Hoy está muy difundida la idea
que no hay una verdad absoluta que guíe nuestras vidas.
El relativismo, dando en la práctica valor a todo,
indiscriminadamente, ha hecho que la «experiencia»
sea lo más importante de todo.
En realidad, las experiencias, separadas
de cualquier consideración sobre lo que es bueno
o verdadero, pueden llevar, no a una auténtica libertad,
sino a una confusión moral o intelectual,
a un debilitamiento de los principios,
a la pérdida de la autoestima, e incluso
a la desesperación.
Autor: Benedicto XVI