En el viaje de la vida, nos encontramos con momentos de transición que nos desafían. A menudo, sentimos que remamos incansablemente sin avanzar, comparándonos con el progreso de otros y perdiendo de vista nuestro propio camino. La historia de Pedro caminando sobre el agua nos recuerda que, al apartar nuestra mirada de lo esencial, podemos hundirnos en la duda. Dios nos está llamando a pasar a la otra orilla para este año que inicia, a que salgamos de la barca y, confiados de su mano, cada paso que demos Él dará cien pasos más.