Orden de traslado

Orden de traslado

By Ezequiel ZaidenwergArtsBooks
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Orden de traslado episodes

  • El amor después del amor (Derek Walcott, por María Laura Guisen)

    Va a llegar el momento

    en que, lleno de alegría,

    te vas a saludar a vos mismo

    al llegar a tu propia puerta, frente a

    tu propio espejo,

    y uno va a sonreírle al otro que le da

    la bienvenida

    y le va a decir: Vení. Sentate

    a comer.

    Vas a querer de nuevo a ese desconocido que eras vos.

    Servile vino. Dale pan. Devolvele tu corazón

    a tu corazón, al desconocido que te quiso

    toda la vida, al que ignoraste

    confundiéndolo con otro, que te

    conoce de memoria.

    Bajá las cartas de amor de la biblioteca,

    las fotos, las notas desesperadas,

    arrancate tu imagen del espejo.

    Sentate. Hacete un festín

    con tu vida.

    1 min
  • Preguntitas sobre Dios (Atahualpa Yupanqui y Nenette Pepin Fitzpatrick, por Manu Wainziger)

    Un día yo pregunté

    Abuelo, ¿dónde está Dios?

    Mi abuelo se puso triste

    Y nada me respondió

    Mi abuelo murió en los campos

    Sin rezo ni confesión

    Y lo enterraron los indios

    Flauta de caña y tambor


    Al tiempo yo pregunté

    Padre, ¿qué sabes de Dios?

    Mi padre se puso serio

    Y nada me respondió

    Mi padre murió en la mina

    Sin doctor ni protección

    ¡Color de sangre minera

    Tiene el oro del patrón!


    Mi hermano vive en los montes

    Y no conoce una flor

    Sudor, malaria y serpientes

    La vida del leñador

    Y que naide le pregunte

    Si sabe dónde está Dios

    Por su casa no ha pasado

    Tan importante señor


    Yo canto por los caminos

    Y cuando estoy en prisión

    Oigo las voces del pueblo

    Que canta mejor que yo

    Hay un asunto en la tierra

    Más importante que Dios


    Y es que naide escupa sangre

    Pa' que otro viva mejor

    ¿Que Dios vela por los pobres?

    Tal vez sí, y tal vez no

    Pero es seguro que almuerza

    En la mesa del patrón

    2 min
  • El alazán (Atahualpa Yupanqui y Nenette Pepin Fitzpatrick, por Geraldine Ruiz)

    Era una cinta de fuego

    Galopando, galopando

    Crin revuelta en llamaradas

    Mi alazán, te estoy nombrando.


    Trepo la sierra con luna

    Cruzo los valles nevando

    Cien caminos anduvimos

    Mi alazán, te estoy nombrando.


    Oscuro lazo de niebla

    Te pialo junto al barranco,

    ¿Cómo fue que no lo viste?

    ¿Qué estrella estabas buscando?


    En el fondo del abismo

    Ni una voz para nombrarlo,

    Solito se fue muriendo

    Mi caballo, mi caballo.


    En una horqueta del tala

    Hay un morral solitario.

    Hay un corral sin relinchos

    Mi alazán, te estoy nombrando.


    Si como dicen algunos

    Hay cielos pa'l buen caballo,

    Por ahí andará mi flete

    Galopando, galopando.


    Oscuro lazo de niebla

    Te pialo junto al barranco,

    ¿Cómo fue que no lo viste?

    ¿Qué estrella estabas buscando?


    En el fondo del abismo

    Ni una voz para nombrarlo

    Solito se fue muriendo

    Mi caballo, mi caballo.

    2 min
  • Quiero ser luz (Atahualpa Yupanqui y Nenette Pepin Fitzpatrick, por Julieta Henrique)

    Se me esta haciendo la noche

    En la mitad de la tarde.

    No quiero volverme sombra,

    Quiero ser luz y quedarme.


    Me fui quemando en la noche

    Siguiendo la misma senda

    Siempre atrás de una guitarra

    Apagué la última estrella.


    No sé qué dicha busqué.

    Ay, qué quimera...

