorpresa.
    Aprovecharemos también esta página para tomarle los datos al cliente. Al menos, los datos más básicos (como mínimo el nombre y el email). A partir de este paso, nos podremos poner en contacto con esta persona, pues tenemos su email.
    La página de gracias y el justificante
    Algo muy importante que no debes pasar por alto al vender online es lo que ocurre después de pagar. Normalmente, se redirige al cliente a una página de gracias, donde le explicamos que su pedido ha sido procesado correctamente, y que el pago se ha efectuado con éxito. También podemos aprovechar para indicarle la fecha estimada de envío y cualquier otra información relevante para el cliente.
    Esto, que parece obvio, es muy importante. Si no lo hacemos bien, el cliente podría ponerse nervioso, creyendo que ha hecho el pago mal, que ha sido estafado, o vete tú a saber. Para ello, otra cosa muy útil es enviarle al cliente un email con una especie de recibo, para que vea que ha pagado correctamente. Muchos clientes ya dan esto por sentado, por lo que si no envías este tipo de emails, se podrían llegar a mosquear.
    Yo también aprovecho aquí para enviarle al cliente su factura. Así, no tendrá que pedirla. Con los datos que ha puesto en el checkout, podríamos tener más que de sobra para clientes estándar.
    Agregarle a una base de datos
    Otro punto muy importante que os recomiendo encarecidamente es que agreguéis a los clientes a una base de datos (con su consentimiento expreso, por supuesto). De esta forma, podrás comunicarte fácilmente con los clientes después de la compra, y automatizar determinados procesos (como el onboarding de clientes).
    Yo para esto recomiendo siempre Mailchimp. Es el que yo utilizo en Yo te formo y en La Emprescuela, y me va genial, ya que en función del producto que compren, o de cómo interactúen con nosotros, podemos ejecutar secuencias de emails diferentes.
    Así, cuando una persona se apunta a La Emprescuela, le envío una pequeña secuencia de emails para hacerle un pequeño onboarding. En concreto, le enseño los puntos clave de la web (para que sepa dónde está cada cosa), le digo cuáles son los cursos principales, le envío también un pequeño formulario para que se presente y pueda saludarle, y por último le envío un email enseñándole el blog y el canal de YouTube.
    El email de bienvenida
    Como decíamos antes, una de las mejores formas de ayudar a los clientes que acaban de llegar en un negocio online, es con un email de bienvenida.
    Para ello, no hace falta utilizar Mailchimp (que lo he puesto antes para poder explicar lo de la base de datos). Podéis enviar este tipo de emails con Woocommerce (no me gusta mucho), o por ejemplo, con Zapier (me gusta más).
    Por ejemplo, podéis configurar un email en Zapier (que se envíe desde vuestro Gmail, por ejemplo), para que cada vez que tengáis un nuevo cliente en vuestro Woocommerce, se envíe un email automáticamente con un texto que venga por defecto, donde saludes al cliente (incluso lo puedes personalizar con su nombre), y le dejes algunos enlaces útiles para poder utilizar tus servicios.
    La sección de ayuda de la web
    Una vez ya te has presentado al cliente, y le has hecho la bienvenida, no podemos olvidarnos y pasar al siguiente cliente. Algo que viene muy bien, y que los clientes te van a agradecer, es que incluyas en tu web algún sitio de referencia, donde si el cliente tiene algún problema, pueda consultar de forma independiente para resolver sus problemas.
    Esto, por ejemplo, es lo que hacemos en la sección de ayuda de La Emprescuela. Así, si un día un cliente no puede acceder a la plataforma, ver los vídeos o por ejemplo, necesita una factura, ya tiene todas las preguntas respondidas. Y en caso de que necesite más ayuda, siempre puede contactar.
