NADA MÁS QUE MÚSICA

NADA MÁS QUE MÚSICA

By MANUEL ALCAINEMusic
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  • Nada más que música - Leonard Cohen
    El pasado día 7 de noviembre conmemoramos el segundo aniversario de la muerte de Leonard Norman Cohen, poeta, novelista y cantautor canadiense, nacido en Montreal en 1934. Este escritor, compositor y cantante canadiense ha sido considerado una figura fundamental del folk estadounidense de los sesenta y setenta, sus canciones, que sobresalen particularmente por la fuerza y calidad literaria de sus letras, reforzadas por expresivas melodías, influyeron en la mayoría de cantautores contemporáneos.
    Su vocación le llevó en sus inicios a la literatura. Empezó publicando novelas como El juego favorito (1963) y Los hermosos vencidos (1966), aunque ciertamente su género favorito era la poesía. De 1956 es Comparemos mitologías, al que seguirían numerosos volúmenes de poemas: La caja de especias de la Tierra (1961), Parásitos del paraíso (1962), Flores para Hitler (1964), La energía de los esclavos (1972), El libro de la misericordia (1984).
    Si bien la poesía parecía ser su principal centro de interés, hacia 1966 empezó a ser habitual su presencia en los escenarios de los clubes de folk del barrio neoyorquino del Greenwich Village. Inició su carrera musical con la ayuda de Juddy Collins, quien introdujo al por entonces prometedor escritor y poeta en los círculos musicales. La versión que Collins hizo en 1966 de su canción Suzanne (publicada como poema dentro del libro Parásitos del paraíso) reforzaría el interés ya existente por la compleja personalidad de Cohen, que casi se vio obligado a debutar discográficamente en enero de 1968. Pero iba a ser John Hammond (famoso cazatalentos del sello CBS) el responsable final del paso de Cohen a la música, tras ver actuar al canadiense en el Festival de Folk de Newport de 1966.
    Su primer álbum se tituló sencillamente Songs of Leonard Cohen (Canciones de Leonard Cohen, 1968). De este disco fue sin duda un acierto su producción mínima, prácticamente reducida a la presencia de la voz y la guitarra de Leonard, lo que destacó el interés de las letras. En cualquier caso, este primer trabajo colocó de inmediato a Cohen en la primera línea de los cantautores del momento. El contenido intimista de los textos dejaba bien claro desde el primer instante su postura progresista dentro y fuera de los escenarios. Desde entonces el cantautor canadiense, ajeno siempre a planteamientos comerciales y a las grandes campañas promocionales, compaginaría con idéntico interés y rigor la literatura, la composición y grabación de nuevos temas y las actuaciones en directo.
    Su segundo álbum, Songs from a room (Canciones desde una habitación, 1969), se mantuvo en la misma línea y elevó al cantautor al rango de líder de toda una generación de músicos interesados por el folk. Su actuación en el Festival de Wight de 1970 y su posterior gira europea ampliaron el número de seguidores fuera de Canadá y de los Estados Unidos y sirvió a Cohen para descubrir la isla griega de Hydra, a la que convertiría en el lugar preferido de sus periódicos retiros.
    Ya en los setenta, su producción discográfica comenzó a hacerse más sofisticada por lo que respecta a los arreglos de los temas contenidos en su álbumes, manteniendo, sin embargo, la misma coherencia inicial en las letras de sus canciones. En 1971 publicó Songs of love and hate (Canciones de amor y de odio) y en 1973 el álbum en directo titulado Live Songs. Ambos anticiparon el éxito popular que alcanzaría New skin for the old ceremony (Nueva piel para la vieja ceremonia, 1974).
    Después de la publicación de Greatest Hits en 1977, se habló de una retirada definitiva de Leonard Cohen de la música, pero el rumor fue desmentido de inmediato con el lanzamiento de Death of a Lady (Muerte de una dama, 1977), producido por Phil Spector. La grabación de este nuevo trabajo se desarrolló en un ambiente de constante tensión entre Spector y Cohen, quienes mantuvieron fuertes discrepancias en los arreglos de cada tema, hecho que perjudicó el resultado final. Tal vez por ello, el cantautor canadiense volvería a sus raíces en Recent songs (Canciones recientes, 1979).
    La irrupción de nuevas corriente musicales a finales de los setenta, como el Punk y la New Wave, pareció desplazar a Leonard Cohen de los primeros planos de la actualidad. Pero Cohen, ajeno siempre a las modas, se dedicó igualmente a seguir escribiendo canciones y a escribir, protagonizar y dirigir el cortometraje I am a hotel, que merecería el Gran Premio del Festival Internacional de Televisión de Montreaux, en Suiza. Meses después, en 1985, publicó Various positions (Diversas posiciones), un álbum que mostraba a un Leonard Cohen muy puesto al día en los arreglos de sus canciones. Ganador ese mismo año de un Award canadiense (compartido con Lewis Furey) por la música de la Ópera-Rock Night Magic, en 1988 recuperó las cotas de su antigua popularidad con el álbum I'm your man (Soy tu hombre), superventas a ambos lados del Atlántico.
    Sus posteriores trabajos, como The future (El futuro, 1992), siguieron demostrando un alto nivel de creatividad, en una línea de trabajo que, pese a su evolución estilística, mantiene las constantes y las esencias de sus inicios, las mismas que lo convirtieron en el gran letrista y compositor de los setenta. Finalizada la gira de presentación de su nuevo trabajo, Cohen se retiró a un monasterio zen en San Diego (California), donde permanecería durante seis años. Tras nueve años de silencio creativo, el cantautor volvió en 2001 a la escena musical para presentar el vigésimo tercer álbum de su carrera, que se editó con el escueto título de Ten new songs (Diez canciones nuevas). Dear heather (2004), Old ideas (2012), Popular problems (2014) y You want it darker (2016) fueron los últimos títulos de su discografía.
    En el año 2009, Leonard Cohen visitó nuevamente Zaragoza y nos obsequió con un concierto memorable en el que encandiló al numeroso público que allí nos encontrábamos. Fue el 15 de septiembre de este año.
    Se hizo acompañar por una orquesta de auténticos solistas, entre los que debemos destacar de manera sobresaliente a nuestro vecino Javier Mas, extraordinario con las cuerdas, que supieron conjugar el blues, el folk, el country, el soul, el flamenco y el jazz.
    Orquesta y coro al servicio de la peculiar y envolvente voz del Sr. Cohen. Una gozada.
    Vamos a volver a escuchar una canción de Cohen pero en esta ocasión, en una versión que Bill Pritchard hizo de I’m your man.
    Cohen fue más popular como cantautor que como poeta, pero, paradójicamente, se le reconoció más esta última faceta que la primera. Como cantante recibió el Crystal Globe en 1988 por haber vendido cinco millones de discos fuera de Estados Unidos. En 1991 entró en la Hall of Fame de músicos en Toronto (Canadá) y recibió el premio Juno al escritor de canciones del año. En 1993 le fue concedido el Juno al mejor cantante masculino del año. Sin embargo, en literatura, la lista de galardones cosechados es casi interminable; mereció dos títulos Honoris causa por las universidades de Dalhousie (1970) y McGill (1992), y en 2011 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
    Se han hecho, a lo largo de los años, innumerables versiones de las canciones de Leonard Cohen con mayor o menor acierto. Entre ellas, esta que acabamos de escuchar a cargo de Jeff Buckley, pero hay muchas más a cual más interesante y, desde luego, muy acertadas. Por ejemplo, la que hace Silvia Pérez Cruz del precioso Pequeño Vals Vienés.
    O la que hizo el propio Joe Cocker de Bird on the wire
    La canción Priests (sacerdote) nunca salió al mercado cantada por Cohen, sino que su partitura fue publicada junto al disco Songs from a Room. Enrique Morente tradujo su letra e hizo su propia versión en el álbum que cambió la historia del flamento: Omega, en 1996. Escuchamos Enrique Morente junto a Lagartija Nick
    En fin, se marchó uno de los más grandes de la música y la poesía. Todos hemos perdido algo con su muerte y hemos contraído una deuda impagable por su legado.
    Fue sobre todo, un hombre bueno, que a pesar de su apariencia seria y, porque no decirlo, un poco lúgubre, los que tuvieron la suerte de conocerle afirman que fue un hombre con una increíble paz interior, entrañable, generoso y simpático.
    Nos despedimos por hoy con las palabras que en su día le dedicó Enrique Bumbury en redes sociales:
    “No puedo expresar con palabras lo que ha significado Leonard Cohen en mi vida. Su influencia musical, poética y humana. Tuve el honor de conocerle, de estrechar su mano y hablar con él. Sus canciones y poemas me acompañarán siempre.”
    42 min
  • Nada más que música - Movimiento Hippie
    A toda cultura establecida, sea o no de masas, aceptada por el establishment y controlada por unos poderes fácticos, le sobreviene una contracultura basada en la rebeldía y la oposición. Con esta premisa, en 1966, en San Francisco, apareció la que sin duda fue la contracultura de los sesenta: El movimiento Hippy
    Pero, ¿Por qué San Francisco?, Pues porque la guerra de Vietnam ya era un hecho y desde el puerto de la ciudad salían los barcos o los aviones cargados con los jóvenes que se iban a luchar allí. Jóvenes con los diecisiete años recién cumplidos y, en la mayoría de los casos, de clases bajas, sin estudios, porque los que estudiaban una carrera podían librarse.
    Lejos de ser una guerra más contra el comunismo, Vietnam se convirtió en un matadero sin salida y resultó ser la horma del zapato del poderío militar estadounidense.
    Vietnam produjo más locos que ninguna otra guerra. En la Segunda Guerra Mundial los soldados regresaban a casa y se les recibía como héroes. En la de Vietnam no. Estos jóvenes soldados no eran héroes, sino que en muchos casos se les consideraba poco menos que asesinos de inocentes, mujeres y niños.
    Estas dos últimas canciones son unos fragmentos del musical Hair, ópera beat sobre la cultura hippie de los años 60 en los Estados Unidos en la que aparecen todos los fundamentos del movimiento: el amor, la paz, la libertad sexual o el uso de drogas, todo lo cual supuso cierto descoloque entre las mentes bien pensantes de la época, a fin de cuentas, hay que tener en cuenta que en la obra se incluían desnudos integrales de todos los actores en algunas escenas. Más allá de todo esto, el musical Hair ha dejado algunas de las canciones más conocidas en todo el mundo hasta hoy en día, como «Aquarius» o «Let the Sunshine in», a pesar de que mucha gente no conoce el musical al que pertenecen.
    Pues bien, en este contexto, pronto se demostró que el movimiento era algo más que una moda pasajera. Miles de jóvenes americanos se negaron a combatir en Vietnam, una guerra sin sentido como si alguna guerra tuviera sentido, y se marcharon a Canadá. Su lema “Haz el amor y no la guerra” hizo furor. Y, como no, no faltaron las drogas. El LSD (la dietilamida de ácido lisérgico) era legal. Era, y es, un alucinógeno que, combinado con los efectos de la música, producia “viajes” llenos de visiones.
    Y así, con estos mimbres, se tejieron cestos musicales de extraordinaria calidad.
    En muy poco tiempo aparecieron decenas de grupos y cantantes que supieron traducir al pentagrama el genuino espíritu del nuevo movimiento. Grupos como los, Los Grateful Dead…,
    … o los Jefferson Airplane…
    Otro grupo que consiguió el éxito subido al carro del movimiento hippy, después de bajarse del carro del folk rock fueron los Mamas and the Papas. Esta es su famosísima “Monday Monday”
    The Mamas & the Papas fue un grupo vocal líder en la década de 1960. Fue uno de los grupos estandartes del folk rock neoyorquinos y uno de los pocos grupos estadounidenses que mantuvieron su éxito durante la Invasión británica junto a The Beach Boys y The Byrds. El grupo hizo grabaciones y actuó desde 1965 a 1968; produjeron cinco álbumes y tuvieron diez canciones en las carteleras musicales; aunque estuvieron un corto tiempo en la cima de la música, mantienen todavía fieles seguidores.
    John Phillips, Cass Elliot, Denny Doherty y Michelle Phillips formaron la banda después de que fracasaran sus anteriores grupos de música folk. Su primer éxito en España fue Monday Monday, primer número uno de la historia de Los 40 Principales en julio de 1966, aunque fue la cara B del disco, la canción California Dreamin', la que ha perdurado en el tiempo y la que más identifica al grupo.
