En esta ocasión vemos a Jesús en una cena rodeado de pecadores y publicanos. Usted conoce el ambiente; los excesos no solamente se dan en la comida, sino también en la bebida, las anécdotas groseras y los comportamientos inapropiados. En medio de este entorno, indudablemente decadente, está Jesús, el Hijo de Dios. A decir verdad nos sentiríamos más cómodos si estuviera sentado en la primer fila de una sinagoga, estudiando algún manuscrito. No obstante, él está ahí, en medio de ese ruidoso encuentro de pecadores.