Los autores de este libro, publicado por la editorial Espuela de Plata, han acudido a Milenio3 para contarnos las historias de clérigos homicidas en España (1535-1821). Dentro del clero secular, existían cárceles eclesiásticas donde se retenían a los homicidas y luego se les mandaban a otro convento donde normalmente seguían asesinando con un nombre distinto.
Son historias como la ocurrida en el siglo XVIII, en el Convento de San Antonio Abad en Badajoz, donde dicen que había fiestas, agresiones, o como si una mafia existiera allí y que no acatase ninguna orden. Hasta allí llegó Fray Juan de Orellana, el Prior, para poner fin a todos estos rumores. Y hasta dos veces salvó su vida. La primera vez intentaron envenenarle pero consiguió tomarse un antídoto poco antes de morir. La segunda vez encargaron a unos matones que le descerrajan dos tiros, pero al ir a rematarle se arrepienten y vuelve a salvar su vida. En la siguiente ocasión, no consiguió salvarse ya que los dominicos se reunieron para asestarle 20 puñaladas en la cabeza...