    El grupo se disolvió en 1968. En una entrevista tras su separación, en la revista Rolling Stone, Cass admitió que ella había declarado a sus compañeros que quería ser solista y esto, añadido a la ingente cantidad de problemas conyugales de los miembros del grupo, propició la ruptura del grupo.
    Otra figura importante de la época, no lo fue tanto por su prolífica carrera (solo tuvo un éxito importante), si no por haber creado la canción que, durante muchos años, fue la bandera del movimiento hippy. Hablamos de Scott McKenzie y su famoso “San Francisco”
    Pero podemos asegurar que, todos ellos, TODOS, fueron barridos por el carisma, la singularidad y la fuerza de Janis Joplin
    Nacida en Port Arthur, Texas, Janis Joplin fue la mejor cantante de rock y blues blanca de los sesenta. En el escenario era un volcán. Su voz única y desgarrada, era capaz de comunicar mil emociones en cada registro.
    Comenzó a cantar a los diecisiete años en clubs y cafés de poca monta. En el 66 se unió al grupo Big Brother and The Holding Company y, en plena fiebre hippy, se desató la leyenda. Aun sin tener discos, fueron invitados al Festival de Monterrey de 1967 y allí se asistió al nacimiento de un mito. Su actuación, sigue siendo uno de los hitos del rock. Alli aparecía con aspecto de cabaretera, botella en mano, visceral y dramática. Esta actuación conmocionó el mundo de la música.
    Después de publicar dos LP extraordinarios, en plena grabación del tercero, Janis moría por alcohol y drogas la noche del 4 de octubre de 1970 y, lo mismo que Jimi Hendrix y Brian Jones, se convertía en miembro del club de los 27, del que hablaremos más adelante.
    Muy cerca de San Francisco, en Los Angeles, tampoco se estaban quietos y fue allí donde, por estas fechas, se fraguó el que sería considerado primer gran grupo de rock americano de la época: “The Doors”.
    Jim Morrison era de Florida, hijo de un oficial de la Armada. Como se demostró más adelante, Jim era un figura. Abandonó la universidad para emigrar a los Angeles y alejarse así de su familia. Comenzó a estudiar teatro y cine en la universidad de Los Angeles, la UCLA, y fue allí donde conoció a un teclista llamado Ray Manzarek. Decidieron formar un grupo al que llamaron The Doors. El nombre les viene a raíz del título de un libro de Aldous Huxley, The Doors of perception, y así fue como Las Puertas saltaron al estrellato. Junto con John Densmore al bajo y Robby Krieger a la guitarra completaron el grupo a finales del 66.
    En directo eran brutales, y la llegada de los Doors al panorama musical americano fue memorable. Grabaron álbumes impresionantes, pero su escalada hacia la cima se vio salpicada por los constantes escándalos y borracheras de Jim. Tras una detención en Miami por “inmoral”, fue condenado a tres años de cárcel, aunque luego la condena se redujo a seis meses. Acabó emigrando a París y murió de un paro cardiaco el 3 de julio de 1971. Tenía 27 años.
    No podemos despedirnos de los Doors sin escuchar antes su famoso “Light my fire”
    Y entonces llegaron los festivales. Monterey fue el primer festival de Rock multitudinario y se convirtió en el modelo para futuros festivales, sobre todo Woodstock. A diferencia de éste, Monterrey fue un acontecimiento sin ánimo de lucro, y sus diversas filmaciones y grabaciones sonoras siguen obteniendo ingresos que van dirigidos para la Fundación sin fines lucrativos "Festival de Monterey".
    Monterey fue un gran acontecimiento, incluso para los estándares de hoy, con una asistencia diaria que llegó a un máximo de 50.000 personas y más de 200.000 en total las que asistieron a lo largo de los tres días (16, 17 y 18 de junio de 1967). Además, según las crónicas, no hubo víctimas, ni heridos, ni de sobredosis, ni violencia y no se realizaron detenciones. No se, igual había que poner en cuarentena alguna de estas afirmaciones.
    Lo que si es cierto es que, a pesar de que la audiencia era predominantemente de color blanco, el proyecto de Monterey fue verdaderamente multicultural y cruzó todas las fronteras musicales, mezclando folk, blues, jazz, soul, R & B, rock, psicodelia, pop y géneros clásicos. Esta fue la actuación Simon & Garfunkel
    Bueno, la verdad es que el sonido es un asco pero creo que merece la pena escuchar un directo que trasmite todas las sensaciones de un momento tan especial.
    La nómina de las estrellas que actuaron en el festival es extensa. Cabe destacar a
    Johnny Rivers, The Animals, los ya citados Simon and Garfunkel, Canned Heat, Steve Miller Band,The Byrds, Jefferson Airplane, Otis Redding, Ravi Shankar, The Blues Project, Big Brother and the Holding Company, Buffalo Springfield, Scott McKenzie, The Who, The Jimi Hendrix Experience, The Mamas & the Papas y un larguísimo etcétera.
    Vamos a escuchar la actuación, creo que con mejor sonido, de Steve Miller.
    Steve Miller - Mercury Blues
    https://youtu.be/u536Y0bPu8A
    La actuación en este festival de Jimi Hendrix fue un espectáculo indescriptible. Al terminar de interpretar "Wild Thing", Hendrix golpeó su guitarra contra el escenario, la roció con gasolina y le prendió fuego. Esto produjo sonidos imprevistos y la actuación contribuyó a su creciente popularidad en los EE.UU.
    Sobre Janis Joplin ya hemos hablado pero, podría decirse que su Lanzamiento en Monterrey la catapultó al éxito. Después del festival, se convirtió en una artista cada vez mayor a nivel nacional y vendió tantos álbumes que ganó dos discos de oro, en especial con "I Got Dem Ol 'Kozmic Blues”
    The Who, que había tenido sus más y sus menos con Jimi Hendrix al no estar de acuerdo sobre el orden de su salida al escenario, tuvieron una actuación memorable. Perdón nuevamente por el sonido pero es que, esto que oís, es lo que sonó en Monterrey el domingo 18 de junio de 1.967
    The Who My Generation Monterey – My Generation
    Si todos estos artistas destacaron por su participación en el festival, otros lo hicieron por su no aparición. Fue sonada la cancelación de última hora de The Beach Boys, y tampoco estuvieron ni los Beatles ni los Rolling.
    The Beatles se habían retirado de las actuaciones en directo y los Stones no pudieron obtener su visado debido al reciente arresto por drogas de Mick Jagger y Keith Richards.
    Un aspecto sumamente importante, y que pocas veces se menciona, es que Monterey fue también el primer concierto de rock benéfico ya que todos los artistas actuaron sin cobrar. Bueno, a excepción de Ravi Shankar.
    A pesar de que el festival Monterey Pop fue el escenario de numerosas "primicias", quizás el hecho más importante al respecto fue la visión de futuro de los organizadores al tomar la decisión de filmar y grabar todo el festival. Se contrató a Wally Heider para grabar todas las actuaciones con un estudio móvil equipado con cintas de ocho pistas, y se contrató al cineasta D.A. Pennebaker para hacer la película, estrenada en 1968 bajo el título de Monterey Pop. Fue una decisión extremadamente afortunada. El valor histórico del material grabado y filmado es hoy un tesoro incalculable para el rock and roll
    48 min
  • Nada más que música - Movimiento Hippie
    A toda cultura establecida, sea o no de masas, aceptada por el establishment y controlada por unos poderes fácticos, le sobreviene una contracultura basada en la rebeldía y la oposición. Con esta premisa, en 1966, en San Francisco, apareció la que sin duda fue la contracultura de los sesenta: El movimiento Hippy
    Pero, ¿Por qué San Francisco?, Pues porque la guerra de Vietnam ya era un hecho y desde el puerto de la ciudad salían los barcos o los aviones cargados con los jóvenes que se iban a luchar allí. Jóvenes con los diecisiete años recién cumplidos y, en la mayoría de los casos, de clases bajas, sin estudios, porque los que estudiaban una carrera podían librarse.
    Lejos de ser una guerra más contra el comunismo, Vietnam se convirtió en un matadero sin salida y resultó ser la horma del zapato del poderío militar estadounidense.
    Vietnam produjo más locos que ninguna otra guerra. En la Segunda Guerra Mundial los soldados regresaban a casa y se les recibía como héroes. En la de Vietnam no. Estos jóvenes soldados no eran héroes, sino que en muchos casos se les consideraba poco menos que asesinos de inocentes, mujeres y niños.
    Estas dos últimas canciones son unos fragmentos del musical Hair, ópera beat sobre la cultura hippie de los años 60 en los Estados Unidos en la que aparecen todos los fundamentos del movimiento: el amor, la paz, la libertad sexual o el uso de drogas, todo lo cual supuso cierto descoloque entre las mentes bien pensantes de la época, a fin de cuentas, hay que tener en cuenta que en la obra se incluían desnudos integrales de todos los actores en algunas escenas. Más allá de todo esto, el musical Hair ha dejado algunas de las canciones más conocidas en todo el mundo hasta hoy en día, como «Aquarius» o «Let the Sunshine in», a pesar de que mucha gente no conoce el musical al que pertenecen.
    Pues bien, en este contexto, pronto se demostró que el movimiento era algo más que una moda pasajera. Miles de jóvenes americanos se negaron a combatir en Vietnam, una guerra sin sentido como si alguna guerra tuviera sentido, y se marcharon a Canadá. Su lema “Haz el amor y no la guerra” hizo furor. Y, como no, no faltaron las drogas. El LSD (la dietilamida de ácido lisérgico) era legal. Era, y es, un alucinógeno que, combinado con los efectos de la música, producia “viajes” llenos de visiones.
    Y así, con estos mimbres, se tejieron cestos musicales de extraordinaria calidad.
    En muy poco tiempo aparecieron decenas de grupos y cantantes que supieron traducir al pentagrama el genuino espíritu del nuevo movimiento. Grupos como los, Los Grateful Dead…,
    … o los Jefferson Airplane…
    Otro grupo que consiguió el éxito subido al carro del movimiento hippy, después de bajarse del carro del folk rock fueron los Mamas and the Papas. Esta es su famosísima “Monday Monday”
    The Mamas & the Papas fue un grupo vocal líder en la década de 1960. Fue uno de los grupos estandartes del folk rock neoyorquinos y uno de los pocos grupos estadounidenses que mantuvieron su éxito durante la Invasión británica junto a The Beach Boys y The Byrds. El grupo hizo grabaciones y actuó desde 1965 a 1968; produjeron cinco álbumes y tuvieron diez canciones en las carteleras musicales; aunque estuvieron un corto tiempo en la cima de la música, mantienen todavía fieles seguidores.
    John Phillips, Cass Elliot, Denny Doherty y Michelle Phillips formaron la banda después de que fracasaran sus anteriores grupos de música folk. Su primer éxito en España fue Monday Monday, primer número uno de la historia de Los 40 Principales en julio de 1966, aunque fue la cara B del disco, la canción California Dreamin', la que ha perdurado en el tiempo y la que más identifica al grupo.
    El grupo se disolvió en 1968. En una entrevista tras su separación, en la revista Rolling Stone, Cass admitió que ella había declarado a sus compañeros que quería ser solista y esto, añadido a la ingente cantidad de problemas conyugales de los miembros del grupo, propició la ruptura del grupo.
    Otra figura importante de la época, no lo fue tanto por su prolífica carrera (solo tuvo un éxito importante), si no por haber creado la canción que, durante muchos años, fue la bandera del movimiento hippy. Hablamos de Scott McKenzie y su famoso “San Francisco”
    Pero podemos asegurar que, todos ellos, TODOS, fueron barridos por el carisma, la singularidad y la fuerza de Janis Joplin
    Nacida en Port Arthur, Texas, Janis Joplin fue la mejor cantante de rock y blues blanca de los sesenta. En el escenario era un volcán. Su voz única y desgarrada, era capaz de comunicar mil emociones en cada registro.
    Comenzó a cantar a los diecisiete años en clubs y cafés de poca monta. En el 66 se unió al grupo Big Brother and The Holding Company y, en plena fiebre hippy, se desató la leyenda. Aun sin tener discos, fueron invitados al Festival de Monterrey de 1967 y allí se asistió al nacimiento de un mito. Su actuación, sigue siendo uno de los hitos del rock. Alli aparecía con aspecto de cabaretera, botella en mano, visceral y dramática. Esta actuación conmocionó el mundo de la música.
