“Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo” Salmos 2:2
La palabra Mesías en Hebreo es Mashiaj que significa literalmente “ungido”. El procedimiento de unción se sacia al verter aceite sobre la cabeza de los sacerdotes y reyes cuando se les consagraba para el ejercicio de sus funciones. David hace mención de Saúl al llamarlo “el ungido de Jehová”. Pero todas estas unciones, era un tipo o sombra de la venida del ungido o Mesías, Jesucristo.
Lucas hace otra referencia al pasaje de Salmos 2 en Hechos 2:36 “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” Jesus proféticamente cumplia todas las profecias como el enviado y ungido de Dios, con la misión de salvar a la humanidad del pecado, pero Dios no fue solamente rechazado por el hecho de haber enviado a su hijo; sino que el Mesías fue crucificado como un engañador a pesar de la multitud de pruebas de que su misión era divina. El fue ungido para ser el Mesías esperado entre los Judios, el Dios único a los gentiles. Él era el Mesías príncipe. Esta es la gran verdad del evangelio también para nuestro días, que Jesus, el mismo que fue crucificado en Jerusalem, es a aquí le debemos lealtad, amor y sumisión como nuestro Salvador y Señor. ¿Has aceptado a Jesus como el ungido de tu vida? Hoy es el día de tomar tan importante decisión.