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A ver, las cosas simplemente no salen como esperas.
Cuando escribí gestión del optimismo, hubo un efecto inesperado.
En un mundo que valora ampliamente la perfección, la belleza única e impoluta, el éxito sin
El concepto milenarios que cobran nueva fuerza cuando los conocemos y aplicamos en nuestra
Hola, hola, mis queridos optimistas.
Cómo comunicarnos con quienes piensan diferente y construir puentes en lugar de barreras
Te encuentras con esa persona que es fanática de un tipo de alimentación diferente a la tuya. Ya desde el comienzo te fastidia su fanatismo, su extremismo y hasta su falta de respeto a tu forma de comer.
Sabes que quizás lo mejor es ignorarla, pero te hierve la sangre. Callas un rato, hasta que no aguantas más. Empiezas a argumentarle en contra. Las emociones suben y te vas sintiendo mal. El no te convence. Tú no le convences. Pero te arruinó la noche y los que están alrededor se empiezan a ir, molestos.
La realidad es que encontrarte con quien opina lo opuesto a ti remueve cosas dentro tuyo y dispara emociones que te llevan a pelear o a callar, pero quedándote con la rabia dentro. Más de una vez te preguntas si vale la pena. Te cuestionas por qué caes en estas conversaciones estériles…. Pero lo haces.
Hay muchas personas que piensan distinto a ti y no comprendemos cómo puede ser que piensen de esa manera. Encontramos obvio, dentro de nuestro mapa del mundo, que las cosas son de otra manera. ¿Cómo pueden apoyar a tal o cual candidato político? ¿Cómo pueden pensar así de tal o cual tipo de comida?
En este episodio de Gestión del Optimismo vamos a trabajar juntos en transformar estas conversaciones aparentemente estériles en espacios de crecimiento personal.
Es natural que tendamos a buscar la compañía de aquellos que comparten nuestras opiniones y valores. Nos sentimos cómodos y validados en entornos donde nuestras ideas son reflejadas y apoyadas. Cuando nos encontramos con alguien cuyas opiniones son radicalmente opuestas a las nuestras, puede surgir la incomodidad, el conflicto y la frustración.
¿Por qué nos sentimos atraídos por personas que piensan como nosotros? En parte, esto se debe a un fenómeno psicológico conocido como "sesgo de confirmación", que nos lleva a buscar información y conexiones que respalden nuestras propias creencias y perspectivas. Además, la similitud en las opiniones puede generar un sentido de pertenencia y camaradería, lo que refuerza nuestro sentido de identidad y seguridad.
Sin embargo, cuando nos encontramos con personas que piensan de manera opuesta, especialmente en temas sensibles o controvertidos, es importante reconocer que el conflicto no es necesariamente negativo. De hecho, la diversidad de opiniones puede ser una oportunidad para el crecimiento personal y la expansión de nuestra comprensión del mundo.
Cada uno de nosotros ve la realidad desde su perspectiva. Eso hace que inevitablemente, veamos solamente una parte de la realidad. Una porción de algo que es mucho más grande. Pero, cuando compartimos esa porción, le convidamos a la otra persona esa partecita que quizás no había visto aún. Cuando entramos en contacto con la porción del otro, nuestras emociones y modos de entender la situación pueden cambiar también. Inevitablemente ampliamos nuestra mirada. Si nos quedamos únicamente con lo que pensamos, es probable que solo estemos viendo una parte de la realidad. Nos perdemos entonces, de “otras partes”. En este episodio te invito ampliar tu mirada, hablemos de conversar con quien piensa diferente.
En el complejo entramado de las relaciones interpersonales, nos encontramos ocasionalmente con personas cuyas opiniones difieren radicalmente de las nuestras. Estas divergencias pueden ir más allá de una simple discrepancia y convertirse en obstáculos infranqueables para una comunicación efectiva. Enfrentarnos a individuos con opiniones cerradas y fanáticas puede generar frustración y desánimo, pero también ofrece una oportunidad única para ampliar nuestra mirada del mundo y, quizás, fomentar el entendimiento mutuo y el crecimiento personal.
Hablar con quien ve las cosas igual que tú es sencillo. De hecho, tendemos a relacionarnos con personas parecidas a nosotros, con nuestros mismos valores o creencias. Nos agrupamos con ellas en diversos planos. Y potenciamos esas creencias en cada nuevo encuentro.
