Osías nos exhorta a contemplar a Jesús, el Justo, l/evado al sacrificio, y con él a todos los inocentes asumidos como descartados por los poderes de este mundo, pero Dios en su misericordia nos libera de sus manos y nos envía a anunciar su salvación. El evangelio nos invita a no olvidar que seguir al Señor es asumir su destino, su Cruz, así como lo vivió Lázaro. su amigo, por haber sido objeto de la acción milagrosa de Jesús. ¡Gracias, Señor, por llamamos a seguirte, haz que te seamos fieles!