Pablo, gran evangelizador de los pueblos de todos los tiempos, proclama en Antioquía de Pisidia, el plan de salvación de Dios en la historia de Israel, que nos lleva hasta la persona de Jesús, Mesías y Salvador, anunciado por los profetas. El evangelio nos hace un llamado para descubrir en lo pequeño, en lo humilde y en el servicio al prójimo, el sentido de la felicidad y en el contexto del lavado de los pies a los discípulos, lo recibimos como testamento de amor a ser vivido y propuesto. ¡Señor y Maestro, enséñanos a vivir en sencillez y disponibilidad!