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Or


se alzaban sobre el valle, sus aguzados remolinos
la profesión de ausencia, de ausentarse, un remontarse al cielo
liebre, pato arlequín, mariposa cola de golondrina: cree en este refugio
he aquí otro de mi larga lista de apartes:
e igual la delicada, la volátil condición del amor, el cuerpo traicionero
y aquí con “resistente” me refiero a “que soporta”
elige tu propia aventura: fallo farmacológico o fallo orgánico
se parece a nosotros más de lo que quisiéramos, este maravilloso retal áspero
¿y por qué necesito decir los sapos, el matorral, las nubes?–
e hizo mis delicias el sexo de cada estación, los resbalones en el musgo
hasta que las criaturas nocturnas asomaran
de allí la carga del cuerpo, su campaña resoluta: sigue marchando
y si la guerra no nos saca de la quietud, nada nos va a sacar
sigo teniendo el mismo corazón desconcertado de siempre
al aire libre, enumeré mi lista de placeres:
los pensamientos lujuriosos de la primavera mientras florecen las violetas amarillas
todos los días me equivoco –me olvidé de tomar unos remedios
en una prolongada quietud, vi que la garza que no quería sobresaltar
si yo, el ser insignificante que soy, renuncio a todos los demás,
luz, luz: no me abandones
Había resbalado y quedó suspendida
sobre el abismo
con una pierna rota;
cinco días estuvo con una única piedra
como punto de apoyo. Temía
a los buitres que volaban
muy cerca, que le atacasen
los ojos a causa de la quietud, temía
también a los rebecos,
que la piedra temblara
con sus saltos. Veía atardecer
y amanecer, cada vez parecía
la última. Era muy hermoso.
si me dejaras ir contigo en la noche,
en la hora parda del metro, antes
de amanecer, si pudiera acoger,
contemplar todo hueso tu rostro, el gesto
de fiera que piensa y vive sola, si no
se removieran airadas las palabras,
si no sintiera el viento que azota los
árboles arriba; qué hice que no
recuerdo, qué hicieron, dónde
ocurre la vida y es libre y no
benigna, dónde con su herida
lo solo del animal
Lenta y azul, la casa
donde vives, habitaciones
curvas y huecos que se abren
anudándolas. Es
alta, mira hacia las colinas,
solitaria en la luz.
Digo: abrázame,
abrázame en la noche,
a través de la noche.
Las flores de algunos árboles
recién brotadas
son como caracoles
verdes, árboles invadidos
de infinitos gusanos,
levedad de materia.
Me da miedo la luz,
lo quieto de la luz,
el hueso de tu sien
contra la mía.
la enfermedad mental, errata,
la enfermedad mortal, camina
mirando al suelo, salvar
a alguien, lo contrario
secciones de cerebro, cortes
abismo de tráquea
y laringe, hacia afuera
el mundo es plano
las palabras tienen relieve, globos
oculares, la niña
de los ojos, corazón, todo
acaba cayendo del lado que se inclina
Un idiota adulto mece
a la madre que ha muerto
y que no le amó,
a la que quiso matarle
cuando era niño.
La acuna y le habla suavemente.
El amor es desamparo,
el amor es amor
y desamparo.
De repente, esta derrota.
Bajo el cielo nacido tras la lluvia
escucho un leve deslizarse de remos en el agua,
mientras pienso que la felicidad
no es sino un leve deslizarse de remos en el agua.
O quizás no sea sino la luz de un pequeño barco,
esa luz que aparece y desaparece
en el oscuro oleaje de los años
lentos como una cena tras un entierro.
O la luz de una casa hallada tras la colina
cuando ya creíamos que no quedaba sino andar y andar.
O el espacio del silencio
entre mi voz y la voz de alguien
revelándome el verdadero nombre de las cosas
con sólo nombrarlas: «álamos», «tejados».
La distancia entre el tintineo del cencerro
en el cuello de la oveja al amanecer
y el ruido de una puerta cerrándose tras una fiesta.
El espacio entre el grito del ave herida en el pantano,
y las alas plegadas de una mariposa
sólo la cumbre de la loma barrida por el viento.
Eso fue la felicidad:
dibujar en la escarcha figuras sin sentido
sabiendo que no durarían nada,
cortar una rama de pino
para escribir un instante nuestro nombre en la tierra húmeda,
atrapar una plumilla de cardo
para detener la huída de toda una estación.
Así era la felicidad:
breve como el sueño del aromo derribado,
o el baile de la solterona loca frente al espejo roto.
Pero no importa que los días felices sean breves
como el viaje de la estrella desprendida del cielo,
pues siempre podemos reunir sus recuerdos,
así como el niño castigado en el patio
entrega guijarros para formar brillantes ejércitos.
Pues siempre podemos estar en un día que no hay ayer ni mañana,
mirando el cielo nacido tras la lluvia
y escuchando a lo lejos
un leve deslizarse de remos en el agua.
No me digas nada, ya lo sabía
No me digas nada y márchate
Lluvia, (Lluvia) tus besos fríos como la lluvia (Lluvia)
Lluvia, (Lluvia) tus manos frías como la lluvia (Lluvia)
Ahora tengo que olvidar
No me digas nada y márchate
Lluvia, (Lluvia) tus besos fríos como la lluvia (Lluvia)
Lluvia, (Lluvia) tus manos frías como la lluvia (Lluvia)
Lluvia, (Lluvia) tus besos fríos como la lluvia (Lluvia)
¿Qué nos pasó?
Lluvia, tus besos fríos como la lluvia
Amiga, me dejaste con las ganas
Lluvia, tus besos fríos como la lluvia
Lluvia, tus besos fríos como la lluvia
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