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Las independencias hispanoamericanas tienen en el bicentenario de centroamérica uno de los episodios más contrastantes de la historia política regional. El 5 de noviembre de 1811, poco más de un año después de aquel "grito de dolores" que hiciera el padre Miguel Hidalgo en Guanaguato. Al sur en San Salvador la élite local conformada por criollos y religiosos, replicaron a su manera una sublevación contra la autoridad principalmente guatemalteca. Aquella rebelión no conseguiría expandirse entre los demás cabildos, pero habría despertado la disconformidad y el espíritu autonómico. Después de nuevos levantamientos y ante la consolidación del Plan de Iguala en México, para el 15 de septiembre de 1821 se firma el acta de independencia. Como si se tratase de una honda expansiva, la Capitanía General de Guatemala se sumaría a un complejo proceso de emancipación ya para entonces inevitable.
Un torrente turbulento de acontecimientos, no siempre coherentes en cuanto a la direccionalidad política. Que si bien no implicaron grandes episodios de armas como ocurrió en otras latitudes de la región, no estuvieron eximidas de contradicciones y fuertes choques de intereses locales. Se iniciaba un proceso enmarcado en la crisis trasatlántica de principios del siglo XIX, en el que estos territorios en pocas décadas pasarían de ser capitanías e intendencias de la monarquía hispánica, a integrarse en un imperio mexicano naciente. Posteriormente pasarían a constituirse en una breve confederación y finalmente a organizarse como repúblicas independientes. Sin embargo de aquellos años no nacieron las repúblicas de la centroamérica de nuestros días. Esas tardarían en ir apareciendo hasta 1838 posteriormente a la guerra civil.
Para el abordaje de esta continuación analítica me acompaña, Carlos de Jesús Becerril. Abogado y Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Profesor de Derecho Fiscal y Licenciado en Derecho por la Universidad de las Américas Puebla, así como de la Universidad Anáhuac, en México.
Con su apoyo analizaremos las mentalidades institucionales de su tiempo, la realidad geopolítica de esta emancipación, el contexto económico de la región y sobretodo los desafíos que tendrían por delante Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras y Costa Rica. Lo cual nos permita una visión de conjunto sobre el bicentenario de Centroamérica.
El 27 de septiembre del 1821, es la fecha en la que la historia oficial determina el final del Virreinato de la Nueva España. El hito temporal de uno de los procesos emancipatorios más complejos e influyentes del hemisferio. Sobre el cual la visión que se tiene de México 200 años después, sigue sufriendo las desfiguraciones políticas de la vida partidista actual, así como también los desafíos institucionales que impone aún la consolidación del Estado nación mexicano.
El bicentenario de México se inscribe en una atmósfera de grandes transformaciones en las ideas y profundos cambios en las formas políticas, lo cual ha estado acompañado a sangrientos hechos de armas. Un momento histórico, que a penas sería el comienzo de un devenir político turbulento, institucionalmente incierto, aunque determinante, dado su carácter extensivo en la configuración política de centroamérica y el Caribe del siglo XIX.
En este sentido, dada su importancia civil, institucional y cultural para la región, es necesario un examen con sentido crítico, apego a los hechos y sobre todo que sepa distanciarse del velo nacionalista, impreso en la historia oficial. De igual manera, saber distinguir la deformación y la manipulación política de la historia que ocurre en la actualidad.
El entrevistado
Para examinar este fascinante capítulo de nuestra historia regional me acompaña, Carlos de Jesús Becerril. Abogado y Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Profesor de Derecho Fiscal y Licenciado en Derecho por la Universidad de las Américas Puebla, así como de la Universidad Anáhuac, en México.
Con su apoyo intelectual, nos adentramos en la historia política de aquel México naciente. Examinando su contexto geopolítico, las mentalidades de sus actores y sobretodo el difícil proceso emancipatorio en aquella gran "crisis transatlántica". Así como también, cómo entender la construcción del Estado mexicano en el marco de su bicentenario.
Músicalización:
➡️Blue dot Sessions.
➡️Carolina Marins.
➡️South Of The Border de Audionautix está sujeta a una licencia de Atribución 4.0 de Creative Commons. https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/ Artista: http://audionautix.com/
En las últimas décadas tanto en la región latinoamericana como en todo el hemisferio occidental, se ha extendido un preocupante retroceso democrático. Un deterioro que ha impactado a la política y sus instituciones, así como también a la opinión pública. Presente en las distintas formas sociales que ha asumido la indignación y desafección ciudadana de nuestros días. Inconformidad capitalizada electoralmente por los liderazgos antidemocráticos de las últimas décadas.
