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La región latinoamericana en los últimos años ha sido escenario de turbulencias políticas, que parecieran ser también el reflejo de una honda crisis de la propia democracia. Tanto por el desarraigo ciudadano, las reiteradas crisis económicas, o la precaria capacidad de respuesta del Estado, con el paso de los años el desencanto democrático pareciera no tocar fondo.
Ya desde 2018 la región llega a su mayor retroceso en términos de calidad de nuestras democracias. Para Marta Lagos fundadora del Latinobarómetro, desde esta fecha "no hay ningún indicador de todos los medidos que tenga una evolución positiva y la caída de muchos llegan a un mínimo histórico. Las instituciones caen a su menor nivel de confianza, y la política a su mayor nivel de desencanto". Situación que se extiende entre instituciones como los partidos, los parlamentos, los sindicatos, la iglesia, las patronales, los medios de comunicación y un extendido etcétera.
La persistente corrupción gubernamental, el estancamiento económico, el empobrecimiento del espacio público y la violencia en las formas de protesta social, también han contribuido con el descrédito a la política y con ello a la propia democracia. Todo lo cual se ha expresado, por una parte la irrupción de nuevos populismos antipartidos y adversos al pluralismo (como por ejemplo el caso de Manuel López Obrador, Jair Bolsonaro o Nayib Bukele), mientras que por la otra parte se producen violentos estallidos sociales como los ocurridos en los países andinos desde finales del 2019 y que precariamente son atendidos por sus gobiernos.
Todo ello con el agravante del uso excesivo de los cuerpos de seguridad y el incremento de la violencia. SItuación especialmente criminal en los casos de Venezuela y Nicaragua. Naciones que dejan de ser autoritarismos competitivos, para acompañar a Cuba en el grupo de regímenes de partido único.
Además del desplome de la popularidad de alcaldes, diputados y presidentes, algo parecido ocurre con la democracia en nuestra región. Aquella ola transicional y de consolidación democrática de finales del siglo XX, en las que de 20 naciones 19 eran democracias, experimentan en esta segunda década del siglo XXI un repliegue regional histórico: solo 15 democracia de 20 naciones. Situación que con el colapso económico que ha traído consigo la pandemia, completa el cuadro de una crisis regional de la democracia.
Para conocer en profundidad las características de este fenómeno regional me acompaña el profesor Jesús Tovar. Profesor e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México. Doctor por FLACSO-México y Presidente de la Asociación Mexicana de Ciencia Política (AMECIP). Un experto que ha dedicado buena parte de su trayectoria académica a la ciencia política comparada y a los sistemas políticos de esta región del extremo occidente del mundo, como lo es Latinoamérica.
Con su sabiduría conoceremos los antecedentes de esta tercera ola democrática en América Latina, así como los grandes desafíos que presenta la política contemporánea. Con lo cual ver si la democracia pueda volver a significar pluralidad, prosperidad, menos desigualdad y sobretodo mayor capacidad institucional de respuesta a las demandas sociales.
Por más de un año, la gestión pública en Uruguay frente a la pandemia ha sido el centro de todas miradas. Muchos gobiernos de la misma región, se preguntaban cómo una nación del hemisferio occidental, con tanto turismo, prácticas de socialización tan mediterráneas y tanto comercio exterior, mostraba unos niveles de contagios y fallecidos, considerablemente inferiores en comparación con sus vecinos. Sin embargo, con el avance de los primeros meses del 2021, las cifras comenzaron a mostrar las insuficiencias del sistema integrado de salud, así como también la inefectividad de algunas medidas adoptadas por el gobierno de Luis Lacalle Pou.
El contraste en las cifras es muy llamativo. En términos estadísticos Uruguay no conoció en 2020 una primera ola, situación completamente atípica si la comparamos con cualquier nación del hemisferio. Sin embargo, para la segunda semana de enero de 2021, consiguió su primer pico de contagios, y desde entonces la curva no dejará de ascender hasta mediados de abril, fecha en la que se registró su punto más alto con casi 4.000 contagios diarios. Cifras que para una nación demográficamente tan pequeña como la uruguaya, constituyó una verdadera crisis sanitaria desconocida. Lo cual provocó el indeseado ingreso del Uruguay en el top 10 de los países de la región con mayor cantidad de muertes por 100.000 habitantes.
