Los has visto en el metro, en algún pasillo de tu centro de salud, en centros deportivos y hasta en colegios e institutos. Los desfibriladores forman ya parte del mobiliario urbano y, para muchos pasan completamente desapercibidos mientras que, para otros, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte.
De hecho este aparato ha salvado, nada mas y nada menos, que tres vidas en la última semana, tal y como te hemos contado en 'La Tarde'. El primero fue en Altea, en Alicante. Un hombre entró en parada cardiorrespiratoria mientras estaba andando en bicicleta.
Unos días después, una mujer de 79 años se desvaneció en la estación de metro, al sur de Madrid. Un guardia de seguridad inició la reanimación y usó un desfibrilador antes de la llegada de los sanitarios.
El tercer caso fue en Málaga. Un hombre sufrió una parada en plena calle. La policía fue rápida en la atención y una vez más fue crucial, fue fundamental, que el coche patrulla llevase un ...