    Otras formas de soporte extra
    Por último, te recomendaría que no termines tu relación con el cliente en el momento de la transacción. Contra más estires tu vínculo con los clientes, más fácil es que vuelvan a comprar. Por ello, algo que funciona muy bien es incluir otro tipo de soporte o de recursos extra para clientes, en otros sitios. Por ejemplo:
    Un canal de YouTube, ya sea con consejos y tutoriales, o con información y ayuda para usar tus productos o servicios
    Un podcast
    Un foro
    Un grupo de WhatsApp
    Un canal de Discord
    Todo esto se llama marketing de utilidad. Y como su propio nombre indica, el objetivo es crear cosas que le sean útiles a los clientes. Todo esto que vayas creando, recuerda ponerlo bien claro en tu web (por ejemplo, en el footer), e inclúyelo en tus emails de bienvenida. Así te asegurarás de que todos los clientes han recibido los enlaces al canal de YouTube, la invitación a Discord o el enlace del foro que has creado.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    24 min
  • 52. Cómo optimizar el checkout de tu web
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio anterior estuvimos hablando sobre algunas formas para cobrar a los clientes utilizando WordPress, y hoy vamos a hablar de algo muy relacionado con esto: hablaremos sobre cómo optimizar nuestro checkout para tener una mayor conversión en nuestro negocio online.
    Recordad que hay varios tipos de negocios online:
    Venta de servicios
    Venta de producto físico
    Venta de producto digital
    Membership site
    Marketplace
    Afiliados
    Lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de negocio tenemos. No es lo mismo tener una configuración para un negocio de venta de servicios B2B, que para un e-commerce que venda producto físico a clientes particulares.
    Primero, piensa bien en tu producto, tu modelo de negocio y tu cliente. Y ahora sí, vamos a ver los elementos principales para maximizar la conversión en nuestro negocio online.
    Comportamiento de compra
    Un elemento clave en cualquier negocio online es cómo interactúa el cliente con la tienda al comprar. Por ejemplo, podemos tener las siguientes casuísticas:
    Que el cliente tenga que ir añadiendo los productos al carrito
    Que el cliente pueda ir directo al checkout desde la ficha de producto
    Que el cliente pueda comprar directamente desde la ficha de producto, poniendo los datos
    Que el cliente pueda comprar directamente, sin tener que poner sus datos
    Fijaos que hemos ido pasando de menos a más esfuerzo para el cliente. Contra menos cosas tenga que hacer el cliente en la tienda, más probable es que complete una compra. Por eso, pensad en el comportamiento del cliente. ¿Es necesario que exista un carrito?
    Checkout de una sóla página
    Por favor, cuando diseñéis vuestro checkout, hacedlo de una sóla página. Es decir, que no haya que ir completando pasos y pasos para terminar la compra. Piensa que pagar duele. Imagina que en lugar de quitarte una tirita de un tirón, te la van quitando poquito a poco. El dolor se va alargando y lo pasas peor. Pues en el checkout, lo mismo. Haz que el cliente lo haga todo de un sólo paso, sin tener que ir cargando páginas todo el rato.
    Y ya ni hablar de que se pierdan los datos que el cliente ha rellenado previamente, eso sí que fastidia.
    Eliminación de los puntos de fuga
    Otro elemento que funciona muy bien, es eliminar las posibles vías de escape de los clientes cuando han llegado al checkout. Cuando un cliente va a pagar, elimina todas las distracciones posibles.
    Es decir, en el checkout, quita el menú, quita el footer, quita las redes sociales y cualquier otra cosa que pueda sacar al cliente de la página. Que no haya ni un sólo enlace, para que el cliente no se te escape.
    Datos, los justos
    No hagas el mismo checkout para vender un diseño web de 10.000€ que para vender un ebook de 10€. ¿Verdad que cuando vas a comprar algo al supermercado no te piden el DNI y tu dirección? Pues en tu web, lo mismo.
    Lo más práctico en la mayoría de los negocios online (aunque ojo, depende del cliente al que te dirijas, del producto, del precio, etc) es pedirle el email, el nombre y poco más. Lo único que necesites para poder vender. Especialmente si te diriges a clientes particulares.
