La hipótesis de los reguladores, y de la sociedad en general, es que si se logran armar grupos de trabajos en las empresas que representen la heterogeneidad de la sociedad, se pueden limitar muchas de las conductas anómalas que condujeron a la Gran Crisis Financiera del 2007-2009.
Para promocionar la diversidad, en la última década, los estadounidenses han probado dos vías: la primera de ellas, tratando de incorporar a las minorías al centro mismo de la toma de decisiones, léase juntas directivas; y la segunda, haciendo más costosas las operaciones de aquellas empresas que sean lentas o reacias a promover la inclusión. Esta columna profundiza sobre estas estrategias de inclusión de minorías dentro del tejido corporativo.