La Emprescuela

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By Jesús LópezBusinessMarketing
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La Emprescuela episodes

  • 38. Cómo funciona el IRPF
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy quiero hablaros sobre algo muy divertido e interesante, que alegra todos mis trimestres. En este episodio hablaremos sobre cómo funciona el IRPF, el impuesto por excelencia que grava los ingresos de todas las personas físicas.
    Antes de empezar, aviso: no vamos a explicar el impuesto al completo, porque necesitaríamos una temporada entera de episodios. Vamos a centrarnos en el IRPF para una persona que quiere emprender como autónomo, que entiendo que es la mayoría de la gente que consume mis contenidos.
    Quién tiene que tributar por IRPF
    Hacienda dice que cualquier persona física que ejerza una actividad económica ordenando por cuenta propia medios de producción y/o recursos humanos, siendo su finalidad la de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.
    En cristiano, si montamos un negocio, por pequeño que sea, con el fin de obtener unos ingresos a través de la venta de productos o servicios, deberemos dar cuentas a Hacienda sobre nuestros ingresos y tributar en el IRPF.
    Básicamente, cualquier autónomo tiene que declarar sus ingresos en el IRPF. Y ojo, por poco que se facture, tiene que declararse. He escuchado muchas veces el tema de no llegar al salario mínimo, o ser autónomo con pocos ingresos, y para hacerlo bien, tenemos que estar dados de alta tanto en Hacienda como en la Seguridad Social desde el primer momento en el que empezamos a vender.
    Qué regímenes existen en el IRPF para los autónomos
    El IRPF para los autónomos permite declarar los ingresos a través de 3 regímenes para calcular los impuestos. Vamos a explicar cada uno de ellos.
    Estimación objetiva (por módulos)
    Este es el más sencillo. Consiste en calcular los impuestos correspondientes a partir de una serie de factores que marca Hacienda. Aplicando unos coeficientes, se calcula de forma “objetiva” cuánto hay que pagar por IRPF.
    El método de estimación objetiva se aplica el régimen de estimación objetiva exclusivamente a empresarios y profesionales que cumplan ciertos requisitos que marca Hacienda.
    El rendimiento neto (el que cuenta para sacar los impuestos a pagar) se calcula multiplicando los importes fijados para los módulos, por el número de unidades del mismo empleadas. El modelo que hay que presentar es el 131.
    Puedes ver todo el detalle en la web oficial de Hacienda aquí: https://www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Inicio/_Segmentos_/Empresas_y_profesionales/Empresarios_individuales_y_profesionales/Rendimientos_de_actividades_economicas_en_el_IRPF/Regimenes_para_determinar_el_rendimiento_de_las_actividades_economicas/Estimacion_Objetiva.shtml
    Estimación directa
    Para todos aquellos que no pueden acogerse a la estimación objetiva, tenemos la estimación directa.
    Dentro de la estimación directa, hay 2 tipos:
    La estimación directa simplificada
    La estimación directa normal
    Como su propio nombre indica, la estimación directa simplificada es más sencilla que la estimación directa normal, y a esta es a la que se acogerán todos los autónomos que no puedan tributar por módulos, y que no estén obligados por Hacienda a tributar por estimación directa normal (que es más compleja).
    En la estimación directa, el autónomo ha de calcular su rendimiento neto (ingresos menos gastos), y sobre este rendimiento, multiplicar un porcentaje para calcular los impuestos a pagar.
    Es importante destacar que hay dos formas de tributar por este impuesto:
    Todos los autónomos que estén acogidos a una actividad empresarial en el IAE, tendrán que pagar cada trimestre un 20% como pago a cuenta del impuesto sobre el rendimiento neto total del trimestre. Así, durante cada trimestre iremos haciendo “adelantos” del impuesto, y en la declaración de la renta (que se hace al año siguiente) se calculará cuánto hemos adelantado ya, y cuánto deberíamos haber pagado. Si hemos pagado de más, la declaración saldrá a devolver, y si hemos pagado de menos, saldrá a pagar.
    Los autónomos que tributen en una actividad marcada como profesional, no tendrán que hacer estos pagos a cuenta cada trimestre (normalmente), sino que directamente aplicarán una retención en sus facturas (del 7% o del 15%), y no tendrán que hacer más.
    La estimación directa normal se aplicará para aquellos autónomos que tengan una cifra de negocios mayor de 600.000€ anuales, o que hayan renunciado a la estimación directa simplificada.
    Esta modalidad es algo más compleja, ya que también se aplica la normativa del Impuesto de Sociedades.
    A nivel de obligaciones contables, la contabilidad se rige por el código de comercio y el Plan General de Contabilidad para las actividades mercantiles, y el libro normal de ingresos y gastos y bienes de inversión para actividades no mercantiles. También se pueden realizar actividades profesionales.
    En caso de tener que hacer pagos a cuenta, el modelo que hay que presentar será el 130.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en jesuslopez.site. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    22 min
  • 37. 3 Libros imprescindibles para emprendedores
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy quiero hablaros sobre 3 libros que he leído que están relacionados con el mundo del emprendimiento, y que creo que os podrían ser de interés si estáis creando vuestro propio negocio.
    Estos libros no van a ser los típicos libros de marketing sobre trucos para vender (que por cierto, he visto muchos y la mayoría son bastante malos), sino libros sobre emprendimiento e historias sobre personas que han montado un negocio de éxito en Internet. Estos libros te ayudarán a mentalizarte para emprender y a aprender sobre éxitos y fracasos de otros emprendedores.
    No esperes libros sobre cómo ganar dinero en Internet en este episodio.
    El método Lean Startup
    El autor, Eric Ries, define una startup como una organización dedicada a crear algo bajo condiciones de incertidumbre extrema.
    Eric Ries explica un método para crear una Startup basado en los datos y en el método científico. Tratando a la startup como si fuese un experimento, lo que propone el autor es utilizar lo que llama “el ciclo de aprendizaje”, basado en:
    Crear
    Medir
    Aprender
    Este método trata de poner en marcha diversas prácticas que acortan el ciclo de desarrollo del producto, y que miden el progreso real sin recurrir a los indicadores “vanidosos” ayudando a entender qué es lo que realmente quieren los consumidores.