    Después de publicar dos LP extraordinarios, en plena grabación del tercero, Janis moría por alcohol y drogas la noche del 4 de octubre de 1970 y, lo mismo que Jimi Hendrix y Brian Jones, se convertía en miembro del club de los 27, del que hablaremos más adelante.
    Muy cerca de San Francisco, en Los Angeles, tampoco se estaban quietos y fue allí donde, por estas fechas, se fraguó el que sería considerado primer gran grupo de rock americano de la época: “The Doors”.
    Jim Morrison era de Florida, hijo de un oficial de la Armada. Como se demostró más adelante, Jim era un figura. Abandonó la universidad para emigrar a los Angeles y alejarse así de su familia. Comenzó a estudiar teatro y cine en la universidad de Los Angeles, la UCLA, y fue allí donde conoció a un teclista llamado Ray Manzarek. Decidieron formar un grupo al que llamaron The Doors. El nombre les viene a raíz del título de un libro de Aldous Huxley, The Doors of perception, y así fue como Las Puertas saltaron al estrellato. Junto con John Densmore al bajo y Robby Krieger a la guitarra completaron el grupo a finales del 66.
    En directo eran brutales, y la llegada de los Doors al panorama musical americano fue memorable. Grabaron álbumes impresionantes, pero su escalada hacia la cima se vio salpicada por los constantes escándalos y borracheras de Jim. Tras una detención en Miami por “inmoral”, fue condenado a tres años de cárcel, aunque luego la condena se redujo a seis meses. Acabó emigrando a París y murió de un paro cardiaco el 3 de julio de 1971. Tenía 27 años.
    No podemos despedirnos de los Doors sin escuchar antes su famoso “Light my fire”
    Y entonces llegaron los festivales. Monterey fue el primer festival de Rock multitudinario y se convirtió en el modelo para futuros festivales, sobre todo Woodstock. A diferencia de éste, Monterrey fue un acontecimiento sin ánimo de lucro, y sus diversas filmaciones y grabaciones sonoras siguen obteniendo ingresos que van dirigidos para la Fundación sin fines lucrativos "Festival de Monterey".
    Monterey fue un gran acontecimiento, incluso para los estándares de hoy, con una asistencia diaria que llegó a un máximo de 50.000 personas y más de 200.000 en total las que asistieron a lo largo de los tres días (16, 17 y 18 de junio de 1967). Además, según las crónicas, no hubo víctimas, ni heridos, ni de sobredosis, ni violencia y no se realizaron detenciones. No se, igual había que poner en cuarentena alguna de estas afirmaciones.
    Lo que si es cierto es que, a pesar de que la audiencia era predominantemente de color blanco, el proyecto de Monterey fue verdaderamente multicultural y cruzó todas las fronteras musicales, mezclando folk, blues, jazz, soul, R & B, rock, psicodelia, pop y géneros clásicos. Esta fue la actuación Simon & Garfunkel
    Bueno, la verdad es que el sonido es un asco pero creo que merece la pena escuchar un directo que trasmite todas las sensaciones de un momento tan especial.
    La nómina de las estrellas que actuaron en el festival es extensa. Cabe destacar a
    Johnny Rivers, The Animals, los ya citados Simon and Garfunkel, Canned Heat, Steve Miller Band,The Byrds, Jefferson Airplane, Otis Redding, Ravi Shankar, The Blues Project, Big Brother and the Holding Company, Buffalo Springfield, Scott McKenzie, The Who, The Jimi Hendrix Experience, The Mamas & the Papas y un larguísimo etcétera.
    Vamos a escuchar la actuación, creo que con mejor sonido, de Steve Miller.
    Steve Miller - Mercury Blues
    https://youtu.be/u536Y0bPu8A
    La actuación en este festival de Jimi Hendrix fue un espectáculo indescriptible. Al terminar de interpretar "Wild Thing", Hendrix golpeó su guitarra contra el escenario, la roció con gasolina y le prendió fuego. Esto produjo sonidos imprevistos y la actuación contribuyó a su creciente popularidad en los EE.UU.
    Sobre Janis Joplin ya hemos hablado pero, podría decirse que su Lanzamiento en Monterrey la catapultó al éxito. Después del festival, se convirtió en una artista cada vez mayor a nivel nacional y vendió tantos álbumes que ganó dos discos de oro, en especial con "I Got Dem Ol 'Kozmic Blues”
    The Who, que había tenido sus más y sus menos con Jimi Hendrix al no estar de acuerdo sobre el orden de su salida al escenario, tuvieron una actuación memorable. Perdón nuevamente por el sonido pero es que, esto que oís, es lo que sonó en Monterrey el domingo 18 de junio de 1.967
    The Who My Generation Monterey – My Generation
    Si todos estos artistas destacaron por su participación en el festival, otros lo hicieron por su no aparición. Fue sonada la cancelación de última hora de The Beach Boys, y tampoco estuvieron ni los Beatles ni los Rolling.
    The Beatles se habían retirado de las actuaciones en directo y los Stones no pudieron obtener su visado debido al reciente arresto por drogas de Mick Jagger y Keith Richards.
    Un aspecto sumamente importante, y que pocas veces se menciona, es que Monterey fue también el primer concierto de rock benéfico ya que todos los artistas actuaron sin cobrar. Bueno, a excepción de Ravi Shankar.
    A pesar de que el festival Monterey Pop fue el escenario de numerosas "primicias", quizás el hecho más importante al respecto fue la visión de futuro de los organizadores al tomar la decisión de filmar y grabar todo el festival. Se contrató a Wally Heider para grabar todas las actuaciones con un estudio móvil equipado con cintas de ocho pistas, y se contrató al cineasta D.A. Pennebaker para hacer la película, estrenada en 1968 bajo el título de Monterey Pop. Fue una decisión extremadamente afortunada. El valor histórico del material grabado y filmado es hoy un tesoro incalculable para el rock and roll
    48 min
  • Entrevista a JESÚS CASTILLO
    A cualquiera de nosotros, en alguna ocasión, o en muchas, quien sabe, se nos han ocurrido ideas, proyectos, acciones en definitiva que podrían animar el panorama cultural y lúdico de esta Zaragoza nuestra. Grandes o pequeños proyectos con los que fantaseamos y que, honradamente, nos gustaría ver hechos realidad.
    Y en tantas y tantas ocasiones estas ideas y proyectos se han quedado en nada por falta de iniciativa propia.
    Hoy nos acompaña en nuestros estudios una persona que si ha dado el siguiente paso, que al contrario de la tónica habitual, ha traspaso las líneas en las que las ideas se hacen proyectos y los proyectos realidad.
    Está con nosotros el polifacético animador cultural Jesús Castillo, coleccionista, experto en comics y cronista de su tiempo.
    Pero, ¿quien es JESÚS CASTILLO?
    Jesús ha sido durante toda su vida laboral técnico cultural del Ayuntamiento de Zaragoza en el Área de Participación Ciudadana. Como tal, ha participado en numerosas programaciones: Conciertos, teatro infantil, corales, bandas de música, música tradicional, exposiciones de toda índole, mercados y, por supuesto, también estuvo en la programación de actividades en el Pabellón de Zaragoza en la Expo 2008
    Un hito en su trayectoria fue la puesta en marcha en el año 2002 del Salón del Cómic de Zaragoza en el Centro Cívico La Almozara que nació como I Muestra del Cómic y el tebeo y que en la 5ª edición pasó a denominarse Salón del Cómic de Zaragoza, cambió su ubicación a la Sala Multiusos del Auditorio donde se continúa celebrando en la actualidad, este año se celebrará la edición nº 17.
    Son numerosos los proyectos que ha liderado:
    - La feria del Coleccionismo Musical “Ciudad de Zaragoza”, en el año 2005.
    - La Feria del Coleccionismo “Coleccionea”, en 2006
    - Una vez jubilado, y desde la Asociación Cultural Colecciona, fundada por él en el año 2011, promociona la exposición UNA VIDA DE TEBEOS, los tebeos españoles a través del coleccionismo, en el Centro de Historias de Zaragoza, en marzo de 2012.
    - Exposición: REGISTROS DEL CUPLÉ, postales antiguas de cupletistas en Abril y Mayo de 2014.
    - Desde el año 2011 anualmente organiza la Feria del Coleccionismo Musical “Ciudad de Zaragoza” en colaboración con la Asociación Musicaragoza y el Ayuntamiento de Zaragoza y que, por cierto, la próxima edición, la número 14, se celebrará los próximos días 16 y 17 de Marzo de 2019.
    - También anualmente, desde el año 2011 y en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza organiza “Coleccionea” mercadillo de coleccionismo en general, y que, también, la próxima edición nº 13 se celebrará los días 12, 13 y 14 de Abril de 2019.
    53 min
  • Entrevista a JESÚS CASTILLO
    A cualquiera de nosotros, en alguna ocasión, o en muchas, quien sabe, se nos han ocurrido ideas, proyectos, acciones en definitiva que podrían animar el panorama cultural y lúdico de esta Zaragoza nuestra. Grandes o pequeños proyectos con los que fantaseamos y que, honradamente, nos gustaría ver hechos realidad.
    Y en tantas y tantas ocasiones estas ideas y proyectos se han quedado en nada por falta de iniciativa propia.
    Hoy nos acompaña en nuestros estudios una persona que si ha dado el siguiente paso, que al contrario de la tónica habitual, ha traspaso las líneas en las que las ideas se hacen proyectos y los proyectos realidad.
    Está con nosotros el polifacético animador cultural Jesús Castillo, coleccionista, experto en comics y cronista de su tiempo.
    Pero, ¿quien es JESÚS CASTILLO?
    Jesús ha sido durante toda su vida laboral técnico cultural del Ayuntamiento de Zaragoza en el Área de Participación Ciudadana. Como tal, ha participado en numerosas programaciones: Conciertos, teatro infantil, corales, bandas de música, música tradicional, exposiciones de toda índole, mercados y, por supuesto, también estuvo en la programación de actividades en el Pabellón de Zaragoza en la Expo 2008
    Un hito en su trayectoria fue la puesta en marcha en el año 2002 del Salón del Cómic de Zaragoza en el Centro Cívico La Almozara que nació como I Muestra del Cómic y el tebeo y que en la 5ª edición pasó a denominarse Salón del Cómic de Zaragoza, cambió su ubicación a la Sala Multiusos del Auditorio donde se continúa celebrando en la actualidad, este año se celebrará la edición nº 17.
    Son numerosos los proyectos que ha liderado:
    - La feria del Coleccionismo Musical “Ciudad de Zaragoza”, en el año 2005.
    - La Feria del Coleccionismo “Coleccionea”, en 2006
    - Una vez jubilado, y desde la Asociación Cultural Colecciona, fundada por él en el año 2011, promociona la exposición UNA VIDA DE TEBEOS, los tebeos españoles a través del coleccionismo, en el Centro de Historias de Zaragoza, en marzo de 2012.
    - Exposición: REGISTROS DEL CUPLÉ, postales antiguas de cupletistas en Abril y Mayo de 2014.
    - Desde el año 2011 anualmente organiza la Feria del Coleccionismo Musical “Ciudad de Zaragoza” en colaboración con la Asociación Musicaragoza y el Ayuntamiento de Zaragoza y que, por cierto, la próxima edición, la número 14, se celebrará los próximos días 16 y 17 de Marzo de 2019.
    - También anualmente, desde el año 2011 y en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza organiza “Coleccionea” mercadillo de coleccionismo en general, y que, también, la próxima edición nº 13 se celebrará los días 12, 13 y 14 de Abril de 2019.
    53 min
  • Nada más que música - Pop español - III
    Dejamos, el último día que tratamos la historia del Pop Español, la puerta abierta a uno de los grupos más interesantes de aquella época, Los Ángeles. Los Ángeles Azules, que así se llamaron en sus primeros años, comenzaron su trayectoria en 1963, alcanzaron sus mayores éxitos comerciales entre 1967 y 1971 con canciones como 98.6, Mañana, mañana, Créeme, Momentos, Mónica o Abre tu ventana.
    La formación más estable estuvo integrada por Alfonso González Poncho, Carlos Álvarez, Agustín Rodríguez y Paco Quero.
