¿Están de moda las colecciones abiertas, sin un final anunciado?
¿Es momento de publicar solo libros básicos?
Aquellos que compran todos los volúmenes de una serie ¿son coleccionistas puros o realmente sacan partido en mesa de sus adquisiciones?
¿Tienen obligación las editoriales de mantener vivas sus colecciones?
¿Cómo encajar ese suplemento de aquel manual que contenía "todo lo necesario para jugar"? ¿Oportunismo o una segunda vida del producto tras una reflexión posterior a su publicación?
¿Somos capaces de jugar a juegos que ya no están en publicación o somos víctimas de la novedad?
¿Hay mercado para todo?
Desde el bar, siempre sin responder,
MILANOSFERA.