    Hay muchas lecciones que aprender de este libro, pero puedo destacar tres:
    Nunca dar nada por sentado
    No crear un plan de negocio (o al menos, como se enseña en las escuelas de negocio) para montar una startup
    Hay que crear un Producto Mínimo Viable y enfrentarlo al mercado lo antes posible
    Os recomiendo encarecidamente que leáis detenidamente este libro. Yo tuve que leerlo dos veces, porque es algo denso, y es bastante técnico, pero merece mucho la pena. Podéis encontrar el libro en Amazon aquí: https://amzn.to/3bPOKlu
    Eso nunca funcionará
    Este libro ya lo he mencionado en alguno de los últimos episodios. El autor es Marc Randolph, uno de los fundadores de Netflix, y cuenta la historia de cómo se le ocurrió a él y a Reed Hastings (el otro cofundador) montar un videoclub online.
    Bastante más ameno que el anterior que os he recomendado, nos da lecciones muy serias de errores y aciertos de personas que han logrado tumbar a un gigante del contenido en Estados Unidos (Blockbuster, la principal cadena de videoclubs en esa época).
    El principal aprendizaje que podéis sacar de este libro, es que hay que probar las cosas. Como bien dice el título del libro, nadie confiaba en que un grupo de personas sin experiencia en el sector de los videoclubs y en una época donde la gente casi no compraba por Internet pudieran cambiar el sector en el mundo entero.
    Se equivocaron bastante durante los dos primeros años de la vida de Netflix, pero poco a poco fueron encontrando el camino, y finalmente se convirtieron en los líderes de la industria (y ahora, todo el mundo les copia).
    Además, cuenta la historia de cómo fue evolucionando el equipo inicial de Netflix, que al principio era bastante generalista y poco a poco tuvo que ir mutando para poder avanzar.
    Lo que más me gustó del libro, es ver cómo el autor reflexiona sobre los inicios, y cómo se iban dando cuenta de que se estaban equivocando, y cómo lo iban corrigiendo. Según leía el libro, iba pensando en las cosas que yo había hecho mal y me veía totalmente reflejado en las historias de Netflix. Sobre todo, si piensas que estás algo perdido en tu proyecto, este libro te va a servir para que veas que hasta los grandes empezaron sin tener las cosas claras al 100% y que la única forma de encontrar el camino, es empezar. También podéis encontrar el libro en Amazon aquí: https://amzn.to/34amYMz
    En cien años todos muertos
    Este es un libro que leí el año pasado (el 2020) durante la pandemia. Del gran Joan Boluda, también consultor de marketing online, y que recomiendo encarecidamente a cualquier persona que esté siquiera pensando en emprender. Aunque no sea un negocio online.
    Joan creó un libro súper interesante, ya que no habla sólo sobre temas técnicos de negocios online, sino de la experiencia e incluso de la psicología al emprender un negocio. De hecho, a mí la parte que más me gustó (quizás porque la parte técnica la manejo mejor) es la parte psicológica del libro.
    En especial, hay algunos apartados que me gustaron mucho, y que quiero destacar de este libro:
    El concepto de quemar las naves: la única forma de empezar un negocio (o cualquier cosa), es empezando. Hay que “quemar las naves”, es decir, dar el paso y obligarnos a no dar marcha atrás, si queremos ver realmente nuestro proyecto arrancar.
    El síndrome de Peter Parker: Joan hace una analogía muy interesante entre los emprendedores y Peter Parker (Spiderman, para los que no lo conozcáis). Peter Parker es querido por todos como Spiderman. Dedica todo su tiempo a salvar a la gente, a pelear contra los malos. Y sin recibir nada a cambio. Spiderman es querido por todos, pero Peter Parker es un desconocido y no tiene familia ni amigos. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Ojo con cuánto nos implicamos con nuestro trabajo.
    El libro, desde la página 7, intenta animarte. Te hace ver realmente que todo es efímero, y que literalmente, dentro de 100 años estarás muerto. Y que da igual que hayas dedicado tu vida a lo que querías o no. Estarás muerto. Igual de muerto que los ricos, y que los pobres. E igual de muerto que los que dedicaron su vida a lo que querían, y los que no. Te hace ver que eres más capaz de lo que crees, y que le damos más importancia a un fracaso de la que realmente tiene. Es un libro que, incluso quitando la parte técnica (muy buena por cierto), vale cada céntimo de su precio. Si estás indeciso y no sabes si empezar o no con tu proyecto, léete este libro. Por supuesto, también tienes el libro en Amazon aquí: https://amzn.to/3wvuv4x
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    25 min
  • 36. Qué ecosistema elegir para trabajar en la nube
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar herramientas y productividad. En concreto, hablaremos sobre algunas herramientas que podemos utilizar para trabajar en la nube y en equipo. Veremos las opciones y os explicaré cuál utilizo yo y por qué.
    Qué es un ecosistema de productividad
    Un ecosistema es un conjunto de aplicaciones que están conectadas entre sí. En este tipo de herramientas, lo que se hace normalmente es pagar una cuota mensual para tener acceso a todas las aplicaciones a la vez, en lugar de pagar una por una.
    Este tipo de herramientas no se compran, sino que se pagar por su uso. El usuario no es propietario de las aplicaciones, como se hacía antiguamente (que podías comprar la licencia de Microsoft Office y el programa era tuyo), sino que simplemente paga por lo que usa.
    Esto tiene algunas ventajas, ya que normalmente la cuota mensual es bastante bajita (suele costar alrededor de 10€/mes/usuario), y el usuario tiene acceso a todo, en lugar de sólo a un par de herramientas.
    Además, el usuario no tiene que instalar nada en su PC (normalmente), ya que al ser herramientas que trabajan en la nube, se suele trabajar directamente desde el navegador (aunque suele haber opción de trabajar desde el PC).
