Orden de traslado

Orden de traslado

By Ezequiel ZaidenwergArtsBooks
Download on the App Store

Orden de traslado episodes

  • Por obligación (Kato Molinari, por Melina Alexia Varnavoglu)

    Si yo tuviera que escribir por obligación

    intentaría un folletín de horror,

    crimen y castigo por entregas

    o una novela con amores incestuosos y

    suicidios tramados como filigranas.

    Si tuviera que cantar por obligación

    remozaría algún viejo aire español

    para desafinar hasta el delirio.

    Si por obligación tuviera que sembrar legumbres

    plantaría bulbos y ofrecería

    solemnes ensaladas de azucenas.

    Si me obligaran a reír mostraría la lengua

    y haría carantoñas con los pies.

    Si me obligaran a estudiar historia

    me abalanzaría sobre la tuberculosis de Nefertiti

    y la lascivia de Napoleón.

    Si por obligación tuviera que amar

    lloraría todo el día

    entre bombón y bombón.

    Si tuviera, en fin, que soñar por obligación

    estructuraría estrictas pesadillas amatorias.

    Frankenstein y yo.

    Armando Bo y yo.

    Le Prince Kalender et moi.

    Frigerio Rogelio y la que suscribe.

    Por ahora tejo guirnaldas

    para mis mórbidos brazos.

    2 min
  • Fórmula infalible para gozar del domingo (Kato Molinari, por Florencia Defelippe)

    Elíjase el domingo

    más triste y más feo del mes,

    que habrá sido debidamente precedido

    por un sábado tedioso,

    vacío,

    insultante.

    Olvídense los amores trágicos,

    la agigantada soledad

    y la inestable condición de empleadita.

    Olvídense también los vecinos de enfrente

    y rechácense los llamados del chismoso balcón.

    Diríjase, tiritando,

    a la pileta de lavar,

    previo transporte de toda la ropa sucia.

    Inicie la labor

    procurando tararear "La vie en rose"

    o "Sus ojos se cerraron".

    Sus vecinos aullarán.

    La discordia interdepartamental

    quedará así instaurada.

    Inmediatamente eche mano del jabón

    y de sus escasas fuerzas.

    Observará, a continuación,

    sobre la superficie mugrienta del agua

    muchos desfachatados globitos o pompas.

    Evite destrozarlos, nunca se sabe...

    Cuando llegue a la etapa del enjuague

    suspenda todos los cánticos y loas al Señor.

    Escuche solamente los latidos de su corazón solitario.

    Luego, a fin de que la tarea no resulte ingrata,

    preste oídos a

    esos ruiditos

    delgados,

    breves, angostos,

    rítmicos:

    sólo sus manos de usted son capaces de generarlos,

    con la pacífica intervención del agua corriente.

    Son los gorgoritos.

    Disfrútelos, estimada señorita.

    Comprenda que muy pocas lavanderas dominicales

    y aun de las otras

    han sido informadas sobre la

    existencia de tamaña maravilla.

    3 min
  • Otra clase de toxinas (Kato Molinari, por Micaela Szyniak)

    Examen exactitud exacciones no quiero verlo más

    es venenoso y él lo sabe

    Confitería con primer piso esto quiere decir

    con montacargas esto quiere decir con billares

    con soplones de la policía esto quiere decir

    con baños dudosos con mozos ladrones ocasionales

    Esto quiere decir con algún muerto invernal e intempestivo

    esto quiere decir con plantas artificiales con miradas insolentes

    busconas distraídas con miradas que se despidieron de mirar

    esto quiere decir con cerveza con maní y aceitunas verdes

    Esto quiere decir con cristales empañados

    urgencia de toda índole esto quiere decir con

    decepciones y estrategias renacimientos obstinados

    Esto quiere decir luces que se apagan

    persianas que se cierran el descanso del neón

    la oquedad del espejo esto quiere decir que

    llega la reina noche y hace lo suyo

    Lo suyo lo tuyo y lo mío

    Esto quiere decir por nosotros gran apiadada

    2 min
  • Últimos días del año (Kato Molinari, por Malena Saito)

    Se me escurre como un pez, se me escurre como

    un pez, felicidad, tonta. Siempre visita a

    los otros. El camino no es el que tomé. El estanque

    está sin agua, un incendio arrasó la arboleda

    Y mi gato criollo, pura panza, puro instinto y

    suspicacia está pupilo en otra casa porque no

    fui buena madre, así como leen.

    1 min
  • Un canto para Iemanjá (Eduardo Mateo, por Nora Benaglia)

    Tumba la la le le y olé y hola

    Tumba de hola qué tal cómo te va
    Tumba de ola del mar que el viento trae
    Trae la espuma en la ola y al llegar
    Iemanjá...

    Ie mar lindo Iemanjá
    Sol y azul del verde mar

    Son de un tambor y el sol tumba la la
    De la flor en tu día Iemanjá
    Del pescador que hoy sale a navegar
    Haz que vuelva con vida Iemanjá
    Iemanjá...

    3 min
  • Tan arduamente el mar (Idea Vilariño, por Fernanda Maciorowski)

    Tan arduamente el mar,

    tan arduamente,

    el lento mar inmenso,

    tan largamente en sí, cansadamente,

    el hondo mar eterno.

    Lento mar, hondo mar,

    profundo mar inmenso…

    Tan lenta y honda y largamente y tanto

    insistente y cansado ser cayendo

    como un llanto, sin fin,

    pesadamente,

    tenazmente muriendo…

    Va creciendo sereno desde el fondo,

    sabiamente creciendo,

    lentamente, hondamente, largamente,

    pausadamente,

    mar,

    arduo, cansado mar,

    Padre de mi silencio.