    Nosotros, por ejemplo, esto no lo estamos aplicando (lo sé). En Yo te formo, porque los clientes que contactan con nosotros para apuntarse, ya han hablado con nosotros previamente y no hay ningún tipo de fricción en darnos sus datos (como en cualquier academia física). Y en La Emprescuela porque nos dirigimos a emprendededores, y aunque podríamos perfectamente no pedir los datos de facturación en el checkout y emitirles factura más adelante, la mayoría son autónomos o empresarios y no suele haber fricción (aunque se podría optimizar).
    Para los checkout, a mí me gusta mucho el checkout de Woocommerce. Tiene prácticamente todo lo que necesitas, y lo puedes personalizar todo lo que quieras con un poco de código. Si te da alergia el código, existen plugins para editar el checkout de forma sencilla.
    Si no tenéis Woocommerce, hay otras herramientas que también tienen buenos checkouts: Shopify, EDD, el checkout de Stripe o Quaderno funcionan genial.
    Transmitir confianza
    ¿Alguna vez has ido a comprar en una tienda online, te ha dado mal rollo y te has terminado yendo sin comprar? Pues eso es lo que tenemos que evitar.
    Evita, en toda la web y especialmente en el checkout, dar mala imagen. Utiliza imágenes de buena calidad, no pongas faltas de ortografía, haz saber constantemente al cliente que el pago es seguro y ten una buena imagen. Hazme caso, esto que parece una tontería, es muy pero que muy importante al vender por Internet.
    ¿Necesitas que el cliente tenga una cuenta?
    Si tienes una tienda online, quizás no es necesario que obligues a los clientes a crear una cuenta. Es decir, habilitar la compra en modo invitado podría hacer que la conversión de tu e-commerce aumente drásticamente.
    Vuelvo a repetir, esto depende del tipo de proyecto. En La Emprescuela necesito obligar a los clientes a crearse una cuenta en la web, básicamente porque lo que están pagando es crear dicha cuenta. Pero en un e-commerce que vende ebooks, ¿es necesario crear una cuenta para cada cliente? ¿No sería más fácil que el cliente simplemente ponga su email y pague, y ya está?
    Si no lo necesitas, haz que sólo creen cuentas de cliente aquellos clientes que quieran hacerlo. Esto, si tienes Woocommerce, es muy sencillo. Puedes habilitar la compra en modo invitado desde el panel de ajustes, y habilitar también la creación de cuentas en la página de “Mi cuenta”. Así, sólo crearán una cuenta aquellos clientes que quieran.
    No meter sustos al pagar
    Por fin te has decidido de entre todo el catálogo de productos de la tienda que acabas de descubrir. Llenas el carrito, le das a comprar ahora y… ¡Pum! 5€ de envío que no te esperabas. Te enfadas y te vas sin comprar.
    Esto es uno de los factores que más influyen en el abandono de carritos de los e-commerce según un estudio de Google. No le des sustos a tus clientes. Hazles saber desde el principio lo que se van a gastar, y no dejes costes ocultos para el final, porque te vas a cargar la conversión.
    Igual, hay e-commerce que ocultan los precios hasta que el cliente se registra, o hasta que el cliente llega a la página de pago. Esto no lo hagas, pon siempre los precios visibles en tu web.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    19 min
  • 51. 3 formas de vender productos y servicios digitales con WordPress
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a analizar tres formas diferentes que podéis utilizar para vender productos o servicios digitales (que no requieran envío) directamente desde vuestra web.
    Para ello, vamos a ir de más a menos complejidad. Cualquiera de las soluciones que os voy a mostrar es totalmente válida para recibir pagos a través de Internet, pero alguna es más compleja que otra y, para determinados perfiles de usuario, alguna podría no encajar tan bien.
    Woocommerce
    La primera opción, y mi opción favorita, es Woocommerce.
    Para los que no lo conozcáis, Woocommerce es el plugin por excelencia de comercio electrónico para WordPress. Es totalmente gratuito, y nos permite montar multitud de proyectos diferentes, como por ejemplo:
    Un e-commerce (de producto físico, digital, o mixto)
    Un membership site
    Una academia online
    Un marketplace
    Una empresa de venta de servicios
    Y podríamos seguir dando ejemplos un buen rato.
