La Emprescuela

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By Jesús LópezBusinessMarketing
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La Emprescuela episodes

  • 48. Qué poner en tus condiciones de venta online
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy veremos un punto muy importante en el que nos tenemos que fijar cuando estamos creando nuestra página web. ¿Verdad que los negocios locales tienen una serie de normas, que los clientes han de cumplir? Pues en los negocios online esto también existe.
    En cualquier negocio digital hay (o debería haber) una página con los términos y condiciones del servicio. Esto, aunque no lo parezca, es muy importante, ya que es un contrato que el cliente ha de aceptar cada vez que hace una transacción en nuestra web. ¿Te has fijado en que para poder comprar cualquier cosa en Internet, tienes que marcar la casilla de que aceptas los términos y condiciones del servicio? Al hacerlo así, nos aseguramos de que todos los clientes están de acuerdo con las normas de nuestro negocio. Si no las aceptan, no pueden comprar.
    Vamos a ver un pequeño listado de cosas que deberíais incluir en vuestras condiciones de venta online.
    Información legal
    En este primer apartado incluiremos nuestros detalles fiscales. Aquí tendrá que figurar quién es el propietario del negocio y del sitio web, el domicilio fiscal, el NIF y un correo electrónico de contacto.
    Normas específicas de cada producto o servicio
    Este apartado es uno de los más importantes. Será diferente para cada negocio, ya que es aquí donde el cliente podrá encontrar las normas que afecten a los productos o servicios que esté comprando.
    Por poner un ejemplo, nosotros en La Emprescuela hablamos sobre:
    En qué consiste la suscripción
    Cómo puede el cliente cancelar una suscripción
    En qué consiste el soporte de la plataforma
    Cómo pueden reservarse las sesiones de consultoría, y en su caso, cambiarse de horario
    Procedimientos de pago
    Aquí definiremos cómo puede pagar el cliente por nuestros productos o servicios. Así, podrás indicar los métodos de pago que se aceptan en tu negocio, e indicar también que no serán aceptados pagos por otras vías.
    Precios
    En este apartado se suele indicar que los precios de cada producto o servicio vendrán indicados en su página de ventas correspondiente, para que quede claro cuál es el precio oficial.
    Modificaciones de las condiciones de venta
    Con esta cláusula te reservas el derecho de modificar libremente las condiciones de venta en el futuro, por si lo necesitaras.
    Aceptación de las condiciones de venta
    Aquí estamos haciendo constar de que el cliente, para poder comprar y pagar por nuestros productos o servicios, tiene que aceptar expresamente nuestras condiciones de venta.
    Política de reembolso
    ¿Aceptas devoluciones de los pagos en tu negocio? Tanto si es así como si no, tendrás que declararlo expresamente en tus condiciones de venta. De esta forma, en caso de que aceptes hacer devoluciones, podrás poner ciertas condiciones y límites, y en caso de que no, podrás comunicarlo a los clientes de forma oficial.
    Menores de edad
    En esta cláusula nos cubrimos frente a menores que interactúen con nuestra página web sin permiso de sus padres, tutores o representantes legales. Dado que en Internet no puedes saber quién está al otro lado de la pantalla, es importante tener cuidado con el tema de los menores.
    Protección de datos
    Aunque es recomendable tener una página en exclusiva para hablar de la política de privacidad y de la protección de datos, es mejor incluir una pequeña cláusula que indique quién será el propietario de los datos y qué ley se sigue para tratar los datos de los clientes.
    Propiedad intelectual
    Otra cláusula muy recomendable a incluir es la de la propiedad intelectual. Así, también nos cubrimos frente a posibles personas que consigan nuestros materiales y quieran ofrecer un beneficio económico o dañar nuestra imagen con ello. En esta cláusula hacemos constar que la propiedad intelectual de todos los materiales que hay en nuestra web es nuestra, y que el cliente tiene prohibido utilizar, reproducir, comunicar o distribuir nuestra propiedad intelectual con fines lucrativos.
    Prohibiciones y penalizaciones
    ¿Hay algo que esté expresamente prohibido en tu negocio? Pues entonces puedes crear un apartado donde definas exactamente qué cosas no se pueden hacer, y que en caso de hacerse, qué penalización tendrían.
    El apartado de la penalización también es importante, ya que una prohibición sin penalización, no es una prohibición.
    Uso
    Aquí simplemente detallamos que el usuario se compromete a utilizar nuestra página web conforme a nuestro aviso legal.
    Respondabilidad
    Este apartado, en según qué negocios, es tremendamente importante. Aquí hacemos constar expresamente que el uso y cualquier daño o perjuicio que se le pueda ocasionar al cliente, es única y exclusivamente responsabilidad del usuario. Así, si ocurre algo en el sitio web, como un virus, una caída del servidor o cualquier otra cosa que pueda ocasionar daños a los usuarios, nos cubrimos.
    Ley aplicable
    De nada serviría poner un aviso legal sin decir dónde tiene validez. En todo contrato se suele incluir una cláusula que dice expresamente en qué territorios tiene validez, por qué ley se rige el contrato y, en su caso, dónde se podría acudir para una posible disputa. Normalmente, incluso se suele incluir que en caso de haber un conflicto legal, se discutirá en un juzgado determinado.
    Política de uso de cookies
    Aunque este apartado suele tener una página dentro del sitio web para él solito, no está de más incluirlo en los términos del servicio. Aquí simplemente decimos que utilizamos cookies en la web, para qué y que el usuario podrá configurar las cookies de su navegador como mejor le parezca.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en jesuslopez.site. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    20 min
  • 47. Cómo montar un negocio online sin conocimientos técnicos
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy veremos algunas formas de crear nuestros negocios online, pero sin tener ni idea de la parte técnica. Hay muchas personas que quieren crear un negocio online, pero les frena la parte técnica. De hecho, tengo clientes que tienen muy clara la parte del negocio como tal, pero se atascan o se ven abrumados por la parte técnica, y esto puede llegar a suponer un problema.
    En el episodio de hoy os voy a explicar cómo arrancamos nosotros, sin tener ningún tipo de conocimiento técnico, y cómo conseguimos validar la idea y empezar a facturar más o menos rápido.
    Sé un CEO, no un técnico
    Lo primero que tienes que tener siempre en mente, es que el negocio no se basa en tus conocimientos técnicos sobre páginas web o herramientas. El negocio funcionará si consigues resolver un problema de tus clientes y consigues que te paguen por ello.
    Por esta razón, no te enfoques tanto en la parte técnica, ni te asustes por no saber sobre diseño o desarrollo web. Es que, sinceramente, no hace falta para empezar.
    Tú enfócate siempre en aportar valor a tus clientes, no en resolver aspectos técnicos. Tus clientes no te van a pagar porque sepas configurar el SSL de tu web, te van a pagar por lo que les ofreces. Así que en esta primera fase de validación, haz lo mínimo para que el negocio se sostenga por sí solo, aunque no sea lo mejor posible a nivel técnico.