    Su primer éxito fue la adaptación del tema 98.6 del músico estadounidense Keith y que acabamos de escuchar. En aquellos años, lograron su mayor repercusión gracias a Mañana, mañana y versiones de éxitos internacionales como, 'Dime, dime', basada en la interpretación de American Breed, o 'El silencio es oro ' (Silence is Golden) de The Tremeloes y, como era costumbre en la época, también hicieron su incursión en el mundo del cine quedando inmortalizados en los largometrajes Un, dos, tres al escondite inglés de Iván Zulueta y A 45 Revoluciones por Minuto de Pedro Lazaga.
    La fama de su coro a cuatro voces les dio un sitio propio en el repertorio de la época. De su colaboración con Trabuchelli surgieron decenas de producciones. De entre todas ellas, Momentos y Mónica, conseguirían hacerles imprescindibles en el mercado hispanoamericano.
    Durante 1968, Agustín, Carlos y Paco tuvieron que abandonar su militancia roquera por la mili, si, si, queridos niños, la mili. ¡Que cosas! Carlos se aprovechó de una serie de permisos ganados por la admiración que le profesaba un mando del cuartel, y continuó participando de la gira musical. Pero sus dos compañeros no disfrutaron de ese privilegio. Sus puestos fueron ocupados aquellos meses por los guitarristas/bajistas Santiago Martínez Villa-Señor y Pepe Robles. Este último firmaría algunas de las mejores piezas del grupo, como Créeme, considerada "una de las joyas ocultas del pop español", según escribió Salvador Domínguez en su compendio de la música pop española Bienvenido Mr. Rock, Los primeros grupos hispanos 1957-1975 .
    En 1976, Poncho y José Luis fallecieron en un accidente de circulación que acabó, además, con la existencia del grupo.
    A mediados de los años noventa, Agustín y Carlos decidieron unirse a Popi González, hijo del desaparecido Poncho, para recuperar al antiguo grupo, en homenaje permanente a un repertorio que recuerdan varias generaciones.
    Pero la vida sigue y, el citado Robles, tras su paso por Los Ángeles, formaría otra de las bandas emblemáticas de esa etapa, Módulos.
    Como habéis podido comprobar, Módulos fue un grupo español de rock progresivo y sinfónico. Formado en Madrid en 1969, sus componentes originales eran Pepe Robles (guitarra y voz), Tomás Bohórquez (órgano hammond y piano), Juan Antonio García Reyzábal (batería) y Emilio Bueno (bajo).
    Robles, metido en el ambiente musical de la época conoció al grupo Los Ángeles, en esos momentos uno de los más famosos, y logró hacerse con el puesto de bajista en sustitución de Agustín Rodríguez. Tanto su líder, Poncho, como Rafael Trabucchelli (que como veis estaba en todas las salsas) fueron tomando conciencia del talento que aquel joven atesoraba.
    Robles, muy pendiente de lo que sucedía fuera con los grandes grupos del momento y otros menos conocidos, decidió alejarse de las corrientes musicales más extendidas en España, abandona Los Angeles y forma un nuevo grupo, Módulos, junto a Tomás Bohórquez, Emilio Bueno y J. A. García Reyzábal. Era el año 1969, un año destacado dentro del rock internacional.
    Desde un primer momento, Módulos quiso perfilarse como un grupo diferente, algo que se vio reflejado en la búsqueda de profesionalidad. El secreto: ensayar 8 horas al día.
    Buscaron rápidamente un buen representante (Tony Caravaca), y crearon en Madrid una oficina como centro de operaciones para tenerlo todo bajo control.
    También supieron aprovechar la onda del pop de la época. Además de The Beatles, su gran referencia, se fijaron también en la música estadounidense, especialmente en The Young Rascals y los psicodélicos Vanilla Fudge.
    Realidad, su primer álbum, contiene una de las baladas más destacadas del rock español, el número uno «Todo tiene su fin», que acabó con la norma de que las canciones comerciales tenían que rondar los tres minutos de duración. El álbum destaca por sus pasajes románticos y melancólicos, su cadencia, sus cambios de ritmo, la interacción de todos los instrumentos, los escalofríos que producen algunas notas del Hammond de Bohórquez y, en general, por esa sensación de que Módulos habían conseguido construir una contundente "muralla de sonido".
    Aunque el éxito comercial de su canción estrella no volvió a repetirse a ese mismo nivel, Módulos se mantuvieron dentro de los grupos más destacados de la escena española, editando un álbum por año.
    En 1971 fue el turno de su segundo álbum, Variaciones, en el que mantenían su estilo, aunque sin la tensión del álbum anterior. «Adiós al ayer», «Sólo tú» o «Quisiera conseguir» son algunas de sus canciones más destacadas.
    Un año después aparece, como anticipo del álbum ”Plenitud”, el sencillo No quiero pensar en ese amor. Plenitud abandona la frescura de los dos anteriores trabajos, adentrándose cada vez más en el campo del rock sinfónico.
    En 1973, Robles sufrió un accidente de coche que casi le cuesta la vida. Módulos siguieron funcionando con otros sustitutos, hasta recuperar a su cantante-guitarrista y grabar Módulos al año siguiente. Éste es un álbum que busca más la comercialidad que la experimentación. Su sencillo «Sólo palabras» recuerda a una mezcla del «Hey Jude» de The Beatles con «The boxer» de Simon and Garfunkel, pero se aleja definitivamente del tratamiento que acostumbraban a dar a sus temas.
    Así las cosas, Reyzábal deja el grupo quizá por diferencias con Robles que ya provenían de cuando grabaron «Todo tiene su fin». Con Cánovas, acordaros de este nombre, a la batería, firman varias actuaciones en directo, todos ellos vistiendo como lo harían los miembros de Yes o Deep Purple, con túnicas y oropeles.
    En 1978, graban para la modesta compañía Discos Mercurio un álbum homónimo, con mayor libertad compositiva, con nueva temática en las letras y algunos pasajes ciertamente experimentales. Tras algunas galas actuando con el nombre de TAO, Módulos comprobaron que su carrera no tendría ya mucha continuidad y se deshicieron en 1979.
    Nos despedimos de los Modulos con adiós: Adiós al ayer
    Y ahora volvemos sobre el señor que hemos señalado hace unos momentos: Juan Robles CANOVAS, batería en su momento del grupo de éxito Los Módulos. Bien pues este señor formó parte del grupo de culto por excelencia del pop español: Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, alias CRAG que nunca llegaron a dar un concierto de forma oficial, pero que “Señora azul”, su disco de debut de 1974, fue votado -en una encuesta de la revista Efe Eme- como la segunda mejor obra en la historia del pop nacional, sólo por debajo del mitificado primer LP de Veneno.
    Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, también conocidos por sus siglas, CRAG, es un cuarteto español de música pop, intermitentemente en activo desde los años 1970, formado por los músicos Juan Robles Cánovas, Rodrigo García, Adolfo Rodríguez y José María Guzmán. Los cuatro juntos han publicado solamente tres elepés y, aunque en su momento no tuvieron prácticamente éxito, ni de público ni de crítica, con el tiempo han sido reivindicados por su música, sus letras y sus armonías vocales y han sido comparados con la banda estadounidense Crosby, Still, Nash and Young.
    “Solo pienso en ti”, una bellísima canción.
    Los cuatro componentes del grupo se unieron en 1974 provenientes de otras bandas que ya habían tenido éxito: Cánovas, como ya sabemos, había sido el batería de la banda de rock progresivo Módulos y del grupo Franklin; Rodrigo provenía de Los Pekenikes; Adolfo había sido vocalista y guitarrista de Los Íberos; y Guzmán, junto con Rodrigo y los hermanos José y Manuel Martín, habían pertenecido al grupo Solera, que el año anterior había grabado su único disco, llamado como el grupo, y del que luego hablaremos.
    Pero ahora nos vamos a detener en una canción de este disco que en su momento causó un significativo revuelo por tratar, aunque de forma poética y con gran sensibilidad, el amor entre dos mujeres, algo que hoy nos puede parecer normal pero que en la época, irritaba las conciencias bienpensantes del régimen. Cosas que pasaban hace tiempo pero que no debemos olvidar, para que no se repitan.
    Señora azul, que se ha convertido en el tema más conocido de CRAG, ha tenido varias interpretaciones. Según algunos era una crítica contra el franquismo y, más concretamente, contra la censura imperante en aquellos años, aunque los integrantes del grupo desmintieron este punto y señalaron que el tema estaba dedicado a los críticos musicales.
    El disco apenas tuvo éxito en su época pero su influencia no ha hecho sino crecer con los años. La revista especializada Rockdelux lo situó en 2004 en el puesto número 11 entre «Los mejores 100 discos españoles del siglo XX».
    Tras el fracaso comercial de su primer disco, los cuatro músicos trabajaron como banda de acompañamiento para la cantante Karina (amigos… hay que pagar las facturas) y sólo volvieron a grabar una década después, publicando en 1984 el álbum Queridos compañeros y, al año siguiente, CRAG 1985.
    Dentro de escasísimas ocasiones en las que se les vio en directo, cabe destacar las actuaciones que los días 13 y 14 de diciembre de este año 1985 dieron en el Teatro del Mercado de Zaragoza y en el Teatro del Matadero de Huesca.
    La precuela de este grupo debemos buscarla en otro de iguales características y, casi, componentes. Hablamos de Solera.
    Solera, grupo exquisito de mediados de los setenta, tuvo una vida efímera pero dejó un ramillete de temas que se cuentan entre lo más florido del pop español puro. Solo cuentan con un álbum y una de las canciones más destacadas es Linda prima, típica historia de enamorada que desoye su corazón y cae en los brazos del interés y la posición social de un burgués entrado en años dejando a su amante presa de un cruel resentimiento, de una pertinaz incomprensión.
    Otra importante canción de este grupo es “Calles del viejo París”, una canción en la que se refleja la nostalgia por el tiempo pasado en el que, a lo peor, fuimos felices.
    La música de Solera se caracteriza por unas armonías vocales muy cuidadas y de muy buen gusto, una base de folk y pop acústico realmente cálida y una excelente orquestación, obra del productor Rafael Trabucchelli, (otra vez) con el sello del llamado Sonido Torrelaguna, que era la calle de Madrid donde estaban los estudios de grabación del sello Hispavox.
    A pesar de su calidad, el disco tuvo escaso éxito comercial lo que, unido a fuertes discrepancias musicales en el seno de la banda, provocó su disolución. Afortunadamente, las cuatro fantásticas voces de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán aún brindaron algunos momentos musicales realmente inolvidables
    43 min
  • Nada más que música - Pop español - III
    Dejamos, el último día que tratamos la historia del Pop Español, la puerta abierta a uno de los grupos más interesantes de aquella época, Los Ángeles. Los Ángeles Azules, que así se llamaron en sus primeros años, comenzaron su trayectoria en 1963, alcanzaron sus mayores éxitos comerciales entre 1967 y 1971 con canciones como 98.6, Mañana, mañana, Créeme, Momentos, Mónica o Abre tu ventana.
    La formación más estable estuvo integrada por Alfonso González Poncho, Carlos Álvarez, Agustín Rodríguez y Paco Quero.
    Su primer éxito fue la adaptación del tema 98.6 del músico estadounidense Keith y que acabamos de escuchar. En aquellos años, lograron su mayor repercusión gracias a Mañana, mañana y versiones de éxitos internacionales como, 'Dime, dime', basada en la interpretación de American Breed, o 'El silencio es oro ' (Silence is Golden) de The Tremeloes y, como era costumbre en la época, también hicieron su incursión en el mundo del cine quedando inmortalizados en los largometrajes Un, dos, tres al escondite inglés de Iván Zulueta y A 45 Revoluciones por Minuto de Pedro Lazaga.
    La fama de su coro a cuatro voces les dio un sitio propio en el repertorio de la época. De su colaboración con Trabuchelli surgieron decenas de producciones. De entre todas ellas, Momentos y Mónica, conseguirían hacerles imprescindibles en el mercado hispanoamericano.
