En este relato de Luis Soler, el actor Juan Cubas interpreta a un docente que tiene que ayudar a resolver un extraño suceso que ha ocurrido con un grupo de estudiantes de la Facultad de Medicina. El relato empieza así;
Caluroso verano en Buenos Aires y yo corriendo hacia la Universidad, en particular a la Facultad de Medicina. Era jueves 15 de febrero. Mi buen amigo el rector Ramiro Quirón se apresuró a estrecharme mi sudada mano nada más entrar en su despacho.
- Gracias por venir tan pronto, Ramón. Necesitamos tu ayuda. El asunto es grave.
- Cuéntame.
- Un grupo de cuatro alumnos de quinto de psicología estuvieron ayer noche haciendo travesuras. Estuvieron con una chica de primero. Mezclaron drogas y ahora tenemos un balance de dos alumnos en coma inducido, otro con un ataque de esquizofrenia que ha intentado quitarse la vida y el cuarto con episodios paranoides.
- ¿Y la chica ha sufrido algún daño?
- No, solo los chicos de quinto. Los padres vienen de camino y no sé qué puedo decirles. No sé qué pasó anoche pero tienes que ayudarme a averiguarlo.
- ¿Con quién de ellos puedo hablar?
- Alberto Rodin-Vázquez. Es uno de los que organizaron lo de ayer. Es un buen chico pero está irreconocible. Tiene paranoias desde que su jueguecito se le fue de las manos. De los cuatro afectados es el que está más… entero, podría decirse. Sígueme, está por aquí.
Fuimos a un cuarto cercano. Parecía una sala de interrogatorios. El chico estaba con el enfermero de la facultad que le oscultaba y anotaba algo en un cuaderno. Le pedí que nos dejara solos. En la mirada del chico se notaba que estaba asustado y un poco ausente. Me senté frente a él y fui directamente al grano.
- Alberto, ¿qué pasó ayer?
El chico se giró y miró atrás, como para cerciorarse de que no había nadie. Luego dobló las rodillas haciéndose un ovillo en la silla, encogido y desviando la mirada a un lado. Insistí;
- ¡Alberto!
Dió un respingo y abrió los ojos como los de una lechuza, como si acabara de percatarse de mi presencia.
- Ha sido ella. Nosotros no queríamos que nadie se hiciera daño.
- ¿Qué ocurrió exactamente ayer?
- Era un experimento, ¿entiende? Somos estudiantes de psicología. Solo era un experimento. No tenía que salir nadie herido.