    Qué herramientas necesitarás para tu negocio online low-cost
    Ahora vamos a ver una pequeña “configuración” para que puedas hacer despegar tu negocio online, sin invertir una gran cantidad de tiempo ni de dinero, y sin contratar a un profesional. Las herramientas que veremos aquí, las tendréis también en el listado de herramientas recomendadas de La Emprescuela.
    Necesitarás una página web, así que yo me iría, para ir arrancando rápidamente, a una solución de terceros. Lo único que tienes que evitar, son las soluciones de mala calidad. Algunas herramientas muy buenas podrían ser shopify, thinkific (para academias online) o wordpress.com.
    Necesitarás una forma de cobrar a tus clientes, así que yo haría una cuenta de Stripe. Si crear tu cuenta de Stripe e integrarla en tu sitio web te pareciera complejo (que no lo es), puedes optar incluso por las transferencias bancarias, o por crear una cuenta de PayPal. La cosa es que consigas darle algo al cliente para que te pague por tu propuesta de valor.
    Seguramente necesitarás trabajar en equipo y gestionar tu agenda, por lo que la solución más eficaz es la suite de Google (Google Workspace). Tendrás un dominio profesional, almacenamiento casi infinito en la nube, un calendario para poder trabajar con tus clientes, un sistema de videoconferencias, herramientas ofimáticas, etc.
    Herramientas de comunicación. Para poder ponerte en contacto con tus clientes, tienes diferentes medios, todos muy sencillos de utilizar: el email, WhatsApp Business, Telegram, Discord… Para utilizar todas estas herramientas, no tienes que configurar prácticamente nada, por lo que te encajarán a la perfección.
    Software de contabilidad: necesitarás también tener el control financiero de tu negocio. Para ello, lo más fácil es que te des de alta en alguna herramienta de facturación en la nube, como Factura directa o Infoautónomos (que además cuenta con un plan de gestoría incluido). Tampoco requiere conocimientos técnicos.
    Fíjate, que de todas las herramientas que he mencionado, la única que requeriría conocimientos técnicos más especializados, sería la página web. Todas las demás, son herramientas que vas a tener que utilizar durante toda la vida de tu proyecto.
    Yo, por ejemplo, utilizo todas las herramientas que te he comentado actualmente. Sí, he desarrollado yo mi página web con WordPress, pero es lo único que requiere saber un poquito más. Los demás elementos de mi negocio, no los he desarrollado yo, no me he puesto a crear una app de mensajería para mis clientes, ni un software de contabilidad a medida, ni un sistema de videoconferencias. Utilizo el software que ya existe. Esto es lo que quiero transmitirte en este episodio.
    El problema es que con las páginas web hay demasiada información y muchas alternativas, y cuando una persona que no tiene ni idea de web, empieza a investigar, empieza a encontrar herramientas malas, blogs que dicen que lo mejor es una web a medida, etc…
    No te atasques. Si quieres tener un negocio online, y no sabes hacer una web, usa una herramienta. Igual que utilizamos Gmail, Google Drive, Vimeo, Discord o WhatsApp Business, que son herramientas de terceros, puedes empezar con una web en Shopify o en Wordpress.com. Y ya con el tiempo, si quieres, podrás crear tu propia web en tu hosting y migrar el contenido, o no (porque quizás te gusta la herramienta que estás utilizando).
    Con lo que sí tienes que tener cuidado, es con las herramientas que escoges. Especialmente al crear la web, ya que hay algunas que son tremendamente malas. Yo cuando empecé con Yo te formo, utilicé una de estas herramientas (cuyo nombre no voy a mencionar), y fue horrible. Si quieres utilizar herramientas de confianza, en La Emprescuela hemos creado un apartado de herramientas recomendadas por nosotros. Utiliza alguna de ellas para evitar problemas.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en jesuslopez.site. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    15 min
  • 46. ¿Es mejor pagar por una web o hacerla yo?
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre páginas web. Me he dado cuenta de que lo primero que piensan todas las personas al querer montar un negocio online, es en cómo va a quedar la web. Todo el mundo quiere tener una web bonita, por lo que vamos a ver en qué casos es mejor que te hagas tu propia web, y en qué casos es mejor que la delegues en un profesional.
    Qué tipo de web necesito
    Antes de empezar, no todas las páginas web son iguales. No tiene nada que ver montar una web para una marca personal o una empresa, a modo de web corporativa con un blog, que tener que montar un e-commerce o un membership site.
    Lo primero que deberías tener claro es qué quieres que haga tu web. ¿Qué tipo de negocio online vas a montar? Si lo único que vas a ofrecer es vender servicios, la web es relativamente sencilla de construir. Sin embargo, si quieres vender productos físicos o digitales, o quieres crear una plataforma en tu web, la cosa se complica bastante, por lo que en caso de tener que hacerla tú, tendrás que empaparte bien de toda la parte técnica.
    Como ya hemos visto en otros episodios, algunos tipos de webs son:
    Web corporativa
    E-commerce
    Membership site
    Marketplace
    Opción 1: hacerme yo mi página web
    Esta es la opción que recomendaría a todos aquellos que estéis empezando con vuestro negocio online, que dispongáis de tiempo para empaparos y hacerlo bien, y que no tengáis el presupuesto para que os la haga otra persona. Esta opción también va dirigida a personas que tienen facilidad con la tecnología, y que no se asustan demasiado con los tecnicismos.
    Perfiles a los que les recomendaría hacerse su propia web:
    Personas que tengan un empleo y estén emprendiendo a la vez
    Personas que estén en el paro
    Emprendedores que están empezando, pero que no tienen presupuesto
    Si estás en alguno de estos casos, adelante, métele caña y empápate de WordPress (o el CMS que quieras), para crear una buena página web.
    Opción 2: encargar la web
    Si no estamos entre los casos anteriores, os recomiendo que no perdáis el tiempo en aprender a crear una web desde cero, y que la encarguéis. Si ya tienes un negocio (físico u online) y ya estás facturando, y cuentas con poco tiempo, no te recomendaría que dejes de hacer tu trabajo para aprender a crear una página web. Eso es como decirle a alguien que tiene un negocio local que funciona, que se ponga a reparar las tuberías de su local o a reparar la instalación eléctrica.
    Cuando tienes el dinero, cuentas con poco tiempo, y se te fastidia una tubería o el cableado, llamas a un fontanero o a un electricista, no te pones a hacer un cursillo de fontanería para arreglarlo tú.
    Con las webs pasa lo mismo: si eres abogado, profesor, psicólogo, dentista o fisioterapeuta, tienes los horarios hasta arriba y quieres lanzar tu nueva web o crear un nuevo proyecto online, no te voy a recomendar nunca que dejes de coger clientes para liarte a aprender WordPress. No tiene sentido.
    Si te lo puedes permitir y estás en este último conjunto de personas, encarga la web. Habla con alguna agencia o con algún experto en diseño y desarrollo web, y que te haga una web como dios manda. Básicamente, porque va a ser la principal herramienta de tu proyecto online, y hay un montón de aspectos que ahora mismo desconoces: usabilidad, diseño, SEO, velocidad de carga, integraciones, etc.