    1 min
  • Al mar hay que decirlo (Baldomero Fernández Moreno, por Yaissa Jiménez)
    al mar hay que decirlo
    el mar es un hecho que el hombre no puede pasar por alto
    hay que volverlo palabras
    hay que hacer del mar un sonido que te salga de la boca
    un dibujo de letras que te parta el corazón
    ahora van a ver qué fácil
    yo les voy a decir
    el mar
    uno va por el camino y de pronto el mar
    sale del cielo para abajo
    está duro liso cobrizo vertical
    uno ve el mar y qué
    es algo innecesario rebuscado
    un mero color puro
    con la tierra y el cielo bastaba para envasar la tarde
    pero el camino se derrumba al mar
    y el mar te punza la cara se mete en tus sentidos
    entonces te das cuenta
    lo importante del mar es que viene a la tierra
    hay una fuerza que se apoya en el horizonte y se proyecta
    hacia aquí
    viene y se rompe en la roca
    la vertical gira como hélice lo liso se eriza lo cobrizo se irisa
    el mar se particulariza se desparrama se deja chupar por la
    playa
    lo duro se fragmenta en un millón de besitos
    aquel mar general resulta ser una cita con vos en la costa
    un hecho neto de tu biografía
    este momento de tu respiración
    entonces no es el mar
    yo no decía el mar en tanto rompe sobre la orilla
    no decía tu retina ni tu epidermis
    qué me importa el mar trepando tu pie
    yo preguntaba por el mar por el mar
    a ver si le puedo sacar el parecido
    parece la pampa pero con alambrados de espuma
    una palma de mano que sostiene las nubes
    una almohada para la cabeza de dios
    el ojo de buey por donde mira dios desde su camarote
    el ojo de la tierra
    una rueda con cámara de horizonte
    la línea de flotación de todos los buques
    la tumbadora que golpean los nadadores
    el refugio subterráneo de las playas
    una bailarina deshecha
    el ruido líquido la parte más baja del cielo
    o el verdadero cielo y estamos al revés las estrellas se
    cayeron arriba
    o el verdadero continente y aquí nos ahogamos
    si el mar fuera todo eso sería lo que no es
    entonces cuál es yo preguntaba por su tejido de adentro
    por el mar por el maaar
    desde el cielo las olas pierden énfasis
    solo configuran la curtida piel del mar
    flota un barco al sol como un insecto acuático
    la rompiente no grita al abordar la tierra
    solo manifiesta su impotencia de seguir mar con una
    marginal protesta de espuma
    es tan evidente que la forma de la costa depende de la tierra
    que el mar es una extensa pero débil objeción del agua a la
    tierra
    a estas alturas todo se pone demasiado abstracto
    el cielo siquiera tiene nubes
    el mar solo tiene mar
    qué manera de estar esto ya no es el mar
    las nubes perfeccionan momento a momento su explosión
    silenciosa
    solo ellas son humanas están más vírgenes más besables por
    arriba
    el mar no existiría si las nubes no lo necesitaran para
    proyectar su forma
    las nubes determinan un cielo de arriba y otro de abajo los
    dos con puntitos blancos
    el avión elegante vuela gozando el sol
    que permanece arriba sin llegar a los hombres
    sin embargo las nubes se rasgan se dispersan
    y el mar triunfa sigue abajo sin una fisura
    pero yo no quería decir ese mar sus componendas con la
    tierra y el cielo
    con el sol con la sopa de nubes
    yo quería decir el mar
    no resbalar entre los planos del silencio
    cerré los ojos ahí estaban las mismas nubes
    entonces volví abajo para mirar el mar desde el mar
    puse mi tiempo en agua por el ancho de un océano
    el buque habló humo el mar contestó espuma
    al mar hay que decirlo yo insistí
    queriendo una vez más restablecer a palabras mi equilibrio
    con el mundo
    ahí estaba esa cosa verde
    la miré la volví a mirar la seguí mirando hasta que se me
    disolvieron los párpados
    pero el mar seguía consistiendo en la exagerada redondez
    del horizonte
    el paisaje infinito no será para verlo
    en vano el hombre se arroja contra él
    rebota y vuelve a sus sensaciones orgánicas
    a sus dedos amarillos de tabaco a la cutícula irregular de
    sus uñas
    ya viene la noche a relevarme ya te cubre de sí
    mar como si no fueras lo bastante oscuro
    a lo lejos la tierra alardea de faros
    como si ella fuera tan clara
    en vano tus olas se me aplastan contra los oídos y me
    8 min
  • La ola (Adrienne Rich, por Fernanda Mugica)

    para J.B.


    Devolverte esta ola

    es devolverte

    el dibujo

    en negativo

    estriado, salpicado

    de una capa más negra

    y oscura de la mente

    de la que es el emblema

    No sólo de la furia creadora

    de la espuma más blanca

    el caldero de todo lo que vive

    sino el vacío que subyace ahí

    Al pensar en el mar pienso en la luz

    que es encaje y aguja para el agua

    que oleadas de visiones encabritan

    penetrando en la gruta más profunda

    Pienso en las vidas que tratamos de vivir

    encerradas en nuestras escafandras,

    cuerpos que se iluminan a sí mismos

    al resguardo de toda turbulencia

    y en cómo, de milagro, fracasamos

    1 min

About Orden de traslado

From the publisher's feed

Poemas en voz alta.