    La gran ventaja de utilizar Woocommerce, es la gran comunidad que hay detrás. Si tienes un problema, o estás pensando en cómo mejorar algo en concreto de tu web con Woocommerce, y buscas en Google, vas a encontrar la solución con casi total seguridad.
    Además, Woocommerce nos permite integrar prácticamente cualquier método de pago, por lo que puedes cobrar a tus clientes no sólo con tarjeta de crédito, sino también por transferencia bancaria, adeudo directo SEPA, PayPal, Stripe o como quieras. También, Woocommerce cuenta con integraciones con prácticamente cualquier herramienta de terceros, como CRMs, Zapier o incluso sistemas de TPV.
    La parte “negativa” de trabajar con Woocommerce es que esta herramienta fue pensada más para vender productos físicos. Aunque nos deja la opción y podemos perfectamente vender cualquier producto o servicio digital, Woocommerce ya viene de serie con todo preparado para vender también productos físicos. Esto se traduce en que el plugin ocupa más espacio y que viene con un montón de cosas que quizás nunca vamos a utilizar.
    Aún así, vuelvo a repetir, es mi favorito, ya que no veo del todo un gran inconveniente en tener la configuración para los productos físicos, pues se puede desactivar desde los ajustes.
    Easy Digital Downloads
    Este plugin para WordPress nos permite vender productos y servicios exclusivamente digitales a través de nuestra web. Vendría a ser como el Woocommerce de los productos digitales, ya que dentro del mundillo online, es muy utilizado por tiendas online y por membership sites.
    Al igual que con Woocommerce, el plugin en sí es gratis, por lo que podrás utilizarlo y probarlo descargándolo directamente desde el repositorio de WordPress. En caso de que quieras añadir funcionalidades extra, como pagos recurrentes, integración con Mailchimp, hacer marketing de afiliados o poder editar de forma sencilla el checkout, tienes un extenso catálogo de extensiones para ello.
    Con respecto al funcionamiento del plugin, funciona de forma similar a Woocommerce. Quiero decir, tendrás una página de tienda en la web, un carrito y un checkout, y los clientes podrán elegir los productos que quieran comprar e ir directamente a completar la compra desde tu web, eligiendo los métodos de pago que hayas configurado previamente.
    La principal ventaja de EDD es que es más ligero. Está preparado para vender productos o servicios que no requieran envío, por lo que es una herramienta a considerar si estás pensando en montar este tipo de proyectos.
    Si quieres echarle un vistazo a estas dos herramientas (Woocommerce y EDD), en el apartado de Herramientas recomendadas de La Emprescuela (una vez te logueas, lo verás en el Empretablón) tienes los enlaces a los dos plugins y a muchos más.
    Stripe
    Vamos con otra forma de vender online, y una de mis favoritas. Vender directamente con Stripe.
    Si tienes una cuenta de Stripe, puedes vender directamente desde ahí, y gestionar todos los datos de tus clientes, productos, facturas e incluso personalizar tu checkout. Esta es la opción más sencilla de todas, ya que no requiere de ningún desarrollo en tu sitio web, ni instalar plugins, ni comprar ningún tipo de añadido. Con lo que hay en Stripe, le serviría a muchísimos profesionales y pequeños autónomos que sobre todo venden servicios.
    Ojo, no estoy hablando de integrar Stripe con WordPress (que a eso iremos ahora), estoy hablando de utilizar Stripe para gente que o no tiene web, o tiene una web simple, sin comercio electrónico integrado.
    En Stripe, podremos crear facturas y enviárselas a los clientes con un enlace por email para que nos paguen, podremos crear nuestros productos, suscripciones con pagos recurrentes, tendremos un montón de informes súper chulos con los datos de nuestros ingresos. Todo esto sin tener que saber programar, ni hacer integraciones complicadas ni nada de nada.
    Además, hay algunos plugins para integrar Stripe en WordPress, de forma que podamos crear un botón simple en nuestra web (en una página o en una entrada, por ejemplo), y recibir pagos de los clientes directamente en nuestra cuenta de Stripe.
