Resultaría contradictorio con la Caridad, que los cristianos promoviéramos discordias. Y más si esas peleas se dieran entre los mismos seguidores del Señor.
Y el colmo del absurdo sería que la desunión se diera entre nosotros “por motivos religiosos”.
Lo penoso es que esto ha sucedido en la historia. Los cristianos nos hemos enfrentado, y estuvimos enredados en discusiones bizantinas, y disputas teológicas que se hubieran evitado, con una buena dosis de tacto y menos orgullo...
Podrían haberse hecho las cosas mejor pero, no obstante, tiene arreglo...