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Viajar es algo que a la mayoría de nosotros nos apasiona. Trasladarse de un lado a otro, la expectación por encontrarte en lugares nuevos y desconocidos, la adrenalina por haber salido de la rutina por unos días.
Hay quien, sin embargo, considera que viajar está sobrevalorado. Conozco a unos cuantos de estos que dicen sin despeinarse que todo lo que veo se encuentra en Google sin moverse del sofá, que viajar es un mero entretenimiento para las masas o que muchos sólo buscan coleccionar sellos en su pasaporte.
Conozco de primera mano a una mujer –compañera de viaje- que rechazó un vuelo sobre las cataratas Victoria en ultraligero porque si no había posibilidad de hacerse fotos -dijo- era como no haberlo hecho. Hace unos 8 años de ese momentazo que jamás olvidaré. Y sí, previo pago obtuve más de 200 fotos como recuerdo.
“Incluso se puede hacer un viaje alrededor de tu habitación. Basta con ir con la imaginación despierta y prestar atención a lo que te rodea”
La historia de Mayte es singular porque lleva más años fuera que dentro de su lugar de origen: España. Acaba de cumplir 33 años en la República Dominicana y dice sentirse una privilegiada porque no necesita el arraiga ni sentirse de un sólo lugar. “Me siento ciudadana del mundo”, afirma.
Si escuchas esta entrevista oirás consejos como que si llegas a un país nuevo pensando que nada te va a gustar, efectivamente, nada te gustará, porque todo es una cuestión de actitud.
Mayte llegó a Santo Domingo en el año 1986 procedente de Madrid. Por aquel entonces la capital dominicana estaba muy lejos de ser la ciudad que es hoy. Para ella fue como retroceder en el tiempo, como estar obligada a vivir como su madre en los años 40: echaba de menos la libertad.
Conserva tradiciones españolas tan sanas como la siesta y en su maleta nunca faltan ingredientes para hacer un buen caldo gallego y un cocido madrileño aunque tenga que comérselo con el a
Si llevas tiempo siguiendo este blog sabrás que hace unos años rebasé los 40 y que una de las decisiones que tomé en mi nueva vida como expatriada fue volver a estudiar.
Han pasado ya cuatro años desde ese día en el que tomé la decisión de volver a los libros tras seis meses de darle vueltas a qué hacer con mi vida cuando mis planes de trabajar en el extranjero se torcieron.
Después de 20 años de vida laboral, no estaba dispuesta a aceptar cualquier trabajo por un sueldo mísero. Llevaba trabajando desde los 18 años cuando compaginaba mis estudios universitarios con el trabajo como administrativa por las tardes para costearme mis gastos, pues nací en una familia numerosa muy humilde.
Tenía un buen currículum, cartas de recomendación, un nivel de inglés aceptable. Pero para los puestos que creía merecer, ser mujer y no hablar árabe suponía un obstáculo con el que no había contado.
He contado mil veces esta historia que puedes leer en “Desperate housewife”.
Mi marido fue quien me animó a v
El ser humano tiene una facultad maravillosa: el poder de la imaginación. Pero es a la vez una habilidad que puede ser nuestro peor enemigo ¿sabes por qué? Porque con la imaginación creamos mundos, damos valor a las cosas, le damos significado a nuestro entorno.
Necesitamos la fantasía para poder afrontar la vida, por eso les contamos cuentos a nuestros hijos. Elaboramos mitos para dar respuesta a todas nuestras preguntas. Gracias a la imaginación evocamos el pasado pero también el futuro, organizamos nuestro presente y clasificamos la realidad. Pero también a las personas.
La fase de adaptación cuando nos mudamos a un país que no es el nuestro es una de las quejas recurrentes entre los expatriados por el mundo. Y toda la “culpa” la tiene la imaginación porque hemos creados dos mundos: el “nuestro” y el de los “otros”.
Todas las sociedades y todas la culturas
Patricia se mudó a Birmingham (Reino Unido) hace casi cuatro años con su marido y su hijo.
Después de una exitosa carrera profesional en España, decidió trasladarse con la intención de compatibilizar su vida familiar y laboral. Para ello contó con el Coaching como filosofía de vida que le ayudó a dar un giro a su vida, a disfrutar más del día a día, a centrarse y tener objetivos más claros. Y, sobre todo, a conocerse mejor.
Dice que “no nos tomamos un café con nosotros mismos”, siempre est
Hoy quiero contarte que se cumplen cinco años desde el nacimiento de este blog y aún no me lo creo. Y lo primero que quiero hacer es darte las gracias a ti que me lees desde el primer día. A los que me empezaron a leer cuando yo apenas llevaba unos meses en Qatar más perdida que otra cosa. A ti que me descubriste por casualidad y a todos lo que en algún momento han compartido sus propias experiencias conmigo.
Mi primer post: 27 marzo 2014: Under construction (I)
La verdad es que no sé si voy a encontrar palabras para expresar lo que siento ahora mismo. Si alguna vez te has preguntado si me preparo los posts, te digo que no. Soy muy impulsiva a la hora de escribir. Me siento, como ahora, y empiezo a teclear cuando me pasa una idea por la cabeza.
Es por eso que a veces empiezo hablando de una cosa y acabo con otra. No hay estrategia ni planificación, sencillamente escribo y escribo hasta que creo que he dicho lo que quería contar. De ahí que mis posts sean largos, nunca se me ha dado bien la síntesis.
(Y que siguen sorprendiendo años después)
1# Que en un país donde se va la luz constantemente las cervezas siempre salgan vestiditas de novia (traducción: congeladas, con el vidrio escarchado).
2# La afición de los quisqueyanos (dominicanos) por el ron, la música y los altos decibelios (creo que con el silencio se vuelven locos).
3# Que en una motocicleta puedan montarse hasta 7 personas y circular por la autovía. Por supuesto, sin casco.
4# Que los motoconchos (moto-taxis con
¿Cuántas veces has fracasado? ¿cuántas veces te has sentido un fracasado? Vivimos en una sociedad centrada en los resultados y en el éxito fruto de un sistema capitalista que crea continuas necesidades. Una sociedad basada en objetivos y metas en busca de dinero, poder o bienes materiales oponiendo continuamente el éxito al fracaso.
En mi opinión el fracaso es inherente al ser humano, además de necesario. Un fracaso es cualquier suceso inesperado, todo aquello que no sale como esperábamos. Por lo tanto, es una respuesta a nuestras propias expectativas no cumplidas.
Si gestionamos bien los fracasos, éstos son una herramienta perfecta para el continuo aprendizaje, nos hace humildes y mejores personas.
Sin embargo, el fracaso está estigmatizado socialmente, y en muchas culturas se tiene miedo al fracaso, y mucho más a reconocer los errores. En las culturas anglosajonas, por ejemplo, se tiene otra actitud frente al fracaso: se utiliza como un elemento de lucha y de superación.
Así que podríamos decir sentirse fracasado es una cuestión de actitud, es no sobreponerse al error, a no encontrar sentido a tu vida, en última instancia.
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