    Esta última opción de integrar Stripe en WordPress con un botón, sí que no me gusta demasiado. La podéis probar, por supuesto, pero yo soy más de personalizar la web más al detalle, por lo que para hacerlo así, elegiría EDD o Woocommerce antes que utilizar el típico botón de Stripe.
    De todas formas, vuelvo a recalcar, si eres un profesional que vende servicios, como un psicólogo, profesor, abogado, arquitecto, médico o cualquier otra profesión, yo quizás me decantaría por crear una cuenta de Stripe y vender directamente desde ahí, porque la interfaz que te ofrece Stripe está súper chula y es una herramienta muy potente. Si lo que quieres es vender productos digitales, como ebooks o canciones, o crear un membership site, entonces sí que me decantaría por un EDD o un Woocommerce.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    13 min
  • 50. No seas un vendehumos
    ¡Muy buenas emprendedores! En este episodio 50 del Podcast de La Emprescuela, vamos a hacer un episodio especial, un poco más ameno y más entretenido. Dado la cantidad ingente de contenidos sobre marketing y emprendimiento que está surgiendo últimamente, me gustaría dedicar un episodio a los vendehumos.
    Y ojo, ni voy a mencionar a nadie en particular, ni quiero que nadie se ofenda ni crea que no se pueden aplicar absolutamente ninguna de las técnicas que según mi criterio, utilizan los vendehumos. El objetivo de este episodio es mentalizarte para que tú no te conviertas en uno de ellos. No me gustaría que la gente que me escucha y se apunta a La Emprescuela acabase convirtiéndose en el típico pesado que aparece en los anuncios de YouTube. Quiero emprendedores profesionales.
    Para poder disuadirte de que te conviertas en este tipo de vendehumos, primero vamos a definir algunos puntos que casi todos los vendehumos tienen en común.
    Los rasgos de un vendehumos
    Antes de enumerarlos, vuelvo a repetir. Que detectéis que alguien hace algo de lo que voy a decir (o incluso vosotros mismos) no implica que sea un vendehumos. Pero si veis que un profesional (del sector que sea) empieza a acumular rasgos de vendehumos… Tiene probabilidad de serlo.
    El método
    Siempre hay un método. O unas claves. O un truco. O algo.
    Y si el método ha quedado desfasado, te van a contar el nuevo cambio que acaba de descubrir el anunciante de turno y que te va a cambiar la vida.
    La cosa es que el del anuncio te dice que con un truco va a hacerte descubrir cómo puedes cambiar drásticamente tu vida.
    La publicidad
    Normalmente se utilizan embudos de venta bastante complejos, que suelen empezar con publicidad
    Los anuncios suelen estar grabados en sitios muy “alucinantes”, mostrando lujos constantemente
    Se hace más énfasis en el estilo de vida que en transmitir de qué va la propuesta de valor del producto
    El discurso suele ir enfocado a lo mala que es la vida de la persona que está viendo el anuncio, y lo alucinante que podría ser aplicando “el método”
    El lenguaje: utiliza constantemente términos como desbloquear, descifrar, trucos, secreto, etc.
    El estilo de vida
    Siempre es lo mismo. El anunciante hace unos años tenía una vida muy complicada, pero encontró “el método” y consiguió cambiar su vida.