    En resumen, el usuario paga unos 10€/mes y tiene acceso a toda una suite ofimática en la nube, que puede utilizar con un ordenador, un móvil o una tablet en cualquier parte del mundo, sin necesidad de ir descargando todos los ficheros constantemente.
    Qué ecosistemas existen actualmente
    Ecosistemas hay muchos, por lo que vamos a hablar de los más utilizados:
    Google Workspace: uno de los más utilizados por empresas pequeñas y medianas en todo el mundo. Totalmente integrado con las herramientas de Google, y permite crear una organización de personas dentro de la propia suite de herramientas. Tiene planes a partir de los 5€/mes (aprox.) y permite utilizar las herramientas que usamos en nuestro día a día, como Gmail o Drive, aunque también se puede enlazar fácilmente con otras como Search Console o Google Analytics.
    iCloud (Apple): es el servicio de alojamiento en la nube de Apple. Por defecto, los dispositivos de Apple ya traen consigo una suite ofimática de herramientas, por lo que sin tener que hacer nada ya tendrás acceso a hojas de cálculo, presentaciones, documentos e incluso software más avanzado, como iMovie o Garageband. La desventaja es que para poder utilizarlo tienes que tener un dispositivo de Apple, y si le quieres sacar el máximo provecho, tendrás que tener todos los dispositivos de Apple (iPhone e iPad).
    Office 365 (Microsoft): la suite ofimática por excelencia. Es la más utilizada del mundo, sobre todo en grandes empresas (antes también en pequeñas, aunque poco a poco va cambiando). Tiene la gran ventaja de que casi todo el mundo sabe utilizarlo y más o menos le es familiar, por lo que la curva de aprendizaje para usuarios nuevos suele ser menor. Las aplicaciones son algo más complejas de usar que las de Google, pero tienen algo que en parte las diferencia: se pueden usar en local. Para todos aquellos que no queráis trabajar en la nube, posiblemente esta es la mejor opción. Además, lo podemos utilizar en cualquier dispositivo (PC o Mac) y tienen integraciones con casi cualquier otra herramienta del mundo.
    Cuál es el que utilizo yo
    Los que me conocéis y estáis en los cursos o soléis escuchar los podcast y los vídeos de YouTube, ya lo sabéis. Mi gran favorito es Google.
    He trabajado muchísimo con las apps de Microsoft, y no digo que sean malas, ni mucho menos, pero para el tipo de trabajo que hago ahora, me encaja mucho más lo que ofrece Google.
    Lo que me hizo decidirme, fueron 3 cosas:
    Poder crear una organización de trabajo en equipo
    Poder utilizar Gmail con un dominio profesional
    Las apps de Google han nacido en la nube, y funcionan mucho mejor en la nube
    Además de todo esto, yo tengo todo el negocio ya funcionando sobre apps de Google, como Google Calendar, Google Meet o Google Classroom, por lo que he encontrado algo que me encaja y me permite personalizarlo al detalle.
    Aún así, no descarto la suite de Office. La de Apple no me convence, aunque utilizo mucho algunas de sus herramientas en mi día a día, como iMovie o Garageband. La de Microsoft está muy bien si quieres tener instaladas las herramientas en el ordenador (aunque para mi gusto, se trabaja más lento), o si eres de la vieja escuela y no te quieres salir de las herramientas que has utilizado hasta ahora.
    Para mi gusto, se trabaja mucho mejor en Google, básicamente porque al trabajar directamente en la nube (que también se puede en Office, pero va peor), estás editando, creando y moviendo los ficheros directamente en la nube, no en tu PC y enviando una copia a la nube. Con esto nos quitamos problemas de versiones desactualizadas, de personas que están editando un fichero y no podemos entrar nosotros, etc.
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    25 min
  • 35. Cómo compatibilizar un empleo con tu proyecto
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar de algo que si estás trabajando y te ronda una idea por la cabeza, te va a interesar. Veremos cómo compatibilizar un empleo a jornada completa con emprender. O al menos, te voy a contar cómo lo hicimos nosotros.
    ¿Se puede emprender si tengo un trabajo?
    Sí, claro que sí. Es más, no es que se pueda emprender mientras trabajas, es que, en la mayoría de los casos, deberías emprender mientras trabajas en una empresa.
    A no ser que tengas mucho dinero en el banco y que te puedas permitir 1 ó 2 años sin empleo para desarrollar tu proyecto, deberías hacerlo a la par con tu trabajo.
    Esto es algo que digo siempre: para emprender se necesita contar con ingresos recurrentes. Lo primero es que cubras tus propias necesidades personales. Tendrás que comer, vivir, dormir, vestirte, etc. Y si no tienes esto cubierto, ¿cómo vas a crear un proyecto?
    Por otro lado, cualquier proyecto, por pequeño que sea, necesita dinero. Y no podemos emprender buscando todo gratis, que es lo que hace mucha gente. “Ay, es que este plugin cuesta dinero”. “Ay, es que tengo que poner un anuncio en Facebook, y cuesta dinero”. “Ay, ¿te puedes creer que la gente quiere que le pague para por ayudarme?”. Bueno, ya sabes por dónde voy.
    Obviamente, no vas a necesitar el dinero como para construir un edificio, pero sí necesitarás algo de dinero. Y para alguien que está empezando, invertir 1000€ en software, equipo y algo de publicidad podría ya ser mucho dinero.
    Por ello, tenemos que contar con ingresos recurrentes. Para poder cubrir nuestras necesidades primero, y luego, con los ahorros que vayamos sacando, invertir en el proyecto.
    ¿Y cómo saco tiempo para desarrollar mi idea?
    Aquí viene la pregunta del millón. Lo ideal, es que dediques parte de tu tiempo libre (del personal) a trabajar en tu proyecto.
    Coge tu Google Calendar, y bloquea las mañanas de los sábados y domingos, las tardes o las noches de los días de diario, y las mañanas de los festivos. Esto es lo que hicimos nosotros. No hay más.
