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En está sesión de La Quinta Disminuida compartiré con ustedes algunos estrenos jazzeros de la segunda mitad de este 2025. Los criterios de selección que utilice trataron de abrir al máximo el abanico musical, en instrumentos, en nacionalidades y en género, y además acotando los seleccionados a que nunca antes hayan sonada en esta sesión jazzera.
En este programa en el que estamos celebrando los diez y ocho años de transmisión de la quinta disminuida, continuaremos escuchando las sugerencias que ustedes me hicieron llegar para nutrir y armar el programa. Cumpliré en su totalidad los temas que ustedes solicitaron escuchar, yo simplemente los ordené para que puedan conformar un engranaje jazzero consistente.
En este programa en el que estamos celebrando los diez y ocho años de transmisión de la quinta disminuida, continuaremos escuchando las sugerencias que ustedes me hicieron llegar para nutrir y armar el programa. Cumpliré en su totalidad los temas que ustedes solicitaron escuchar, yo simplemente los ordené para que puedan conformar un engranaje jazzero consistente.
Comenzamos nuestra celebración jazzera.
Este mes de julio —el día 12, para ser exactos— este espacio dedicado al jazz cumple dieciocho años de transmisión ininterrumpida, desde la ciudad más cercana al cielo, esta ciudad suspendida en la altura, tan próxima al cielo como a los sueños.
Es una celebración compartida: mía, por haber tenido el privilegio de sostener este viaje sonoro semana tras semana, y de ustedes, cuya presencia fiel al otro lado de la radio ha dado sentido a cada emisión. Sin esa escucha atenta, sin esa complicidad silenciosa, este programa no habría encontrado razón para persistir en el tiempo.
Gracias por acompañarme en estos novecientos treinta y dos encuentros, que la música siga siendo el puente.
Comenzamos nuestra celebración jazzera.
Este mes de julio —el día 12, para ser exactos— este espacio dedicado al jazz cumple dieciocho años de transmisión ininterrumpida, desde la ciudad más cercana al cielo, esta ciudad suspendida en la altura, tan próxima al cielo como a los sueños.
Es una celebración compartida: mía, por haber tenido el privilegio de sostener este viaje sonoro semana tras semana, y de ustedes, cuya presencia fiel al otro lado de la radio ha dado sentido a cada emisión. Sin esa escucha atenta, sin esa complicidad silenciosa, este programa no habría encontrado razón para persistir en el tiempo.
Gracias por acompañarme en estos novecientos treinta y dos encuentros, que la música siga siendo el puente.
El legado de Lalo Schifrin se define por su versatilidad, su dominio técnico en múltiples géneros y su capacidad para integrar lenguajes musicales diversos dentro de marcos estructurados. Su formación clásica en el Conservatorio de París, combinada con su experiencia en el jazz y la música popular, le permitió trabajar con solvencia en contextos que van desde la música de concierto hasta el cine, la televisión y el jazz sinfónico.
En el ámbito cinematográfico, Schifrin aportó una estética moderna y rítmicamente compleja, con temas icónicos como el de Mission: Impossible, que se distinguen por el uso de métricas irregulares, orquestaciones no convencionales y una fuerte impronta jazzística. Su trabajo en Hollywood marcó un punto de inflexión en la manera de integrar el jazz a la narrativa audiovisual.
En el jazz, Schifrin fue pionero en el desarrollo de formatos híbridos, especialmente con su serie Jazz Meets the Symphony, donde diseñó estructuras formales amplias que permitieron la coexistencia de improvisación y escritura orquestal detallada. Su enfoque orquestal en el jazz se distancia del concepto de big band tradicional, incorporando recursos armónicos y texturales propios de la música académica del siglo XX.
Como arreglador y director musical, mostró gran eficiencia técnica y adaptabilidad, colaborando con músicos como Dizzy Gillespie, Ray Brown y Stan Getz. Su trabajo evidencia un conocimiento profundo del contrapunto, la armonía avanzada, la orquestación y la dirección de ensambles complejos.
En términos cuantificables, su producción incluye más de un centenar de bandas sonoras, decenas de discos propios y arreglos para múltiples artistas. Su influencia es reconocida tanto en círculos académicos como en la industria del entretenimiento. Schifrin dejó un modelo de profesionalización musical integral, donde la técnica, la adaptación estilística y la claridad estructural son elementos centrales de su aporte duradero. Este el homenaje póstumo de La Quinta Disminuida.
El legado de Lalo Schifrin se define por su versatilidad, su dominio técnico en múltiples géneros y su capacidad para integrar lenguajes musicales diversos dentro de marcos estructurados. Su formación clásica en el Conservatorio de París, combinada con su experiencia en el jazz y la música popular, le permitió trabajar con solvencia en contextos que van desde la música de concierto hasta el cine, la televisión y el jazz sinfónico.
En el ámbito cinematográfico, Schifrin aportó una estética moderna y rítmicamente compleja, con temas icónicos como el de Mission: Impossible, que se distinguen por el uso de métricas irregulares, orquestaciones no convencionales y una fuerte impronta jazzística. Su trabajo en Hollywood marcó un punto de inflexión en la manera de integrar el jazz a la narrativa audiovisual.
En el jazz, Schifrin fue pionero en el desarrollo de formatos híbridos, especialmente con su serie Jazz Meets the Symphony, donde diseñó estructuras formales amplias que permitieron la coexistencia de improvisación y escritura orquestal detallada. Su enfoque orquestal en el jazz se distancia del concepto de big band tradicional, incorporando recursos armónicos y texturales propios de la música académica del siglo XX.
