Queridos amigos, los acontecimientos del puto mayo que han sido tan duramente criticados por algunos medios de comunicación distintos a los nuestros, indican lo que siempre ha ocurrido, lo que está ocurriendo y lo que seguirá ocurriendo si no logramos combatir y destruir la cocaína. La cocaína es el nombre de la guerra. En las explicaciones que nos daba el señor general Carlos Alberto Ospina sobre lo acontecido en el Putumayo, llega al punto crucial. Se trata de una zona cocalero donde hay una zona cocalero donde se cultiva la coca, donde se produce el clorhidrato de cocaína, donde llegan de muy distintos sectores y a veces de muy lejanos países. Los compradores de este alucinógeno terrible. Maldito la cocaína. Hay violencia, hay desafueros, hay esclavitud. Los campesinos que van a trabajar a esas zonas supuestamente para ganar una cantidad importante de dinero que no ganarían nunca sembrando el plátano y la yuca. Y eso es apenas claro. Esos campesinos quedan metidos en las garras de los traficantes de la cocaína. La cocaína es la tragedia de Colombia. Por qué será que no lo entendemos?