El desenlace de la historia de Absalón, hijo de David, es triste y desolador, y el rey llora ante la muerte trágica de su hijo, no obstante, él se había rebelado contra suyo, el buscando tomar el poder y el trono de su padre. El evangelio nos presenta a Jesús ejerciendo su ministerio de salvación integral sobre los hombres y mujeres de este mundo, y nos invita a entrar en contacto con él, y tocarlo por medio de la Iglesia y sus sacramentos. ¡señor, que no dudemos en tocarte, en tu Iglesia, donde estas presente!