Como arreglador y director musical, mostró gran eficiencia técnica y adaptabilidad, colaborando con músicos como Dizzy Gillespie, Ray Brown y Stan Getz. Su trabajo evidencia un conocimiento profundo del contrapunto, la armonía avanzada, la orquestación y la dirección de ensambles complejos.
En términos cuantificables, su producción incluye más de un centenar de bandas sonoras, decenas de discos propios y arreglos para múltiples artistas. Su influencia es reconocida tanto en círculos académicos como en la industria del entretenimiento. Schifrin dejó un modelo de profesionalización musical integral, donde la técnica, la adaptación estilística y la claridad estructural son elementos centrales de su aporte duradero. Este el homenaje póstumo de La Quinta Disminuida.
A lo largo de su carrera, Paul McCartney ha demostrado una sensibilidad musical excepcionalmente ecléctica, y, de alguna forma, los aromas del jazz ocupan un lugar entre las influencias que moldearon su estilo compositivo. Criado en un hogar donde su padre, un pianista aficionado que había liderado una banda de jazz en los años 20, tocaba frecuentemente standards del jazz y canciones populares con armonías sofisticadas, McCartney internalizó desde temprana edad los giros melódicos, las progresiones armónicas y el fraseo característico del jazz tradicional.
Esta influencia se hace evidente en varias composiciones de Los Beatles. Un caso paradigmático es “Honey Pie”, del Álbum Blanco, que recrea el estilo de las Big Bands de los años 30 con un arreglo deliberadamente nostálgico y una estructura que evoca el music hall británico mezclado con jazz ligero. Otro ejemplo más sutil es “Michelle”, con su progresión armónica cromática y el uso de acordes menores con séptimas que remiten al lenguaje del jazz vocal francés.
En su carrera solista, y como lo hemos escuchado en esta sesión, McCartney exploró de manera más explícita esta afinidad en el álbum “Kisses on the Bottom” del 2012. En el que rinde homenaje al repertorio de standards del siglo XX, con arreglos jazzísticos elegantes y la colaboración de músicos como Diana Krall. Temas originales como “My Valentine” demuestran su dominio del estilo, al mezclar progresiones armónicas complejas con una melodía intimista que recuerda a los compositores de la era del swing.
Asimismo, su escritura para piano muestra frecuentemente recursos jazzísticos, como inversiones de acordes, modulaciones suaves y fraseos sincopados. Incluso en obras más contemporáneas, como algunas canciones de “Chaos and Creation in the Backyard” del 2005, se perciben sutilezas armónicas que remiten al jazz.
El jazz no solo fue una influencia formativa en McCartney, sino una corriente estilística que ha atravesado discretamente, silenciosa y sutilmente gran parte de su obra, aportándole riqueza, sofisticación y profundidad.
A lo largo de su carrera, Paul McCartney ha demostrado una sensibilidad musical excepcionalmente ecléctica, y, de alguna forma, los aromas del jazz ocupan un lugar entre las influencias que moldearon su estilo compositivo. Criado en un hogar donde su padre, un pianista aficionado que había liderado una banda de jazz en los años 20, tocaba frecuentemente standards del jazz y canciones populares con armonías sofisticadas, McCartney internalizó desde temprana edad los giros melódicos, las progresiones armónicas y el fraseo característico del jazz tradicional.
Esta influencia se hace evidente en varias composiciones de Los Beatles. Un caso paradigmático es “Honey Pie”, del Álbum Blanco, que recrea el estilo de las Big Bands de los años 30 con un arreglo deliberadamente nostálgico y una estructura que evoca el music hall británico mezclado con jazz ligero. Otro ejemplo más sutil es “Michelle”, con su progresión armónica cromática y el uso de acordes menores con séptimas que remiten al lenguaje del jazz vocal francés.
En su carrera solista, y como lo hemos escuchado en esta sesión, McCartney exploró de manera más explícita esta afinidad en el álbum “Kisses on the Bottom” del 2012. En el que rinde homenaje al repertorio de standards del siglo XX, con arreglos jazzísticos elegantes y la colaboración de músicos como Diana Krall. Temas originales como “My Valentine” demuestran su dominio del estilo, al mezclar progresiones armónicas complejas con una melodía intimista que recuerda a los compositores de la era del swing.
Asimismo, su escritura para piano muestra frecuentemente recursos jazzísticos, como inversiones de acordes, modulaciones suaves y fraseos sincopados. Incluso en obras más contemporáneas, como algunas canciones de “Chaos and Creation in the Backyard” del 2005, se perciben sutilezas armónicas que remiten al jazz.
El jazz no solo fue una influencia formativa en McCartney, sino una corriente estilística que ha atravesado discretamente, silenciosa y sutilmente gran parte de su obra, aportándole riqueza, sofisticación y profundidad.
Para la sesión de hoy, he preparado un programa en el que escucharemos conocidas y representativas canciones latinoamericanas en versiones jazzeadas. En muchos casos escucharemos estos temas en dos o tres versiones para que ustedes puedan apreciar, que a pesar de ser una misma canción, el enfoque que le dan los músicos del ámbito del jazz puede ser completamente diferente uno del otro. Escucharemos temas de la canción popular y folklore argentinos, cubanos, chilenos, venezolanos, peruanos y por supuesto bolivianos.
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La Quinta Disminuida es el programa de jazz que se emite desde la ciudad de La Paz - Bolivia.
Este programa nació un 12 de julio de 2007 y tiene por objetivo compartir con…
Con el afán de trascender las fronteras de la “capital más cercana al cielo” es que los programas también estarán presentes en formato del podcast de su preferencia.