Operación Comunícate

Operación Comunícate

By Elizabeth Vargas Mejía (Eli)EducationHow To
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Operación Comunícate episodes

  • Episodio 81. ¿Cómo hablar menos y escuchar más?
    ¿Cómo hablar menos y escuchar más? Muchos expositores inician su presentación y hablan por mucho tiempo sin prestar atención a su público. En una presentación será siempre más importante lo que el público desee preguntarnos. En el episodio 81 de Operación Comunícate, te enseño cómo regalar tiempo a tu audiencia y lograr hablar menos y escuchar más. Antes de iniciar tu presentación, lo recomendable es que dejes o destines un tiempo para que la audiencia te pregunte, te consulte sus inquietudes y explote tus conocimientos. Hoy, te comparto tres puntos básicos para lograr hablar menos y escuchar más: 1. En el tiempo asignado a la charla no puedes decirlo todo. Tienes que sintetizar. Tu objetivo es comunicar una idea fundamental, no todos sus detalles.  Si tu presentación ha sido brillante y has logrado conectar con la audiencia y captar y mantener su interés, estarán deseando hacerte preguntas, habrás despertado inquietudes y fomentado reflexiones. Pero si hablas, hablas y hablas hasta agotar todo el tiempo asignado para tu charla, perderás la oportunidad de que te pregunten y de que el público realice una conexión contigo. 2. Deja tiempo para que la audiencia también hable. Nunca agotes tu tiempo. Habla un 80% o incluso menos. Deja un tiempo amplio para preguntas.  Trata siempre de dejar al público con apetito de escuchar más. Fomenta el diálogo con la audiencia. Anímales a preguntarte. Por supuesto, para esto, es clave que lleves preparado más material que el utilizado durante la presentación, que puedas utilizar para responder dudas, preguntas y consultas.  El público estará más satisfecho y tendrá la sensación de que también ha sido protagonista de tu exposición. 3. Piensa menos en ti y más en el público.  Una forma de mostrarle respeto a tu audiencia o a tu público es permitirle participar. Por mucho que hayas intentado adaptar tu charla a la audiencia, nunca llenarás sus expectativas como dejando un amplio margen para escuchar y responder sus preguntas. En una próxima oportunidad que tengas que tratar un tema en público, ten presente hablar menos y escuchar más a tu audiencia, es decir, conceder un espacio para atender a sus dudas e inquietudes. 

    🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe. 
    7 min
  • Episodio 80. ¿Cuánto debe durar tu presentación?
    ¿Cuánto debe durar una presentación? Algunas presentaciones parecen no tener fin. Para ti, tu tema siempre será el más interesante del mundo, pero la capacidad de atención de la audiencia posee unos límites bien definidos. ¿Cuánto debería durar una presentación? Aquí te cuento, en el episodio 80 de Operación Comunícate Podcast. Debes tener siempre presente que a partir de los 15 ó 20 minutos, la capacidad de atención de la audiencia comienza a decaer. A medida que sigue transcurriendo el tiempo, los intervalos de atención se van acortando, hasta los tres o cuatro minutos hacia el final de una charla estándar de una hora. La mayoría de clases en colegios y universidades, así como un buen número de presentaciones en todo tipo de foros duran en torno a los 60 minutos.  Otra duración típica para una presentación es de 40-45 minutos. En todos los casos, observamos cómo las presentaciones suelen durar más de lo que los estudios revelan que un adulto puede mantener la atención.  De aquí surgen algunas preguntas claves: ¿Tiene sentido entonces dar una charla de más de 20 minutos? ¿Cómo se puede solucionar este dilema? Te cuento que, en principio, una charla no debería extenderse más allá de 20-30 minutos. Nunca he escuchado a nadie quejarse porque una presentación fue demasiado corta.  Ahora bien, te preguntarás, ¿Por qué te cuesta tanto esfuerzo o simplemente no puedes transmitir tu mensaje en menos tiempo?  Aquí los motivos:

    1. No has visualizado con claridad la presentación y todo el contenido de tu mensaje en tu mente.

    2. Te extiendes innecesariamente con rodeos y quizás ideas secundarias que no realizan un real aporte y solo te restan tiempo.