Ya con el colega y maestro Jesús Tovar, en un episodio anterior, abordamos esta particular situación desde la perspectiva del sistema político. Sin embargo, para complementar el análisis, es necesario examinar a estos líderes y su desenfadada disposición a destruir la democracia desde dentro. Logrando conquistar el respaldo electoral de importantes segmentos de la ciudadanía.
Pero viendo el auge de estos controversiales personajes en buena parte de nuestras naciones, nos preguntamos ¿qué dice de nosotros como ciudadanos y votantes? ¿Qué dice de nuestro sistema político el encumbramiento de estas figuras? Las cuales incluso antes de llegar al poder, prometen la abolición de la pluralidad y normalizan la narrativa de la destrucción de los propios controles democráticos. ¿En qué fallamos para no advertir a tiempo este lenguaje sectario y polarizante? ¿Cómo un importante sector del electorado ha hecho suya tanto las promesas imposibles, como el creer que la discrepancia política es el principal enemigo de la nación?
Para estudiar in extenso este fascinante tema, me acompañó Federico Finchelstein. Historiador y profesor de la New School for Social Research de Nueva York. Doctor por Cornell University Autor de varios libros enfocados en el estudio sobre el fascismo, populismos y diversas formas de dictaduras en nuestra historia contemporánea. Entre sus varios libros destacan "From Fascism to Populism in History" (2017) y “Brief History of Fascist Lies” (2020).
Con él conversamos sobre la caracterización de estos tipos de liderazgos. Su contexto político, sus promesas y en especial su impacto en la salud democrática. Así como también analizamos qué elementos podrían ser útiles a tener en cuenta por los ciudadanos para resguardar nuestros derechos, libertades civiles y la democracia en general. Pues bien amigos sin más preámbulos, sean una vez más Bienvenidos a la conversación.
Serían aproximadamente las 11 de la mañana del domingo 11 de julio del 2021, cuando a escasos 30 kilómetros de La Habana, en el municipio San Antonio de los Baños, comenzaría un inédito y creciente fenómeno de protestas en Cuba. El cual sin lugar a dudas será recordado por generaciones. A esa hora comenzaba lo que popularmente llaman "la directa": videos en vivo, transmitidos por redes sociales, en el que se muestran varias protestas. Las cuales en pocas horas llegaron a esparcirse por más de 30 ciudades y aldeas del país. Del este a oeste de la isla muchos cubanos rompieron el silencio y salieron a las calles a protestar. Los retuits, las retransmisiones, las imágenes y etiquetas #SOSCuba #SOSMatanzas o #PatriaYVida hicieron el trabajo de amplificación comunicacional, que por décadas ha estado prohibido a los políticos que han intentado hacer oposición en Cuba.
Manifestaciones multitudinarias, de alcance nacional, descentralizadas, simultáneas y principalmente juveniles. Extendidas por un territorio controlado por el que quizá sea el aparato policial más represivo y antiguo del hemisferio. Un fenómeno social hasta ahora espontáneo, sin un liderazgo articulador visible, que en pocos minutos llenó de imágenes el internet y de protestantes las cárceles. Con las horas el mapa de las comisarías de policía se les comenzó a llenar de puntos, indicando los focos de manifestaciones populares. La ola de protestas en Cuba, habían comenzado.
Un fenómeno social aún en desarrollo inesperado para el mundo, pero también para el propio gobierno cubano. El cual además de mostrar sin tapujos el desprecio por quienes le adversan, ha decido bajar la cortina del internet desde el lunes siguiente para que el mundo no vea la ferocidad de su respuesta. Al margen de ello, algo cambió ya para siempre: por primera vez en 62 años, los manifestantes cubanos se apropiaron del espacio público y desafiaron la narrativa hegemónica del estado. Y cuando alzaron la voz, las consignas políticas fueron claras: ABAJO LA DICTADURA, LIBERTAD, PATRIA Y VIDA.
Para poder entender este complejo proceso sociopolítico, me acompaña en este episodio Sussane Gratius. Politóloga y profesora de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Investigadora senior asociada del Centro de Información y Documentación Internacionales en Barcelona (CIDOB). Doctora en Ciencia Política por la Universidad de Hamburgo con muchos años de labor investigativa en las relaciones entre la Unión Europea y América Latina. Con particular experticia en naciones como Brasil, Cuba y Venezuela.
Con su sabiduría, abordamos distintos aspectos de la situación cubana actual. Y a pesar de las limitaciones de información, analizamos los orígenes de estas inéditas protestas en Cuba. Sus características principales y el impacto que pudieran tener de cara al futuro político de la isla. De igual manera examinamos cuál pudiera ser el papel de los distintos actores de la comunidad internacional ante estos históricos acontecimientos.
