
Sign up to save your podcasts
Or


Hay nombres que la historia del jazz pronuncia en voz baja. Músicos que tocaron como si el mundo los estuviera escuchando, aunque casi nadie, o muy pocos lo hicieran. Artistas que vivieron en los márgenes, donde el jazz se confunde con la vida misma: entre la belleza, la pobreza, la locura o la lucidez más pura.
Este programa está dedicado a ellos —a los grandes desconocidos del jazz—, esos intérpretes que nunca alcanzaron la gloria de los titulares, pero cuya música sigue latiendo, como una corriente subterránea que alimenta todo lo demás.
Jack DeJohnette no fue sólo un baterista: fue compositor, alquimista del pulso y narrador del instante. Su lenguaje, nacido en el corazón del post-bop, se expandió hacia la fusión, el minimalismo, lo espiritual. Tocó con Keith Jarrett, Miles Davis, Chick Corea, John Abercrombie y Pat Metheny entre muchísimos otros, y con todos ellos, tejió una red de música que aún resuena en la memoria del sonido contemporáneo.
Hoy lo recordamos no con tristeza, sino con gratitud. Porque en su toque —fluido, imprevisible, siempre consciente— vivía la idea de que el ritmo no se impone, se revela. Que la batería puede cantar. Que el jazz, como la vida, es improvisación perpetua.
Que este homenaje de la quinta disminuida, sea, entonces, una conversación con su espíritu: el de un hombre que escuchó al universo y le respondió con música.
Jack DeJohnette no fue sólo un baterista: fue compositor, alquimista del pulso y narrador del instante. Su lenguaje, nacido en el corazón del post-bop, se expandió hacia la fusión, el minimalismo, lo espiritual. Tocó con Keith Jarrett, Miles Davis, Chick Corea, John Abercrombie y Pat Metheny entre muchísimos otros, y con todos ellos, tejió una red de música que aún resuena en la memoria del sonido contemporáneo.
Hoy lo recordamos no con tristeza, sino con gratitud. Porque en su toque —fluido, imprevisible, siempre consciente— vivía la idea de que el ritmo no se impone, se revela. Que la batería puede cantar. Que el jazz, como la vida, es improvisación perpetua.
Que este homenaje de la quinta disminuida, sea, entonces, una conversación con su espíritu: el de un hombre que escuchó al universo y le respondió con música.
ECM es un sello discográfico que se ocupa de una “sencilla” premisa: entregarse fielmente a la música y responder con imaginación a todo lo que esta suscita. Su productor, Manfred Eicher, provoca que el sello este siempre en constante evolución. Con una gran cantidad de discos a sus espaldas, le asalta la misma pregunta que a tantos y tantos improvisadores de todo el planeta: “¿Y ahora qué?”. Y el viaje prosigue, sesión a sesión, disco a disco, rumbo al horizonte, y a través de la siempre sorprendente y variada orografía que compone esta suerte de “paisaje audible”.
En la sesión de hoy escucharemos aquellos músicos que grabaron en este sello, que se caracterizaba por una palabra fundamental: Libertad. En la primera parte del programa escucharemos a músicos europeos y en la segunda a norteamericanos.
ECM es un sello discográfico que se ocupa de una “sencilla” premisa: entregarse fielmente a la música y responder con imaginación a todo lo que esta suscita. Su productor, Manfred Eicher, provoca que el sello este siempre en constante evolución. Con una gran cantidad de discos a sus espaldas, le asalta la misma pregunta que a tantos y tantos improvisadores de todo el planeta: “¿Y ahora qué?”. Y el viaje prosigue, sesión a sesión, disco a disco, rumbo al horizonte, y a través de la siempre sorprendente y variada orografía que compone esta suerte de “paisaje audible”.
En la sesión de hoy escucharemos aquellos músicos que grabaron en este sello, que se caracterizaba por una palabra fundamental: Libertad. En la primera parte del programa escucharemos a músicos europeos y en la segunda a norteamericanos.
Con la muerte de Anthony Jackson, el mundo del jazz, el soul, el pop y la fusión pierde a uno de los pensadores más rigurosos y revolucionarios del bajo eléctrico. Su figura no se define solo por la ejecución virtuosa de su instrumento, sino por un concepto musical integral, casi filosófico, que cambió para siempre el rol del bajo eléctrico en la música contemporánea.
