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Or


Va a llegar el momento
en que, lleno de alegría,
te vas a saludar a vos mismo
al llegar a tu propia puerta, frente a
tu propio espejo,
y uno va a sonreírle al otro que le da
la bienvenida
y le va a decir: Vení. Sentate
a comer.
Vas a querer de nuevo a ese desconocido que eras vos.
Servile vino. Dale pan. Devolvele tu corazón
a tu corazón, al desconocido que te quiso
toda la vida, al que ignoraste
confundiéndolo con otro, que te
conoce de memoria.
Bajá las cartas de amor de la biblioteca,
las fotos, las notas desesperadas,
arrancate tu imagen del espejo.
Sentate. Hacete un festín
con tu vida.
Un día yo pregunté
Abuelo, ¿dónde está Dios?
Mi abuelo se puso triste
Y nada me respondió
Mi abuelo murió en los campos
Sin rezo ni confesión
Y lo enterraron los indios
Flauta de caña y tambor
Al tiempo yo pregunté
Padre, ¿qué sabes de Dios?
Mi padre se puso serio
Y nada me respondió
Mi padre murió en la mina
Sin doctor ni protección
¡Color de sangre minera
Tiene el oro del patrón!
Mi hermano vive en los montes
Y no conoce una flor
Sudor, malaria y serpientes
La vida del leñador
Y que naide le pregunte
Si sabe dónde está Dios
Por su casa no ha pasado
Tan importante señor
Yo canto por los caminos
Y cuando estoy en prisión
Oigo las voces del pueblo
Que canta mejor que yo
Hay un asunto en la tierra
Más importante que Dios
Y es que naide escupa sangre
Pa' que otro viva mejor
¿Que Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, y tal vez no
Pero es seguro que almuerza
En la mesa del patrón
Era una cinta de fuego
Galopando, galopando
Crin revuelta en llamaradas
Mi alazán, te estoy nombrando.
Trepo la sierra con luna
Cruzo los valles nevando
Cien caminos anduvimos
Mi alazán, te estoy nombrando.
Oscuro lazo de niebla
Te pialo junto al barranco,
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella estabas buscando?
En el fondo del abismo
Ni una voz para nombrarlo,
Solito se fue muriendo
Mi caballo, mi caballo.
En una horqueta del tala
Hay un morral solitario.
Hay un corral sin relinchos
Mi alazán, te estoy nombrando.
Si como dicen algunos
Hay cielos pa'l buen caballo,
Por ahí andará mi flete
Galopando, galopando.
Oscuro lazo de niebla
Te pialo junto al barranco,
¿Cómo fue que no lo viste?
¿Qué estrella estabas buscando?
En el fondo del abismo
Ni una voz para nombrarlo
Solito se fue muriendo
Mi caballo, mi caballo.
Se me esta haciendo la noche
En la mitad de la tarde.
No quiero volverme sombra,
Quiero ser luz y quedarme.
Me fui quemando en la noche
Siguiendo la misma senda
Siempre atrás de una guitarra
Apagué la última estrella.
No sé qué dicha busqué.
Ay, qué quimera...
Qué zamba me quitó el sueño.
Qué noche mi primavera.
No quiero volverme sombra,
Quiero ser luz y quedarme.
Hoy que me pongo a pensar
Solo converso en silencio
Me miran los ojos de antes
Viejos de ausencia y de tiempo.
La misma mirada siempre,
De aquellos ojos tan lejos
Por fin me duermo en la noche
Que alumbra el lucero viejo.
No sé que dicha busqué.
Ay, qué quimera...
Qué zamba me quitó el sueño.
Qué noche mi primavera.
No quiero volverme sombra,
Quiero ser luz y quedarme.
Si yo le pregunto al mundo
El mundo me ha de engañar
Cada cual cree que no cambia
Y que cambian los demás
Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Por qué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú
Se vuelve cruda mentira
Lo que ayer fue tierna verdad
Y hasta la tierra fecunda
Se convierte en arenal
Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Por qué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú
Los hombres son dioses muertos
De un tiempo ya derrumbao
Ni sus sueños se salvaron
Sólo la sombra ha quedao
Y yo le pregunto al mundo
Y el mundo me ha de engañar
Cada cual cree que no cambia
Y que cambian los demás
Y paso las madrugadas
Buscando un rayo de luz
Por qué la noche es tan larga
Guitarra, dímelo tú
Tú crees que eres distinto
Porque te dicen poeta
Y tienes un mundo aparte
Más allá de las estrellas
De tanto mirar la luna
Ya nada sabes mirar
Eres como un pobre ciego
Que no sabe a dónde va
Vete a mirar los mineros
Los hombres en el trigal
Y cántale a los que luchan
Por un pedazo de pan
Poeta de tiernas rimas
Vete a vivir a la selva
Y aprenderás muchas cosas
Del hachero y sus miserias
Vive junto con el pueblo
No lo mires desde afuera
Que lo primero es ser hombre
Y lo segundo, poeta
No puede ser que me vaya del todo cuando me muera
Que no quede ni la espera detrás de la voz que calla
No puede ser que solo haya ciclos de sombra y olvido
en este amor desmedido que se me hiergue en el pecho
si hasta en el trino deshecho se salva el duelo del nido
Pongo mi infancia en canciones y siento que se ilumina
una siesta golondrina toda duraznos pintones
Celebro las estaciones, lloro su fugacidad
y al anegar la piedad la mortaja de su gloria
me crecen en la memoria remansos de eternidad
Cuando no esté, cuando el leve sobresalto que me ordena
se trueque en tiempo de arena conmemorado en la nieve
Cuando en mis venas abreve la liturgia de la flor
tal vez algún labrador cansado de madrugadas
sienta en sus manos aradas la mano de mi rumor.
Florecieron en el jardín de Tito
flores rojas, blancas y amarillas.
Un pájaro empezó a cantar
en la rama frente a su ventana.
Me gustaría ser un pájaro,
un pajarito o una violeta.
Cuando Tito se canse del trabajo,
que le dé palabras mi canto;
cuando vea este racimo colorido
que le deje el corazón calenTito.
(Traducción: Lana Hadžiosmanović y Alina Mateos Horrisberger)
Es piedra
pero también palabra,
es tierra
pero también cielo,
es materia
pero también alma,
es grito
pero también canto,
es muerte
pero también vida,
es pasado
pero también futuro.
(Traducción: Alina Mateos Horrisberger)
La poesía siempre a mano debe estar
Como un revolver en el cinturón
Así, cuando te canses, basta sacar
Y disparar al centro del malón
Apunta al corazón, ojos y frente
Sin perdonar a nadie la vida
Así cuando acabes, suave, detente
Y ve tranquilo a por una birra
(Traducción: Celia Jiménez)
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