En 1897, los habitantes de la población de Aurora (Texas, EE. UU.) se quedaron atónitos ante el avistamiento de un aparato cilíndrico que se precipitó al vacío contra sus tierras. Sin embargo, lo más sorprendente del suceso fue el supuesto hallazgo del cadáver de un extraño ser junto a los restos de chatarra de la aeronave.
En 1948, el periodista Frank Scully publicaba el libro "Behind the Flying Sources" (Detrás de los platillos volantes), donde narraba el extraordinario choque de un misterioso artefacto en la ciudad de Aztec (Nuevo México, EE. UU.), contando con el testimonio directo de personas implicadas en el caso.
Como vemos, desde los primeros casos hasta el recientemente ocurrido en los estados de Puebla e Hidalgo, el miedo ante un enigma totalmente desconocido siempre ha estado presente. Y es que a pesar de los años transcurridos, la falta de información y el secretismo son constantes habituales en este tipo de supuestos accidentes de objetos volantes no identificados.