Nacido en 1952 en Nueva York, Jackson no fue un simple bajista: fue un diseñador sonoro. Su búsqueda de pureza tímbrica y equilibrio armónico lo llevó a concebir el bajo eléctrico de seis cuerdas, prototipo de lo que hoy se conoce como contrabass guitar. Esta extensión del registro le permitió ocupar un espacio intermedio entre el bajo eléctrico tradicional y la guitarra, y un espacio por encima de la cuerda más grave del bajo de cuatro cuerdas generando un nuevo lenguaje para el instrumento.
Técnicamente, su sonido es inconfundible: una articulación precisa, un ataque medido con la autoridad del pulso clásico, y una afinación impecable que convertía cada nota en un acontecimiento armónico. Su sentido de la línea era arquitectónico: pensaba en la música como una estructura tridimensional donde el bajo sostenía, pero también dialogaba.
Con la muerte de Anthony Jackson, el mundo del jazz, el soul, el pop y la fusión pierde a uno de los pensadores más rigurosos y revolucionarios del bajo eléctrico. Su figura no se define solo por la ejecución virtuosa de su instrumento, sino por un concepto musical integral, casi filosófico, que cambió para siempre el rol del bajo eléctrico en la música contemporánea.
Nacido en 1952 en Nueva York, Jackson no fue un simple bajista: fue un diseñador sonoro. Su búsqueda de pureza tímbrica y equilibrio armónico lo llevó a concebir el bajo eléctrico de seis cuerdas, prototipo de lo que hoy se conoce como contrabass guitar. Esta extensión del registro le permitió ocupar un espacio intermedio entre el bajo eléctrico tradicional y la guitarra, y un espacio por encima de la vcuerda más grave del bajo de cuatro cuerdas generando un nuevo lenguaje para el instrumento.
Técnicamente, su sonido es inconfundible: una articulación precisa, un ataque medido con la autoridad del pulso clásico, y una afinación impecable que convertía cada nota en un acontecimiento armónico. Su sentido de la línea era arquitectónico: pensaba en la música como una estructura tridimensional donde el bajo sostenía, pero también dialogaba.
La guitarra acústica ocupa un lugar singular en el jazz, la bossa nova y la fusión: un punto de encuentro entre la pureza tímbrica y la complejidad armónica. En el jazz, suena como una voz desnuda, donde cada nota revela intención y matiz. En la bossa nova, se vuelve el corazón rítmico y armónico, con el toque respirado y sutil que João Gilberto inmortalizó. En la fusión, expande sus fronteras: dialoga con texturas eléctricas y electrónicas sin perder su esencia orgánica. En manos de músicos como Metheny, Gismonti o Di Meola, la guitarra acústica trasciende estilos y se convierte en un instrumento de síntesis, capaz de unir lirismo, ritmo y experimentación sonora.
La guitarra acústica ocupa un lugar singular en el jazz, la bossa nova y la fusión: un punto de encuentro entre la pureza tímbrica y la complejidad armónica. En el jazz, suena como una voz desnuda, donde cada nota revela intención y matiz. En la bossa nova, se vuelve el corazón rítmico y armónico, con el toque respirado y sutil que João Gilberto inmortalizó. En la fusión, expande sus fronteras: dialoga con texturas eléctricas y electrónicas sin perder su esencia orgánica. En manos de músicos como Metheny, Gismonti o Di Meola, la guitarra acústica trasciende estilos y se convierte en un instrumento de síntesis, capaz de unir lirismo, ritmo y experimentación sonora.
“Desde mis inicios, me expreso con el mismo lenguaje. Ni mis ideas ni mi forma de tocar han cambiado. Tengo la impresión de haber aportado al nacimiento del jazz moderno más que todos los demás músicos juntos. En estas condiciones, no es muy agradable para un artista oír siempre, "Gillespie y Parker han revolucionado el jazz", cuando yo sabía que la mayoría de las ideas procedían de mí y de nadie más. Dizzy y Bird no me han aportado nada a nivel musical. No me han enseñado nada. No me enseñaron ningún acorde, ningún truco. Al contrario, fueron ellos quienes venían a verme para hacerme preguntas, para aprender algo de mí. Pero fue a ellos a quien se dio importancia. Fueron ellos quienes fueron considerados los impulsores del jazz moderno y la realidad es que, la mayoría de las veces, sólo interpretaban mis ideas. Todo partió de mis concepciones, es decir, intentar salir de las formas tradicionales de aquella época.” Thelonious Sphere Monk
From the publisher's feed
La Quinta Disminuida es el programa de jazz que se emite desde la ciudad de La Paz - Bolivia.
Este programa nació un 12 de julio de 2007 y tiene por objetivo compartir con…
Con el afán de trascender las fronteras de la “capital más cercana al cielo” es que los programas también estarán presentes en formato del podcast de su preferencia.