    3. Aportas excesivos detalles  de cada idea central o principal de tu presentación.

    4. Intentas abarcar demasiado. Sería más provechoso si hablaras durante 20 minutos y el resto del tiempo lo dedicaras a responder preguntas del público o a hacerlo participar de alguna manera que ayude a fijar la idea principal de tu discurso. Entonces, ¿Qué puedes hacer y cuál sería la clave? Asumiendo que vas a hablar durante 45 ó 60 minutos, puedes estructurar tu presentación como dos o tres minipresentaciones de 20 minutos cada una, con un cambio muy marcado entre cada una de ellas. De esta manera, conseguirás reiniciar el contador de atención de tu público. Recuerda siempre que los cambios periódicos mantienen los niveles de atención. En esos cambios periódicos puedes utilizar elementos diferentes, como: Un video, una historia, una anécdota, un ejemplo, un experimento con el público, preguntas que hagan participar a la audiencia, etc. ¡Aquí lo importante es que pongas a volar tu imaginación!  Eso sí, el objetivo no debe ser simplemente recuperar la atención perdida, sino que el elemento utilizado debe guardar relación integral con el tema de la presentación.  Tu objetivo es comunicar un mensaje y que sea comprendido y recordado. Si eliges bien el momento y el contenido de los cambios, no sólo ayudarán a mantener los niveles de atención, sino a aumentar la comprensión de las ideas expuestas. Ten presente los 4 motivos que compartimos en este episodio, que son los que te impiden transmitir tu mensaje en menor tiempo. Revisa de manera detallada estos motivos y te garantizo que podrás lograr tu presentación en tiempo récord y tu audiencia te brindará toda su atención. 

    🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.
    8 min
  • Episodio 79. ¿Cuál es la línea de vida de una presentación?
    ¿Cuál es la línea de vida de una presentación? Las presentaciones guardan y tienen su propio ciclo o línea de vida que te permiten planificarla y llevarla a cabo con éxito. Hoy en nuestro episodio 79, te cuento cuáles son las etapas de la línea de vida de una presentación y qué hacer en cada una. Las presentaciones, tienen su propia línea de vida, que podría sintetizarse en cuatro etapas: 1)Planificación, 2)Estructura, 3)Diseño y 4)Exposición.  Vamos a realizar un recorrido por cada una, explicándote cómo desarrollarla. 1. Primera etapa: Planificación Tan pronto uno conoce la fecha de una presentación, lo primero que debe hacer es planificarse.  Las primeras preguntas a las que debemos buscar respuesta son las siguientes: 
    • ¿Cuál es el propósito de la presentación?, ¿Informar, defender, vender, convencer, inspirar?
    • ¿Cómo es la audiencia?,¿Cuál es su edad media, nivel de formación medio, conocimientos previos?, ¿Qué espera de la presentación?
    • ¿De cuánto tiempo se dispone?
    • ¿Cuál es la idea fundamental que se desea comunicar?, En otras palabras, ¿Cuál es el mensaje que se desea transmitir?, ¿Cuál es la mejor estrategia para conseguirlo? ¿Qué puedo ofrecer a la audiencia?
    • ¿Qué conocimiento necesito yo como ponente?, ¿Sé todo lo que necesito?,¿Necesito aprender o reforzar algún concepto?
     En esta primera etapa, todavía no se ha abierto PowerPoint ni ninguna otra herramienta similar. Durante la planificación es mejor utilizar lápiz y papel o una pizarra.   2. Seguna etapa: Estructura Una vez hayas respondido las interrogantes anteriores, conviene comenzar a reunir el material y estructurarlo según la información recién obtenida.  Normalmente, toda presentación se organiza en tres partes fundamentales: Introducción, cuerpo y conclusiones. A su vez, la parte central o cuerpo suele subdividirse en varias partes en función de los conceptos que se desee transmitir. Ahora, es el momento de pensar qué contenido irá en cada una de ellas, cuánto tiempo se les asignará, con qué profundidad y alcance se cubrirán.  También, es un buen momento para reflexionar acerca de qué materiales de apoyo pueden incluirse y en qué lugar de la presentación, como: Anécdotas, historias, vídeos, fotografías, ejemplos y explicaciones adicionales.  3. Tercera etapa: Diseño Ya se cuenta con el material en bruto de la charla y se sabe dónde encajará cada elemento. Se trata ahora de presentarlo con un diseño atractivo y cautivante.  Tendrás que prestar atención a cómo se incluirá el texto: la elección de las fuentes, el uso de bullets, los títulos, las tablas, las ecuaciones. Si decides utilizar material multimedia adicional, como vídeos, audios, animaciones, gráficos o fotografías tendrás que pensar igualmente de qué manera incluirlo causando un impacto visual favorable.  El objetivo que te animará a lo largo de toda esta tercera etapa, es lograr un diseño sencillo pero atractivo de tu presentación. 4. Cuarta etapa: Exposición Llega por fin la última y más temida etapa de la presentación, aquella en la que culmina todo nuestro trabajo anterior: la exposición delante de la audiencia.  Para que la presentación sea un éxito deben tenerse en cuenta elementos de lenguaje verbal (lo que se dice, esto es, el contenido que se pondría por escrito en una transcripción) y de lenguaje no verbal (lo que no se registrará en papel o en unos slides).  A su vez, dentro del lenguaje no verbal suelen distinguirse dos categorías.  Por un lado, el lenguaje paraverbal: Cómo se dice el mensaje, es decir, entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, muletillas y, en segundo lugar, el lenguaje corporal: Lo que el cuerpo transmite a través de gestos, posturas, mirada, movimiento de los ojos, respiración y desplazamientos. La combinación de estos dos lenguajes es crucial para una buena comunicación e incluso, para vencer el miedo escénico. Tu objetivo debe ser disfrutar hablando en público y que el público a la vez, disfrute escuchándote. Curiosamente, esta línea de vida de la presentación puede tener diversos ajustes, pues a veces reutilizamos el material de una antigua presentación en otra nueva, o bien el diseño de una nos sirve para otra. Lo importante es que tengas en cuenta estas 4 etapas, su orden e importancia para tu presentación: Planificación, estructura, diseño y exposición. 🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.
    9 min
  • Episodio 78. ¿Cómo ensayar para tus presentaciones?
    ¿Cómo ensayar para tus presentaciones?