    Durante 1968, Agustín, Carlos y Paco tuvieron que abandonar su militancia roquera por la mili, si, si, queridos niños, la mili. ¡Que cosas! Carlos se aprovechó de una serie de permisos ganados por la admiración que le profesaba un mando del cuartel, y continuó participando de la gira musical. Pero sus dos compañeros no disfrutaron de ese privilegio. Sus puestos fueron ocupados aquellos meses por los guitarristas/bajistas Santiago Martínez Villa-Señor y Pepe Robles. Este último firmaría algunas de las mejores piezas del grupo, como Créeme, considerada "una de las joyas ocultas del pop español", según escribió Salvador Domínguez en su compendio de la música pop española Bienvenido Mr. Rock, Los primeros grupos hispanos 1957-1975 .
    En 1976, Poncho y José Luis fallecieron en un accidente de circulación que acabó, además, con la existencia del grupo.
    A mediados de los años noventa, Agustín y Carlos decidieron unirse a Popi González, hijo del desaparecido Poncho, para recuperar al antiguo grupo, en homenaje permanente a un repertorio que recuerdan varias generaciones.
    Pero la vida sigue y, el citado Robles, tras su paso por Los Ángeles, formaría otra de las bandas emblemáticas de esa etapa, Módulos.
    Como habéis podido comprobar, Módulos fue un grupo español de rock progresivo y sinfónico. Formado en Madrid en 1969, sus componentes originales eran Pepe Robles (guitarra y voz), Tomás Bohórquez (órgano hammond y piano), Juan Antonio García Reyzábal (batería) y Emilio Bueno (bajo).
    Robles, metido en el ambiente musical de la época conoció al grupo Los Ángeles, en esos momentos uno de los más famosos, y logró hacerse con el puesto de bajista en sustitución de Agustín Rodríguez. Tanto su líder, Poncho, como Rafael Trabucchelli (que como veis estaba en todas las salsas) fueron tomando conciencia del talento que aquel joven atesoraba.
    Robles, muy pendiente de lo que sucedía fuera con los grandes grupos del momento y otros menos conocidos, decidió alejarse de las corrientes musicales más extendidas en España, abandona Los Angeles y forma un nuevo grupo, Módulos, junto a Tomás Bohórquez, Emilio Bueno y J. A. García Reyzábal. Era el año 1969, un año destacado dentro del rock internacional.
    Desde un primer momento, Módulos quiso perfilarse como un grupo diferente, algo que se vio reflejado en la búsqueda de profesionalidad. El secreto: ensayar 8 horas al día.
    Buscaron rápidamente un buen representante (Tony Caravaca), y crearon en Madrid una oficina como centro de operaciones para tenerlo todo bajo control.
    También supieron aprovechar la onda del pop de la época. Además de The Beatles, su gran referencia, se fijaron también en la música estadounidense, especialmente en The Young Rascals y los psicodélicos Vanilla Fudge.
    Realidad, su primer álbum, contiene una de las baladas más destacadas del rock español, el número uno «Todo tiene su fin», que acabó con la norma de que las canciones comerciales tenían que rondar los tres minutos de duración. El álbum destaca por sus pasajes románticos y melancólicos, su cadencia, sus cambios de ritmo, la interacción de todos los instrumentos, los escalofríos que producen algunas notas del Hammond de Bohórquez y, en general, por esa sensación de que Módulos habían conseguido construir una contundente "muralla de sonido".
    Aunque el éxito comercial de su canción estrella no volvió a repetirse a ese mismo nivel, Módulos se mantuvieron dentro de los grupos más destacados de la escena española, editando un álbum por año.
    En 1971 fue el turno de su segundo álbum, Variaciones, en el que mantenían su estilo, aunque sin la tensión del álbum anterior. «Adiós al ayer», «Sólo tú» o «Quisiera conseguir» son algunas de sus canciones más destacadas.
    Un año después aparece, como anticipo del álbum ”Plenitud”, el sencillo No quiero pensar en ese amor. Plenitud abandona la frescura de los dos anteriores trabajos, adentrándose cada vez más en el campo del rock sinfónico.
    En 1973, Robles sufrió un accidente de coche que casi le cuesta la vida. Módulos siguieron funcionando con otros sustitutos, hasta recuperar a su cantante-guitarrista y grabar Módulos al año siguiente. Éste es un álbum que busca más la comercialidad que la experimentación. Su sencillo «Sólo palabras» recuerda a una mezcla del «Hey Jude» de The Beatles con «The boxer» de Simon and Garfunkel, pero se aleja definitivamente del tratamiento que acostumbraban a dar a sus temas.
    Así las cosas, Reyzábal deja el grupo quizá por diferencias con Robles que ya provenían de cuando grabaron «Todo tiene su fin». Con Cánovas, acordaros de este nombre, a la batería, firman varias actuaciones en directo, todos ellos vistiendo como lo harían los miembros de Yes o Deep Purple, con túnicas y oropeles.
    En 1978, graban para la modesta compañía Discos Mercurio un álbum homónimo, con mayor libertad compositiva, con nueva temática en las letras y algunos pasajes ciertamente experimentales. Tras algunas galas actuando con el nombre de TAO, Módulos comprobaron que su carrera no tendría ya mucha continuidad y se deshicieron en 1979.
    Nos despedimos de los Modulos con adiós: Adiós al ayer
    Y ahora volvemos sobre el señor que hemos señalado hace unos momentos: Juan Robles CANOVAS, batería en su momento del grupo de éxito Los Módulos. Bien pues este señor formó parte del grupo de culto por excelencia del pop español: Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, alias CRAG que nunca llegaron a dar un concierto de forma oficial, pero que “Señora azul”, su disco de debut de 1974, fue votado -en una encuesta de la revista Efe Eme- como la segunda mejor obra en la historia del pop nacional, sólo por debajo del mitificado primer LP de Veneno.
    Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, también conocidos por sus siglas, CRAG, es un cuarteto español de música pop, intermitentemente en activo desde los años 1970, formado por los músicos Juan Robles Cánovas, Rodrigo García, Adolfo Rodríguez y José María Guzmán. Los cuatro juntos han publicado solamente tres elepés y, aunque en su momento no tuvieron prácticamente éxito, ni de público ni de crítica, con el tiempo han sido reivindicados por su música, sus letras y sus armonías vocales y han sido comparados con la banda estadounidense Crosby, Still, Nash and Young.
    “Solo pienso en ti”, una bellísima canción.
    Los cuatro componentes del grupo se unieron en 1974 provenientes de otras bandas que ya habían tenido éxito: Cánovas, como ya sabemos, había sido el batería de la banda de rock progresivo Módulos y del grupo Franklin; Rodrigo provenía de Los Pekenikes; Adolfo había sido vocalista y guitarrista de Los Íberos; y Guzmán, junto con Rodrigo y los hermanos José y Manuel Martín, habían pertenecido al grupo Solera, que el año anterior había grabado su único disco, llamado como el grupo, y del que luego hablaremos.
    Pero ahora nos vamos a detener en una canción de este disco que en su momento causó un significativo revuelo por tratar, aunque de forma poética y con gran sensibilidad, el amor entre dos mujeres, algo que hoy nos puede parecer normal pero que en la época, irritaba las conciencias bienpensantes del régimen. Cosas que pasaban hace tiempo pero que no debemos olvidar, para que no se repitan.
    Señora azul, que se ha convertido en el tema más conocido de CRAG, ha tenido varias interpretaciones. Según algunos era una crítica contra el franquismo y, más concretamente, contra la censura imperante en aquellos años, aunque los integrantes del grupo desmintieron este punto y señalaron que el tema estaba dedicado a los críticos musicales.
    El disco apenas tuvo éxito en su época pero su influencia no ha hecho sino crecer con los años. La revista especializada Rockdelux lo situó en 2004 en el puesto número 11 entre «Los mejores 100 discos españoles del siglo XX».
    Tras el fracaso comercial de su primer disco, los cuatro músicos trabajaron como banda de acompañamiento para la cantante Karina (amigos… hay que pagar las facturas) y sólo volvieron a grabar una década después, publicando en 1984 el álbum Queridos compañeros y, al año siguiente, CRAG 1985.
    Dentro de escasísimas ocasiones en las que se les vio en directo, cabe destacar las actuaciones que los días 13 y 14 de diciembre de este año 1985 dieron en el Teatro del Mercado de Zaragoza y en el Teatro del Matadero de Huesca.
    La precuela de este grupo debemos buscarla en otro de iguales características y, casi, componentes. Hablamos de Solera.
    Solera, grupo exquisito de mediados de los setenta, tuvo una vida efímera pero dejó un ramillete de temas que se cuentan entre lo más florido del pop español puro. Solo cuentan con un álbum y una de las canciones más destacadas es Linda prima, típica historia de enamorada que desoye su corazón y cae en los brazos del interés y la posición social de un burgués entrado en años dejando a su amante presa de un cruel resentimiento, de una pertinaz incomprensión.
    Otra importante canción de este grupo es “Calles del viejo París”, una canción en la que se refleja la nostalgia por el tiempo pasado en el que, a lo peor, fuimos felices.
    La música de Solera se caracteriza por unas armonías vocales muy cuidadas y de muy buen gusto, una base de folk y pop acústico realmente cálida y una excelente orquestación, obra del productor Rafael Trabucchelli, (otra vez) con el sello del llamado Sonido Torrelaguna, que era la calle de Madrid donde estaban los estudios de grabación del sello Hispavox.
    A pesar de su calidad, el disco tuvo escaso éxito comercial lo que, unido a fuertes discrepancias musicales en el seno de la banda, provocó su disolución. Afortunadamente, las cuatro fantásticas voces de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán aún brindaron algunos momentos musicales realmente inolvidables
    43 min
  • Nada más que música - Folk-Rock
    Seguimos en los años sesenta. Cuando os decía que habían dado mucho de si, creo que me quedaba corto. Dieron muchísimo de si. Dieron mucho y muy bueno, algo tan bueno como lo que dio en llamarse Folk Rock.
    Bob Dylan y la popular canción, de autor desconocido, House of the risin’ sun. Esta versión estaba en el primer disco de Dylan pero fueron The Animals, con su cantante Eric Burdon a la cabeza, los que la popularizaron y fue en 1964 cuando, la historia del burdel de Nueva Orleans, fue número uno en medio mundo y docenas de Folcloristas estadounidenses, con Dylan al frente, se hicieron cargo de las posibilidades que ofrecía la fusión del folk con sus nuevos placeres inconfesables, los Beatles y los Rolling Stones.
    Así fue como, sobre todo en los Ángeles, un numeroso grupo de músicos de country folk no tardaron en subirse al carro del beat británico. Y unos de los primeros fueron los Byrds.
    Su primer trabajo, una versión de una canción de Bob Dylan, fue producida por Terry Melcher, por cierto, hijo de Doris Day, y fue un éxito inmediato. Mr Tambourine Man
    Es muy interesante la importancia que, tanto en esta canción como en resto de su carrera, tendría la utilización por parte de Jim McGuinn, cantante y guitarrista del grupo, de una guitarra Richenbacher de doce cuerdas. Pero bueno… seguimos.
    Además de McGuinn, otro importante componente del grupo era David Crosby, posterior integrante de Crosby, Stills & Nash, pero ya llegaremos a ellos.
    Con su segundo álbum, lanzado en diciembre de 1965, obtuvieron un gran éxito gracias a la canción que deba título al disco: Turn, Turn, Turn. La canción, escrita por el folclorista Pete Seeger, es una adaptación del texto del libro de Eclesiastés y, en esta versión, es nuevamente el prototipo del nuevo género: el folk rock.
    Lo escuchamos.
    Después de numerosos incidentes, peleas y pleitos, separaciones y reencuentros, en 2002 fue la última vez que el grupo apareció en público como The Byrds y, a pesar de que algunos de sus miembros han manifestado su buena disposición para retomar la carrera de esta banda, los cierto es que, el fallecimiento de unos y la negativa de otros, la hace imposible.
    Fue en el año 1973 cuando el grupo firmó su último trabajo de estudio, un álbum titulado The Byrds y que incluye temas como este: Full Circle.
    Como pasa siempre, al olor del éxito del nuevo género, numerosos grupos californianos se sumaron a la fiesta, y entre ellos Sony & Cher.
    Esta pareja, porque estaban casados, comenzaron su carrera a mediados de los sesenta como voces de coros para el famoso productor Phil Spector. Pero pronto, en 1965, encontraron la fama gracias a canciones como I Got You Babe
    El dúo lanzó una serie de álbumes hacia finales de la década que los colocaron como referentes consolidados del movimiento hippie, además del estreno de su primera película Good Times, que no disfrutó de ningún éxito y que marcó el primer declive de su carrera.
