Es cierto que hoy asistimos
a la desaparición progresiva del símbolo de la cruz.
Desaparece de las casas de los vivos
y de las tumbas de los muertos;
y sobre todo, desaparece del corazón de muchos hombres,
a quienes les molesta seguir a un hombre muerto
y clavado en la cruz; sin embargo, a pesar de ello,
la cruz es inseparable de la vida del cristiano.
Ser cristiano ayer, hoy y mañana será abrazar con el corazón
la cruz de cristo y hacerla nuestra,
porque en ella están nuestra salvación.
Autor desconocido.