La política, como tanto otros órdenes de la vida en sociedad, ha sido profundamente alterada por la irrupción global del SARS-CoV-2 (COVID-19). Tanto en la operatividad institucional de los gobiernos, como las campañas electorales en pandemia, han tenido que incorporar cambios enormes. Muchos de ellos inimaginables, hace poco más de dos años atrás. La humanidad entera, en poco tiempo, ha asistió a un inédito proceso de reflexión y reestructuración de prioridades. Tanto en la esfera individual como en la pública.
Para muchas naciones democráticas, la pandemia impuso profundas e impensadas transformaciones. Decisiones que van desde la adopción de desconocidas medidas biosanitarias, hasta la implementación de nuevos criterios en la asignación de recursos públicos. Los gobiernos en funciones, desde el primer trimestre de 2020 viven bajo un tipo de escrutinio público inusual. Caracterizado por una enorme complejidad, desconfianzas e incertidumbres mayores a las habituales. Lo cual incluso ha tenido un reflejo en la drástica reducción de las re-elecciones en el mundo entero entre 2020 y 2021.
Y es que los responsables en la conducción de las instituciones públicas, han tenido que pensar e implementar, de forma sobrevenida, nuevas formas de gobernabilidad democrática, muchas de ellas desconocidas. Sin muchos márgenes de planificación, ni muchas experiencias previas de éxito. Medidas que permitan la operatividad básica del Estado, preservando la vida de sus trabajadores, al mismo tiempo de diseñar pautas que no menoscaben las libertades ciudadanas. Y que todo ello permita satisfacer además, la necesidad de reducir la propagación de los contagios. Un intrincado ajedrez político, especialmente para sistemas democráticos.
Para afrontar el reto de entender esta parte de la vida política en pandemia, en este episodio me acompaña Edgard Gutiérrez. Politólogo de la Universidad Central de Venezuela y estratega electoral. Miembro de la Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos y de la International Association of Political Consultants. En su extendida trayectoria profesional destaca haber asesorado campañas electorales en Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Venezuela. Tanto a nivel local, regional, parlamentario, como presidencial.
Con su soporte analítico y vivencial, profundizaremos sobre estos cambios que se han dado en las campañas electorales del último año, los cambios que tienen hoy los estudios de opinión pública. Así como también ¿cuáles son los nuevos formatos del mensaje político? y cómo diseñar campañas en pandemias, que permitan sortear además el empobrecimiento democrático y económico que padece la región.
A pesar de los cambios geopolíticos de las últimas décadas, la agenda latinoamericana que se desarrolla desde Washington D.C. ha revestido siempre un especial interés para todos en el hemisferio. Para bien o para mal, por acción u omisión, la orientación estratégica de la Casa Blanca hacia América Latina, constituye un factor político central en la dinámica internacional de la región.
Unas relaciones hemisféricas nunca eximidas de tensiones y acuerdos, desconfianzas, imposiciones y también desencuentros. Pero que con los años, especialmente en el siglo XXI, ha ido progresivamente replegando aquella robusta beligerancia que desarrolló el Departamento de Estado durante la segunda mitad del siglo XX. Aquella doctrina Monroe o la de la paz democrática de Woodrow Wilson, lucen hoy como referencias distantes para buena parte de los líderes políticos de la región. De hecho, esa vocación casi evangelizadora en la que los EEUU buscaron expandir, y en ocasiones imponer, la democracia durante y después de la guerra fría, por diversas razones, ha ido languideciendo. Proceso acelerado, particularmente en los últimos años, tanto por la obsolescencia política que tiene el despliegue militar global, como por la enorme crisis político-institucional doméstica, la cual llegó a su culmen con la elección presidencial del 2020.
Con el agravante de la pandemia y su impacto tremendo en los EEUU, la balanza entre lo doméstico y lo internacional, ha sido trastocada de una forma infrecuente. Lo cual incluso ha quedado plasmado en la orientación estratégica de seguridad nacional (Interim National Security Strategic Guidance) documento oficial, que permite vislumbrar parte de las prioridades internacionales de la administración Biden.
Para responder a estas y otras cuestiones, me acompaña en este episodio Andrés Serbín. Antropólogo, internacionalista y profesor universitario. Presidente Ejecutivo de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES). Consejero pleno del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI). Director de Asuntos del Caribe del Sistema Económico Latinoamericano (SELA).