    Qué zamba me quitó el sueño.

    Qué noche mi primavera.

    No quiero volverme sombra,

    Quiero ser luz y quedarme.


    Hoy que me pongo a pensar

    Solo converso en silencio

    Me miran los ojos de antes

    Viejos de ausencia y de tiempo.

    La misma mirada siempre,

    De aquellos ojos tan lejos

    Por fin me duermo en la noche

    Que alumbra el lucero viejo.


    No sé que dicha busqué.

    Ay, qué quimera...

    Qué zamba me quitó el sueño.

    Qué noche mi primavera.

    No quiero volverme sombra,

    Quiero ser luz y quedarme.

    2 min
  • Guitarra, dímelo tú (Atahualpa Yupanqui y Nenette Pepin Fitzpatrick, por Yanina Azucena)

    Si yo le pregunto al mundo

    El mundo me ha de engañar

    Cada cual cree que no cambia

    Y que cambian los demás

    Y paso las madrugadas

    Buscando un rayo de luz

    Por qué la noche es tan larga

    Guitarra, dímelo tú


    Se vuelve cruda mentira

    Lo que ayer fue tierna verdad

    Y hasta la tierra fecunda

    Se convierte en arenal

    Y paso las madrugadas

    Buscando un rayo de luz

    Por qué la noche es tan larga

    Guitarra, dímelo tú


    Los hombres son dioses muertos

    De un tiempo ya derrumbao

    Ni sus sueños se salvaron

    Sólo la sombra ha quedao


    Y yo le pregunto al mundo

    Y el mundo me ha de engañar

    Cada cual cree que no cambia

    Y que cambian los demás

    Y paso las madrugadas

    Buscando un rayo de luz

    Por qué la noche es tan larga

    Guitarra, dímelo tú

    2 min
  • El poeta (Atahualpa Yupanqui y Nenette Pepin Fitzpatrick, por Julián Berenguel)

    Tú crees que eres distinto

    Porque te dicen poeta

    Y tienes un mundo aparte

    Más allá de las estrellas


    De tanto mirar la luna

    Ya nada sabes mirar

    Eres como un pobre ciego

    Que no sabe a dónde va


    Vete a mirar los mineros

    Los hombres en el trigal

    Y cántale a los que luchan

    Por un pedazo de pan

    Poeta de tiernas rimas

    Vete a vivir a la selva

    Y aprenderás muchas cosas

    Del hachero y sus miserias


    Vive junto con el pueblo

    No lo mires desde afuera

    Que lo primero es ser hombre

    Y lo segundo, poeta

    1 min
  • La mano de mi rumor (Atahualpa Yupanqui y Nenette Pepin Fitzpatrick, por Matías Méndez)

    No puede ser que me vaya del todo cuando me muera

    Que no quede ni la espera detrás de la voz que calla


    No puede ser que solo haya ciclos de sombra y olvido

    en este amor desmedido que se me hiergue en el pecho

    si hasta en el trino deshecho se salva el duelo del nido


    Pongo mi infancia en canciones y siento que se ilumina

    una siesta golondrina toda duraznos pintones


    Celebro las estaciones, lloro su fugacidad

    y al anegar la piedad la mortaja de su gloria

    me crecen en la memoria remansos de eternidad


    Cuando no esté, cuando el leve sobresalto que me ordena

    se trueque en tiempo de arena conmemorado en la nieve


    Cuando en mis venas abreve la liturgia de la flor

    tal vez algún labrador cansado de madrugadas

    sienta en sus manos aradas la mano de mi rumor.

    2 min
  • El deseo de la niña (Duško Radović, por Lana Hadžiosmanović)

    Florecieron en el jardín de Tito

    flores rojas, blancas y amarillas.

    Un pájaro empezó a cantar

    en la rama frente a su ventana.

    Me gustaría ser un pájaro,

    un pajarito o una violeta.

    Cuando Tito se canse del trabajo,

    que le dé palabras mi canto;

    cuando vea este racimo colorido

    que le deje el corazón calenTito.


    (Traducción: Lana Hadžiosmanović y Alina Mateos Horrisberger)

    1 min

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