Un momento álgido que obligó a replantearse las medidas gubernamentales adoptadas hasta entonces. Así como acompañar este autoanálisis, con una intensiva campaña nacional de vacunación. Todo lo cual, en pocas semanas ha posicionado al Uruguay como el segundo país latinoamericano, después de Chile, con mayor porcentaje de su población vacunada para el mes de mayo del 2021.
Para conocer analíticamente las sombras y luces de la gestión sanitaria en el Uruguay, me acompañó el politólogo Daniel Buquet. Profesor titular de la Universidad de la República en Montevideo y Secretario General de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP). Una referencia académica de la ciencia política del cono sur y conocedor del sistema político uruguayo.
En este episodio tuvimos la posibilidad de destacar aciertos e identificar aspectos por mejorar en la gestión de la pandemia. La cual a pesar de su funesto velo, nos ha permitido conocer nuestras fortalezas y debilidades colectivas. De hecho, en el plano de los resultados, todo pareciera indicar lo equivocado del reiterado dilema entre endurecer los confinamientos prolongados o mantener abierta la economía.
Como vimos, la gestión pública en Uruguay, trascendió ese debate y demostró que se puede priorizar tanto la salud pública, como la salud económica. Siempre y cuando haya vacunación ininterrumpida y confinamientos cortos que no amenacen la subsistencia económica del país, ni lesione las libertades de los ciudadanos.
Dentro de la extendida conflictividad sociopolítica que vive la región, desde finales del 2019, hay una característica particularmente preocupante. Tal es el caso, del auge del discurso de odio en la política.
Elemento presente y fácilmente identificable en nuestra cotidianidad comunicacional. Bien sea en los terminales comunicacionales del Estado (...Bukele). En los insultos y descalificaciones del debate parlamentario. En los medios de comunicación (Uribe) y hasta en la normalización de la violencia como mecanismo legítimo de protesta (Chi). Todos estas formas que adoptan los discursos de odio, revelan parte del resentimiento que pervive en las distintos órdenes de nuestras sociedades. Así como también una notoria incapacidad institucional para garantizar al menos la escucha de sus ciudadanos.
Estos discursos, en cualquiera de sus formatos, constituyen un foco de erosión permanente al espacio público. Esa misma esfera que toda democracia necesita preservar. Una toxicidad discursiva que ha conseguido terreno fértil en los liderazgos demagógicos, y sobre todo en los extremismos del espectro político.
Lo cual en suma amenaza la pluralidad y sobretodo empobrece el debate sobre los asuntos públicos. Alimentándose la desconfianza mutua, la fragmentación del tejido social y el desencanto por la política. Promocionandose un regreso irreflexivo a las relaciones primarias de facción, la privatización de la política y en suma una precarización de la función pública del Estado.
En este episodio, para abordar este tema vigente, nos acompaña la profesora Esther Solano. Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de la Universidad Federal de São Paulo. Quien en ha desarrollado buena parte de su trayectoria investigativa en el análisis del sistema político brasileño contemporáneo y particularmente el auge del discurso de odio bajo el gobierno de Bolsonaro.
Con su apoyo analítico y su instrumental teórico, abordamos las razones de este tipo de discursos antipolíticos, y ahondamos también en aquellas acciones que podemos realizar todos, para recuperar la pluralidad, la democracia y la política en general. Lo cual necesariamente debe pasar por la depuración de los partidos, optimizar los mecanismos de escucha a la población y humanizar la función del político más allá del discurso de campaña electoral.
Puerto Rico, además de ser la más occidental de las antillas menores, por siglos fue y sigue siendo cruce de caminos y lugar de encuentro de culturas, comercio y saberes. Signo de la identidad contingente y mestiza que tienen las naciones del caribe desde finales del siglo XV. Y tal como ocurre con "la clave", típico compás presente en el merengue, el son, el bongó y otros tantos ritmos caribeños, esta isla es un crisol de todos esos mundos que han moldeado su rostro actual. Situación presente también, en el dilema político que gira alrededor de su soberanía y que en la actualidad se enmarca en la pregunta ¿independencia o estadidad?