    Ensayar no es sentarte delante de tu computador y repasar mentalmente qué es lo que dirás. Ensayar significa ponerte de pie y repetir en voz alta palabra por palabra las ideas de tu presentación como su estuvieras delante de la audiencia. El ensayo debe llevarte el mismo tiempo que la presentación final. Sólo así podrás medir el tiempo y ajustar tu contenido. Hoy quiero que hagamos un recorrido sobre algunas pautas que debes considerar al momento de ensayar tus presentaciones.

    1. No dejes nada al azar.

    Especialmente cuando tu presentación incluye elementos multimedia o demos, es muy importante que ensayes bien todo antes. Debes confirmar que: los vídeos funcionan; que el audio se escucha bien; que los programas se ejecutan sin problemas; si los tamaños de letra pueden leerse.

    Lo ideal es que puedas probarlo todo antes, en el mismo lugar en el que realizarás tu presentación.

    2. Repasa los slides hasta memorizar los puntos importantes.

    Se ha insistido en infinidad de ocasiones sobre la idea de que los slides no deben contener todo el texto de tu discurso, porque en tal caso terminarás leyéndolos y la audiencia se desconectará inmediatamente.

    En su lugar, cada slide debe ser simple, conteniendo una sola idea central, con poco texto, predominando el elemento visual. Evidentemente, cuanto menos texto aparece en el slide, mejor tienes que conocer tu material.

    Ensayando te asegurarás de que sabes qué decir ante cada slide, sin pasar nada por alto.

    3. Practícalo todo.

    El ensayo será mucho más beneficioso si lo practicas todo. ¿A qué me refiero, qué te aconsejo practicar?

    • La voz: ritmo, cadencia, volumen, entonación, etc.
    • La mirada: siempre mirando al público a los ojos.
    • Los gestos y el movimiento de las manos: ante todo, naturalidad.
    • Las pausas entre cada slide y en puntos claves del discurso.
    • La posición y los desplazamientos por el escenario.
    • El uso de objetos como presentadores remotos, punteros láser, notas, etc.
    • Las improvisaciones: anécdotas, historias, chistes, símiles, etc.
    • El tono del discurso: entusiasta, autoritario, apasionado, sereno, etc.

    4. Grábate en vídeo.

    La mejor manera de comprobar que estás haciendo correctamente el ensayo y de detectar posibles errores, es grabarte en vídeo.

    5. Ensaya con compañeros.

    Si es posible, ensaya frente a algunas personas de tu confianza. Mejor aún si conocen el tema de la presentación. Ellos pueden señalarte fallos en tus argumentos, en la estructuración de los contenidos, en el diseño de tus slides y en la exposición en sentido general. Debe primar la sinceridad y honestidad: que te digan siempre la verdad, sólo así sus comentarios te serán de gran ayuda.

    6. No ensayes el mismo día de la presentación.

    El mismo día de tu participación en público ya es demasiado tarde para corregir tu presentación y sólo serviría para ponerte nervioso si descubres fallos. En su lugar, relájate.

