El anuncio de la Palara de Dios, el evangelizar, es una urgencia para todo tiempo, para eso fuimos elegidos, y Pablo viviendo en carne propia los riesgos, la prisión y su muerte próxima exhorta a Timoteo, y a nosotros, a cumplir nuestra misión. El evangelio nos desafía a ser hombres y mujeres que están atentos a su historia, a sus hermanos y a descubrir los signos de Dios entre nosotros, siempre sencillos, pobres y sin ruido, sólo allí encontraremos la fuerza del Reino que ya se está realizando. ¡Maestro, danos la gracia de sorprendernos con tus señales!