La poesía confesional, que a veces se llama también “poesía sucia”, es la inclusión casi en exclusiva de las experiencias muy íntimas, traumáticas y molestas, sobre las que escribe un poeta sin ningún tipo de autocensura. Para el crítico Adan Coprovich, la tendencia confesional tuvo verdadero interés en poetas como Sylvia Plath o Anne Sexton, donde la revelación íntima del mundo femenino (el aborto, la menstruación, el lesbianismo...) es un correlato o aportación artística a la lucha emancipatoria de la imagen de la mujer en el siglo XX.