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Or


Trabajás sin alegría para un mundo caduco,
El mundo se equivoca. No se puede dejar atrás el pasado. Lo llevás enterrado adentro tuyo; se hizo una alacena con tu carne. No todo lo que se recuerda sirve, pero el mundo te entrega todo eso para que te lo guardes. ¿Quién le hizo qué a quién, qué día? ¿Quién dijo eso? ¿Qué dijo ella? ¿Qué hizo él? ¿En serio dijo eso ella? ¿Y él que le dijo? ¿Y ella qué hizo? ¿Escuché lo que creo que escuché? ¿Eso acaba de salir de mi boca, de la de él, la tuya? ¿Te acordás que suspiraste?
Lo hice otra vez,
soy una especie de milagro que se levanta y anda,
mi cara una finísima mortaja
Capa a capa arrancá esta servilleta,
¿La nariz, las dos cuencas de los ojos, la intacta dentadura?
Y enseguida, la carne
y yo, de nuevo, una mujer sonriente.
Ahora es la tercera.
qué millón de filamentos.
cómo me van sacando
Damas y caballeros
Por más que ahora sea piel y huesos
La primera vez que me pasó fue a los diez.
no volver.
Tuvieron que llamarme sin parar,
igual que todo lo demás
Tanto, que pareciera que es una maldición.
Es fácil: se lo puede hacer en reclusión.
teatral a plena luz del día
“¡Es un milagro!”
para ver mis cicatrices, hay que pagar
Y hay que pagar, y hay que pagar bien caro
un mechón de mi pelo, un jirón de mi ropa.
Soy tu obra,
que se funde entre aullidos.
Ceniza y más ceniza,
un jabón,
Herr Dios, Herr Lúcifer
Me alzo de las cenizas
Entre montañas, lastimado, cayó para encontrarla.
Escaló de regreso el precipicio. Apisonó la tierra.
Negó, lo negó todo. Ella se despertó
pisoteada, el veneno se escurre de su suave
Ahora está de nuevo en casa. Ahora se está casando. Ahora
Mi casa es la tierra colorada; podría ser el centro del mundo. Hay quienes dicen que Nueva York, París o Tokio son el centro del mundo, pero yo digo que es un lugar de humilde magnificencia. Podés pasar con el auto sin darte cuenta. Las ondas de radio lo pueden tapar. No se puede construir con palabras, porque aún quedan sonidos en su forma sagrada, no verbal. Por ejemplo, para ese cuervo tonto que revuelve la basura al lado del corral, el centro del mundo son unas tiritas de grasa. Preguntale. No tiene que decir que la tierra se tiñó de escarlata por obra de una fe incansable, tras siglos de dolor y carcajadas: se posa en el cuenco azul del cielo, y se ríe.
El árbol de la rabia tiene tantas raíces
En la barra de un Nedicks,
y estoy acá sentada preguntándome
Encontrar la medida es encontrar el mantram,
si esa fuente
El organismo
El estilo es la muerte. Encontrar la medida es encontrar
Encontrar la medida es encontrar la
Para escribir sobre la edad, tenés que agarrar algo y
(Es un arte al que siempre le gustaron las mujeres jóvenes.
Una rama, tal vez, femenina, con flores. Arrancada.
Cortale la promesa del verano. Después seguí. Cortá
La tarde de la primavera te va a golpear la puerta, furiosa
Ahora, la sintaxis. A ella también quebrala. Lo que te queda es tuyo
un árbol muerto. El futuro. Que no da fruto ni
Dejo de resistir, y me despido;
Besé sirenas, cabalgué en El Niño,
CASCANDO (SAMUEL BECKETT)
1
por qué no meramente perder toda esperanza en
acaso no es mejor abortar que ser estéril
después de que te vas las horas pesan como el plomo
2
diciendo una vez más
el batir de palabras rancias una vez más dentro del corazón
una vez más muerto de miedo
yo y todos los otros que te amen
3
a menos que te amen
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