    Luego de realizar tu presentación, recuerda tomar en cuenta estas 6 pautas que compartimos en el día de hoy para que sepas cómo ensayar tu participación en público. ¡Ya verás que te ayudarán muchísimo!
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    9 min
  • Episodio 77. ¿Cómo los rostros de la audiencia son el barómetro de su interés en tu presentación?
    ¿Cómo los rostros de la audiencia se convierten en el barómetro de su interés en tu presentación? José Antonio Marina, en su libro, «Anatomía del miedo» afirma que: «La gente siente más molestias e incluso tose más cuando se está aburriendo, cosa que a mi juicio podría utilizarse para calibrar el índice de interés de una conferencia.» En esta oportunidad, en nuestro episodio 77, hablamos sobre la importancia de observar a tu audiencia al momento de hablar en público. Hay quien habla delante del público como si éste no existiera. Tan pegados de sí mismos, igual les daría hablar ante un auditorio vacío. ¡El público existe! Y está ahí por una importante razón: recibir un mensaje de manos del ponente. Un mensaje que informe, que inspire, que tranquilice, según el propósito, pero siempre un mensaje esperado y que debe ser comunicado a viva voz. La forma más eficaz de comunicación es cara a cara.  ¿Cómo saber si estamos comunicando adecuadamente, si nuestro mensaje está llegando a la audiencia? Los rostros de la audiencia constituyen el barómetro de su interés, comprensión y aburrimiento. Por este motivo, no se puede hablar sin considerar la reacción del público. Eso está bien para vídeos enlatados, no para presentaciones en vivo. No sólo debemos ajustar nuestro discurso a la audiencia antes de la presentación, sino también durante la misma.  En lugar de mirar a la audiencia como si fuera una masa informe, intenta establecer un contacto visual individual con cada persona. Así conseguirás involucrar en la charla a cada asistente. Y si la audiencia está formada por cientos de personas, concéntrate en las primeras filas. Mirando a la cara de los presentes podemos percibir si nos están siguiendo, si se han perdido, si la charla les interesa o si les aburre. Tener en cuenta la reacción de la audiencia mientras se está haciendo la presentación nos permitirá reajustar el lenguaje y explicar en mayor o menor detalle conceptos y gráficos. Podemos incluso llevar transparencias de refuerzo que mostraremos sólo si consideramos necesario explicar puntos que no se han comprendido del todo. Una presentación es un diálogo con la audiencia y no podemos dejarla de lado. Aprender a leer el barómetro de sus rostros y reajustar el discurso en consonancia constituye una habilidad suprema del arte de hablar en público.
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    7 min
  • Episodio 76. ¿Cómo mejorar tus presentaciones?
    ¿Cómo mejorar tus presentaciones? No hay nada peor que sentir que tu mensaje no conecta con tu público luego de haber invertido largas horas de trabajo elaborando tu presentación. Yo diría que es incluso frustrante. Hoy, en nuestro episodio No. 76 te muestro tres consejos para que tu presentación rompa los esquemas y sea reconocida y recordada por tu audiencia. Hoy quiero mostrarte tres sencillos consejos de modo que logres lo mejor de tus presentaciones. 
    1. Primer consejo: Cambia tu actitud

    Como orador, «debes cambiar el chip», es decir, debes dejar de considerarte un simple «expositor» de documentos y debes verte como un comunicador o Catalizador del cambio en tus audiencias, como prefieren citar algunos autores.

    Para muchos profesionales, presentar consiste en pasar diapositivas y explicar «por encima» a qué se refiere el texto, el gráfico o la tabla que se proyecta en la pantalla y nada más incorrecto.

    El profesional «florece» cuando eleva la percepción de sí mismo como comunicador y se atreve a otorgar a las diapositivas de PowerPoint el carácter secundario y accesorio que realmente tienen, no el papel protagónico de su presentación.

    2. Segundo consejo: Cuida tu inicio y tu final No es común ver una presentación cuyo comienzo y final sean improvisados.

    La solución para que tu presentación no inicie ni termine floja, es precisamente. preparar con cuidado un inicio y un final. Y por supuesto, ensayarlos todas las veces que puedas.

    Algo que quizás parezca tan sencillo produce mejoras tan evidentes.

    Varios autores comparan el inicio y fin de la presentación con aquellos regalos que hacemos a nuestros seres queridos o amigos.