    Normalmente, y dependiendo mucho del tipo de web que necesites (no es lo mismo la web corporativa que el e-commerce), los presupuestos deberían variar desde los 500€+IVA hacia delante (normalmente, por menos de 2000€ ya te pueden hacer una web decente). Si encuentras un presupuesto menor, asegúrate muy bien de quién te va a hacer la web, no vaya a resultar luego más caro tener que hacerla otra vez.
    Opción 3: utiliza una herramienta de terceros
    ¿Y qué pasa si ya tengo mi negocio, pero no me puedo gastar 2000€ en una web? No pasa nada, tenemos opciones de todos los colores. En ese caso, quizás te podría encajar mucho crear una web en un servicio de terceros.
    Esto consiste en, por una reducida cuota al mes (menos de 100€/mes), acceder a una herramienta que te permita crear por ti mismo la web. Esto es muy diferente a crear la web de verdad. Aquí simplemente necesitarás subir algunas imágenes, poner los textos y hacer alguna integración con alguna otra herramienta. Pero no necesitarás saber de código ni de programación para poder hacerla.
    Esta opción sí se la podría recomendar a alguien que no tenga tiempo, ni tampoco mucho dinero para pagar por una web. La desventaja es que no lo tienes en tu hosting, sino en una herramienta de terceros, pero te permitirá crear una web de una forma súper rápida, sencilla y que funcione a la perfección.
    Algunas herramientas para hacer esto son shopify, ghost.org o wordpress.com, herramientas que por menos de 30€/mes te permiten ya tener una web compleja, con unos pocos clicks.
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    18 min
  • 45. Cómo conseguir ahorrar si tengo mi propio negocio
    Cómo conseguir ahorrar si tengo mi propio negocio
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy hablaremos sobre dinero. Pero no sobre cómo hacernos ricos, comprarnos yates y esas cosas, vamos a hablar sobre cómo ahorrar.
    El ahorro es algo imprescindible si queremos avanzar en nuestra vida en general. Una persona que no ahorra, es incapaz de mejorar su situación, tanto financiera como personal. Si estás en una situación financieramente complicada, si tienes un trabajo que no te gusta pero que no puedes dejar, o si no llegas a fin de mes como norma general, aprender a ahorrar te permitirá salir de todos estos tipos de situaciones.
    Pero en este episodio no nos vamos a quedar ahí. En este episodio vamos a hablar sobre cómo ahorrar si tenemos un negocio, que es muy distinto a ahorrar si tenemos un empleo. Creedme, gestionar tus finanzas teniendo un empleo es mucho más fácil.
    Ponte un sueldo
    Cuando eres un empresario, una de las cosas que debes hacer es ponerte un sueldo, y a partir de ese sueldo, podrás empezar a ahorrar. Si no, lo que suele ocurrir es que mezclamos mentalmente nuestro dinero personal con el dinero de nuestro negocio, y luego pasa lo que pasa: tenemos que afrontar un gasto importante (como el IVA, el IRPF o un despido) y no lo teníamos previsto, por lo que nos quedamos sin efectivo.
    Ponerte un sueldo, no sólo te ayudará a ti a ahorrar, ayudará a tu negocio a gestionarse mejor. ¿Cuánto dinero coges de tu negocio? Porque piensa que lo que te gastes de tu negocio, es dinero que dejas de invertir en el producto, en personal, en publicidad o en cualquier otra cosa. Es dinero que restas a tu negocio para que llegue más lejos.
    El dinero es como la gasolina de los negocios. Si tenemos mucho, podemos ir todo lo lejos que queramos. Incluso aunque no vendamos prácticamente nada. Aunque el negocio no funcione, no tendremos que cerrar siempre que tengamos dinero en el banco. Si coges más dinero del que debes de tu negocio, le estás quitando gasolina, y si calculas mal, te podrías quedar tirado en medio de la carretera, aun cuando el negocio funciona bien. Y luego ya sabemos lo que pasa: que tenemos que llamar a la grúa.
    Para calcular tu sueldo, siempre intenta que sea bastante inferior al margen de beneficios que tienes en tu negocio. Por poner números: si facturamos 5000€/mes, no vale ponerse un sueldo de 4500€/mes. A estos 5000€, le tendremos que restar:
    Seguridad social
    IRPF
    Alquileres
    Software
    Personal
    Gestoría
    Suministros
    Nuestro sueldo
    Por eso, yo os recomiendo que primero restéis todos los gastos fijos a vuestra facturación promedio de los últimos 12 meses, y que luego apartéis otro margen “de seguridad”, para que también vayáis ahorrando en tu negocio. Igual que ahorramos en nuestra vida personal, nuestro negocio también tiene que ahorrar.
    Siguiendo con el ejemplo anterior, supongamos que con todos los gastos (sin incluir el sueldo), hemos sumado 2000€/mes. Nos quedan 3000€ de margen, que no nos vamos a gastar. Lo que haremos será dejar alrededor de 1000€ cada mes en la cuenta de nuestro negocio, y como mucho nos pondremos un sueldo de 2000€.
    Y por supuesto, este sueldo tiene que ir a una cuenta bancaria separada de la de nuestro negocio. No hagáis la locura de tenerlo todo junto en la misma cuenta bancaria.
    Trata tus finanzas personales como si fuera un negocio
    Al igual que en tu negocio apuntas todos los gastos al detalle, sabes cuánto ingresas y cuánto gastas, ¿por qué no lo haces también en tu vida personal? La única forma real de ahorrar, es controlar nuestros gastos. Nuestros ingresos es relativamente fácil controlarlos, por lo que en lo que nos tenemos que centrar, es en los gastos. Os dejo una pequeña técnica para ahorrar:
    A final de cada mes, nos pasaremos a la cuenta bancaria personal nuestro sueldo
    Antes de empezar a gastar, apartaremos la cuantía que queramos ahorrar ese mes. Aquí algo muy práctico es tener una tercera cuenta bancaria para los ahorros, de forma que os hagáis un traspaso a una cuenta que nunca toquéis.
    Durante nuestro día a día, iremos apuntando CADA GASTO que tengamos. Me da igual si es una Coca cola o si te has comprado una TV nueva.
    A final de cada mes, haremos un cómputo de cuánto nos hemos gastado durante el mes, y si nos ha sobrado, pasaremos una parte del restante a la cuenta bancaria de los ahorros, y la otra parte os la podéis quedar para gastar en el mes siguiente.
    Algo muy práctico también es hacer presupuestos. Nosotros los hacemos a final de año, y antes del inicio de cada mes, de forma que podamos prever lo que vamos a gastar.
    Si puedes, no vivas en el centro de una ciudad
    Esto que voy a decir, sé que no va para todo el mundo, ya que no todo el mundo trabaja desde casa, pero allá va: vete del centro de las grandes ciudades. Ya lo he dicho.
