Nuevamente nos encontramos con David y Saúl, en este pasaje del libro de Samuel, pero en esta ocasión David nos demuestra su sensibilidad y talante humano y creyente, guardado la vida de Saúl, rey y ungido de Dios. En el evangelio de Marcos se nos narra la elección de los apóstoles en la dinámica de vivir en sinfonía y comunión con el Maestro, así como anunciar y ser signos de su presencia entre los hombres. ¡Maestro, que escuchemos tu voz, que nos llama y te sigamos!