    En 1970 se reinventan mediante su incorporación al mundo televisivo, protagonizando una exitosa serie de programas de variedades titulado The Sonny and Cher Comedy Hour.
    En el 72 retomaron sin éxito su carrera musical con el lanzamiento de dos álbumes de estudio. Tras diversos problemas personales entre la pareja, el dúo se divorció en 1975, dando así por finalizada su carrera juntos.
    Tras esta separación, Sonny Bono disfrutó de una exitosa carrera en la política norteamericana, siendo elegido congresista para la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el estado de California hasta su muerte en 1998 y Cher logró el éxito como actriz y cantante, convirtiéndose en una de las artistas más exitosas, y más operada, de todos los tiempos. Vamos a escucharles en otro de sus éxitos: Baby don’t go
    Si todo esto estaba pasando en la costa californiana, en la otra punta del país se cocía un estilo de raigambre más difusa. Los neoyorquinos Lovin Spoonful jugaban, según nos cuenta Bob Stanley en su libro La Historia del Pop Moderno, con una mezcla de folk, blues, jazz y rock and roll. “lo llamamos música para pasarlo bien”, decía el cantante John Sebastian. En 1965 publicaron “Do You Belive in Magic”. De ella decía Sebastian: “Si crees en la magia, no te molestes en distinguir si es música de jug band o R&B: escúchala y punto. Te arrancará un sonrisa que no podrás borrarte de la cara”. La letra de la canción también incluye un verso esclarecedor acerca de la industria musical. “Es como intentar explicarle el rock and roll a un profano, inútil.”
    El grupo tuvo numerosos éxitos pero no habían pasado todavía dos años cuando aparecieron las primeras grietas en la banda. Sebastian se peleó con otro componente porque éste ridiculizó en público una de sus canciones, otros dos componentes del grupo fueron detenidos por posesión y consumo de drogas. Amenazados por la policía con la deportación, denunciaron a su camello. Es delación no gustó nada, nada, a sus seguidores que, auspiciados por la revista Rolling Stones les declararon un boicot.
    A pesar de estar en un franco declive, todavía tuvieron algún éxito más, como este: Summer In the City
    Antes de sucumbir al cinismo y al aburrimiento, Lovin Spoonful tuvo el buen gusto de separarse, no sin antes dejarles un regalito a los managers de la banda, una canción amarga y llena de hastió con un título revelador: Money
    La antítesis de los Lovin eran Simon y Garfunkel, dúo con nombre de funeraria cuyos componentes, a simple vista, irradiaban tanta alegría como un establecimiento del ramo.
    Simon, que había pasado una temporada en Inglaterra durante el auge del folk del Soho londinenese, volvió a Nueva York con un montón de canciones nuevas y, junto a Garfunkel, ascendieron rápidamente al número uno con una versión de “The Sound of Silence”, que como se puede apreciar, tiene un tratamiento eléctrico que, de nuevo, nos recuerda a los Byrds.
    Simon y Garfunkel parece ser que eran un poquito pijos, un bastante engreídos y constantemente hacían alarde de sus conocimientos literarios y su educación universitaria. Vaya, que habría sido insoportables si no fuera porque Simon componía bellísimas canciones y Garfunkel las cantaba como los ángeles.
    Sus letras eran tan sesudas que la gente dio por hecho que “Mrs. Robinson” consistía en una serie de complejos comentarios dylanescos sobre el personaje de “El graduado”, cuando lo cierto es que Simon había compuesto la canción antes de saber que iría en la película. Cosas de analistas sesudos.
    En 1969 el dúo era realmente muy popular y conocido. A pesar del éxito obtenido, Garfunkel no se sentía demasiado cómodo, ya que Simon se encargaba totalmente de la composición de los temas, y decidió mostrar sus dotes interpretativas en una carrera cinematográfica que duró un par de películas.
    La relación personal entre ambos artistas continuó empeorando. En la gira de 1969, Paul se quejaba de la poca dedicación de Art al dúo.
    El 26 de enero de 1970 publican “Puente sobre aguas turbulentas”. El disco fue uno de los más vendidos de la década (vendiendo alrededor de 12 millones de copias) y tuvo una gran repercusión. Alcanzó el primer lugar en las listas de música y se mantuvo allí durante diez semanas. En marzo de 1971 se celebraron los premios Grammy y tanto el álbum como el sencillo del mismo nombre ganaron el galardón al mejor álbum y mejor single del año respectivamente, además de ganar también el premio a la mejor canción contemporánea y la mejor canción del año. Lo que se llama un completo.
    Inician así una gira que les llevó por Europa, destacando el concierto en la ciudad holandesa de Ámsterdam, y finalizando el 18 de julio de 1970 en el barrio Forest Hills, el barrio que les vio crecer.
    Después de esta gira, el dúo se separó definitivamente, y ambos artistas continuaron sus carreras musicales por caminos diferentes, si bien han tenidos apariciones esporádicas a lo largo de este tiempo.
    Antes de dejar a Simon y Garfunkel, vamos a escuchar otro de sus mayores éxitos: “The Boxer”
    Muy pocos grupos estadounidenses ajenos al folk rock irrumpieron con éxito en la escena musical durante el año 1965 y, los que lo conseguían era por seguir fielmente los dictados del beat británico.
    Uno de ellos fue Gary Lewis & the playboys.
    Descubiertos por Snuff Garrett en 1964 cuando actuaban en un baile veraniego en Disneylandia, se encontró con que tenía en sus manos al grupo estadounidense más vendedor del año. Su primer éxito fue “This Diamond Ring”
    Entre que los chicos tenían buena presencia y que Gary Lewis era hijo de Jerry Lewis y que en ese año tuvieron un par de números de éxito, el grupo se convirtió en asiduo de las televisiones durante más de tres años. Uno de sus últimos éxitos fue “Jill”, una balada de amor adolescente en la que el cantante parece tener el corazón destrozado…, pero literalmente: en los últimos compases casi no le llega el fuelle ni para susurrar el nombre de la chica.
    En 1965 Gary Lewis fue elegido "vocalista masculino del año" por la revista Cash Box ganando a otros nominados entre quienes se encontraba ni más ni menos que Elvis Presley y Frank Sinatra, y fue el único artista que coloco sus primeros 7 temas en los primeros 10 de la lista de popularidad Hot 100 de la revista Billboard. Lewis fue enrolado en el ejército americano en enero de 1967 y liberado al año siguiente. Inmediatamente regresó a los estudios de grabación pero fue incapaz de recuperar el impulso inicial del grupo. Lewis continuo efectuando giras, frecuentemente promocionando a la banda en giras de nostalgia.
    Pero si los Playboys eran tiernos cual florecillas, Paul Revere & the Raiders parecían una manada de lobos.
    Eran del noroeste de EEUU, una región aislada en la que el rock and roll clásico había perdurado más que en ningún otro lugar y había producido grupos duros como vigas de hormigón. Pero si lo Raiders sobresalieron entre todos ellos fue porque eran unos profesionales y no les importaba hacer el tonto con tal de ganar dinero. Así que, disfrazados de soldados de la revolución americana, con tricornios y todo, se lanzaron a la fama, fama que les llegó de la mano de canciones como esta, Kicks
    La ruidosa propuesta de los Raiders fue la variante de más éxito comercial del garaje punk. La boyante economía de la que disfrutaba EEUU permitía que los adolescentes de clase media que había visto a los Beatles en el programa de Ed Sullivan consiguieran de sus padres los ansiados instrumentos para formar sus propias bandas, bandas que inexcusablemente ensayaban en los garajes de sus casas.
    La grabación que se adelantó a la llegada de los Beatles, y que sigue siendo protogarajera sin discusión fue “Louie Louie”, de Richard Berry y que ahora escucharemos en la versión de los Raiders, aunque esta canción ha sido grabada por numerosos artistas: Beach Boys, Otis Redding, los Kinks, Led Zeppelin, los Fat Boys, entre otros.
    El look del garaje punk era sencillo: melena lacia con flequillo o peinada a raya, chalecos de cuero y pantalones ceñidos y no había más que hablar. Y si el batería se daba un aire a Brian Jones, tanto mejor.
    El sonido, en cambio, acusaba marcadas diferencias geográficas: en Chicago había grupos de influencia soul, como los Outsiders, algunas bandas californianas, como los Daily Flash parecían inspirarse en el viejo oeste pero lo cierto era que, a estas alturas, millares de bandas locales inundaban el circuito local de conciertos y habían empezado a grabar sus propios sencillos. Era un estilo tosco, lascivo y tremendamente emocionante que no vendía absolutamente nada. Aunque, de vez en cuando, saltaba la sorpresa, como con los Standells y su “Dirty Water”. Memorable era su letra: “!Los adulteros, los atracadores y los ladrones son buena gente¡”. Bueno, pues eso.
    En 1974, lo digo por si alguien estuviera muy interesado en este género, se editó un doble álbum que recopilaba un gran número de canciones que en su día pasaron desapercibidas. La obra se titula Nuggets y, a pesar de que no todo merecía ser rescatado, no es menos cierto que hay canciones de especial valor, como esta de The Litter: “Action Woman”
    Pero bueno, el mejor de todos los grupos americanos posteriores a los Beatles fue The Turtles. Despues de pasearse por todos los estilos posibles, el surf, folk de café, en fin, un disloque, se pasaron al fokl rock y tuvieron su primer éxito con una versión de la canción de Bod Dylan “It aint me babe”, con un estilo muy parecido, como no, a los Byrds.
    Fieles a su trayectoria, en 1966 volvieron a cambiar de derrotero, esta vez para pasarse al pop eufórico de armonías corales con “you Baby”, luego al garaje punk más vigoroso y después al raga jazz agorero, una de las cosas más raras de la época. Con todo este ir y venir, los tortugas flojeaban en el aspecto comercial hasta que en 1967 dieron el pelotazo con “Happy Together”, canción de amor tan gozosa que cada vez la escuchas te dan ganas de abrazarte al ser humano más próximo.
    El sencillo llegó al número uno en el verano de 1967, y a Tricia Nixon le gustaba tanto que convenció a su padre para que tocasen en la Casa Blanca. Hasta el mismísimo Elvis había tenido que pedir gentilmente que lo invitasen a tan insigne morada, pero los tortugas pasaron por delante de los guardias entre risitas. Seguramente iban colocados y todo. La monda.
    Supieron separarse en el momento justo, en el año 1969. Nos despedimos de ellos y del programa de hoy con otro de sus éxitos: “Eleonore”
    49 min
  • Nada más que música - Folk-Rock
    Seguimos en los años sesenta. Cuando os decía que habían dado mucho de si, creo que me quedaba corto. Dieron muchísimo de si. Dieron mucho y muy bueno, algo tan bueno como lo que dio en llamarse Folk Rock.
    Bob Dylan y la popular canción, de autor desconocido, House of the risin’ sun. Esta versión estaba en el primer disco de Dylan pero fueron The Animals, con su cantante Eric Burdon a la cabeza, los que la popularizaron y fue en 1964 cuando, la historia del burdel de Nueva Orleans, fue número uno en medio mundo y docenas de Folcloristas estadounidenses, con Dylan al frente, se hicieron cargo de las posibilidades que ofrecía la fusión del folk con sus nuevos placeres inconfesables, los Beatles y los Rolling Stones.
    Así fue como, sobre todo en los Ángeles, un numeroso grupo de músicos de country folk no tardaron en subirse al carro del beat británico. Y unos de los primeros fueron los Byrds.
    Su primer trabajo, una versión de una canción de Bob Dylan, fue producida por Terry Melcher, por cierto, hijo de Doris Day, y fue un éxito inmediato. Mr Tambourine Man
    Es muy interesante la importancia que, tanto en esta canción como en resto de su carrera, tendría la utilización por parte de Jim McGuinn, cantante y guitarrista del grupo, de una guitarra Richenbacher de doce cuerdas. Pero bueno… seguimos.
    Además de McGuinn, otro importante componente del grupo era David Crosby, posterior integrante de Crosby, Stills & Nash, pero ya llegaremos a ellos.
    Con su segundo álbum, lanzado en diciembre de 1965, obtuvieron un gran éxito gracias a la canción que deba título al disco: Turn, Turn, Turn. La canción, escrita por el folclorista Pete Seeger, es una adaptación del texto del libro de Eclesiastés y, en esta versión, es nuevamente el prototipo del nuevo género: el folk rock.