Sin duda así nuestro mundo es más sencillo. ¿Pero es “nutritivo”?. Imagina si todas las casas estuvieran decoradas igual, si todos los coches que circulan fueran idénticos, si todos nos vistiéramos con la misma ropa… Si no hubiera diversidad.. ¡Qué aburrimiento!
Interactuar con personas distintas a nosotros, con otras miradas, es muy enriquecedor. Si estamos abiertos a cuestionar nuestro punto de vista, aunque no lo cambiemos. Si podemos valorar el ampliar nuestra mirada, esa conversación nos hace crecer.
Cada cosa que pensamos o hacemos tiene una justificación en nuestro mapa del mundo. Siempre tenemos “razón”, porque tenemos “razones” para hacer las cosas. Stephen Covey ponía un ejemplo muy interesante respecto a unos niños maleducados en un autobús, que puedes escuchar en el episodio.
Cuando te pones en contacto con las “razones” del otro, puedes entender o al menos empatizar con él. Solo vemos nuestra parte de la realidad. Como dice el Talmud, “No vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos”.
Cuando nos encontramos con quien hace algo que nos molesta u ofende, quizás sea positivo suponer que algo malo le pasa, o que no ha tenido las posibilidades de trabajar eso como nosotros. Si el otro piensa diferente, escucharlo nos da nuevas alternativas, aumenta nuestro patrimonio cultural o incluso nos estimula a repensar o conocernos mejor. El otro nos puede abrir puertas que no sospechamos, ayudarnos a tomar conciencia de algo que hoy no vemos y nos puede ayudar a elevar nuestro análisis.
¿Cómo se construyen estas creencias tan distintas?
A lo largo de nuestra vida hemos escuchado “mandatos” de personas que son importantes para nosotros. Nuestra familia, nuestra escuela, si vamos a la universidad…. Estamos inmersos en sistemas que nos hacen pensar de determinadas maneras, creer en determinadas cosas, preferir unas alternativas sobre otras.
Todos estos conceptos se van haciendo carne en nosotros. Llega un momento en que no distingo mi profesión o mi pensamiento de quién soy. Me identifico a mí misma como “Soy….” Y voy agregando esos sustantivos que me definen. Soy consultora, soy mamá, soy neurocoach….
Si alguien viene a discutir conmigo y habla mal del neurocoaching, no siento que esté atacando a esa disciplina sino a mi. Lo siento personal.
Alguien podría decirme que hay que ser más “objetivo”. Yo creo que una conversación es eminentemente subjetiva porque somos sujetos los que estamos en ella, con nuestras opiniones, creencias… identidad.
Así, rodeados d ellos que piensan igual, rechazando a los que piensan distinto, nos vamos quedando atrapados en nuestra burbuja parcial y terminamos creyendo que eso es el mundo, que no hay más nada, y que todo el que piensa diferente no solamente está equivocado, sino que es mi enemigo.
Pero lo que quieres es poder conversar con ese que piensa distinto, ¿verdad? Estás escuchando este podcast para poder mantener esa conversación difícil con ese compañero de trabajo o ese pariente que está en el externo opuesto de tu pensamiento.
¡Vamos a darte algunas pautas!
Recuerda, la conversación con personas de opiniones opuestas puede ser una oportunidad para el crecimiento personal y la expansión de nuestra comprensión del mundo. Al practicar la empatía, la escucha activa y la apertura mental, podemos construir puentes que trasciendan las barreras de la división y nos acerquen a una comprensión más profunda y significativa del otro y, sobre todo, de nuestra propia vida.
¿Quieres tener razón o ser feliz? Encuéntrate en conversaciones que te nutran, amplía siempre tu mirada. Y si ya sabes que no es posible… elige tus batallas. No pierdas tu tiempo en conversaciones estériles que nada te aportan. No dejes que el otro active tu gatillo emocional. Simplemente dile: entiendo tu perspectiva y la respeto, pensamos muy diferente.
Si necesitas mi ayuda, el coaching y los cursos online pueden guiarte. Escríbeme a [email protected] y te cuento.
Si te ha gustado este episodio, no olvides suscribirte al podcast y dejarnos tus cinco estrellas y tus comentarios. También puedes seguirnos en nuestras redes sociales para estar al día de las novedades y participar en la comunidad de Gestión del Optimismo. Comparte este episodio con quien creas que puede necesitarlo.
Conecta con Marita
Transforma tu vida
¿Alguna vez te has preguntado por qué siempre dejas tus llaves en el mismo lugar, o por qué te sientes impulsado a revisar tu teléfono cada cinco minutos? ¡Bienvenido al misterioso y mágico mundo de los hábitos!
