La Ley fue exigente y el Evangelio, tambin es exigente. Antes, el pecado era castigado con la muerte: el hombre y la mujer en adulterio, eran apedreados. Ahora, en la fe cristiana: el que peca, est muerto espiritualmente y para Dios. Antes, el cuerpo era tratado duramente, para someterlo al espritu; ahora, no tenemos que castigar el cuerpo: pero s, humillar el alma ante Dios.