Un país cuya autonomía política vive bajo las sombras de disputas coloniales, y aún hoy sigue siendo motivo de controversia para propios y extraños. Por su posición geográfica y la riqueza cultural de su historia, es una nación que se resiste también a las fronteras que han querido imprimir los nacionalismos latinoamericanos desde el siglo XIX.
Y es que el Puerto Rico de nuestros días, con su condición de Estado Libre Asociado, no solo constituye una rareza jurídica desde el punto de vista del derecho internacional. También representa una excepcionalidad en el ejercicio de los derechos civiles de sus ciudadanos. Lo cual moldea una realidad política que desafía la comprensión de otros ciudadanos del hemisferio.
Todo esto, hace que esta fascinante isla sea inmune a las preguntas dicotómicas. Tal sería el caso si preguntamos ¿es Puerto Rico una nación americana? la respuesta es sí. ¿Es Puerto Rico una nación latinoamericana? sí, también.
Para abordar esta excepcionalidad política y su particular contexto, me acompaña en este episodio el politólogo Héctor Ríos. Doctor por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico. Destacándose de su extensa producción intelectual el libro Por una nueva lectura al concepto de soberanía.
Con el profesor Ríos, recorreremos los elementos analíticos fundamentales para entender los antecedentes del Puerto Rico de hoy. Con lo cual, podríamos comprender este atípico dilema entre independencia o estadidad, que tanto marca la actualidad puertorriqueña. Especialmente en el primer año de gobierno de Joe Biden frente a la Casa Blanca.
El estudio de la historia y presente de la política latinoamericana, implica interactuar en reiteradas ocasiones con rupturas del orden constitucional. Entre las formas que adoptan estas rupturas políticas, el golpe de estado en latinoamérica destaca como una de las más habituales. Bien como una herencia del pretorianismo de la vida política desde las independencias del siglo XIX, bien como rasgo corporativo del estado moderno del siglo XX, los golpes con sus variantes han sido expresión de la fragilidad democrática de nuestra región.
Si bien en la actualidad no son el principal mecanismo de cambio político, pocos países están totalmente eximidos de su ocasional ocurrencia. Para el siglo XXI, sus mecanismos y procedimientos han registrado importantes cambios, especialmente en el empleo de la fuerza y el papel de las fuerzas armadas.
En efecto, las imágenes de comandos militares tomando por asalto la casa de gobierno, imponiendo una Junta Militar y decretando la suspensión de las garantías constitucionales parecieran estar en desuso en siglo XXI. Sin embargo, su rol arbitral ha estado presente detrás de otras instancias del Estado. Siendo protagonistas principales tribunales, parlamentos e incluso medios de comunicación, políticamente comprometidos con estas deposiciones forzosas.
Casos como el de Venezuela en 2002, Ecuador 2005, Honduras 2009, Paraguay 2012 Brasil 2016 y más recientemente Bolivia 2019 representan verdaderos desafíos analíticos para un concepto que debe ampliarse. Adaptándose teóricamente a las nuevas formas que presentan estos cambios políticos no electorales.
Para responder este cambiante tema, contamos con el apoyo analítico del politólogo Fabricio Pereira. Profesor de Ciencia Política de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UNIRIO). También vicedirector de Wirapuru, Revista Latinoamericana de Estudios de las Ideas de Chile.
Con él analizamos la historia de los golpes de estado, su desarrollo conceptual en el tiempo y especialmente profundizaremos en el caso del juicio político contra la ex-Presidenta Dilma Rouseff. Particular caso, que con el paso de los años y ante las irregularidades documentadas del propio proceso judicial, representaría uno de los más recientes golpes institucionales.
Con la ininterrumpida deriva autoritaria del Estado venezolano, la violación masiva de los derechos humanos y la expansión regional de sus efectos, la búsqueda de medios de resolución política pacífica se ha convertido en una causa en sí misma. La negociación y sus formas de contención al conflicto político en Venezuela, ha sido una constante. Promover iniciativas que permitan aliviar el padecimiento de millones de personas, es tarea cotidiana de innumerables actores nacionales e internacionales. Todo lo cual hace que los procesos de negociación sean replanteados una y otra vez, especialmente ante las escaladas de un conflicto político crónico de más de dos décadas.
