Uno de los componentes de la inteligencia emocional es el manejo de la emoción del otro y cuando logramos esto, además de liberarnos de cualquier influencia negativa, dejamos de culpar a las personas por la forma que son o su estado presente, aceptándolas tal cómo son. Esto implica autocontrol, entregar buenos deseos y mantener la calma interior, aspectos del ser que se pueden desarrollar a través de la meditación.