    Además, algo que hicimos nosotros que nos ayudó a despegar bastante rápido (a los 6 meses de empezar de cero ya vivíamos de ello y pude dejar mi trabajo), es que Laura se dedicó desde el minuto cero a trabajar full-time en el proyecto. Si hubiéramos tenido los dos un empleo, seguramente la academia nunca habría terminado existiendo. Por lo que, si tienes la oportunidad de emprender con un socio, lo óptimo sería que uno sea el que financie el proyecto, y el otro el que ejecute el proyecto.
    En febrero de 2018, Laura y yo abrimos formalmente la academia (que luego sufrió una serie de transformaciones, pero que son parte del proceso de validación). Laura se dedicó desde el principio a dar clases, pero no sólo eso. Se empapó de cursos de marketing online, aprendió sobre publicidad digital, sobre Wordpress y todo lo que hacía falta para ir avanzando (ella es profesora de japonés, no especialista en marketing).
    Mientras tanto, yo trabajaba hasta las 18:00, llegaba a casa a las 19:15, y hasta la hora de cenar, me dedicaba a limpiar un poco la casa, hacer la comida, comprar, etc. Y por las noches, me ponía a hacer cursos online, a planificar los pasos que íbamos a ir dando con Laura, y a hacer cosas en la web.
    Como veis, nuestra vida durante el 2018 fue trabajar. Nada más. Los viernes por la tarde y los sábados por la mañana, yo también daba clases de matemáticas online a estudiantes de instituto para ganar algo más de dinero. Y los domingos, nos poníamos a desarrollar la web, a hacer una campaña de Facebook Ads, a grabar un vídeo para YouTube o lo que hiciera falta.
    En octubre de 2018, ya teníamos más de 30 alumnos apuntados a las clases y facturábamos más de 2000€ al mes. Ahí, dejé mi trabajo y me dediqué a hacer todas las tareas que Laura, como profesora, no debería estar haciendo en su día a día. Yo cogí toda la parte de administración y marketing, y me centré en que Laura pudiese dedicarse a dar clases el máximo tiempo posible. Y ahí fue cuando empezamos a crecer (ahora estamos facturando alrededor de 6000€/mes, tenemos cursos grabados, mucho más contenido en YouTube y bastantes más alumnos).
    En resumen, usa tu tiempo libre para emprender, tu dinero para financiar tu idea (en lugar de irte de vacaciones ese año, que tus vacaciones sean tu proyecto) y, si puedes, asóciate con alguien. Y ya verás, como si validas la idea, empieza a funcionar.
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    18 min
  • 34. Cómo retener más tiempo a los clientes
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar de algo muy interesante, que está ligado con lo que estuvimos tratando en el episodio anterior. En esta ocasión nos vamos a centrar en cómo podemos hacer que nuestros clientes pasen más tiempo en nuestro negocio. Cómo conseguir que los clientes compren de forma recurrente, y no que simplemente compren una vez y se vayan.
    Por qué es importante conseguir clientes recurrentes
    Esto es algo que digo siempre. Hay que intentar que los clientes no compren una sóla vez. Lo importante son los clientes recurrentes.
    Si no, piénsalo. ¿Por qué empresas como Netflix o Amazon quieren que pruebes sus servicios, aunque sea gratis? Tenemos que centrarnos en conseguir clientes, no ventas. Cada cliente es una fuente de futuras ventas potenciales. Si nos centramos en la transacción, no vamos a ganar dinero.
    De hecho, en la mayoría de los casos, la primera transacción de un cliente no nos sale a cuenta. Es decir, el cliente no da menos dinero en esa primera transacción de lo que nos ha costado captarle. Y este es el problema de centrarse en la transacción y no en el cliente, que no sale rentable. Vamos a verlo con un ejemplo.
    Imaginemos que tenemos una gestoría, de estas de toda la vida, que le llevan los impuestos a los autónomos. Supongamos que, de media, cada lead nos cuesta 10€ (esto lo sacamos dividiendo todo lo que invertimos en publicidad y comunicación, entre el número de leads que obtenemos cada mes).
    Imaginemos también que, si obtenemos 100 leads, (es decir, 1000€), 10 de estos contactos pasan a formar parte de nuestra cartera de clientes. Hemos obtenido 10 clientes, y para ello hemos invertido 1000€. Por lo que el Coste de Adquisición de un Cliente, es de 100€.
    Vamos a poner como ejemplo, el precio estándar de una gestoría de este tipo, que es de unos 40€/mes. Si tenemos 10 clientes, hemos facturado 400€, pero hemos invertido 1000€. ¿Qué pasaría si esos clientes sólo quieren pagar por una consulta puntual y luego se van? Pues que perdemos 600€.
    Sin embargo, lo que les hemos vendido no es un producto, es un servicio recurrente. Por lo que, estos clientes, el siguiente mes repiten, y nos aportan otros 400€. Y en el tercer mes, la cuenta ya nos sale en positivo (ganamos 200€ en global). Hemos roto el punto muerto, y a partir de aquí los 10 clientes nos aportan ganancias.
    ¿Lo ves? Es muy pero que muy importante conseguir clientes que se queden. No nos interesan tanto aquellos que compran una vez por curiosear (que si compra alguno, pues mejor). Pero nos tenemos que centrar en conseguir clientes recurrentes.
    Algunas técnicas para fidelizar clientes
    A continuación vamos a analizar algunos puntos clave para que podamos hacer esto posible:
    Vender intangibles, no productos: esto es muy importante, el cliente tiene que percibir que no está comprando simplemente un PDF o una hora de un profesional. Está comprando el acceso a unos conocimientos, a una tecnología, a lo que sea. Aquí lo que podrías hacer es vender el acceso a poder preguntar, el acceso a un soporte, a unas actualizaciones, etc.
    Crear comunidad: esto también nos ayudará mucho a retener a la clientela. Si para poder tener acceso a nuestra comunidad y seguir en contacto con el resto de personas, hay que ser cliente, será un beneficio más en contra de dejar de pagar.
