Uno de los errores más comunes que cometen los cristianos es pasar por alto el poder que hay en cada palabra que sale de su boca, olvidan que en el mundo espiritual las cosas acontecen por lo que declaramos con nuestros labios. Hay palabras que pueden afectar tu ministerio, tu fe, tu bendición, tu salud espiritual y emocional, pues proverbios 12:18 declara “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina”.
Debemos tener sumo cuidado con las palabras que decimos o aceptamos de otros en nuestra vida. La fe viene por el oír la palabra de Dios, pero el temor viene de oír cualquier otra cosas que no sea la Palabra de Dios.Prestar nuestros oídos al chisme o a la crítica es una táctica del mismo infierno para envenenarte con simientes que van a destruirte.
Aquí vemos a uno de los profetas más poderosas de la Biblia, y sin embargo recibe unas palabras de parte de Jezabel que lo desenfoca y lo llena de temor. Estaba asustado por lo que había dicho aquella mujer, pero el ángel de Jehová le dijo que largo camino le quedaba. En otras palabras que tenía muchos años por vivir, devolviéndole la fe que había perdido y reafirmando el propósito de Dios para su vida.
Cada vez que alguien te habla una palabra que te trae temor o duda debes identificar de inmediato al enemigo detrás de esto, pues la Palabra que viene de Dios aumenta la fe y nos afirma.
Es muy importante saber lo que Dios ha dicho sobre ti y estar claro en el propósito que te ha encomendado, porque si no lo sabes el enemigo se las ingenia para desenfocarte. Pero si estás escuchando la voz de Dios y escudriñando Su Palabra sabrás que no estás solo en esta batalla, sabrás discernir entre la voz de Dios y la del enemigo. Estarás firme ante los embates del enemigo, aunque se disfrace de ángel de luz con palabras persuasivas.