Tras la publicación de Los cuadernos de Malte Laurids Brigge (1910), Rilke sufrió una prolongada crisis creativa de la que no se recuperó del todo hasta febrero de 1922. Para afrontar esta crisis, emprendió la traducción de los sonetos de Louise Labé, y continuó trabajando con lentitud en su obra poética. En noviembre de 1912, Rilke realizó un viaje por España, en el que visitó numerosas ciudades (Toledo, Córdoba, Sevilla), permaneciendo durante más de dos meses en la ciudad malagueña de Ronda, donde trabajó en la Sexta de las Elegías de Duino.