Los franceses se jubilarán a los 64 años a partir de 2030. Esto supone retrasar dos años la edad de jubilación desde los 62 actuales. Es el punto principal de la reforma de las pensiones que el gobierno de Macron justifica para hacer sostenible el sistema de pensiones dado el envejecimiento poblacional, según el ejecutivo. La reforma ya fue pospuesta por la pandemia y ahora el presidente francés la relanza a sabiendas de que la iniciativa puede provocar un estallido social.