    Esto, que conste, lo digo estando en proceso de irme a vivir a un pueblo. Básicamente, porque con Internet, no siempre necesitamos estar en el centro de todo. La vida en una ciudad tenía sentido cuando estábamos en la era pre-Internet, pero hoy en día, ¿por qué voy a pagar una hipoteca o un alquiler de 800, 900 ó 1000€? Esto ya es muy limitante de por sí. Mucha gente no puede dejar sus trabajos que tanto odian, simplemente porque tienen que pagar una hipoteca o un alquiler de estas cifras. Y a veces es la pescadilla que se muerde la cola: vivo en una ciudad porque es donde hay trabajo, pero claro, luego tendré un sueldo normalito para gastármelo en el alquiler.
    Total, que ni puedes hacer lo que realmente quieres, ni ahorras, ni nada de nada. Por ello, ¿has pensado en irte a otras zonas, donde la vida es infinitamente más barata y quizás puedas trabajar igual?
    Repito, esto sé que no va para todo el mundo.
    No vivas la vida al límite
    Como he dicho al principio del episodio, el dinero es la gasolina de los negocios. Pero no solo de los negocios, sino de la vida en general. La verdad, es que la vida es mucho más fácil con dinero. Pero ojo, tener dinero no implica tener grandes ingresos y un gran nivel de vida. Me refiero a que es más fácil si tienes dinero en el banco para tus gastos.
    Algo que te va a hacer la vida más fácil, es no gastar dinero en tonterías y no derrochar el dinero. ¿Para qué quieres un coche de 60.000€? ¿O el último iPhone de 1.200€? ¿Es necesario salir todos los fines de semana a cenar a sitios caros?
    He visto mucha gente con ingresos bastante altos estar hasta el cuello de deudas y de problemas por no saber gestionarse bien. Hazte la vida más fácil, y no te gastes todo el dinero que ganes.
    Intenta no derrochar el dinero (no estoy diciendo que no te des un capricho de vez en cuando), y no intentes vivir por encima de tus posibilidades, ni siquiera al 100% de tus posibilidades. Acostúmbrate a vivir como si tuvieras un poquito menos de dinero (sin pasarlo mal, obviamente), y si tienes malos hábitos financieros, intenta cambiarlos. No compres cosas que no necesitas, y por supuesto, no te endeudes en la medida de lo posible (la deuda es para los ricos).
    Si te acostumbras a medir bien el dinero de tu negocio y el tuyo personal, y además consigues eliminar cualquier mal hábito, verás como empiezas a tener cada vez más dinero, sin ni siquiera cambiar tu nivel de vida (puedes pasarlo bien de muchas maneras). Y cuando consigas esto, podrás dejar ese trabajo que tanto odias, o llegar a fin de mes sin problemas. La mayoría de los problemas de la gente vienen por no gestionar bien su dinero.
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    26 min
  • 44. Cómo hacer mis facturas y qué tipos de facturas existen
    ¡Muy buenas emprendedores! El episodio de hoy tratará sobre un tema un poquito más técnico, pero muy necesario si quieres hacer las cosas bien al vender por Internet. Vamos a hablar sobre facturación. Veremos qué es una factura, qué tipos de facturas existen y cómo tienes que hacer tus facturas para no tener problemas con Hacienda.
    Qué es una factura
    Una factura es un documento que refleja una operación comercial. Es un documento oficial, es decir, tiene que elaborarse de una forma determinada, y es de obligado cumplimiento, ya que Hacienda te podría requerir las facturas que hayas emitido en una inspección.
    La factura es un documento que se tiene que entregar al cliente en el momento de la operación (aunque existen excepciones), de forma que el cliente tenga un “comprobante” de lo que ha comprado, cuándo, por qué importe y si lo ha pagado ya o no.
    Además, si tu cliente es un empresario o profesional, hay que emitirle una factura de forma obligatoria, por lo que es especialmente importante que entiendas esto si haces B2B. Si tu cliente es un particular, yo te recomiendo que igualmente le emitas una factura en el momento (aunque no es siempre obligatorio), y si no cuentas con sus datos, que le emitas una factura simplificada.
    Qué tipos de facturas existen
    En España tenemos dos tipos de facturas: las facturas simplificadas y las facturas completas.
    Qué es una factura simplificada
    La factura simplificada es la forma más simple de hacer una factura. Aquí, simplemente tendremos que poner los datos del vendedor (los nuestros), y la numeración y fecha de la factura (que tendrán que ser correlativos). Pondremos también la descripción de la operación (lo que hayamos vendido, con unidades y precio), y los impuestos que se hayan generado en dicha operación.
    Esta es la factura que se emite de forma más frecuente. Cuando vas al supermercado, cada vez que pagas te emiten una factura simplificada (si te fijas en el ticket que te dan, verás que es una factura simplificada). Si nuestro negocio está especializado en el comercio B2C y vendemos productos o servicios de bajo precio (menos de 400€), con hacer este tipo de facturas será suficiente.
    En el caso de que la operación sea con un empresario o profesional, tendremos que incluir sus datos fiscales (nombre, NIF y dirección) para que el cliente pueda desgravarse la factura.
    Qué es una factura completa
    Una factura completa es una factura con todos los datos del cliente. Este es el tipo de facturas que se hace en el mundo B2B, y que obliga a ser más estrictos con la forma en la que se presentan las facturas.
    Además, dependiendo del sector y del tipo de cliente, podría ser necesario incluir determinados datos en las facturas. Esto ya depende de cada negocio.
    Para un autónomo que facture a otros autónomos o empresas, esta es la opción más correcta, por lo que tendrás que encargarte de pedirles los datos fiscales a tus clientes en cada operación (aunque no te preocupes, que la mayoría te los van a proporcionar lo antes posible).
    Qué es una factura rectificativa
    Otro tipo de factura que tenemos que tener en cuenta es la factura rectificativa. Cuando hacemos un abono a un cliente (por una devolución, o por un error en una factura anterior), le tenemos que emitir una factura rectificativa, donde se haga mención a la factura que se está rectificando.
    Esta factura sí podrá ser simplificada (aunque sea a otra empresa), y lo más normal es tenerla en una serie aparte, de forma que no se mezcle con las facturas normales.
    Qué es una factura proforma
    Las facturas proforma, realmente no son una factura como tal. A efectos fiscales, no sirve como una factura, y simplemente se crea para emitirle al cliente un documento antes de que realice el pago.
    El objetivo es evitar tener que pagar impuestos por posibles facturas que queden impagadas. Si le emites a un cliente una factura normal con fecha de pago a 30 días, por ejemplo, tú has generado el IVA correspondiente de dicha factura el día de su emisión (no el día de cobro). Por lo que, aunque el cliente no te pague la factura, tú tendrás que ingresar en Hacienda el IVA correspondiente.
    Con las facturas proforma nos evitamos esto. Como no es una factura real, hasta que el cliente no paga no le emitimos la factura. Así, solo emitiremos facturas de importes pagados.