    En los anuncios (y en sus marcas en general) se suele hacer mucho énfasis en su gran estilo de vida:
    Coches de lujo
    Pisos o casas que valen millones de euros
    Ropa cara
    A veces, utilizan mujeres atractivas de fondo
    Se presta especial atención por mostrar todos estos elementos de lujo en el anuncio, de forma muy forzada (incluso más que en enseñarte el producto en sí)
    Los procesos de venta
    Proceso súper largo y complejo
    Información muy oculta, que sólo se “desbloquea” al dar tu email
    Tienen un descuento, sólo hoy, y sólo para ti
    Proceso basado prácticamente en la publicidad
    Normalmente, te dan una “masterclass” gratuita, o un entrenamiento gratuito donde lo único que hacen es ir derribando las barreras de los contactos, y al final se realiza una venta
    Hacen más hincapié en que hay garantía de devolución y en que no asumes riesgo, que en decirte de qué va el producto
    Se usan todos los sesgos cognitivos habidos y por haber, a la vez
    Los testimonios
    Los testimonios están bien, y no digo ni mucho menos que no utilicéis testimonios (yo los uso en todas las webs). La cosa es el cómo los ponemos:
    Los testimonios siempre hablan del estilo de vida, no del producto
    Se vuelve a utilizar el discurso del método y cómo cambió su vida
    Testimonios exagerados y muy emocionales
    A veces se utilizan testimonios cuyo fin es mostrar espectáculo, más que hablar sobre lo bueno que es el producto
    En algunas ocasiones, son actores y ni siquiera son testimonios reales
    Muchas veces se muestran datos de resultados supuestamente reales, pero sin posibilidad de contrastar. Se muestran de pasada y nadie garantiza que sean reales
    El nivel de detalle en la propuesta de valor
    Cuando quieres comprar cualquier producto (un curso, una lavadora, una casa, un coche, lo que sea), en algún momento querrás saber con detalle qué incluye su propuesta de valor. Es decir, datos técnicos.
    El nivel de detalle es escaso
    El detalle que hay (ya sea un temario de un curso, o lo que sea), se intenta ocultar, y se pone muy abajo en una página de ventas
    Los datos técnicos quedan ocultos entre todo el contenido de ventas
    Objetivamente, si se compara el producto con otro de la competencia, a veces es tremendamente inferior, pese a tener un precio excesivamente alto
    Las promesas
    Este punto es uno de los más peligrosos. Aquí el vendehumos no pretende decirle a la persona lo que va a obtener con el producto, sino que le hace una promesa de cuánto va a cambiar su vida tras comprar el producto. Algo muy peligroso y que no recomiendo demasiado que hagáis.
    Se suelen utilizar, además, datos muy cortoplacistas (conseguí estos ingresos en 2 semanas) y se intenta apelar constantemente a la compra por impulso.
    Mucho ojo cuando te hagan promesas, y mucho ojo cuando las hagas tú. Creo que está bien decirle al cliente unos resultados estimados para que pueda hacerse una idea de cuánto le va a servir tu producto, pero no creo que sea ni siquiera ético vender alegando que su vida cambiará drásticamente en sólo dos semanas (o en el tiempo que sea). Vendemos productos, no milagros.
    Los precios
    Suelen poner precios excesivamente altos para la propuesta de valor que ofrecen
    Mágicamente, la mayoría de los precios acaban en 7. Porque vende más, claro, todo el mundo lo sabe.
    Su modelo de negocio
    En la gran mayoría de los casos que he visto de vendehumos, su modelo de negocio real no suele ser el que dicen. El que se dedica al e-commerce, realmente no tiene ninguna tienda real de la que vivir. El que se dedica al trading, no vive de la bolsa. El que se dedica al fitness, toma sustancias. Etc, etc.
    Vuelvo a repetir. No quiero transmitir que crea que todos los influencers o personas que vendan infoproductos o cualquier servicio hagan esto. Claro que habrá personas que sean unos cracks y que además ayuden a otros. Pero hay muchos, que diciendo vivir de lo que enseñan en sus cursos, formaciones o charlas, realmente hacen de ello un producto.
    Ese entrenador personal, ¿qué deportes ha practicado hasta ahora? Ese experto en marketing, ¿qué negocios ha montado y de qué vive? Estas personas en general, ¿realmente tienen los conocimientos técnicos y la formación necesaria para ayudar a otros, o simplemente han leído unos cuantos posts por Internet?
    El perfil de cliente
    Normalmente este tipo de vendehumos se dirigen a personas no técnicas. Es decir, si venden cursos de marketing, se dirigen a gente muy joven, o gente sin formación académica avanzada. Si venden fitness, a personas con un físico malo, que están deseando ponerse fuertes y adelgazar. Si venden finanzas, o trading, a personas que necesitan desesperadamente conseguir dinero, etc.
    Básicamente, se aprovechan de las necesidades de otras personas que no saben identificar todos estos elementos. Porque claro, cuando a un padre de familia que tiene una deuda de 10.000€ le vendes que le vas a cambiar la vida en un mes invirtiendo en no sé qué acciones, quizás la necesidad le nuble la vista.
