Cuando una persona hace una consulta a un programa de inteligencia artificial (IA) y recibe la respuesta no es consciente de toda la inversión requerida, ni del consumo de energía y agua que han sido necesarias para poder recibir la contestación a dicha consulta.
Cuando una persona hace una consulta a un programa de inteligencia artificial (IA) y recibe la respuesta no es consciente de toda la inversión requerida, ni del consumo de energía y agua que han sido necesarias para poder recibir la contestación a dicha consulta.