Soy Marita Abraham y estoy aquí para guiarte en un viaje salvaje hacia la comprensión, la transformación y la dominación de esos pequeños monstruos que llamamos hábitos. Desde la lucha épica contra el despertador por la mañana hasta la batalla contra las deliciosas pero peligrosas galletas de la tarde, exploraremos todos los rincones y recovecos de nuestra mente y comportamiento.
Prepárate para risas, descubrimientos y tal vez un poco de terapia grupal mientras desentrañamos los secretos de la mente humana y nos lanzamos a la búsqueda de la vida más productiva, saludable y feliz posible. ¿Listo para convertirte en el héroe de tu propia historia de hábitos? ¡Ponte cómodo, ajusta tu cinturón de seguridad y prepárate para despegar hacia un mundo de posibilidades habituales en Gestión del Optimismo! 🚀
Mucho se ha escrito sobre los hábitos. Un libro que me encantó y que da titulo a este episodio es "El Poder del Hábito" de Charles Duhigg. Explora el papel fundamental que los hábitos juegan en nuestras vidas y cómo podemos aprovechar este conocimiento para mejorar nuestra productividad, salud y bienestar en general.
El libro habla tanto de los hábitos individuales como de los organizacionales y sociales. Quiero explorar contigo el Hábito Individual, en el que Duhigg explora la ciencia detrás de la formación de los hábitos a nivel personal. Nos lleva a través de historias fascinantes de individuos que han transformado sus vidas al comprender y modificar sus hábitos.
Lo importante aquí es el ciclo del hábito, que tiene tres componentes clave: la señal, la rutina y la recompensa.
Desarrollando Hábitos: La Fórmula del Recordatorio, Rutina y Recompensa
Desarrollar hábitos sólidos es fundamental para alcanzar el éxito en cualquier área de la vida. Desde mejorar tu salud y bienestar hasta alcanzar tus metas profesionales, los hábitos bien establecidos te llevan un paso más cerca de tus objetivos. Pero ¿cómo podemos realmente incorporar hábitos positivos en nuestra vida diaria y mantenernos comprometidos con ellos a largo plazo?
La clave radica en comprender y aplicar la fórmula del recordatorio, rutina y recompensa. Esta fórmula proporciona un marco efectivo para construir y mantener hábitos saludables y productivos. Aquí te presento cómo funciona:
1. Identificación de la señal: Duhigg destaca la importancia de identificar la señal que desencadena un hábito. Esta señal puede ser un evento específico, una emoción, una hora del día o cualquier otro estímulo que provoque la respuesta habitual. Reconocer estas señales es el primer paso para entender y cambiar los hábitos.
2. Exploración de la rutina: Una vez que se ha identificado la señal, hay que analizar la rutina que sigue el hábito. Esto implica descomponer el hábito en sus componentes individuales y examinar qué acciones o comportamientos lo componen.
3. Experimentación con la recompensa: Duhigg sugiere que las personas experimenten con diferentes recompensas para determinar qué está impulsando realmente el hábito. A menudo, la recompensa no es lo que parece a primera vista. Por ejemplo, si el hábito es comer una galleta todas las tardes, la recompensa puede no ser el sabor de la galleta en sí, sino un descanso de la rutina diaria o una distracción del estrés.
4. Reemplazo de la rutina: Una vez que se han identificado la señal y la recompensa, Duhigg propone reemplazar la rutina asociada con el hábito por una nueva rutina que satisfaga la misma necesidad. Esto implica experimentar con diferentes comportamientos para ver qué funciona mejor para cambiar el hábito.
5. Creación de un plan de acción: Finalmente, Duhigg alienta a los lectores a desarrollar un plan de acción específico para implementar el cambio de hábitos. Esto puede incluir establecer objetivos claros, crear un ambiente propicio para el cambio y utilizar la fuerza de voluntad y la motivación para mantenerse en el camino correcto.
En resumen, Duhigg enseña a crear hábitos individuales mediante un enfoque sistemático que implica identificar las señales y recompensas asociadas con el hábito, experimentar con nuevas rutinas y desarrollar un plan de acción para implementar el cambio.
Por supuesto, aquí tienes otro ejemplo utilizando el proceso de cambio de hábitos presentado por Charles Duhigg:
Veamos un ejemplo. El hábito que quieres cambiar es la Procrastinación en la realización de tareas importantes.
1. Identificación de la señal: Después de reflexionar sobre tus patrones de comportamiento, te das cuenta de que la señal que desencadena tu procrastinación es sentirte abrumado por la magnitud de la tarea que debes realizar.