Y es que el colapso venezolano, en todas sus dimensiones, constituye un sangrante desafío permanente para la política latinoamericana y hemisférica en su conjunto. La complejidad del escenario geopolítico que implica la Venezuela contemporánea, solo es comparable con la férrea determinación de Nicolás Maduro de consolidar en Venezuela la segunda dictadura más longeva del hemisferio. De hecho, el uso que el gobierno le ha dado a las negociaciones, como mecanismos de apaciguamiento, deja ver su talante autoritario y lo distante que luce un cambio político democrático para el país.
En este contexto tan árido para el pluralismo político, la libertades civiles y los derechos humanos, los procesos de negociación han sido expresión de extrema necesidad. Intentos, dolorosamente en su mayoría infructuosos, por recuperar la política y la civilidad perdida. Con todo ello, y contra todo pronóstico, replantear una vez más una negociación, ha sido el signo político también de la Venezuela de nuestros días.
Para el análisis de este tema, para este episodio contamos con la compañía del politólogo y consultor Francisco Alfaro Pareja. Doctor en Estudios Internacionales de Paz, Conflictos y Desarrollo por la Universidad Jaume I de Castellón, España. Docente universitario y experto en procesos de negociación, con una importante trayectoria en el análisis del sistema político venezolano.
Con él abordamos los antecedentes de este conflicto político, los procesos de negociación, sus fallas y avances. Así como también sus características de cara al futuro, de lo que alguna vez fue una democracia perfectible y próspera hoy ya desaparecida.
A lo largo y ancho de la extensa región latinoamericana, la fascinación por el fútbol constituye uno de los elementos centrales de nuestra dinámica colectiva. Fútbol, sociedad y política viven mezclados en cada cántico, en nuestra historia, victorias, revanchas y hasta nuestra misma perspectiva de los asuntos públicos. Lo cual hace que la cancha sea parte del paisaje de cada ciudad. Lugar de peregrinación colectiva, donde cada fin de semana se celebran los vínculos con el barrio, con el gremio y con la nación, ya a nivel de selecciones.
Este ámbito íntimo de nuestras sociedades, a veces festivo y en ocasiones amenazante, no ha sido ni es ajeno a la política. Bien sea como forma reivindicación, reclamo y denuncia social, bien sea como medio de exaltación a la narrativa gubernamental, el fútbol encierra un potencial incalculable de socialización, apetecido siempre por los grupos de poder. Lo cual hace que entre 22 jugadores, 90 minutos y un balón, se juegue dramáticamente el destino y hasta la redención de la patria.
Para afrontar este episodio contamos con el apoyo analítico del profesor Sergio Villena. Quien además de Doctor en Ciencia Política, e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica, ha dedicado buena parte de su vida académica en el estudio de las identidades políticas y culturales del fútbol en América Latina. Entre sus diversas publicaciones destacan "Fuera de juego: Fútbol, identidades nacionales y masculinidades en Costa Rica" del año 2006 y "Del fútbol y otros demonios" del año 2009.
Con su experticia, examinamos la historia del fútbol, sus principales expresiones sociales y fundamentos culturales. Así como también la nueva sociología del fútbol en las actuales circunstancias que ha impuesto la pandemia de la COVID-19 la cual se ha caracterizado de estadios sin abrazos, aplausos televisados y tribunas silenciosas. Situación que ha tenido un impacto de hondo calado en la sociedad latinoamericana.
Con la expansión global del coronavirus, muchos gobiernos de la región latinoamericana han tenido que lidiar con muchos desafíos. Además de la complejidad biológica del virus, se requiere conseguir un patrón comunicacional claro que preserve la salud pública, al tiempo de permitir de forma segura la productividad de cada país. Y es precísamente en este ámbito, donde se juega en buena medida el éxito o fracaso de esta gestión sanitaria. Contexto especialmente desafiante entre liderazgos populistas, adictos a las medidas de corto plazo, a las soluciones de fe y a los peligrosos excesos de confianza. Tal como ha sido la comunicación política en Brasil y su impacto en los efectos de la pandemia.