    Lo escuchamos.
    Después de numerosos incidentes, peleas y pleitos, separaciones y reencuentros, en 2002 fue la última vez que el grupo apareció en público como The Byrds y, a pesar de que algunos de sus miembros han manifestado su buena disposición para retomar la carrera de esta banda, los cierto es que, el fallecimiento de unos y la negativa de otros, la hace imposible.
    Fue en el año 1973 cuando el grupo firmó su último trabajo de estudio, un álbum titulado The Byrds y que incluye temas como este: Full Circle.
    Como pasa siempre, al olor del éxito del nuevo género, numerosos grupos californianos se sumaron a la fiesta, y entre ellos Sony & Cher.
    Esta pareja, porque estaban casados, comenzaron su carrera a mediados de los sesenta como voces de coros para el famoso productor Phil Spector. Pero pronto, en 1965, encontraron la fama gracias a canciones como I Got You Babe
    El dúo lanzó una serie de álbumes hacia finales de la década que los colocaron como referentes consolidados del movimiento hippie, además del estreno de su primera película Good Times, que no disfrutó de ningún éxito y que marcó el primer declive de su carrera.
    En 1970 se reinventan mediante su incorporación al mundo televisivo, protagonizando una exitosa serie de programas de variedades titulado The Sonny and Cher Comedy Hour.
    En el 72 retomaron sin éxito su carrera musical con el lanzamiento de dos álbumes de estudio. Tras diversos problemas personales entre la pareja, el dúo se divorció en 1975, dando así por finalizada su carrera juntos.
    Tras esta separación, Sonny Bono disfrutó de una exitosa carrera en la política norteamericana, siendo elegido congresista para la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por el estado de California hasta su muerte en 1998 y Cher logró el éxito como actriz y cantante, convirtiéndose en una de las artistas más exitosas, y más operada, de todos los tiempos. Vamos a escucharles en otro de sus éxitos: Baby don’t go
    Si todo esto estaba pasando en la costa californiana, en la otra punta del país se cocía un estilo de raigambre más difusa. Los neoyorquinos Lovin Spoonful jugaban, según nos cuenta Bob Stanley en su libro La Historia del Pop Moderno, con una mezcla de folk, blues, jazz y rock and roll. “lo llamamos música para pasarlo bien”, decía el cantante John Sebastian. En 1965 publicaron “Do You Belive in Magic”. De ella decía Sebastian: “Si crees en la magia, no te molestes en distinguir si es música de jug band o R&B: escúchala y punto. Te arrancará un sonrisa que no podrás borrarte de la cara”. La letra de la canción también incluye un verso esclarecedor acerca de la industria musical. “Es como intentar explicarle el rock and roll a un profano, inútil.”
    El grupo tuvo numerosos éxitos pero no habían pasado todavía dos años cuando aparecieron las primeras grietas en la banda. Sebastian se peleó con otro componente porque éste ridiculizó en público una de sus canciones, otros dos componentes del grupo fueron detenidos por posesión y consumo de drogas. Amenazados por la policía con la deportación, denunciaron a su camello. Es delación no gustó nada, nada, a sus seguidores que, auspiciados por la revista Rolling Stones les declararon un boicot.
    A pesar de estar en un franco declive, todavía tuvieron algún éxito más, como este: Summer In the City
    Antes de sucumbir al cinismo y al aburrimiento, Lovin Spoonful tuvo el buen gusto de separarse, no sin antes dejarles un regalito a los managers de la banda, una canción amarga y llena de hastió con un título revelador: Money
    La antítesis de los Lovin eran Simon y Garfunkel, dúo con nombre de funeraria cuyos componentes, a simple vista, irradiaban tanta alegría como un establecimiento del ramo.
    Simon, que había pasado una temporada en Inglaterra durante el auge del folk del Soho londinenese, volvió a Nueva York con un montón de canciones nuevas y, junto a Garfunkel, ascendieron rápidamente al número uno con una versión de “The Sound of Silence”, que como se puede apreciar, tiene un tratamiento eléctrico que, de nuevo, nos recuerda a los Byrds.
    Simon y Garfunkel parece ser que eran un poquito pijos, un bastante engreídos y constantemente hacían alarde de sus conocimientos literarios y su educación universitaria. Vaya, que habría sido insoportables si no fuera porque Simon componía bellísimas canciones y Garfunkel las cantaba como los ángeles.
    Sus letras eran tan sesudas que la gente dio por hecho que “Mrs. Robinson” consistía en una serie de complejos comentarios dylanescos sobre el personaje de “El graduado”, cuando lo cierto es que Simon había compuesto la canción antes de saber que iría en la película. Cosas de analistas sesudos.
    En 1969 el dúo era realmente muy popular y conocido. A pesar del éxito obtenido, Garfunkel no se sentía demasiado cómodo, ya que Simon se encargaba totalmente de la composición de los temas, y decidió mostrar sus dotes interpretativas en una carrera cinematográfica que duró un par de películas.
    La relación personal entre ambos artistas continuó empeorando. En la gira de 1969, Paul se quejaba de la poca dedicación de Art al dúo.
    El 26 de enero de 1970 publican “Puente sobre aguas turbulentas”. El disco fue uno de los más vendidos de la década (vendiendo alrededor de 12 millones de copias) y tuvo una gran repercusión. Alcanzó el primer lugar en las listas de música y se mantuvo allí durante diez semanas. En marzo de 1971 se celebraron los premios Grammy y tanto el álbum como el sencillo del mismo nombre ganaron el galardón al mejor álbum y mejor single del año respectivamente, además de ganar también el premio a la mejor canción contemporánea y la mejor canción del año. Lo que se llama un completo.
    Inician así una gira que les llevó por Europa, destacando el concierto en la ciudad holandesa de Ámsterdam, y finalizando el 18 de julio de 1970 en el barrio Forest Hills, el barrio que les vio crecer.
    Después de esta gira, el dúo se separó definitivamente, y ambos artistas continuaron sus carreras musicales por caminos diferentes, si bien han tenidos apariciones esporádicas a lo largo de este tiempo.
    Antes de dejar a Simon y Garfunkel, vamos a escuchar otro de sus mayores éxitos: “The Boxer”
    Muy pocos grupos estadounidenses ajenos al folk rock irrumpieron con éxito en la escena musical durante el año 1965 y, los que lo conseguían era por seguir fielmente los dictados del beat británico.
    Uno de ellos fue Gary Lewis & the playboys.
    Descubiertos por Snuff Garrett en 1964 cuando actuaban en un baile veraniego en Disneylandia, se encontró con que tenía en sus manos al grupo estadounidense más vendedor del año. Su primer éxito fue “This Diamond Ring”
    Entre que los chicos tenían buena presencia y que Gary Lewis era hijo de Jerry Lewis y que en ese año tuvieron un par de números de éxito, el grupo se convirtió en asiduo de las televisiones durante más de tres años. Uno de sus últimos éxitos fue “Jill”, una balada de amor adolescente en la que el cantante parece tener el corazón destrozado…, pero literalmente: en los últimos compases casi no le llega el fuelle ni para susurrar el nombre de la chica.
    En 1965 Gary Lewis fue elegido "vocalista masculino del año" por la revista Cash Box ganando a otros nominados entre quienes se encontraba ni más ni menos que Elvis Presley y Frank Sinatra, y fue el único artista que coloco sus primeros 7 temas en los primeros 10 de la lista de popularidad Hot 100 de la revista Billboard. Lewis fue enrolado en el ejército americano en enero de 1967 y liberado al año siguiente. Inmediatamente regresó a los estudios de grabación pero fue incapaz de recuperar el impulso inicial del grupo. Lewis continuo efectuando giras, frecuentemente promocionando a la banda en giras de nostalgia.
    Pero si los Playboys eran tiernos cual florecillas, Paul Revere & the Raiders parecían una manada de lobos.
    Eran del noroeste de EEUU, una región aislada en la que el rock and roll clásico había perdurado más que en ningún otro lugar y había producido grupos duros como vigas de hormigón. Pero si lo Raiders sobresalieron entre todos ellos fue porque eran unos profesionales y no les importaba hacer el tonto con tal de ganar dinero. Así que, disfrazados de soldados de la revolución americana, con tricornios y todo, se lanzaron a la fama, fama que les llegó de la mano de canciones como esta, Kicks
    La ruidosa propuesta de los Raiders fue la variante de más éxito comercial del garaje punk. La boyante economía de la que disfrutaba EEUU permitía que los adolescentes de clase media que había visto a los Beatles en el programa de Ed Sullivan consiguieran de sus padres los ansiados instrumentos para formar sus propias bandas, bandas que inexcusablemente ensayaban en los garajes de sus casas.
    La grabación que se adelantó a la llegada de los Beatles, y que sigue siendo protogarajera sin discusión fue “Louie Louie”, de Richard Berry y que ahora escucharemos en la versión de los Raiders, aunque esta canción ha sido grabada por numerosos artistas: Beach Boys, Otis Redding, los Kinks, Led Zeppelin, los Fat Boys, entre otros.
    El look del garaje punk era sencillo: melena lacia con flequillo o peinada a raya, chalecos de cuero y pantalones ceñidos y no había más que hablar. Y si el batería se daba un aire a Brian Jones, tanto mejor.
    El sonido, en cambio, acusaba marcadas diferencias geográficas: en Chicago había grupos de influencia soul, como los Outsiders, algunas bandas californianas, como los Daily Flash parecían inspirarse en el viejo oeste pero lo cierto era que, a estas alturas, millares de bandas locales inundaban el circuito local de conciertos y habían empezado a grabar sus propios sencillos. Era un estilo tosco, lascivo y tremendamente emocionante que no vendía absolutamente nada. Aunque, de vez en cuando, saltaba la sorpresa, como con los Standells y su “Dirty Water”. Memorable era su letra: “!Los adulteros, los atracadores y los ladrones son buena gente¡”. Bueno, pues eso.
    En 1974, lo digo por si alguien estuviera muy interesado en este género, se editó un doble álbum que recopilaba un gran número de canciones que en su día pasaron desapercibidas. La obra se titula Nuggets y, a pesar de que no todo merecía ser rescatado, no es menos cierto que hay canciones de especial valor, como esta de The Litter: “Action Woman”
    Pero bueno, el mejor de todos los grupos americanos posteriores a los Beatles fue The Turtles. Despues de pasearse por todos los estilos posibles, el surf, folk de café, en fin, un disloque, se pasaron al fokl rock y tuvieron su primer éxito con una versión de la canción de Bod Dylan “It aint me babe”, con un estilo muy parecido, como no, a los Byrds.
    Fieles a su trayectoria, en 1966 volvieron a cambiar de derrotero, esta vez para pasarse al pop eufórico de armonías corales con “you Baby”, luego al garaje punk más vigoroso y después al raga jazz agorero, una de las cosas más raras de la época. Con todo este ir y venir, los tortugas flojeaban en el aspecto comercial hasta que en 1967 dieron el pelotazo con “Happy Together”, canción de amor tan gozosa que cada vez la escuchas te dan ganas de abrazarte al ser humano más próximo.
    El sencillo llegó al número uno en el verano de 1967, y a Tricia Nixon le gustaba tanto que convenció a su padre para que tocasen en la Casa Blanca. Hasta el mismísimo Elvis había tenido que pedir gentilmente que lo invitasen a tan insigne morada, pero los tortugas pasaron por delante de los guardias entre risitas. Seguramente iban colocados y todo. La monda.
    Supieron separarse en el momento justo, en el año 1969. Nos despedimos de ellos y del programa de hoy con otro de sus éxitos: “Eleonore”
    49 min
  • Nada más que música - Soul-III
    Seguimos donde lo habíamos dejado. Nada más y nada menos que con la reina, con Aretha Franklin, la inolvidable Aretha Franklin, fallecida recientemente como ya comentamos. Pero alguien dijo que “el espectáculo de continuar”, y eso hacemos.
    En 1.970 la industria del disco había crecido a pasos agigantados, y con ella la industria del espectáculo.