2. Exploración de la rutina: Observas que, cuando te sientes abrumado, tiendes a distraerte fácilmente, revisando correos electrónicos o navegando por las redes sociales en lugar de abordar la tarea principal.
3. Experimentación con la recompensa: Te preguntas qué te proporciona la satisfacción al procrastinar. Descubres que, más que el placer de navegar por internet, lo que realmente te alivia es escapar temporalmente del estrés y la ansiedad asociados con la tarea difícil.
4. Reemplazo de la rutina: Decides reemplazar la rutina de procrastinar con una nueva rutina que aborde la causa subyacente de tu comportamiento. En lugar de permitir que la sensación de abrumarte te paralice, te comprometes a dividir la tarea en partes más pequeñas y manejables y a establecer plazos realistas para completar cada parte.
5. Creación de un plan de acción: Para implementar el cambio, utilizas técnicas de gestión del tiempo como la técnica Pomodoro para trabajar en intervalos de tiempo concentrados, alternando períodos de trabajo intenso con breves descansos. También estableces un sistema de recompensas para ti mismo, donde te permites un descanso o una actividad placentera después de completar cada parte de la tarea.
Con el tiempo y la práctica, logras cambiar tu hábito de procrastinación por hábitos más efectivos de gestión del tiempo y productividad. Este ejemplo ilustra cómo aplicar el enfoque de Duhigg para identificar, comprender y cambiar un hábito individual en el entorno laboral.
¿Lo tienes? El método es interesante. Si estás listo para incorporar un cambio en tu vida, puedes ir directamente con las tres R.
1. Recordatorio:
El primer paso para establecer un nuevo hábito es crear un recordatorio o señal que te recuerde realizar la acción deseada. Esto podría ser un recordatorio en tu teléfono, una nota pegada en tu espejo, o asociar la acción con un hábito existente. Por ejemplo, si deseas incorporar el hábito de hacer ejercicio por las mañanas, podrías colocar tu ropa de entrenamiento junto a tu cama para recordarte la actividad al despertar.
Regla del éxito: La adición a la distracción es el fin de tu producción.
Mantén tus recordatorios simples y libres de distracciones. Elimina las tentaciones que puedan desviar tu atención de tu objetivo principal.
2. Rutina:
Una vez que hayas recibido el recordatorio, es hora de actuar. La rutina es la parte central del hábito, la acción que realizas de manera consistente en respuesta al recordatorio. Es importante establecer una rutina clara y específica para cada hábito que deseas desarrollar. Cuanto más consistente seas en tu rutina, más arraigado se volverá el hábito en tu vida.
Regla del éxito: Las excusas no crean ningún genio.
No permitas que las excusas te impidan seguir tu rutina. Mantén el enfoque en tus objetivos y comprométete a tomar acción, incluso cuando no te apetezca.
3. Recompensa:
La recompensa es la parte gratificante del hábito que refuerza su repetición en el futuro. Después de completar tu rutina, tómate un momento para reconocer y celebrar tu logro, incluso si es algo pequeño. Esto refuerza la conexión entre la acción y la sensación positiva que la acompaña, lo que te motiva a seguir adelante.
Regla del éxito: Todo cambio es duro al principio, desordenado a la mitad y precioso al final.
Recuerda que el proceso de desarrollar un hábito puede ser desafiante al principio, pero los resultados valen la pena. Mantén la vista en el premio final y continúa avanzando, incluso cuando las cosas se pongan difíciles.
Para obtener los resultados de la élite del 5%, debes empezar a hacer lo que el 95% de la gente está poco dispuesta a hacer. Sé parte del pequeño porcentaje de personas que están dispuestas a comprometerse con el desarrollo de hábitos positivos y productivos. Haz lo que otros no están dispuestos a hacer y cosecharás resultados extraordinarios.
Cuando tengas ganas de rendirte, mira tu mapa de visión y continúa.
Mantén tu visión clara en todo momento. Cuando te enfrentes a desafíos o tentaciones para abandonar tu rutina, recuerda por qué comenzaste y visualiza los beneficios que alcanzarás al mantener tus hábitos. Comprende la motivación detrás del hábito: Reflexiona sobre por qué deseas cambiar o adquirir este hábito en particular. ¿Cómo se alinea con tus metas y sueños más grandes? Comprender la motivación subyacente te ayudará a mantenerte comprometido cuando enfrentes desafíos.