    Primero pensamos qué deseamos regalar y luego cuidamos cada detalle, desde la envoltura, la tarjeta y el mensaje que escriberemos y hasta el momento oportuno para hacer entrega de nuestro presente a esa persona especial.

    Pues precisamente todo esto debemos hacerlo con nuestras presentaciones, definir nuestro mensaje, conocer a la audiencia y diseñar un inicio y un final que logre nuestro objetivo y que impacte por demás a nuestro público.

    3. Tercer consejo: Habla de cara a la audiencia Quizás en determinado momento la mirada del público nos incomode porque nos hace sentir expuestos. 

    Mirar nuestras notas, girar nuestro cuerpo hacia la pantalla o enfrascarnos en nuestra computadora nos permite abstraernos y sentirnos como si los demás no estuviesen ahí. ¿A qué precio, no obstante? 

    Lo primero que perdemos al actuar así es el valioso contacto visual con nuestra audiciencia. Un contacto visual que, bien mantenido, nos dará esa imagen de confianza y naturalidad que admiramos en otros oradores. 

    Debes establecer y mantener el contacto visual con tu audiencia. La buena noticia es que PowerPoint te lo pone muy fácil. Olvídate de girar tu cuerpo hacia la pantalla y atrévete a mirar a tus espectadores cara a cara.

    Pues ya sabes que, para mejorar tus presentaciones, toma en cuenta estos tres consejos: 1)Cambia tu actitud, 2)Cuida el inicio y final de tu presentación y 3)Habla de cara a la audiencia. De este modo, tu presentación romperá los esquemas y será reconocida y recordada por tu audiencia. 🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.
    8 min
  • Episodio 75. ¿Cómo preparar tu presentación en siete escenas?
    ¿Cómo preparar tu presentación en siete escenas?  Es muy importante captar la atención de la audiencia desde el primer instante de tu presentación pero para lograrlo, un factor clave es realizar una presentación atractiva, que genere interés de inmediato. Hoy, te comparto cómo podrás preparar tu participación en público en 7 escenas.  
    1. Primera escena: Cautiva y capta la atención de la audiencia 
    Siembra en tu audiencia el deseo de saber qué vendrá a continuación, un deseo que deberás ser capaz de acrecentar a lo largo de toda tu presentación. Utiliza alguna de las aperturas que hemos visto para iniciar con fuerza tu presentación. Esta escena te servirá para involucrar a la audiencia intelectual y emocionalmente, facilitándole un adelanto de lo que vendrá a continuación, creando un entorno en el que la gente se sienta motivada para tomar las decisiones correctas.

    Esta escena dicta el tono posterior de la presentación, ya que determinará en buena medida la actitud que la audiencia adoptará durante la presentación. 

    El objetivo principal de esta escena es que la audiencia pueda comprender tu mensaje.

    2. Segunda escena: Proporciona la historia previa

    Explica los hechos que han conducido al estado actual de las cosas. La historia previa aporta un contexto para comprender mejor los hechos y facilitar la toma de decisiones. 

    Dependerá de la audiencia y de la complejidad de la situación que te veas forzado a procurar más o menos información, animado siempre por el objetivo de hacer tu historia más comprensible y emocionalmente satisfactoria para la audiencia.

    El objetivo principal de esta escena es responder a la pregunta: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

    3. Tercera escena: Crea tensión 

    Esta escena hace que la audiencia no sólo piense sobre la idea o tu mensaje, sino que empiece a considerar posibles acciones. Para aumentar su eficacia, puedes presentar los conflictos en orden creciente de impacto emocional. 

    El objetivo principal de esta escena es crear una intensa sensación de urgencia.

    4. Cuarta escena. Lleva la tensión al su punto máximo

    Ofrece una elección que lleve a la audiencia a tomar una decisión.

    El objetivo de esta escena es doble: por un lado, llevar la tensión a su punto máximo; y por otro, ayudar a la audiencia a efectuar la transición desde pensar acerca del problema hacia hacer algo acerca del problema.

    5. Quinta escena: Muestra opciones

    Si buscas influir en el curso de acción, deberás enmarcar las opciones de forma ventajosa para ti, presentando tu opción deseada como la más provechosa y las otras como menos interesantes o favorables. Cuanto más limites las posibles opciones, mayor será tu influencia. Idealmente, no des más que una.

    El objetivo principal de esta escena es influir en la manera como la audiencia piensa acerca de las opciones para resolver el conflicto.