    Qué tengo que tener en cuenta para hacer las facturas
    Según Hacienda, esto es lo que hay que poner en las facturas.
    En las facturas simplificadas:
    Número y serie
    Fecha
    NIF, nombre y apellidos, o razón social del vendedor
    Los bienes o servicios vendidos en la operación
    Tipo impositivo
    Importe total de la factura
    En las facturas completas:
    Lo anterior más:
    Nombre, apellidos, NIF y/o razón social del cliente
    Domicilio fiscal del cliente
    También, dependiendo de la actividad económica en la que estemos dado de alta (si es una actividad empresarial o profesional), y del tipo de cliente (si es empresario o particular), tendremos que aplicar o no retenciones por IRPF. Esto es importante, ya que modificará el importe total de la factura.
    Dejo también por aquí el link de Hacienda con todos los requisitos, para aquellos que tengáis alguna particularidad: https://www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Inicio/_Segmentos_/Empresas_y_profesionales/Empresas/IVA/Obligaciones_de_facturacion/Contenido_de_las_facturas.shtml
    Cómo puedo hacer mis facturas
    Aunque puedes hacer tus facturas manualmente, o apoyándote en algún software de ofimática (como un Word o un Excel), lo mejor es utilizar un software de facturación, de forma que puedas emitir facturas de forma rápida y sencilla, y que además te permitirá llevar el control de la numeración, las fechas y las series.
    Te dejo por aquí algunos links de los más conocidos:
    Infoautónomos: https://www.infoautonomos.com/asesoria/facturacion-contabilidad-online/
    Facturadirecta: https://www.facturadirecta.com/
    Billage: https://www.getbillage.com/
    Sage: https://www.sage.com/es-es/sage-business-cloud/contabilidad-y-facturacion/
    Holded: https://www.holded.com/es
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en jesuslopez.site. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    15 min
  • 43. Cómo generar confianza vendiendo por Internet
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy, veremos algunas claves para generar confianza en nuestra web al vender por Internet.
    Aunque no lo creáis, uno de los principales factores por las que la gente no compra en una web, es porque no confía en esa web. No sabe quiénes son, no sabe si les van a estafar o si les van a dar sus datos a otras personas. Así que mucho ojo cuando creemos nuestra web, ya que tenemos que asegurarnos de que la gente percibe confianza en nuestro sitio.
    Web cifrada con SSL y segura
    Es 2021 y sigo viendo páginas web sin cifrar. Esto es un error grave, y ahora además los navegadores muestran un aviso en rojo que dice “Esta web no es segura”. ¿Crees que alguien va a poner ahí su tarjeta? Yo no la pondría.
    Lo primero que tenemos que asegurar es que nuestra web es segura. Es decir, como mínimo, instala el certificado SSL en tu web, para que salga el candadito verde arriba a la izquierda en el navegador.
    Si además, utilizas otros métodos para hacer tu web más segura, como el recaptcha o un sistema de doble autenticación, mejor que mejor.
    Es muy importante que todo esto lo hagas saber en todas partes. Si tu web es segura, díselo a tus clientes. Muéstrales un icono de candado y diles que el pago a través de tu web es totalmente seguro.
    Proceso de pago simple
    Otro aspecto que hace que la gente no quiera pagar en nuestra web, es que tengamos un proceso de pago muy complejo. Si queremos que la gente no desconfíe y que compre, tenemos que hacer las cosas fáciles, que la gente vea que en esa web no hay cosas raras.
    No metas tecnicismos y habla en un lenguaje que tus clientes entiendan, y que la forma de pagar sea tan sencilla como darle a un botón y poner la tarjeta.
    Pedir pocos datos a los clientes
    Muy relacionado con lo que veíamos en el punto anterior, si nos pasamos de la cuenta pidiendo datos a los clientes, muchos van a desconfiar. Piensa, ¿a ti te gustaría poner demasiados datos en una web que no conoces? Pues a la gente tampoco.
    Por ello, no pidas datos que no sean imprescindibles. Por ejemplo, si estás vendiendo ebooks descargables, no es necesario que les pidas el NIF, el teléfono y su dirección. Mucha gente no querrá dar esta información por Internet.
    Incluir vídeos y/o imágenes del equipo
    Algo que aumenta mucho la confianza de la gente es ver a las personas que trabajan en dicha web. Si sales delante de la cámara, presentándote y hablando directamente a tus visitantes, la gente te conocerá, empatizará contigo y será mucho más fácil que quiera pagar en tu web.
    Crea una página de sobre nosotros, y explica quiénes sois, pon fotos, vídeos y toda la información que sea relevante. Incluso también puedes poner algo en la página de inicio, para que la gente que os descubra, vea quiénes sois y qué hacéis.
    Resolver al máximo las dudas con preguntas frecuentes
    Este es uno de mis puntos favoritos. En todas las webs que hago, meto varios apartados de preguntas frecuentes. No es necesario que sean preguntas que normalmente te pregunta la gente (que también), sino dudas que sabes que la gente va a tener al leer tu web.
    De lo que se trata, es de 2 cosas:
    De convencer a la gente, resolviendo sus posibles dudas y generando confianza
    De evitar que te lleguen emails preguntando siempre por las mismas cosas
    Ser muy claro en los precios
    Está comprobado que el primer factor que hace que la gente abandone un carrito en el checkout de una web, es llevarse una sorpresa con los precios. Ya sea con impuestos, con gastos de envío o con recargos inesperados, da igual. Si queremos que la gente confíe en nosotros y que pague en nuestra web, tenemos que ser extremadamente claros con los precios.
    Cuánto cuesta exactamente lo que vendemos. Si no hay que pagar recargos ni costes extra, lo ponemos. Si no hay matrículas ni cosas por el estilo, lo ponemos. Si los impuestos están incluidos, también lo ponemos. Piensa que en una tienda física, el cliente puede preguntar al dependiente cualquier duda al momento, pero en una tienda online no es tan sencillo. Contra más precisos y claros seamos en el tema de los precios, más confianza generaremos en los clientes.
    Aceptar medios de pago alternativos
    Por muy bien que hagamos las cosas, habrá gente que no quiera pagar con tarjeta de crédito por internet, es así. Para este perfil de gente (que aviso, serán muy poquitos), podemos ofrecer medios de pago alternativos, como PayPal o hacer una transferencia bancaria.
    Aunque ojo, porque esto es un arma de doble filo: quizás muchas personas que pagarían gustosamente con tarjeta, al ver que hay otras opciones de pago, eligen pagar de otra forma, con el sobre coste o el esfuerzo que podría conllevar mantener todos los medios de pago a la vez.
    Poner testimonios
    Por último, pero no menos importante, las recomendaciones. Si tus clientes ven que hay otros clientes que han comprado ya y que están contentos, es mucho más fácil que también lo hagan.