    Fear of missing out: esto lo mencioné en el episodio anterior. Si los clientes perciben que pueden perder algo si se van (su antigüedad, su horario preferido, etc) tendrán otro incentivo más para quedarse.
    Crear eventos y pluses para clientes: tanto si vendes productos o servicios recurrentes como si no, nos interesa que los clientes estén en contacto con nosotros lo máximo posible. Nos interesa tener su atención. Aquí podemos hacer talleres, quedadas, eventos o lo que a los clientes les pueda interesar para seguir involucrándoles con la marca.
    Descuentos exclusivos para clientes: sólo aquellos que ya hayan comprado en nuestra tienda, tendrán algún tipo de oferta para volver a comprar. Esto funciona muy bien para volver a atraer a esos clientes esporádicos que no suelen comprar mucho en nuestra web.
    Área de socios: otra cosa que podemos implementar, es hacer un área de socios. De forma que las personas que compren algo en nuestra web, pasen a formar parte de un club de socios, con productos, servicios o algún extra exclusivo para socios.
    Aporta valor de forma constante: si lo que vendes es un producto o servicio recurrente, el cliente tiene que percibir que recibe cosas constantemente, ya que él estará pagando de forma constante.
    Haz saber al cliente cómo le estás ayudando: si el cliente percibe que gracias a lo que vendes su vida está mejorando en algo, lo tendrá más fácil para decidir seguir comprando.
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    26 min
  • 33. Cómo aumentar las ventas de un negocio
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos de algo que te interesa cómo emprendedor. Hablaremos sobre cómo podemos aumentar las ventas de cualquier negocio. Para ello, lo que haremos será diseccionar la forma de obtener una venta, y analizaremos en qué factores podemos focalizar para hacer que a final de mes se note en nuestra cuenta de resultados.
    ¿Cómo se componen las ventas?
    Para empezar, lo primero que haremos será explicar la ecuación por la que se calculan las ventas (no os asustéis, que es muy fácil). En las ventas, tenemos 3 factores:
    Precio: lo que el cliente paga por una unidad de nuestro producto o servicio
    Cantidad: el número de unidades que el cliente compra
    Rotación: el número de veces que cada cliente compra en nuestro negocio, o que pasan clientes nuevos por nuestro negocio
    Si aumentamos cualquiera de los tres factores anteriores, estaremos aumentando directamente las ventas. Veámoslo con un ejemplo práctico.
    Imagina que en nuestro negocio vendemos un sólo producto. Por poner un nombre, clases de inglés. ¿Cómo podemos ganar más dinero con nuestras clases de inglés? De tres formas:
    Subiendo los precios. Esta es la más evidente, si subimos el precio el cliente ha de pagar más, por lo que si no baja la demanda, ganamos más dinero
    Haciendo que los clientes compren más clases de inglés en cada transacción. ¿No os ha pasado que muchas veces un cliente compra algo pero no vuelve? Pues si hacemos que esa única vez que el cliente nos compra, nos compre muchas cosas, ganaremos más dinero
    Haciendo que los clientes compren muchas veces. Esta quizás es la menos fácil de detectar. Porque podrías pensar que da igual si los clientes compran muchas veces o no, ya que mientras haya gente que compre, ganas dinero igual. Y no es así. Ganas mucho más dinero si son los mismos clientes que compran de forma recurrente
    Algunas tácticas clave para aumentar las ventas
    Ahora vamos a mencionar algunos aspectos muy importantes que nos permitirán controlar nuestra facturación y saber si lo estamos haciendo bien o no:
    Aumentar el ticket medio: aquí podemos utilizar técnicas un poco más “impulsivas” para conseguir que el cliente decida gastar más dinero del que tenía pensado justo en el momento de la compra
    Reducir al mínimo el número de veces que el cliente tiene que decidir: si consigues que el cliente decidiendo una vez compre muchas veces, sólo tendrás que dedicarte a captar clientes nuevos. Si no lo haces así, cada vez que el cliente tenga que decidir correrás el riesgo de perder al cliente
    Conseguir aumentar al máximo el Lifetime Value (el tiempo que el cliente pasa con nosotros): tenemos que dar algún tipo de beneficio a los clientes en activo, que perderían si dejan de ser clientes. Queremos que se queden
    Si quieres profundizar más en la parte de estrategias de precios, te recomiendo que hagas el curso de pricing: https://www.jesuslopez.site/cursos/pricing/
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    23 min
  • 32. Clientes, consumidores y prospectores
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy quiero tratar un tema muy interesante para todos aquellos que estéis empezando con vuestro negocio online. Vamos a hablar sobre los diferentes perfiles de personas que podrán interactuar con nuestro negocio, centrándonos en 3: los clientes, los consumidores y los prospectores.
    Obviamente hay más, y si buscáis por Internet veréis que se puede hacer distinciones más detalladas, pero creo que con esto es más que suficiente para todos aquellos que no estéis tan familiarizados con el marketing.
    Las 3 personas que influirán en nuestras ventas: los clientes, los consumidores y los prospectores
    Vamos a definir primero qué significa cada uno de estos términos:
    Cliente: es la persona que paga por nuestros productos y servicios.
    Consumidor: es la persona que utiliza nuestros productos y servicios.
    Prospector: es la persona que recomienda nuestros productos y servicios.
    Por supuesto, puede ocurrir que estos tres perfiles se den en una misma persona. De hecho, es lo más común. Pero no siempre es así. Vamos a ver algunos ejemplos donde la figura del cliente podría no ser la de las otras dos personas.
    Caso 1: una persona con los tres perfiles
    Como decía antes, esto es lo más común. Normalmente, cuando ocurre esto es cuando nos dirigimos a adultos (aunque no tiene por qué), y es el caso donde la persona que paga es la misma que la que consume el producto y que la que nos recomienda a otros clientes.