    6. Sexta escena: Soluciona el conflicto

    Da respuesta a la gran pregunta planteada durante la presentación. No se trata de dar todos los detalles sobre cómo implementar tu solución, sino de conseguir que sea aceptada como el mejor curso de acción. Céntrate en el “qué” y deja que la audiencia te pregunte el “cómo”.

    7. La Séptima escena: Prepara la secuela

    No es necesario que muestres detallados planes de acción durante la presentación. Es mejor idea mostrar el primer paso a dar y crear el plan de acción conjuntamente con la participación de la audiencia. Si es tu misión crear el plan detallado, puedes llevarlo impreso como documento, repartirlo a la audiencia tras la presentación y discutirlo con ella calmadamente.

    En general, el objetivo de tu presentación es impulsar a la audiencia a la acción, no definir la acción al detalle.

    Acabamos de ver las siete escenas para preparar y realizar tu presentación en público. Anímate a utilizarlas como referencia en tu próxima intervención y notarás el cambio. 🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.
    10 min
  • Episodio 74. ¿Cómo empezar con fuerza tu presentación?
    ¿Cómo empezar con fuerza tu presentación?  Los amantes del ajedrez conocen bien la importancia de una buena apertura, pues un mal comienzo puede implicar un resultado catastrófico, que nos lleve a perder la partida antes de tiempo. Así mismo es de importante la apertura de tu presentación. Hoy, te muestro siete aperturas clásicas que puedes utilizar aquí, en Operación Comunícate episodio 74. Normalmente, durante los primeros segundos de tu presentación, juzgando por los slides y por tu lenguaje verbal y corporal, el público ya sabe instintivamente cómo eres, cómo será la charla y si les interesará o aburrirá. Esfuérzate por cautivar su interés desde el primer segundo. Mi consejo es que no te lances directamente a presentar los datos, ni siquiera comiences con el típico slide aburrido de contenidos para entrar luego con la presentación. Para iniciar con fuerza tu presentación puedes utilizar una de estas siete aperturas clásicas que te garantizarán un buen comienzo: 1.   Pregunta dirigida a los miembros de la audiencia

    Si la pregunta está bien elegida y resulta relevante para el tema tratado, evocará una respuesta inmediata, involucrará a la audiencia, eliminará barreras y les hará reflexionar acerca de cómo el mensaje se les aplica personalmente. En esta fase inicial es mejor no usar el recurso de hacerles participar levantando la mano, ya que el público aún no está “caliente” como decimos popularmente, sino que resulta mejor romper el hielo con una pregunta retórica significativa y provocativa a la que proporcionas respuesta rápidamente.  2. Hecho poco conocido o estadística sorprendente
    Debe estar íntimamente relacionado con el mensaje central de tu presentación. Cuanto más sorprendente, inesperado o desconocido, mayor será su efecto.

     3. Retrospectiva/Prospectiva
    Permite captar la atención del público arrancándolo del presente y llevándolo hacia adelante o hacia atrás en el tiempo. Mediante este contraste, puedes dejar impreso el valor que contiene el mensaje de tu presentación.

    4. Anécdota
    Mejor que empezar con un chiste, lo cual puede resultar desastroso especialmente si no eres chistoso, recomiendo contar una buena anécdota, que no tiene por qué ser divertida, aunque sí entretenida y relevante para el tema tratado. 

    Cuenta una breve historia de interés humano. Una buena anécdota crea inmediatamente empatía con tu público. Posee la virtud de hacer que un tema abstracto y potencialmente aburrido, cobre forma vívidamente en la imaginación de tus oyentes.

     5. Cita de una fuente reconocida
    No tienes por qué recurrir a grandes personajes históricos. Basta que se trate de una fuente autorizada, de prestigio en tu campo, que hable sobre ti o sobre tu trabajo o sobre tu tema. Una buena cita puede captar el interés de tu audiencia y prestarte credibilidad desde el inicio de la presentación.

    6. Dicho conocido o refrán popular
    Asegúrate de que guarda relación directa con el tema de tu charla y especialmente con el mensaje principal que deseas transmitir. Usados con inteligencia permiten profundizar en los temas, de manera sencilla, ingeniosa y rápida.

     7. Analogía o metáfora
    Una analogía o metáfora bien discurrida será capaz de explicar con claridad un concepto oscuro o complicado. Cuanto más sencilla y clara sea, mejor para la audiencia. 

    Nada impide que utilices alguna combinación ocurrente de las siete aperturas clásicas que te he mencionado. Lo más importante que debes recordar  es que, la apertura utilizada debe guardar relación con la idea central de tu presentación.