    Por ello, primero pide recomendaciones a tus clientes. Si son en vídeo, mejor que mejor. Y ponlas en tu página de testimonios, y en la página de inicio o en las páginas de servicio. De esta forma, la gente que esté indecisa sobre si comprar o no, podrá ver que ya hay otras personas que lo han hecho y les ayudará a decidirse.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en jesuslopez.site. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    10 min
  • 42. Cómo definir el proceso de ventas de tu negocio
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy, veremos cómo podemos crear un proceso de ventas para un negocio digital que venda servicios o infoproductos.
    El proceso de ventas es una parte esencial de nuestro área de marketing, ya que definirá cómo se comportan los clientes y qué pasos tienen que hacer para poder comprar nuestros productos o servicios.
    Además, algo que veo en muchos autónomos y PYMEs es que, en ocasiones, no tienen un proceso de ventas. Es decir, se limitan a hablar con los clientes y a transaccionar, pero no hay un proceso claro, con unos pasos concretos, que sea igual para todos los clientes. Y eso precisamente es lo que vamos a ver hoy.
    Fases del proceso de ventas
    Yo siempre le recomiendo a todas las personas con las que hablo sobre este tema que hagan un proceso sencillo. Contra menos pasos tenga nuestro proceso, y más sencillos sean para los clientes, más fácil es que aumente nuestra conversión.
    Así, vamos a identificar 4 fases principales en nuestro proceso de ventas, de forma que siguiendo estas fases podremos vender:
    La fase de promoción
    La fase de captación
    La fase de transacción
    La fase de onboarding
    La fase de promoción
    Para vender, a menudo vamos a necesitar hacer promoción. Y ojo, esto no significa hacer ofertas, ni hacer publicidad. Hay muchas formas de hacer promoción.
    La fase de promoción consiste en difundir al máximo número de personas posible nuestra propuesta de valor (es decir, nuestros productos y servicios). Para ello, podemos emplear diferentes técnicas: publicidad en RRSS, anuncios en buscadores, inbound marketing, comunicarlo a nuestra lista de emails, hablar con influencers, etc. Todo lo que sea comunicación, es promoción.
    La fase de captación
    Tras comunicar que queremos vender, empezarán a llegar contactos. Entramos aquí en la fase de captación. Aquí el objetivo es conseguir la mayor cantidad posible de contactos, que luego iremos nutriendo para empezar a vender.
    Cuando lleguen estos contactos, la idea no es vender desde el primer momento (a no ser que sean contactos muy calientes), sino preguntarles qué necesitan, asesorarles e informarles. Mantener una conversación con ellos, y cuando dichos contactos estén convencidos, ya podremos empezar a vender.
    La fase de transacción
    Esta es muy sencilla de entender. Todos aquellos contactos que han estado hablando con nosotros y están interesados en comprar, empezarán a pagar, y en ese momento se convertirán en clientes.
    Esta fase es altamente importante, y tendremos que encargarnos de que sea lo menos “dolorosa” para el cliente posible.
    La fase de onboarding
    Al proceso de onboarding le dedicaré un episodio entero, porque hay mucho que explicar. Pero para resumir, cuando un cliente nuevo entra al negocio, pasan una serie de cosas. Nuestra misión aquí es facilitar al cliente al máximo posible la entrada a nuestro negocio. Es decir, explicarle cómo se hacen las cosas, enviarle los datos que necesite, darle de alta en las bases de datos pertinentes, etc.
    Deberíamos tener un proceso de onboarding que sea similar para todos los clientes, de forma que podamos asegurar la calidad del servicio.
    Ejemplo de un proceso de ventas completo
    Para terminar, os voy a resumir el proceso de ventas que tenemos en Yo te formo:
    Comunicamos al mayor número de personas que hay una serie de cursos disponibles. Esto lo hacemos a través de publicidad, email marketing y la propia audiencia de YouTube.
    Empezamos a recibir contactos por email. A cada uno de esos contactos le respondemos personalmente, y le asesoramos para elegir el curso que mejor le encaje. En esta fase, a veces también ofrecemos una clase de prueba gratuita sin compromiso, de forma que los clientes potenciales puedan comprobar si les gusta o no la academia.
    Los contactos que están interesados en apuntarse a los cursos, nos lo hacen saber por email, y mediante un enlace de pago que les enviamos, hacen su reserva de plaza.
    Automáticamente, los clientes entran en nuestra base de datos, y reciben un email con un pequeño resumen de cómo funciona la academia y con enlaces de interés. Además, le damos de alta en un grupo de WhatsApp y en las herramientas que utilizamos para las clases.
    De esta forma, nos aseguramos de que tratamos igual a todas las personas que interactúan con nosotros, y podemos saber en qué fase está cada contacto, ya que todo esto también queda reflejado en nuestro CRM (automáticamente, cuando nos contactan por email, también entran en el CRM). Todo lo que vamos hablando con cada persona lo vamos apuntando en su ficha de lead en nuestro CRM, y así también sabemos lo que le hemos ofrecido a cada uno.
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    15 min
  • 41. Comprar VS alquilar para trabajar desde casa
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy, vamos a hablar sobre algo que te interesa si estás emprendiendo desde casa. Veremos en qué ocasiones es mejor alquilar un piso o una casa para montar nuestra oficina, y cuándo podemos dar el salto y comprar una casa.
    Actualmente estamos valorando comprar una vivienda, por lo que he estado investigando bastante sobre el tema y creo que podría ser interesante para vosotros.
    Tu casa no es una casa, también es un espacio de trabajo
    Lo primero que tienes que tener en cuenta, es que si tienes tu oficina en casa, no puedes valorar la vivienda de igual forma que si la alquilases o comprases solo para vivir en ella. Si queremos estar agusto trabajando en casa, necesitaremos espacio. Y contra más espacio necesitemos, más tendremos que invertir.
    Lo que quiero decir, es que tenemos que buscar un lugar que podamos compaginar con nuestra vida personal: donde pueda haber niños (si tenemos hijos), mascotas, que esté libre de ruidos, etc.
    Todo esto hará que encontrar el lugar ideal sea más complejo, por lo que haz las cosas con tiempo. No te metas en el primer sitio que veas, y busca un lugar desde donde te gustaría trabajar y vivir a la vez.
    Algunos elementos que tienes que mirar si vas a trabajar desde casa son:
    El espacio
    El entorno (vecinos, barrio, ruidos, etc)
    Que haya buena conexión a Internet
    Que no haya cortes de luz en el edificio ni problemas de cobertura
    Que tengamos todos los servicios necesarios
    El precio
    La antigüedad de la vivienda
    Si la vivienda está o no reformada ya
    El transporte
    Beneficios de alquilar para trabajar desde casa
    Cuando alquilamos una vivienda, tenemos la posibilidad de alojarnos en una casa o en un piso que cumpla todo lo que queremos sin tener que realizar una gran inversión. Esto es importante, ya que normalmente tendremos más opciones a elegir cuando estamos buscando una vivienda de alquiler.
    Así, creo que, si estamos montando nuestro negocio desde cero, lo más coherente es empezar trabajando desde una vivienda de alquiler. De esta forma podremos buscar una vivienda lo suficientemente amplia, con todos los servicios necesarios y en la ubicación que queramos, simplemente a cambio de una cuota mensual.