    Si este es vuestro caso, estáis de suerte, ya que es el caso más fácil de tratar. Básicamente, porque tendrás que tratar con una sola persona para todo. La misma persona pasará por todos los procesos de nuestro negocio, desde que pide información hasta que nos recomienda. Usará el producto en primera persona. Pagará en primera persona. Y si la experiencia le convence, en muchos casos no le tendremos ni que pedir que nos recomiende.
    Caso 2: el cliente y el consumidor son personas diferentes
    En este caso, la persona que paga es diferente a la persona que utiliza el producto o servicio. Esto, en parte, es un problema. Ya que el cliente no percibe directamente la calidad del producto, sino que recibe una versión edulcorada de lo que le cuenta el consumidor.
    Para poneros en contexto, es parecido a lo que pasa en los seguros. El tomador del seguro es el que paga, pero el asegurado puede ser otra persona. A nosotros en la academia también nos pasa. Cuando damos clases a niños o adolescentes, el cliente (el padre) no consume las clases. Por lo que hay que hacer un pequeño esfuerzo en convencerle de que el servicio es de calidad y que merece la pena.
    Si este es vuestro caso, os recomiendo encarecidamente que detectéis los dos perfiles, y que prestéis mucha atención al cliente, además de al consumidor. Si solo nos centramos en la persona que consume el producto y descuidamos a la persona que paga, podría darse el caso de que la persona que paga se harte de pagar. Tenemos que hacer que la persona que paga esté convencida de que merece la pena y que tiene que seguir pagando.
    Caso 3: el cliente, el consumidor y el prospector son personas diferentes
    Aquí ya la cosa se va de madre. Es el caso más complejo, y hay que hacer estrategias diferentes para cada perfil de persona. Os explico:
    Imaginaos que un niño de 11 años se compra una Playstation 5. El consumidor, en este caso, es el niño, y el cliente, en este caso, es el padre. Hasta aquí llegamos sin problemas. La cosa es, ¿quién es el prospector? Porque podríamos decir: el prospector es el niño, que en su clase le cuenta a todos que se ha comprado una videoconsola e intenta convencer a los demás de que también se compren la misma videoconsola.
    Sí y no. El niño puede ser un prospector, claro que sí, pero no es el prospector principal. ¿Quiénes se encargan de que todo el mundo conozca la videoconsola, y de que todos los niños la quieran para Navidad? Pues entre otros, los medios de comunicación.
    Hay multitud de eventos, revistas, blogs, canales de YouTube y multitud de medios recomendando comprar la Playstation 5, haciendo comparativas con otras videoconsolas, haciendo reviews, dando pequeños detalles antes del lanzamiento, etc. Todas estas acciones, poco a poco, son las que van haciendo que en última instancia sean los niños quienes quieren pedirles a sus padres la consola, y que recomienden la consola a sus amigos. Pero ellos no han decidido esto (o al menos, en parte). Llevan meses o años recibiendo impactos positivos de lo buena que es la consola, y claro, llegado el momento, ya han decidido sin saberlo.
    Los prospectores principales, en este caso, son los medios. Y por ello, en este caso habrá que asegurarse de que el cliente esté satisfecho comprándole la consola a su hijo y gastándose varios cientos de euros (más luego los juegos, las expansiones, la cuota para jugar online, etc), habrá que asegurarse de que el consumidor esté satisfecho jugando a la consola y que quiera continuar en esta plataforma, y también habrá que asegurarse de que los medios quieran recomendar esta consola. Porque si no la recomiendan, se termina la historia.
    Como veis, este último caso es el más complejo de todos, y aunque no suele ser el caso de un emprendedor que tiene un negocio online, nos sirve para explicar los tres perfiles de personas que tenemos que cuidar en nuestro negocio.
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    15 min
  • 31. Cómo emprender en pareja sin morir en el intento
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio anterior estuvimos hablando sobre si era mejor emprender en solitario o emprender con socios. Pues bien, en el episodio de hoy vamos a hablar sobre cómo podemos emprender en pareja, que es una opción que se utiliza mucho cuando queremos formar un equipo para emprender.
    ¿Es bueno mezclar el trabajo con la pareja?
    Depende. No hay una respuesta demasiado clara. Por lo general, mezclar asuntos profesionales y personales no sale bien. Hacer que un equipo funcione, trabajando con nuestra pareja, puede llegar a ser más complicado que trabajar con un desconocido.
    No digo que siempre sea así. Nosotros, como ya sabéis, somos pareja y nos está yendo bien trabajando juntos. Pero no es lo más habitual.
    Aún así, si os lleváis bien y ya habéis hecho algún pequeño proyecto o trabajo juntos, es una opción que os puede encajar muy bien. No tendréis que repartir la empresa con gente de fuera y todo lo que generéis os lo quedáis vosotros. Si sois compatibles, es una opción muy pero que muy buena.
    Algunos consejos para emprender en pareja
    Os tenéis que complementar
    Tienen que quedar muy claras las funciones de cada uno
    Uno de los dos debería ser el líder (que no el jefe, ojo)
    Estableced horarios de trabajo, e intentad no tocar temas de trabajos en el tiempo personal
    Dejad fuera del trabajo los asuntos personales
    Delante de los clientes, os tenéis que tratar como compañeros, no como una pareja
    Llegad a un acuerdo para montar la empresa: ¿una SL, los dos como autónomos o sólo uno?
    La idea de negocio debería gustaros a los dos por igual
    En definitiva, lo más importante para que vuestro negocio funcione, es que os tratéis como socios, no como novios.
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    15 min
  • 30. Cuándo emprender con socios y cómo hacerlo
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre si es mejor emprender en solitario o emprender acompañado, es decir, con socios. Esto, dependiendo del tipo de negocio que queramos montar, será una decisión muy pero que muy importante que deberemos tomar antes de empezar. Vamos a ver en qué casos podemos emprender en solitario, y qué podemos hacer para emprender con socios.
    Emprender en solitario
    Emprender como un empresario individual, sin socios, sin duda es la opción más fácil de ejecutar (que no siempre la mejor, ojo). Y no digo que trabajar sólo sea ni mejor ni más fácil que trabajar en equipo. Digo que es más fácil de implementar, ya que no dependemos de otras personas para montar nuestro negocio ni para tomar las decisiones.