Con su respaldo analítico, iremos adentrándonos en los principios estratégicos esta agenda latinoamericana. Así como también, buscaremos ahondar sobre aquellos otros ámbitos extra regionales, que ocupan la atención de la administración Biden de cara a los próximos años. Partiendo sobre la base de lo que ya hemos podido conocer durante estos primeros meses
Elecciones y represión en Nicaragua develan parte de la naturaleza contradictoria que tiene la política en esta nación centroamericana. Un régimen sandinista con un largo historial de resistencia política, y que con tal de permanecer en el poder, está dispuesto a ir más allá de la democracia, la justicia y los derechos humanos. Un sistema político controlado con ferocidad por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidente y esposa Rosario Murillo. El cual ya desde el 2018 ha mostrado su talante dictatorial y especialmente agresiva contra cualquier forma de disidencia política.
Ya desde finales del 2020, como lo vimos en nuestro tercer episodio, anticipándose a las elecciones generales del próximo 7 de noviembre de 2021. El parlamento (Asamblea Nacional) realizó una avanzada legislativa que diera sustento legal a la detención selectiva y sistemática a cualquier candidatura que busque evitar una tercera reelección de Ortega. Leyes que en su conjunto amplía la discrecionalidad del gobierno para acusar, perseguir, censurar y encarcelar a cualquier forma de resistencia política a un régimen patrimonial que instaura un auténtico estado policial.
Para entender esta deriva antidemocrática, sus antecedentes y examinar la actualidad del sandinismo, me acompaña Salvador Martí i Puig. Catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Girona y miembro del Centro de Relaciones Internacionales de Barcelona (CIDOB). Doctor en Ciencia Política y Administración con Máster en Estudios Latinoamericanos y quién a lo largo de su trabajo investigativo se ha especializado en Nicaragua.
En este episodio abordamos desde el contexto geopolítico de la Revolución Sandinista, la turbulenta vida política de la historia reciente, así como también el análisis de los actores principales de una nación, que lamentablemente hoy se encuentra en franca regresión autoritaria. Elecciones y represión en Nicaragua, será el tema de este episodio.
Examinar la actualidad argentina de los últimos años, implica lidiar con una persistente sensación de crisis política interminable. De ciclos económicos vertiginosos, códigos muy propios para hacer política y una capacidad fascinante de convivir entre grandes promesas y profundos desengaños. Un contexto político que tras la irrupción de la pandemia, ha ido progresivamente empobreciendo su espacio público, adoptando uno de los confinamientos más rigurosos de la región y un drástico constreñimiento a los espacios de participación ciudadana. Todo lo cual ha dado cabida a una progresiva privatización autoritaria de la sociedad. Así como una proliferación de narrativas mesiánicas, la irrefrenable expansión de redes clientelares y restricciones sistemáticas a las libertades individuales.
Ya desde antes de la pandemia, la coalición de gobierno, del "Frente de Todos" venía mostrando síntomas de desgaste y de creciente pugnacidad interna. Aún así, a día de hoy el tándem entre Alberto - Cristina gestiona el poder con la segunda inflación más alta de la región, una desaceleración productiva a escala nacional y cada vez una mayor dependencia a la recuperación del comercio mundial. Contexto incierto que tensa a una coalición, que gobierna con lo justo para mantenerse en el momento Keynesiano que vive el mundo y preservando viva la expectativa ciudadana de que la política y el Estado, bajo su mando, podrá con todo.
En este contexto, para el domingo 14 de noviembre de 2021 se tienen previstas elecciones parlamentarias. La versión argentina de las famosas elecciones de mid-term de los EEUU, las cuales servirán de sensor democrático de la gestión de Alberto Fernández. Para esta fecha, la mitad de los los 257 curules de la Cámara de Diputados, así como un tercio del Senado de la República se someten al escrutinio de los argentinos. En estas circunstancias, cabría preguntarse ¿de qué manera llegan oficialismo y oposición a esta cita electoral?
El entrevistado
Para el abordaje analítico de este particular contexto político, me acompañó Matías Bianchi. Politólogo y profesor de la Universidad de Arizona, así como director del centro Asuntos del Sur. Doctor del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po). Trabajó en el Woodrow Wilson Center, en el Centro de Desarrollo de la OCDE y dirigió el Instituto Federal de Gobierno en Argentina.
Con él comentamos sobre los antecedentes próximos del actual entorno político argentino, especialmente en este contexto electoral. Tratando de analizar debilidades y virtudes de las fuerzas políticas con presencia nacional e intentar con ello, explicar esta crisis política interminable que vive la Argentina de hoy.
