El liderazgo está asociado a las tentaciones, sean pecados capitales o de otra índole. No mostrar cercanía con sus equipos, no escuchar a la gente a su alrededor, no dar feedback, o rodearte de gente mediocre que no te haga sombra es de lo más habitual. Son tentaciones que se cumplen habitualmente. Si eres un verdadero líder, tendrás que preocuparte de ser cuidadoso, y entender que el verdadero liderazgo va mucho más de servicio que de ser el jefe o peor aún, el jeta de turno.