    Emprender en solitario consiste en montar absolutamente todas las partes de la empresa por nosotros mismos. Podríamos tener ayuda, por supuesto, pero en este caso sería ayuda externa (agencias o profesionales) o personas que estén en nuestra plantilla. Pero nadie a nuestro mismo nivel, sin socios.
    Tiene sentido emprender en solitario cuando nuestra idea de negocio es sencilla de ejecutar y, sobre todo, depende de nuestros conocimientos o habilidades. A menudo, este tipo de emprendedores suelen vender servicios o infoproductos (aunque también podríamos montar en solitario una tienda de producto físico, por supuesto). Pero dado la complejidad del mundo físico, la mayoría suele empezar por vender intangibles.
    En este caso, el emprendedor lo que suele hacer es vender su tiempo y sus conocimientos. Normalmente son profesionales (abogados, psicólogos, profesores, fisioterapeutas, etc) y cuando escalan el negocio lo suelen hacer directamente contratando gente y delegando lo que empezaron haciendo ellos mismos.
    El emprendedor es el 100% de la empresa, al menos al principio, y se tendrá que encargar de ejecutar y de gestionar.
    Ahora bien, no tiene tanto sentido emprender este tipo de negocios basándonos en los conocimientos o habilidades de otros (a no ser que tengamos mucho dinero). Básicamente, porque estaremos en una situación de dependencia constante. Para montar este tipo de negocios, hay que buscar una idea que sea barata de implementar, rentable y que esté alineada con nuestro DAFO.
    En resumen, es una buena opción emprender en solitario cuando hemos decidido que queremos emprender y contamos con unos conocimientos que podemos monetizar a través de una idea de negocio rentable y con inversión inicial mínima.
    Emprender con socios
    Esta es la opción difícil. Y digo difícil porque al meter más factores en la ecuación, más complejo es sacar la solución. Si metemos más personas, poner de acuerdo a todo el equipo y llegar a un objetivo costará más, aunque si lo hacemos bien, llegaremos infinitamente más lejos, aunque tardemos un poco más.
    Vamos a ver algunos puntos clave para emprender con socios.
    Cuándo emprender con socios
    Al contrario de lo que hablábamos para emprender en solitario, emprender con socios es una buena idea cuando nuestra idea de negocio es más compleja de implementar, y además por nosotros mismos no somos capaces de ejecutarla directamente.
    Puede darse el caso de que lo que necesitemos sea un socio capitalista (necesitamos dinero para la inversión inicial y los gastos corrientes) o un socio trabajador (necesitamos las habilidades de otra persona, pero no podemos pagarle). Sea cual sea, la empresa no será nuestra al 100%, por lo que ni decidiremos el 100%, ni nos quedaremos con el 100% de los beneficios.
    En este tipo de casos, emprender con socios es la mejor opción, ya que podremos hacer realidad la idea de negocio sin tener que contratar a alguien que trabaje con nosotros.
    Por ejemplo, si quisiésemos montar una start-up para crear una app, necesitaríamos un equipo. Hay determinados proyectos que, por su complejidad, son prácticamente inviables para una sóla persona (un videojuego, crear una red social, un videoclub online, etc). En este tipo de casos, buscaos un socio.
    Cómo elegir el equipo inicial
    Esto es un punto clave, y aquí es donde la fastidian muchos emprendedores. En el equipo inicial. No vale juntarse con los 3 amigos de la Universidad, porque hablando en la cafetería se os haya ocurrido la app del siglo. Normalmente eso no funciona. Yo lo que le recomendaría a cualquier emprendedor que quiera montar una empresa digital, es que se busque un equipo de 3 personas, con los siguientes roles:
    Alguien de empresa: una persona que tenga formación económica, que sepa de contabilidad, de dirección de empresas, de organización, de gestión. Si estamos montando una empresa, la tendrá que dirigir alguien que sepa de empresas.
    Un técnico: hoy en día, este rol es imprescindible. Para cualquier tipo de negocio, se necesitará crear una página web, quizás incluso una app. Necesitaremos una persona que haga de técnico.
    Un vendedor: ¿para qué montamos los negocios? Para ganar dinero. Y para ganar dinero hay que vender. Y normalmente ni el señor que haga de gestor ni el técnico sabrán vender. Por lo que deberíamos tener un tercer rol que sepa vender. Que tenga contactos, que tenga mucha labia, esa persona que conoce a todo el mundo.
    Además, normalmente uno de los tres es el soñador, el que visualiza más la idea de negocio. A veces esta visión se comparte entre todos los socios, pero no siempre. Es muy importante que, si no todos, haya alguien que constantemente esté visualizando el objetivo, que se le ocurran las ideas.
    Cuando estaba en la universidad, un profesor dijo que para montar un negocio sólo se necesitan 3 personas: un soñador, un vendedor y un contable. No le faltaba razón.
    Para el resto de funciones, podremos ir apoyándonos en personas externas, o contratar gente. Por ejemplo diseñadores, ilustradores, gestores, consultores, abogados, etc.
    Lo que sí recomendaría, es que se inicie la empresa con el equipo mínimo viable. Con el mínimo número de personas posible. Que luego vienen las complicaciones.
    El organigrama de la empresa
    Una vez decidamos los 3 (o más) roles que vayamos a utilizar, hay que organizar la empresa. ¿Qué funciones tendría cada uno? ¿Quién se va a encargar de dirigir? ¿Quién tiene la última palabra en el diseño del producto? Para ello, haced un organigrama, definiendo muy bien las funciones de cada miembro y dando poderes claros a cada uno. Vamos a ver algunas claves:
    Tiene que haber un CEO: en todas las empresas hay un líder. No vale el “aquí lo decidimos todo entre todos”. No. Tiene que haber uno que dirija. Que programe las reuniones. Que ponga, mida y valore los objetivos. Que anime a los demás a seguir y les empuje.
