El último principio del Kybalion nos lleva al tercero, el de polaridad. Como una manifestación más de los opuestos en este mundo material, los principios femenino y masculino, más que contrarios, complementarios, están presentes en todo ser. Armonizar esa separación, esa inevitable dualidad, nos proporcionará mayor conocimiento y calma, una mejor gestión de nuestra vida a todos los niveles.