    A principios de esta década, de los 70, el soul comienza a decaer y a renovarse, surgiendo nuevos estilos derivados. Cada vez empezaba a quedar menos de la esencia góspel, que sólo conservaban puramente algunos artistas. Uno de los nuevos fenómenos musicales fue Al Green, que incluso con uno de sus temas creó un subgénero denominado quiet storm. Vamos a recordarle en uno de sus mayores éxitos: Lets Stay Together
    Como decíamos, por este tiempo surgieron diversos estilos derivados como el retro soul, un soul más ligero y comercial, el soul sinfónico (Barry White) y el soul psicodélico (los Temptations) a la vez que de aquí derivó un nuevo estilo: la música disco con artistas de la talla de Gloria Gaynor , Donna Summer e Isaac Hayes.
    Aunque volveremos sobre la música disco obviamente, hay una artista en esta época de difícil clasificación porque ni representaba al soul tradicional y ni estaba en la vanguardia de los nuevos estilos. Es una artista por derecho propio, con un arrullador sonido suave y nuevo. Hablamos de: Roberta Flack.
    Roberta Flack y su extraordinario “Killing Me Softly With His Song”. Roberta Flack nació en 1937 en Carolina del Norte. Es hija del organista de una iglesia baptista de Nashville, por lo que desde pequeña se orientó musicalmente tocando el piano.
    Fue descubierta por Less McCann cantando en un club de jazz. Muy poco después y gracias a él, firmó con la discográfica Atlantic Records.
    Sus dos primeros álbumes, de 1.970, apenas sonaron y no llego a colocar ningún sencillo. Pero esto cambió cuando en la banda sonora de Play Misty for Me se incluyó una versión de «La primera vez que vi tu rostro” (canción del cantante folk Ewan McColl), que ya aparecía en su álbum debut. El single se convirtió en número uno y permaneció en lo más alto seis semanas, convirtiéndose en uno de los mayores hits de 1972.
    En ese mismo año Roberta se unió con su compañero de clase Donny Hathaway para grabar un álbum juntos, del que se extraerían éxitos como la versión del clásico de Carole King «You've Got a Friend». Lo escuchamos.
    Pero su mayor éxito le llegaría en 1973, y el tema «Killing me softly with his song», convirtiéndose en número uno por cinco semanas y siendo uno de los grandes hits de la música contemporánea.
    En 1979 Donny Hathaway se suicidaba haciendo volver a la escena a Roberta. Afectada por la pérdida, buscó un nuevo compañero musical, Peabo Bryson, con quien hizo una larga gira durante 1980. En 1983 grabaron juntos, consiguiendo el éxito «Tonight, I Celebrate My Love». En la actualidad su actividad se centra en el jazz y sigue dando conciertos a lo largo de todo el mundo.
    Vamos a escuchar este último éxito, grabado de la mano de Peabo Bryson
    Otra de las figuras de la época, pero èsta ya con los dos pies dentro de la música disco fue Donna Summer.
    Donna Summer nació en Boston, Massachusetts, el 31 de diciembre de 1948 y fue una cantante, compositora, pianista y actriz, mundialmente famosa y una de las figuras más exponentes del género disco.
    Ganó en cinco ocasiones los premios Grammy. Fue la primera artista en tener tres álbumes consecutivos en alcanzar el número 1 en los Estados Unidos en el Billboard Hot 100 y a lo largo de su carrera vendió más de 150 millones de copias en todo el mundo, lo que la convierte en uno de los músicos con mayores ventas de todos los tiempos.
    Fue una artista muy prolífica y obtuvo numerosos éxitos. Entre los más conocidos podemos escuchar, por ejemplo: “Last Dance”. Otra que no podemos dejar pasar es “On The Radio”
    Inevitablemente tenemos que oir, aunque sea un poco “She Works hard for the money”. Y como no, “Love tol ove you baby”
    Pero esta canción se merece un breve comentario.
    A mediados de 1975, mientras trabajaba en un nuevo álbum, Summer colaboró con otro artista en el entonces naciente estilo discoteca: Love to Love You Baby.
    Al grabar la canción Donna incluyó atrevidos jadeos y gemidos propios de un orgasmo y se cuenta que para grabarlos pidió un ambiente íntimo: apagar las luces del estudio. Esto hizo pensar a las mentes calenturientas del momento, siempre vigilantes, que las sensaciones sugeridas en la canción eran reales; reseñas de la revista Time y de otros medios llegaron a cuantificar que la canción sumaba 23 orgasmos. Sin embargo, cuando preguntaron a Donna «si se había tocado» o estimulado durante la grabación, ella contestó: «¿Tocarme? Sí, una pierna».
    En Europa, varias emisoras rechazaron la canción por su erotismo y tuvo un éxito modesto. Por suerte, una copia llegó a Estados Unidos y cayó en manos de Neil Bogart, presidente de la firma Casablanca Records. Bogart, conocido por sus lujosas fiestas, puso a prueba la canción haciéndola sonar en una de sus celebraciones; la reacción de los invitados fue tan entusiasta, que reclamaron que sonase una y otra vez. El directivo se puso en contacto con Summer, anunciándole que lanzaría la canción pero que necesitaba una versión extensa para el baile en discotecas. Recibió una versión de 17 minutos de duración, que no cabía en un disco de vinilo de tamaño single y que tuvo que editarse en otro de 12 pulgadas: el maxi-single, formato del que Donna Summer resultó ser pionera.
    A principios de 1976, Love to Love You Baby alcanzó el puesto Nº2 en los Billboard Hot 100 de los Estados Unidos, mientras que el álbum del mismo nombre, vendió más de un millón de copias. Llegó a ser el Top 5 en Reino Unido, a pesar de su prohibición en la BBC.
    Lamentablemente, le fue diagnosticado un cáncer de pulmón, por el que falleció el 17 de mayo de 2012, en su casa de Florida.
    En 2013 fue incluida en el Salón de la Fama del Rock. Es considerada la reina de la música disco .
    Y esto es “Love tol ove you baby”
    Y seguimos. Si hablamos de música disco, no podemos olvidar a la que es la otra musa del género, hablamos de Gloria Gaynor
    El que no haya bailado esta canción, aunque sea en una boda, que levante la mano. Nadie? Bien.
    Pues esta señora es Glora Gaynor, nacida el 7 de septiembre de 1949 en Newark, ciudad del estado de Nueva Jersey. Empezó su carrera en los 60 pero su primer single no se edita hasta 1965.
    Al lado del productor Meco Monardo, se convierte en una de las máximas divas de la era disco, gracias a arreglos tomados del sonido Philadelphia. Su primer éxito llega con "Sobreviviré", la canción que acabamos de escuchar. Otra vez la letra de una canción se escribe desde el punto de vista de una mujer, arremetiendo a su ex amante con que ella ya es libre y puede seguir adelante sin él. La canción se convirtió en un himno de la liberación femenina y hoy en día sigue sonando con fuerza en discotecas.
    Su otro gran éxito fue una versión de The Jackson 5: "Never Can Say Goodbye" ("Nunca puedo decir adiós").
    Gloria Gaynor encabezó éxito tras éxito y se convirtió en la reina de las pistas de baile durante 20 años.
    Hoy en día la popularidad de Gloria Gaynor parece haber disminuido, aunque sus canciones continúan siendo reconocidas por el público y alguna de ellas forma parte de las 100 más imprescindibles según la revista Rolling Stone.
    En 2008, Gloria grabó una canción a dúo con Miguel Bosé para el álbum de duetos Papito y ofreció varias actuaciones en España. La canción elegida fue un éxito de Bosé, «Hacer por hacer». Esto…. Bueno.
    Y, para mi gusto, aun nos quedaría una figura de la época por repasar. Me refiero a Marvin Gaye
    Marvin Gaye nació en Washington, el 2 de abril de 1939 y fue uno de los componentes fundamentales del estilo Motown Sound.
    Durante sus primeros años, llegó a ser conocido como "El Príncipe de Motown", grabando numerosos hits de su época.
    Pese a su éxito inicial, la carrera de Marvin Gaye se ve interrumpida tras resultar fuertemente afectado por la abrupta muerte de Tammi Terrell, su eterna compañera en los escenarios. Luego de un periodo de depresión (del que nunca salió por completo), Marvin Gaye regresa a la escena musical a comienzos de la década de los 70's para grabar algunos de los discos más aclamados de su carrera, entre los que se destacan "I Want You" (1976) y " Here, My Dear (1978).
    Tras diversos reveses profesionales, Gaye se traslada a Hawaii y finalmente, por problemas de impuestos, recala en Europa en 1981, donde intentó infructuosamente sobreponerse de su adicción a la cocaína. Sobrepasado por su adicción, intentó aislarse buscando refugio en casa de sus padres. Sin embargo, durante el tiempo que pasó allí en varias ocasiones intentó suicidarse después de mantener agrias discusiones con su padre. Finalmente, el 1 de abril de 1984, la víspera de su 45 cumpleaños, en el transcurso de una de esas discusiones con su padre, éste lo mató de dos disparos (hecho que sería calificado como «homicidio justificable o defensa propia»), con un arma que el propio Marvin le había dado cuatro meses antes. Amen
    Michael Jakson, la gran figura de la música. Esto ha sido su archiconocido Thriller, pero de Michael Jackson hablaremos más detenidamente en un monográfico más adelante.
    Con el asesinato de Marvin Gaye en 1984 finaliza una era y se crean nuevas tendencias. Por ese tiempo la música negra era altamente popular, y se convierte en sello de calidad haciendo triunfar a artistas como Michael Jackson, al que ya hemos oído y oiremos con más detenimiento, o la mismísima Whitney Houston, a la que, esta si, oímos ahora.
    Pero la música disco empezó a decaer, y el soul resurgió en forma de retro soul, todo esto antes de volver a sufrir alguna que otra metamorfosis. A mediados de la década se transformó en urban por la influencia del disco y el hip hop . De esta época tenemos que destacar a Sade, una cantante por la que siento una especial debilidad. De madre británica y padre nigeriano, durante su adolescencia no paraba de escuchar discos de Nina Simone, Peggy Lee y Astrud Gilberto. Este estilo de música le fascinaba.
    En 1984 se forma una banda en la que Sade es su vocalista y se convierte en el espectáculo de los clubs de la capital inglesa, en parte gracias a la belleza de su cantante, pero sobe todo a la calidez y calidad de su voz. Su primer sencillo "Your love is king" pasó a ser un éxito dentro de los Top Ten. Y así, súbitamente, Sade se convirtió también en un símbolo.
    Esta es Sade y su éxito Your Love Is King
    Y en lo que se refiere a los últimos tiempos, nos van a quedar muchos nombres en el tintero, pero hay uno que en ningún caso podríamos olvidar: Amy Winehouse
    En la década de 1990 el urban derivó en el R&B contemporáneo, que a finales de la década tomaría un giro hacia sus raíces dando lugar al hip hop soul, y más actualmente al neo soul, con un sonido mucho más puro, siendo su represente en la tierra nuestra recordada y añorada Amy Winehouse.
    Amy Jade Winehouse, nacida en Londres el 14 de septiembre de 1983 fue una cantante y compositora británica destacada por sus mezclas de diversos géneros musicales, entre los que destacan el jazz, R&B y soul. Se la conoce por ser contralto, registro vocal que fue descrito como «acústicamente poderoso» y capaz de expresar «profundamente sus emociones».
    Su segundo álbum de estudio, Back to Black, fue publicado en 2006. Por este disco la cantante consiguió seis nominaciones a los Premios Grammy, de las cuales ganó cinco; entre ellas: Canción del año, Grabación del año y Mejor artista revelación.
    Fueron muchos los premios y reconocimientos que obtuvo por su extraordinaria voz, pero también recibió la atención de los medios por causas ajenas a su música. Sus constantes problemas legales, su adicción a las drogas y al alcohol, y sus complicaciones médicas derivadas de su comportamiento autodestructivo fueron fuente de titulares desde el año 2007.
    Fue encontrada muerta en su apartamento el 23 de julio de 2011, a los 27 años de edad, tras sufrir un colapso ante el síndrome de abstinencia. Su álbum Back to Black posteriormente se convirtió en el álbum más vendido del siglo XXI en el Reino Unido. Nos despedimos de Amy y del programa de hoy con una espléndida canción: You Know I'm No Good
    40 min

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"Nada más que música" es una sección del magacín cultural transmedia "Siéntelo con Oído" que producimos en Zaragoza y publicamos todos los jueves en nuestro blog: Https://www.sienteloconoido.es. Tiene un solo objetivo, entretener. Para ello vamos a contar con el mejor aliado posible, la música, nada más y nada menos.

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