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    36 min
  • 49. Cómo compatibilizar las tareas domésticas con tu negocio online
    ¡Muy buenas emprendedores! Como ya sabéis, yo me centro en ayudar a otras personas a que creen sus negocios digitales para trabajar desde casa. En el episodio de hoy veremos algo de lo que no se habla tanto, pero que es totalmente necesario cuando tenemos un negocio online y trabajamos desde casa. En este episodio veremos cómo compatibilizar nuestro negocio online con las tareas domésticas.
    Separa bien los espacios en casa
    La regla de oro, y lo que hace que pueda trabajar en paz en casa, es tener espacios separados físicamente para el trabajo. Yo personalmente no soy capaz de trabajar de forma profesional en mi habitación o en el salón. Y si hay desorden, ya ni hablemos.
    Voy a hacer mucho énfasis durante todo el episodio con esta regla: pon límites a tu vida personal y al trabajo. Cuando entras en tu zona de trabajo, que sea una zona lo más profesional posible. Cuando sales de tu zona de trabajo, que sea tu espacio personal, sin ver constantemente el ordenador, la pantalla, la impresora o lo que utilices para trabajar.
    Esto es la base para poder compatibilizar dos espacios para cosas tan diferentes como trabajar y “vivir”. ¿Verdad que si tuviésemos una oficina o un local, no tendríamos una cama llena de ropa para planchar? Pues esto es lo mismo.
    Reserva una habitación entera para hacerte la oficina. Y si no puedes, porque no tienes espacio, reserva una parte de una habitación para montar la oficina, y sepárala físicamente. Pon un biombo, un cristal, una cortina o cualquier cosa que te permita entrar en modo trabajo cuando te sientas en tu escritorio.
    Pon un horario de trabajo
    Esto, que parece una obviedad, es extremadamente necesario cuando trabajamos desde casa en nuestro propio negocio. Al montar nosotros el negocio, somos nosotros quienes tenemos que poner los límites. ¿Y qué pasa cuando no hay límites? Pues que no tenemos las cosas claras.
    Si no tienes un horario de trabajo, nunca vas a saber cuándo vas a poder desconectar de forma “oficial”, y poder dedicar cierto tiempo a ir al gimnasio, a quedar con gente o a ir a comprar. Porque siempre va a poder llamar un cliente, y sin un horario de trabajo, le vas a querer atender. Porque si no, te vas a sentir mal, y vas a creer que “tienes que hacerlo”.
    Pon un horario de trabajo, y si llama un cliente fuera del horario de trabajo, que se espere. No cojas el teléfono, ni respondas los emails, fuera de tu horario de trabajo. Tienes derecho a tener una vida, y como no hagas esto, no la vas a tener.
    Si trabajases por cuenta ajena y te llamase un cliente o tu jefe cuando estás en el gimnasio, o comprando, ¿cogerías el teléfono? Yo al menos, no. Pues con tu negocio, lo mismo.
    Y ahora dirás: ¿y qué tiene que ver todo esto con las tareas domésticas? Pues que, al menos a mí, sin un horario de trabajo me parece muy complicado saber qué parte de mi día puedo destinar a limpiar, a comprar o a hacer trámites. Para poder hacer el siguiente punto, necesitamos primero tener claro este.
    Pon un horario doméstico
    Cuando tengas tu horario de trabajo claro, ponte un horario doméstico. De forma general, ¿cuándo vas a ir a comprar? ¿cuándo vas a cocinar? ¿cuándo vas a ir al gimnasio? Ponte unas franjas horarias en las que sepas que nadie te puede molestar, para dedicarle tanto a tu casa, como a cualquier otra cosa que pueda surgir.
    Por poner un ejemplo, hoy, 2021, mi horario es el siguiente:
    De lunes a jueves:
    Me levanto a las 09:00
    Desayuno y, cuando me toca, me voy a entrenar.
    Cuando vuelvo, recojo un poco la casa y me ducho.