    Y, por supuesto, la apertura no es sino el principio. Aún queda por jugar toda la partida, que es el resto de tu presentación. 🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.  
    8 min
  • Episodio 73. ¿Cómo crear un vínculo emocional con tu audiencia?
    ¿Cómo crear un vínculo emocional con tu audiencia?  Los corazones, las mentes y las acciones de la audiencia cambian cuando los grandes ponentes profesionales repiten la misma presentación una y otra vez pues esto hace sentir a la audiencia que no es la primera vez que la imparten y puede alejarla y desconectarla. ¿Cuál es la clave? Crear un vínculo emocional con tu audiencia. Precisamente hoy te muestro cómo en nuestro episodio 73. 
    ¿Cuál es la clave para mantener a una audiencia cercana y conectada con tu mensaje? La personalización.

    Aunque repitas mil veces la misma presentación ante audiencias distintas, asegúrate de cambiar en cada ocasión al menos la introducción de la misma. Crea en los momentos iniciales una conexión emocional con cada audiencia introduciendo algo específico para ella. Sorpréndela con algo que no imaginaba que podrías conocer sobre ella.

    Debes vincular emocionalmente tu presentación a cada audiencia específica.

    El gran maestro de las presentaciones, Jerry Weissman, propone en su libro "Presenting to Win" (Presentar para ganar), utilizar los siguientes siete tipos de vínculos con la audiencia:

    1. Referencias directas. Antes de tu presentación, mézclate con la audiencia, habla con varias personas, pregúntales sus nombres, indaga en sus inquietudes y necesidades. Posteriormente, incorpora lo aprendido a tu presentación.

    2. Referencias mutuas.Investiga a tu audiencia para encontrar conexiones: personas, empresas, organizaciones, experiencias que tienes en común. Menciona luego estas conexiones durante momentos escogidos de tu presentación.

    3. Preguntas.Durante tu presentación realiza preguntas a tu audiencia: encuestas sencillas; invitaciones a compartir ideas, reacciones o historias; indagaciones sobre sus necesidades.

    4. Contemporización. Haz referencia a eventos o sucesos que han ocurrido hoy mismo y que sean relevantes para tu tema y para tu audiencia.

    5. Localización. Siempre que tenga un significado especial para la audiencia, prepara referencias específicas al local del evento, o al barrio, o a la ciudad, o a algún edificio o lugar emblemático, o incluso a un lugarfamoso.

    6. Datos.Encuentra información específica relacionada con tu mensaje y que lo apoye y potencie. Cuanto más cercana a la audiencia, mejor. Y si es nueva para tu audiencia, quedarán impresionados además de complacidos.

    7. Gráfico de apertura personalizado. Inicia con una fotografía de algo que te encantó relacionado con tu audiencia: puede ser el lugar, la empresa, un producto, la comida, un monumento, ¡o la propia audiencia!

    Los vínculos emocionales a la audiencia harán que tus presentaciones recuperen el frescor cada vez aunque las repitas mil veces.
     Ten presente que la clave para mantener a una audiencia cercana y conectada con tu mensaje es la personalización. Tienes que tratar siempre de vincular emocionalmente tu presentación con cada audiencia así que repasa los 7 tipos de vínculos que puedes crear con ella y que referimos en este espidosio.
     
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    8 min
  • Episodio 72. ¿Cómo y por qué controlar el tiempo de hablar en público?
    ¿Cómo y por qué controlar el tiempo de hablar en público?  Según expertos, es mejor que el público se quede con ganas de escuchar más, que con ganas de marcharse de tu presentación a solo minutos de haber iniciado. En esta oportunidad, en nuestro episodio 72, te cuento cómo y por qué debes controlar el tiempo al momento de hablar en público. Al hablar en público (la mayoría de nosotros) tenemos un arsenal de preocupaciones en relación a nuestra ponencia y cómo esta será percibida por la audiencia. Es común preguntarnos:

    · ¿Les gustará?· ¿Les aportaré algo? Quizás la mayor preocupación de hablar en público es la de aburrir a la audiencia y perder su atención, es por esto que siempre debemos definir como punto de partida, ¿Cuál será el valor de nosotros como emisores del mensaje hacia nuestros receptores que es la audiencia? Concretamente, si tu audiencia ha sido informada de que tu ponencia le supondrá un consumo de tiempo determinado, y lo superas, estás transmitiendo al menos las siguientes 3 impresiones: 1- Tengo dificultades para controlar el tiempoY si las tienes a la hora de preparar una presentación cuyo contenido depende de ti al 100 %, ¿Qué pasará si trabajas en un proyecto con más personas involucradas?, ¿Cómo gestionarás el tiempo entonces?Quizás te cueste la gestión del tiempo de algún proyecto, pero por el momento, todos los integrantes del público que no te conozcan, valorarán tu habilidad por lo que ven que haces precisamente con él, en tu presentación. 2- No he pensado en la audiencia a la hora de preparar mi presentaciónLa única manera de comunicar lo que necesita la audiencia es pensar concretamente en ella al momento de preparar nuestra presentación y medir el tiempo que requieres para presentarle tu mensaje. 3- No he ensayado (o no lo suficientemente bien)El ensayo es la clave para no estar peleando con el reloj en nuestra presentación. Es la única manera de determinar si debemos acortar o extender nuestro mensaje. Entonces ahora, pasamos a la gran pregunta: ¿Cómo gestionar de forma efectiva el tiempo al hablar en público? No pienses que la gestión adecuada del tiempo de una ponencia pasa por preocuparte de él solo el día de la presentación, debes hacer los deberes previamente y tener varios puntos en mente a la hora de planificarla. Antes de tu presentación: 1.  Investiga el tiempo del que disponesExistirá una limitación definida que debes conocer, que es el tiempo asignado para tu presentación. Si no dispones del dato, es lo primero que tienes que preguntar a quién te haya invitado a hablar, pues si empiezas a preparar tu ponencia para un tiempo “x” y luego te asignan la mitad, puede que hayas invertido entonces demasiado tiempo e informaciones que no podrás comunicar. No hay nada peor que un ponente pasando diapositivas a la velocidad del rayo y confesando en voz alta el crimen: “Esto no, esto no”, “No tenemos tiempo, vamos a pasar este tema rápido”.
    2. Ten un objetivo en menteEse objetivo, respecto al tiempo es el siguiente: Dejar a tu audiencia con ganas de más. En general, conseguir generar interés en un tiempo breve, es percibido como un valor positivo. La gente no te odia por dejarles con ganas de saber más, todo lo contrario, mostrarán interés real por saber más de ti, y dejar a tu audiencia con este deseo, debe ser tu meta. Invítales a hablar contigo luego, a visitar tu web o que contacten contigo, cosa que harán encantados si se han quedado con esas ganas de más. 3.  Prepara tu ponencia para usar el 80% del tiempo asignadoAsí es como conseguirás impactar a tu audiencia. Por ejemplo, ¿Te han asignado 60 minutos? Procura utilizar unos 50, y no te preocupes que los otros 10 se consumirán solos, o podrás tener recursos para consumirlos si te apetece, como una sesión de preguntas y respuestas. 4. Ensaya cronometrándoteEnsayar tus presentaciones midiendo el tiempo que utilizas para ello es la única manera de asegurarte de que el día de tu ponencia tienes todo bajo control. Arranca un cronómetro al empezar el ensayo y detenlo cuando finalices, así de simple. Si tu ponencia dura demasiado tiempo para ensayarla seguida, hazlo por bloques, por ejemplo, ensaya la apertura y mide el tiempo, y ve sumando bloques y vigilando en cuál te pasas, para ajustar el contenido al tiempo del que dispones. Todo esto lo vas a hacer antes de tu presentación y ya durante la presentación: Pide a alguien que te controle el tiempoTrata de coordinar con alguien presente de tu confianza, el control del tiempo. Que te muestre alguna señal cuando lleves, por ejemplo, 20 minutos conversando y ya luego cuando estés próximo a finalizar el tiempo total establecido. Si no dispones de esta persona, pues debes tú mismo ir midiendo el tiempo tomando como punto de partida la hora en la que iniciaste. Aunque suene complicado, no te preocupes pues si ensayaste, ya tienes una idea clara de qué tiempo de tomará tu presentación e incluso cómo vas de tiempo al ver los slides o apoyo visual que diseñaste. Debería existir un superhéroe que combata la pesadez en las presentaciones y reuniones, eso fuera lo ideal, pero te garantizo que el superhéroe de tu presentación será el tiempo y cómo aprendas a controlarlo y optimizarlo.
     🎤 ¡Comunícate!⭐ Recuerda: Lo que no se comunica, simplemente no existe.
    11 min

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¿Se te ponen los nervios de punta al hablar en público, se te hace imposible redactar un discurso por más que domines el tema o simplemente quieres mejorar tu manera de comunicarte? Si tu respuesta es sí, ¡Este Podcast es para ti!