Después de más de un año de la llegada de la COVID-19, su Presidente Jair Bolsonaro ha desafiado en innumerables ocasiones la viralidad y mortalidad del virus, así como también con sus declaraciones y acciones ha puesto en riesgo la integridad de las instituciones federales, obstaculizando el diálogo permanente necesario entre los distintos sectores de la sociedad en la promoción de soluciones oportunas. Los datos dan cuenta de este manejo errático de la pandemia. De acuerdo a las cifras oficiales, Brasil es el segundo país latinoamericano con la mayor cantidad de muertos por cada 100.000 habitantes, solamente superado por el Perú.
Para evaluar en profundidad este panorama, contamos con el análisis de la profesora Luciana Veiga. Politóloga y profesora de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (UNIRIO). Doctora en Ciencia Política por IUPERJ (atual IESP/UERJ). Presidente además de la Asociación Brasileña de Ciencia Política (ABCP).
Con su aporte, profundizamos sobre el mensaje institucional, sus contradicciones y sus impactos en la gestión sanitaria. Así como también, cómo los resultados de este manejo errático, pudieran erosionar el capital político de Jair Bolsonaro de cara al año electoral del 2022.
La gestión pública en general enfrenta tensiones extraordinarias, dificultades de acceso a las vacunas, muchas incertidumbres sobre la reactivación comercial y una complejidad que pocos gobiernos deciden reconocer y comunicar con responsabilidad a su ciudadanía. Lo cual demanda de mayores niveles de coordinación, interlocución y evaluación profesional de los riesgos, más que de actos de fe, mandatos ideológicos, silencios forzados y supresión a cualquier foco de crítica. En suma, es necesario un gobierno más cognitivo y dispuesto a aprender, que trate a sus ciudadanos como personas adultas y no como una agregación de feligreses con el único deber de creer irreflexivamente en el líder. Tal como lamentablemente ha ocurrido en el Brasil del último año.
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El 11 de abril de 2021 será una fecha muy importante para la política de la región latinoamericana. Ya que será la segunda vuelta electoral en el Ecuador, la primera vuelta de las elecciones generales del Perú y las elecciones de convencionales constituyentes de Chile. En esta ocasión decidimos examinar el contexto de una elección ecuatoriana, cargada de acusaciones y controversias sobre el segundo lugar, y que finalmente enfrentará a Andrés Arauz y a Guillermo Lasso.
Ya desde el episodio que hicimos con Francisco Sánchez sobre las perspectivas electorales del Ecuador en la primera vuelta, se confirmaba la posibilidad de que este segundo turno, los mensajes, las propuestas y las denuncias giraran alrededor de la vuelta o el rechazo al "correísmo". De igual manera en este episodio, abordamos las acusaciones de fraude que hiciera el líder indígena Yaku Pérez, y qué impacto tendría en la definiciones de un segmento importante del electorado. Así como también, revisamos el balance general del gobierno saliente de Lenín Moreno y su legado para el Ecuador.
Para analizar estos comicios, contamos con dos distinguidos invitados. La profesora Angélica Abad. Internacionalista y Doctora en Procesos Políticos Contemporáneos de la Universidad de Salamanca, que además de su labor docente se ha especializado en liderazgo, discurso político y redes sociales. Así como también nos acompañó el profesor Franklin Ramírez. Sociólogo, profesor e investigador del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador). Doctor en Ciencia Política por la Universidad París VIII-CSU, quien se ha especializado en movimientos sociales y cambio políticos del Ecuador.
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El año 2020 no solo será recordado por generaciones por la irrupción de la pandemia. En el caso del Perú, fue un año en el que además, se registró una de las turbulencias institucionales más fuertes de su historia contemporánea. Unas elecciones legislativas extraordinarias, dos destituciones, tres presidentes interinos, varios ciclos de protestas y hasta graves episodio de represión violenta en las calles. Su recordación sigue muy presente en la opinión pública. Lo cual ha tenido el agravante de una deficiente gestión sanitaria, que ha colocado al Perú como la nación con mayor cantidad de víctimas mortales por COVID-19 por cada 100.000 habitantes de latinoamérica.
En este contexto tan inestable e incierto, se tiene previsto para abril de 2021, un proceso electoral para renovar al Presidente y el Congreso de la República. El cual presenta una tremenda fragmentación del electorado, un desplome en los índices económicos y una volatilidad gubernamental, que amenazan seriamente la gestión del presidente que resulte electo. Para abordar este tema entrevistamos al politólogo Martín Tanaka.
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