    La cuota del alquiler, quizás no será la ideal, pero aún así podremos empezar rápido, que es de lo que se trata. Normalmente, para cualquier negocio necesitaremos hacer una pequeña inversión, además de tener dinero para nuestros gastos personales, por lo que al principio comprar una vivienda en propiedad, si estamos emprendiendo nuestro negocio, no es lo más recomendable.
    Recuerda que el alquiler es un gasto, no una inversión ni un pasivo, por lo que podremos deshacernos de ese gasto en cualquier momento. No importa que al principio estemos gastando un poco más (si lo comparamos con una hipoteca), ya que lo que buscamos es montar una oficina en casa.
    Además, si lo piensas, es como si te ahorraras el alquiler de un local para montar tu negocio.
    Otro aspecto importante que tenemos que tener en cuenta, es que el alquiler es flexible. Es decir, si nuestro negocio va creciendo y necesitamos más espacio (o nuestra familia), podremos mudarnos de forma sencilla e irnos a otro sitio, sin tener que vender una casa, pagar impuestos y todo lo que conlleva una compraventa.
    Beneficios de comprar una vivienda para trabajar desde casa
    Comprar una vivienda es un tema complejo. Y además, para la mayoría de las personas, la vivienda representa la inversión más importante de su vida.
    No recomiendo, para nada, comprar una vivienda a la ligera. Es más, si estás emprendiendo tu negocio, y aún no ha terminado de arrancar, no te aconsejo que compres la vivienda todavía (a no ser que tu pareja tenga un trabajo estable).
    Si dependes de los ingresos de tu negocio para vivir, no podemos jugárnosla a una carta que no sabemos si va a ser la buena. Cuando compramos una vivienda, no estamos teniendo un gasto (que también, porque entre la notaría, los impuestos, las inmobiliarias y todo lo que conlleva comprar una vivienda, también tendremos gastos). Comprar una vivienda es una inversión, y para la gran mayoría de los mortales, también un pasivo.
    Un pasivo es una deuda. Y casi todo el mundo tiene que pedir dinero prestado para comprar una vivienda. El problema es que si no sabemos si nuestros ingresos van a ser estables y adquirimos una gran deuda, luego podemos tener problemas para devolverla. Mientras que, si tenemos un alquiler, simplemente podemos irnos a un sitio más barato, o incluso a casa de algún familiar durante algún tiempo.
    Pero no todo es malo al adquirir una vivienda, ni mucho menos. Si nuestro negocio ya lleva algo de recorrido y podemos confiar (en cierto grado) en que nuestros ingresos seguirán estables durante unos años, comprar una vivienda en lugar de alquilarla puede ser muy buena opción.
    Cuando compramos una vivienda, estamos adquiriendo una propiedad. Es decir, que todas las cuotas que paguemos durante la vida del préstamo, estarán dedicadas a amortizar una deuda que hemos contraído con un banco. Esto significa que, aunque no estemos utilizando la vivienda durante algún tiempo, ese dinero no lo vamos a perder (como sí lo haríamos en un alquiler).
    Además, cuando terminemos de pagar esa deuda, la vivienda será nuestra, por lo que podremos hacer con ella lo que queramos: vivir y trabajar en ella sin tener que pagar nada más, alquilarla, venderla o simplemente tenerla vacía. Es nuestra.
    Comprar una vivienda, desde mi punto de vista, es la mejor opción para todos aquellos que ya vivís de vuestro negocio desde hace varios años. Para todos los que ya tenéis cierto recorrido, tenéis ahorros y confiáis en vuestro negocio. Teniendo una vivienda comprada, en un futuro podrás dedicarla a lo que quieras: a montar exclusivamente tu oficina, a dejársela a tus hijos, a dedicarla exclusivamente a una vivienda para trabajar en otro sitio… Lo que quieras.
    Si te decides por esta opción y tienes un negocio online, te recomiendo encarecidamente que te alejes de la ciudad y busques pueblos o ciudades más pequeñas con buena conexión a Internet (durante el año de la pandemia se instaló fibra óptica en muchos sitios). Esto hará que, viviendo de los ingresos que te proporcionan clientes de otras zonas más grandes, con más poder adquisitivo, puedas vivir muy cómodamente en una zona más tranquila y más pequeña, donde el precio de las viviendas es significativamente más bajo, y podrás acceder a viviendas de mejor calidad por un precio menor.
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    15 min
  • 40. Cómo elegir los colores de mi marca
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy, vamos a tratar un tema en el que todos los emprendedores se fijan nada más pensar en su idea de negocio. Vamos a hablar de los colores. Veremos algunos puntos importantes sobre los colores y espero que pueda ayudarte a ponerle color a tu identidad corporativa.
    Antes de empezar, siempre me gusta indicar que no soy especialista en algo cuando de algo que entiendo pero no domino. No soy diseñador, ni artista, ni nada por el estilo. Por lo que, intentaré ayudarte con todo lo que sé, pero si te sientes perdido en el tema del diseño, te recomiendo que hables con algún diseñador o con alguien que entienda sobre diseño. Nosotros, en la academia, tenemos a una persona de referencia que siempre nos aconseja y supervisa todo lo que hacemos.
    Y además, a Laura le gusta bastante el tema artístico, por lo que siempre que puedo, delego toda esta parte en ella.
    Por qué es importante elegir bien los colores de tu marca
    Los colores son una parte fundamental de la identidad de tu marca. A nivel visual, estarás comunicando cosas diferentes dependiendo del color que escojas. Por no hablar de que hay ciertos colores que no encajan en determinados sectores (a nadie se le ocurriría poner una funeraria rosa chillón).
    Al igual que el diseño, las tipografías, las imágenes o los vídeos, el color comunica tu esencia a los clientes. Junto con el nombre y el logotipo, el color principal (o colores, puede haber varios) formarán nuestra identidad corporativa, y aparecerán (o deberían aparecer) en todo aquello que creemos bajo nuestra marca: nuestra página web, documentos, contratos, presupuestos, facturas, una página de Facebook, un canal de YouTube o lo que quiera que hagamos bajo nuestra marca comercial.
    Algunos elementos importantes para elegir nuestros colores
    A continuación os dejo una checklist para guiarnos y elegir un color que encaje con lo que queremos transmitir:
    La cultura del entorno donde vamos a emprender
    Edad de nuestro público objetivo
    A qué sexo nos dirigimos
    Marca joven VS marca conservadora
    A qué sector nos dedicamos
    Qué sensación queremos transmitir (sencillez, lujo, low-cost, etc)
    Qué matiz o diferenciación queremos aportar
    Algún identificativo relacionado con la marca (colores de EEUU, de Japón, etc)
    Además, se dice que hay 6 principios básicos relacionados con la psicología del color:
    Los colores pueden tener diferentes significados
    Los significados de los colores pueden atribuirse a un factor biológico o a uno aprendido
    Normalmente las personas perciben y evalúan los colores de forma automática
    Los colores influyen directamente en las personas, de forma automática
    Es muy importante el contexto, ya que el comportamiento de los consumidores motivado por el color puede variar dependiendo de la situación
    Qué representa cada color
    Aunque esto no es una ciencia exacta ni es la verdad absoluta, se suele decir que hay ciertos colores que están muy ligados con ciertas emociones, por lo que elegir un color determinado podría hacer que transmitamos una cosa u otra. Vamos a ver los colores principales:
    Negro: está relacionado con el lujo y la calidad, pero también con la tristeza y la muerte.
