La foto de hoy está en mi móvil. En primer plano una playa de petrinis, de adoquines negros romanos. Y después entre cartones, mochilas, tres hombres de pie. delante de una tienda de campaña. Es La tienda de campaña de un asentamiento de barbones como se les llama aquí, un asentamiento de mendigos, de gente que no tiene techo alguno que les cobije. La tienda de campaña está entrabierta y en la distancia se ve que sentada dentro hay una mujer y un niño. Los tres hombres no son de aquí, no hablan ni italiano ni español, hablan lenguas extrañas, lenguas lejanas. No tienen ni pajes ni sirvientes pero también ellos han hecho un largo viaje. Un viaje difícil, también ellos han seguido una estrella, una estrella insistente. Les gustaría a los tres hombres haberla apagado, de hecho lo han intentado muchas veces, pero la candela del astro no cede, la han intentado sofocar con dinero, y nada, con caricias y nada, con un viaje a la sierra de cabra, tampoco, con una regalía, con una canonjía, ni por asomo. La estrella no les deja descansar, reposarse, rebajar aspiraciones para no quedarse desengañados. La luz de la estrella les mantiene...