    Establece funciones claras: un error muy típico en este tipo de cosas es que no se dice de forma precisa qué funciones hará cada persona. Cada miembro debería tener unas responsabilidades y un “área de mando”, donde sea la máxima autoridad. Por ejemplo, la palabra del técnico debería ser más importante en el código de la app que la del vendedor. Cada uno tiene que tener un poder y unas responsabilidades concretas y detalladas.
    El pacto de socios
    Por último, antes de terminar, es muy importante que se haga un pacto de socios. Incluso antes de empezar legalmente y de montar una sociedad, de hacer los estatutos y todas estas cosas, para empezar simplemente a trabajar en común, en diseñar la idea, hacer la web, etc. se debería hacer un pacto de socios.
    Esto no tiene una validez legal como tal, pero quedará por escrito entre los socios qué es lo que se quiere montar, a dónde se quiere llegar y las responsabilidades de cada miembro del equipo. Sirve para unir al equipo y conseguir tener una visión común (que creedme, es muy difícil). Aquí podéis poner el organigrama, si hay que aportar dinero o no, quién será el líder, y todo lo que hemos estado hablando antes.
    Así, cuando uno tenga que poner la última palabra y decidir algo, no habrá discusión. Todos han aceptado el orden de la empresa por escrito.
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    25 min
  • 29. Cómo permitirte vacaciones siendo emprendedor
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy vamos a hablar sobre las vacaciones. Porque casi todos los autónomos que conozco dicen lo mismo: un autónomo no tiene vacaciones. Y eso sólo es así si tú quieres. Vamos a ver algunas formas de organizarnos para poder tener vacaciones.
    ¿Por qué emprendiste?
    Lo primero de lo que quiero hablar es de la razón por la que montas tu negocio. Básicamente, porque hay muchos emprendedores que montan un negocio para trabajar infinitamente más que si trabajasen por cuenta ajena. Aquí lo primero es: ¿cuál es tu objetivo al emprender?
    Si emprendes por el dinero, y tu único objetivo es ganar más dinero, entendería que nunca quisieses parar, ni coger vacaciones. Pero la mayoría de emprendedores no emprenden por el dinero. Emprenden porque quieren dedicarse a algo que les gusta y ganarse la vida con ello. Entonces, si no lo hacemos por dinero exclusivamente, ¿por qué nos hacemos la vida más difícil?
    Obviamente, al ser emprendedores, si trabajamos más seguramente ganemos más dinero, pero el dinero no es el único objetivo. Por ejemplo, para mí uno de los principales objetivos al emprender, además de dedicarme a lo que me gusta y poder administrar mi tiempo como quiera, era el poder tener una vida personal.
    En muchos trabajos por cuenta ajena, no existe la vida personal. Yo he visto a gente trabajar 16 horas al día, desde que se levantaban hasta que se acostaban. Y luego seguían trabajando desde casa. Así todos los días del año, hasta en Navidad. Y al ver este tipo de comportamientos, es cuando me terminé de decidir de que yo no quería acabar así.
    El problema es que si montamos nuestro negocio para acabar haciendo lo mismo, no tiene sentido. Por eso, si no estás en esto exclusivamente por el dinero, piensa: ¿no te gustaría tener más tiempo para ti y poder desconectar de vez en cuando? Pues eres tu jefe, así que nadie va a venir a decírtelo.
    Cómo sacar tiempo para las vacaciones
    En la mayoría de los casos, si un autónomo coge vacaciones, deja de ingresar dinero (ojo, no es lo mismo que perder dinero). Pero es lo normal. Lo que pasa es que es muy goloso pensar en que si trabajo un poquito más, podría tener más dinero en el banco (no sé luego qué harán con ese dinero).
    Partiendo de esto, lo primero que deberíamos hacer es buscar los espacios en nuestro año donde tenemos menos trabajo. Es decir, donde dejaríamos de ingresar menos dinero. Localízalos en el calendario y rodéalos con un bolígrafo, como en las películas.
    Cuando tenemos detectado nuestro espacio óptimo para coger vacaciones, vamos a calcular cuánto dejaríamos de ingresar si no trabajásemos ninguno de estos días en todo el año. Ponle un número. Por ejemplo: si estos 23 días al año no trabajo, dejo de ingresar 3000€.
    A continuación, piensa: ¿me merecen la pena esos 3000€, o me da igual dejar de ganarlos? Porque esto es muy importante. Ingresar menos no significa directamente ganar menos dinero. Tenemos dos vías para poder hacer frente a esos 3000€:
    Rebajar nuestros gastos mensuales: hay un montón de gente que no para de quejarse de que trabaja mucho, y luego se compran el úlitmo iphone, el último coche, van a cenar a sitios caros cada fin de semana, etc. No nos podemos quejar de que necesitamos trabajar mucho, si somos nosotros mismos los que quemamos todo el dinero. Simplemente con gastar menos cada mes, podremos dejar libre más hueco para nosotros mismos.
    Poner ese trabajo que no hacemos durante las vacaciones en el resto de días del año. Si trabajamos un poquito más cada día del año, seguiremos ingresando la misma cantidad a nivel anual. Eso sí, aquí no vale luego seguir trabajando en las vacaciones.
    Nosotros en la academia, por regla general, tenemos un mes de vacaciones en agosto. Básicamente porque es el mes que hemos detectado que la gente falta más a las clases. Así aprovechamos para descansar (es el mes en el que menos dejamos de ganar) y le damos un descanso a los alumnos.
    Las vacaciones del autónomo no son exactamente iguales que las de un empleado normal. No existe la desconexión al 100% durante todo el mes de vacaciones. Pero sí existe una desconexión al 90%. A mí no me importa mirar el mail de vez en cuando y hacer alguna que otra pequeña tarea. Aquí hablo de la persona que no es capaz de desconectar. De decir: me voy una semana a la playa. Esto es un error, porque por mucho que trabajes, vas a acabar en el mismo sitio que todo el mundo, no sé si ves por dónde voy.
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