    Blanco: representa la pureza, lo limpio. Se usa mucho en el sector de la salud y en la tecnología, y también en los productos de lujo.
    Gris: es un color neutro que se usa, normalmente, de fondo. Transmite tranquilidad y estabilidad. También está relacionado con la tecnología.
    Azul: representa tranquilidad y confianza, y además, es uno de los favoritos de la gente.
    Verde: está relacionado con la salud y la naturaleza. Muy utilizado también en todo lo relacionado con productos ecológicos, aunque también se usa en el mundo financiero.
    Rojo: representa la pasión, el poder, y las emociones fuertes. Sirve también para crear un sentimiento de urgencia (para ofertas, descuentos, etc).
    Naranja: es un color relacionado con el entusiasmo. Representa alegría y creatividad.
    Amarillo: también representa alegría y está ligado con la felicidad. Suele usarse para hacer llamadas a la acción, y también representa el peligro.
    Púrpura: puede estar relacionado con el lujo, con lo mágico, espiritual, lo misterioso, y también con el sexo femenino.
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    27 min
  • 39. Cómo funciona el IVA
    ¡Muy buenas emprendedores! En el episodio de hoy, y siguiendo con el episodio anterior, vamos a hablar sobre cómo funciona el IVA.
    Igual que hicimos con el episodio del IRPF, no vamos a explicar al detalle el impuesto, sino que me centraré en que entendáis el concepto y el funcionamiento básico del impuesto, ya que es otro impuesto bastante complejo y con muchas particularidades, que no daría para un sólo episodio del podcast.
    Igualmente, si os queda alguna duda sobre el IVA, preguntad en vuestra gestoría, que es quien os podrá asesorar en vuestro caso concreto en materia fiscal.
    Qué es el IVA
    El IVA es un impuesto de naturaleza indirecta que grava el consumo. Como su propio nombre indica (Impuesto sobre el Valor Añadido), sirve para recaudar dinero del consumidor final.
    Por ello, se dice que es un impuesto en cascada, ya que, aunque las empresas tienen que declararlo, las empresas realmente no pagan el IVA. Las empresas sirven como entidades recaudatorias, que capturan el impuesto de los consumidores y lo llevan a Hacienda.
    Este impuesto grava las entregas de bienes y las prestaciones de servicios efectuadas por empresarios y profesionales, y también las adquisiciones intracomunitarias y las importaciones de bienes.
    Hay 2 conceptos que es muy importante que entiendas como emprendedor:
    El IVA repercutido: es lo que la empresa recauda de sus clientes en las facturas
    El IVA soportado: es lo que la empresa paga por IVA al hacer cualquier compra o al pagar cualquier factura.
    ¿Y si antes hemos dicho que las empresas no pagan el IVA, qué es esto del IVA soportado?
    A ver, sí que lo pagan, pero luego te lo devuelven. Es decir, todo el IVA que la empresa “soporta” en las facturas que paga, luego se descuenta en su declaración del IVA, por lo que al final, la empresa no paga el IVA.
    Qué tipos de IVA existen
    En el IVA, hay varios tipos impositivos diferentes, que gravan diferentes categorías de productos y servicios. Los tipos que hay son:
    El tipo general, que en 2021 es del 21%
    El tipo reducido del 10%: se usa para gravar determinados alimentos, algunos medicamentos, material sanitario, semillas, transporte de viajeros, hostelería, etc.
    El tipo superreducido del 4%: este tipo grava artículos de necesidad básica, como el pan, la leche, los libros y periódicos, determinados medicamentos, vehículos para personas con movilidad reducida, prótesis, viviendas de protección oficial, etc.
    Por último, comentar que hay determinadas actividades que están exentas de IVA, como la formación reglada o determinadas actividades relacionadas con la salud (como las consultas de los psicólogos).
    El IVA en las operaciones con países extranjeros
    También es importante destacar que, a todo lo mencionado anteriormente, hay que sumar que hay particularidades que afectan a las operaciones con países extranjeros.
    Cuando vendemos a un país de la UE, la factura irá con el IVA español siempre y cuando el cliente sea un particular, y la factura se emitirá sin IVA si el cliente es un empresario. En caso de que lo que vendamos sea un producto o servicio digital, el IVA que le cargaremos a los clientes particulares será el de su propio país, y no el español.
    Cuando vendemos a un país que está localizado fuera de la UE (es decir, hacemos una exportación), la factura irá con el IVA español siempre y cuando el cliente sea un particular, pero irá también sin IVA cuando el cliente sea un empresario. Aquí, por lo general, cuando vendemos productos o servicios digitales, no suele aplicarse el IVA a los clientes particulares, ya que no están en la UE.
    Si lo que vendemos son productos o servicios digitales, lo que suele hacerse en Internet es cobrar a todos los clientes el mismo importe (independientemente del IVA) y asumir el empresario el IVA. De esta forma, un cliente mexicano pagará lo mismo que uno francés o uno español, y ya nosotros internamente aplicaremos el IVA correspondiente (así evitas que un francés se haga pasar por un mexicano para no pagar el IVA).
    Cómo y cuándo se paga el IVA
    Por último, vamos a explicar brevemente cómo se declara este impuesto.
    Centrándonos en el régimen general de tributación para empresarios individuales y profesionales (que es el que entiendo que a más gente le va a interesar), lo que se hace es repercutir a los clientes el IVA correspondiente según el tipo de operación (será del 4%, del 10% o del 21%). Todo lo que recaudemos a través de nuestras facturas, formará nuestro IVA repercutido.
    Además, los proveedores también nos repercutirán el IVA en sus facturas, formando lo que se llama el IVA soportado.
    Al igual que hacíamos con el IRPF, una vez cada trimestre (en abril, julio, octubre y enero), haremos nuestra declaración del IVA a través del modelo 303, donde detallaremos todo nuestro IVA repercutido y nuestro IVA soportado. En caso de que hayamos repercutido más de lo que hayamos soportado (que es lo habitual), ingresaremos la diferencia en Hacienda.
    Por ello, si queréis desgravaros el IVA de los gastos de vuestro negocio, debéis pedir y guardar las facturas de vuestros proveedores.
    Espero que te haya gustado este capítulo del podcast, y si es así, no olvides darle me gusta, suscribirte al podcast, compartirlo, y por supuesto, pasarte por La Emprescuela en jesuslopez.site. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
    17 min

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