El profeta Miqueas en un contexto de crisis, rebeldía e iniquidad, hace un llamado al pueblo para volver a Dios, quien nos perdonará y renovará por su misericordia, olvidándose de nuestros delitos y afrentas. Lucas nos proclama la parábola del Hijo pródigo, que es una declaración de amor de Dios para con nosotros, que muchas veces nos alejamos de Él y malgastamos sus dones, pero somos perdonados por su gran misericordia. ¡Señor, ten misericordia de nosotros!