Lucas nos habla acerca de la voluntad de Dios, explicando que, más que pedirle al Padre que nos muestre su voluntad, Jesús enseñaba a que se cumpliera la voluntad del Padre. Pone como ejemplo al rey David, quien le pedía a Dios que le enseñara a hacer su voluntad. Esta voluntad del Padre no es otra cosa que recibir y vivir en la tierra como en el cielo, lo cual es todo lo bueno, lo agradable y lo perfecto.