Las lecturas de la Misa de este domingo nos dicen: En aquellos días, los dignatarios dijeron al rey: Hay que condenar a muerte a ese Jeremías, pues, con semejantes discursos, está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y al resto de la gente (cfr. Jr 38, 4-6.8-10).
Y después en la Carta a los Hebreos se escribe: Teniendo una nube tan ingente de testigos... fijos los ojos en... Jesús (cfr. 12, 1-4 ).
Y por último el evangelio cita unas palabras del Señor: He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!... ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división (cfr. Lc 12, 49-53).
¿Qué quiere decir todo esto: que un profeta sea mal entendido, y Jesús nos diga que no viene a traer la paz sino la división?