El 28 de Julio del 2021 es el bicentenario del Perú. Una nación que celebra dos siglos de existencia e independencia, enmarcado en el proceso interminable por la construcción de su identidad, en un contexto plurinacional. Un país de enorme dimensiones en lo territorial, en su riqueza cultural y en sus potencialidades socioeconómicas. País que sigue teniendo vivas tradiciones ancestrales, al mismo tiempo de un importante impulso de modernización de su sociedad. También, de profundas divisiones que van desde la costa hasta la sierra, desde la selva hasta las ciudades y desde la derecha hasta la izquierda del espectro político.
La reciente elección del 2021 permitió vislumbrar con nitidez y también preocupación, lo polarizada que está la sociedad peruana. Así como también, la acrecentada desconfianza de la ciudadanía hacia la clase dirigente. Sin embargo, a pesar de las turbulencias del presente y su pasado reciente, es una nación que en dos siglos de historia, ha sabido consolidar instituciones republicanas sólidas. Un parlamento autónomo, un sistema judicial robusto, Fuerzas Armadas alejadas de la conducción del Estado, son algunas de ellas. Así como también mejoras en indicadores económicos en los últimos años. Lo cual es expresión del potencial de esta nación andina afianzada a la prosperidad que ha experimentado el eje Asia-Pacífico.
Con todo ello, desde septiembre del 2019, Perú vive una etapa de ingobernabilidad sin precedentes. Con el agravante de una pandemia que ha sumido al país en una luctuosa crisis sanitaria, de gran impacto económico. Imagen panorámica que en buena medida marca el bicentenario del Perú.
Llegados a este punto, resulta interesante examinar cómo fue aquel proceso de emancipación. Cuáles fueron los elementos diferenciadores con el resto de independencias hispanoamericanas. Así como también, cuál fue la realidad económica y política subyacente, para que aquel próspero Virreinato del Perú, decidiera romper su vínculo con el imperio español de entonces.
Para abordar estas cuestiones me acompañó en el episodio de hoy Álvaro Zapatel. Economista. Consultor en Práctica Global de Educación del Banco Mundial. Licenciado por el Boston College y Máster en Administración Pública por la Universidad de Princeton. Profesor de la Universidad de Lima.
Con su apoyo documental, nos adentramos en aquel contexto histórico. Desde el cual descubriremos su significado institucional y sobre todo, realizaremos un balance de aquellos ideales republicanos, sus avances y sobretodo los retos que el Perú mantiene hoy como nación soberana.
La protesta social en Colombia en los últimos años, es la expresión turbulenta de distintos malestares y problemas no resueltos de su historia contemporánea. Problemas que en general denotan una inocultable precariedad institucional, una creciente fragmentación social y un prolongado estancamiento económico. Atizado por el impacto de la pandemia en su actual tercera ola de contagios. Todo esto con el agravante de grandes problemas históricos como lo han sido el narcotráfico, el conflicto armado, la inseguridad jurídica, la informalidad de buena parte del tejido productivo y más recientemente la imparable migración masiva venezolana.
De modo que, el malestar por el intento de reforma a la estructura tributaria del país, pareciera tan solo la punta del iceberg. Un auténtico movimiento telúrico, de insatisfacciones acumuladas y contenidas por décadas y de las que se desconocen sus alcances. En la sumatoria de todos estos aspectos, no es difícil comprender el colosal desafío y elevado coste que esto representa para la gestión pública.
La cual se ve con un déficit público de más del 8% de su PIB y con la necesidad de generar alguna respuesta sostenible frente a los más de 3 millones de nuevos pobres de los últimos dos años. Un gobierno, que si bien a los pocos días retiró su propuesta de reforma tributaria, se ha visto errático, inmerso en una urgencia fiscal enorme. Con un decreciente respaldo popular y con pocas ideas que permitan amainar de forma duradera los estallidos en ciudades a lo largo y ancho del país.
Para afrontar el reto analítico planteado para este episodio, me acompaña el Dr. Iván Garzón Vallejo. Abogado, politólogo y profesor de la Universidad de los Andes. Asesor de la Comisión de la Verdad y del Centro Nacional de Memoria Histórica. Un académico que ha dedicado su trayectoria intelectual a la teoría política, filosofía del derecho y teoría constitucional colombiana. Destacándose de su producción intelectual, su última publicación "Rebeldes, románticos y profetas. La responsabilidad de sacerdotes, políticos e intelectuales en el conflicto armado colombiano" (Ariel, 2020).
Con sus apreciaciones, abordamos las claves de estos estallidos, sus causas y dimensiones. Asimismo, examinaremos el impacto político que eventualmente tendrían estas protestas y los manejos que se puedan dar, de cara a las elecciones previstas para mayo del 2022.
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