    Aproximadamente, dedico entre 1 y 2 horas antes de comer a revisar el email, mirar el banco, grabar el podcast y hacer tareas varias del trabajo.
    De 14:00 a 16:00 es mi horario de comer y de descanso
    De 16:00 a 21:00 sigo trabajando
    A las 21:00 ceno y, si no he ido a entrenar, me ducho y me dedico a leer o a ver alguna serie hasta que me acueste
    Los viernes:
    Me levanto a las 09:00
    Desayuno y recojo un poco la casa
    Hasta las 14:00, grabo el podcast y tengo sesiones con clientes
    De 16:00 a 20:00, trabajo y voy a clase de japonés
    Los sábados:
    Me levanto a las 09:00
    Desayuno y recojo un poco la casa
    Hasta las 14:00, trabajo y voy a clase de japonés
    Quizás cuando estés escuchando esto ya lo haya cambiado, pero en el momento de grabar este episodio, es mi horario.
    Delega al máximo las tareas domésticas rutinarias
    Algo que hemos aprendido sobre la marcha y que nos ha venido genial, es delegar tareas domésticas. Al igual que en la empresa de vez en cuando delegamos ciertas cosas, hacerlo en tu vida personal está genial.
    Las tareas domésticas que hemos dejado de hacer tanto (porque sí que las seguimos haciendo, pero en menor medida), son:
    Cocinar: es lo que menos me gusta, y no por el hecho de cocinar en sí, sino por manchar. Odio el desorden y manchar las cosas, y cuando lo tengo todo limpio, no me gusta volver a ensuciarlo cada día para tener que, cada día, volver a dejarlo como estaba. Es una pérdida de tiempo impresionante. Lo que hacemos es, de vez en cuando, comprar comida preparada en una tienda de catering que tenemos cerca de casa. Es comida 100% casera (y está muy buena), y nos evitamos tener que cocinar y limpiar constantemente (para la cena sí que cocinamos). De vez en cuando también comemos fuera de casa, los menús diarios de los restaurantes son bastante económicos.
    Limpiar: aunque limpiamos todos los días, hay ciertas tareas en concreto para las que tenemos ayuda. Para ser exactos, la plancha. No me importa tener que barrer, ordenar y fregar todos los días, ni poner lavadoras, lavavajillas o cualquier cosa. Pero planchar, al menos a mí, me pone muy nervioso. Para ello, podéis contratar a alguien que venga unas horas cada semana a casa, y que se encargue de las tareas que más os cuestan.
    Antes de ir al siguiente apartado, quiero mencionar una cosa que también hacemos y que me parece muy práctica: comprar ropa que no haga falta planchar. Para ciertos eventos, como por ejemplo, ir al gimnasio o ir a comprar, no necesitamos ir en traje. Basta con un pantalón de deporte y una camiseta básica. Hay ciertas prendas que están diseñadas para no arrugarse, y que simplemente guardándolas correctamente, te ahorras una buena parte de la plancha.
    Esto último para muchos parecerá una tontería, pero no os imagináis la de tiempo que se ahorra simplemente rebajando la carga de tareas. En lugar de tener que dedicar mucho tiempo, en este caso a planchar, si eliminas esa necesidad, ahorras tiempo sin tener que ni siquiera delegar.
    Ojo, no digo que no planchéis ni que no planchemos nada nunca. Sólo que una forma de tener más tiempo, es liberar esa carga de trabajo extra. Esto lo podéis aplicar a lo que queráis.
    Divide las tareas domésticas
    Por último, pero no menos importante, si vivís varias personas en la misma casa, tenéis que dividir las tareas. Algo muy útil, en lugar de asignar ciertos tiempos o ciertos días a cada persona, es asignar responsabilidades a cada persona.
    Por ejemplo, yo por norma general, soy quien se encarga de cocinar. Quizás a mí no se me dan tan bien otras tareas, por lo que en lugar de hacer todos de todo, es mejor que a cada uno se le asigne una o varias cosas, y que siempre sean los mismos los encargados de cocinar, de limpiar el baño, de planchar, etc.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en www.laemprescuela.com. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    23 min

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