Siempre empieza pequeño: En lugar de tratar de cambiar todo de una vez, comienza con pasos pequeños y alcanzables. Esto te ayudará a evitar sentirte abrumado y aumentará tu confianza a medida que veas progresos.
Y sobre todo, mi querido optimista, encuentra y refuerza un sistema de apoyo en tu familia, amigos o incluso grupos de apoyo en línea que estén trabajando en objetivos similares. Compartir tus desafíos y logros con otros puede proporcionarte motivación adicional y responsabilidad.
Sé consistente y paciente: Cambiar un hábito lleva tiempo y esfuerzo. Permítete cometer errores y aprender de ellos en el camino. La consistencia y la paciencia son clave para alcanzar el éxito a largo plazo.
Recuerda que cambiar o adquirir un hábito es un proceso gradual, pero con determinación y compromiso, puedes lograr tus objetivos y alcanzar tus sueños.
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¡Eh tú! Maestro del multitasking.
Fortaleciendo las Relaciones Interpersonales
La analogía de la cuenta corriente juega un papel crucial en la dinámica de nuestras relaciones interpersonales. Al igual que gestionamos nuestras propias emociones, también influimos en las emociones de los demás a través de nuestras interacciones. Entender cómo nuestras acciones pueden ser depósitos o retiros en la cuenta corriente emocional puede mejorar significativamente la calidad de nuestras relaciones. Aquí exploramos cómo podemos aplicar este concepto en la práctica de las relaciones interpersonales:
1. Empatía y comprensión: Mostrar empatía y comprensión hacia los sentimientos y experiencias de los demás es uno de los depósitos más poderosos que podemos hacer en sus cuentas corrientes emocionales. Escuchar activamente, validar sus emociones y ofrecer apoyo incondicional puede fortalecer la conexión emocional y la confianza en la relación.
2. Expresiones de aprecio y gratitud: Reconocer y apreciar las cualidades, acciones y esfuerzos de los demás es otra forma importante de hacer depósitos emocionales en sus cuentas. Expresar gratitud y elogiar sinceramente sus logros puede fomentar un ambiente de positividad y aprecio mutuo en la relación.
3. Actos de generosidad y amabilidad: Realizar actos de generosidad y amabilidad hacia los demás, ya sea ofreciendo ayuda práctica, brindando apoyo emocional o simplemente mostrando cortesía y consideración, puede contribuir significativamente a su bienestar emocional y fortalecer los lazos de la relación.
4. Comunicación efectiva: Mantener una comunicación abierta, honesta y respetuosa es fundamental para construir relaciones saludables y positivas. Escuchar con atención, expresar claramente nuestras necesidades y sentimientos, y resolver los conflictos de manera constructiva son todos depósitos importantes en la cuenta corriente emocional de los demás.
5. Discúlpate sinceramente: Todos nos podemos equivocar, pero una disculpa sincera y una compensación oportuna tiene magia.
1. Falta de empatía y comprensión: Ignorar o minimizar los sentimientos y experiencias de los demás, o responder con críticas, juicios o invalidaciones, puede ser un retiro significativo en su cuenta corriente emocional. Esto puede erosionar la confianza y el vínculo emocional en la relación.
2. Comportamiento egoísta o insensible: Priorizar constantemente nuestras propias necesidades y deseos sin tener en cuenta los de los demás, o actuar de manera egoísta o insensible, puede generar resentimiento y malestar emocional en la otra persona.
3. Conflictos y confrontaciones destructivas: Participar en conflictos o discusiones destructivas, caracterizadas por la crítica, el desprecio, el sarcasmo o la agresión, puede ser un retiro importante en la cuenta corriente emocional de los demás. Estos enfrentamientos pueden dañar profundamente la relación y generar heridas emocionales difíciles de sanar.
4. Falta de comunicación o malentendidos: La falta de comunicación, la evasión de problemas o los malentendidos frecuentes pueden crear un ambiente de tensión y desconexión en la relación, lo que lleva a retiros continuos en la cuenta corriente emocional de ambas partes.
En conclusión, gestionar nuestra cuenta corriente emocional en relación con otros implica ser conscientes de cómo nuestras acciones y palabras impactan en las emociones y el bienestar de los demás. Al hacer depósitos emocionales positivos y minimizar los retiros en la cuenta corriente emocional de los demás, podemos cultivar relaciones más saludables, satisfactorias y enriquecedoras para todas las partes involucradas.Espero que esta nueva sección te ayude a aprender de grandes y a incorporar nuevas pautas en tu vida.
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