Permanecer
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Permanecer episodes

  • Día 67 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Sé un canal dé podér!

    Recientemente, un hombre llamado Esteban* me llamó para contarme acerca de una tragedia que le sucedió en su matrimonio. Durante nuestra conversación, él se quebrantó y se soltó llorando; era la frustración de muchos años tratando de hacer que su vida y su matrimonio funcionaran bien. Pero todo se vino abajo.

    Cualquiera que hubiera visto a esta familia, jamás se hubiera imaginado los problemas tan serios por los que estaban atravesando. La esposa de Esteban era una mujer muy atractiva, llamada Janet; sus hijos e hijas parecían felices. Pero la tragedia era que él y su esposa se habían convertido en “enemigos”, y él se había enamorado de otra mujer.

    Los “enemigos” más terribles son aquellos cuyo amor se ha tornado en odio por causa de las ofensas o las desilusiones.

    El modelo de destrucción en este matrimonio es muy común. Esteban y Janet ciertamente desearon tener un matrimonio feliz; sin embargo, las pequeñas ofensas y las actitudes equivocadas comenzaron a amontonarse. Pronto, Janet comenzó a mostrar frivolidad y enfrió todo afecto de Esteban.

    Él también empezó a notar que ella no se sometía a su autoridad espiritual y no lo buscaba para pedir consejo o para tomar decisiones.

    Al llegar a este punto vulnerable, la otra mujer se le atravesó en el camino. Ella le comenzó a ofrecer todo lo que le hacía falta en su matrimonio, y de pronto se miró controlado por pasiones desordenadas que él mismo odiaba y que sabía eran malas.

    En un intento desesperado por salvar su matrimonio, Esteban dejó a un lado su relación con la otra mujer. Esteban confesó que esto se le había hecho algo muy difícil, porque aquellos sentimientos de amor que antes tenía para su esposa, parecían haber muerto. Yo por supuesto, le aseguré que la esencia del amor genuino no puede morir (1 Corintios 13).

    Dentro de nosotros mismos, no tenemos la capacidad para amar genuinamente a los demás. Es solamente cuando hacemos del Señor nuestro primer amor, que Él nos da su amor incondicional necesario para poder amar a los demás, incluyendo a nuestros enemigos.

    Cuando Esteban me dijo que su meta era restaurar su matrimonio, le hice saber que ésta no debería ser su principal meta, sino que, primeramente debería buscar restaurar su primer amor por el Señor, por quien también lo había perdido. Así leemos en Apocalipsis 2:2-5: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia… Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.

    El fracaso de su matrimonio es el producto del fracaso en la relación con el Señor. Por lo tanto, para evitar la destrucción de relaciones similares, renovemos nuestro primer amor por el Señor para así ser canales por los que Él pueda impartir Su amor genuino y Su luz a los demás, incluyendo a nuestros enemigos.

    8 min
  • Día 66 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Neutraliza su veneno!

    En las junglas del África, un misionero caminaba por entre el pasto y la maleza hacia una de las villas. De repente, sintió el piquete agudo en una de sus piernas y cuando miró hacia abajo, vio a una serpiente venenosa deslizarse en el césped. El podría en pocos minutos haber esperado los síntomas de un dolor inmenso, náuseas, hinchazón o de debilidad; sin embargo, nada de esto le aconteció, porque ya estaba preparado para esta clase de ataques.

    Se detuvo, buscó en su mochila y sacó una pequeña unidad que empleó para aplicar una descarga eléctrica al área afectada, neutralizando así el veneno de la serpiente.

    Cuando un enemigo nos maldice con palabras amargas, el efecto es el mismo que el de esa serpiente venenosa. Inclusive, Dios describe aquellas palabras amargas como venenosas (Salmos 58:3-4; Santiago 3:8). Esas palabras venenosas tendrán su efecto en nuestras emociones, a no ser que pronto neutralicemos su veneno con la reacción de bendecirlos con el corazón. Esta es una de las razones por las que Jesús nos manda que bendigamos a aquellos que nos maldicen. La Escritura claramente dice:

    “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21).

    José fue maldecido por sus hermanos mayores, pero rehusó maldecirlos en venganza; al contrario, buscó a Dios por su vindicación. Miramos esta actitud muchos años después cuando les respondió: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20).

    En otro caso, un padre le gritó a su hijo: “Eres un idiota, nunca vas a servir para nada!” Esas palabras penetraron en el corazón y el alma del niño, y por años afectaron su habilidad para relacionarse con su padre, y aun con otras personas. Fue hasta que comenzó a bendecir a su padre, que se fue liberando de la esclavitud emocional que había estado experimentando todos esos años.

    Las bendiciones se pueden iniciar empleando el nombre del Señor y pueden incluir las cualidades que son deficientes en las vidas de nuestros atacantes. Por ejemplo, un niño que ha sido maldecido puede decir: “Señor, bendice a mi padre con sabiduría y entendimiento. Hazlo fuerte en la bondad y compasión. Haz que tu rostro resplandezca sobre él para que irradie amor genuino, y dale gracia para que conozca Tu voluntad”.

    ¡Maldecir a nuestros enemigos, es como si nosotros bebiéramos veneno y esperáramos que nuestros enemigos murieran!

    Personalmente testifico del poder de este mandamiento, ya que varias personas a través de los años me han atacado de muchas formas con palabras venenosas. Pero cuando le he pedido a Dios que los bendiga con la cualidades que les hacen falta, mi actitud personal cambia hacia ellos; Dios llenó mi corazón con amor genuino y expectación de lo que Él iba a hacer en sus vidas.

    Que el Señor nos dé Su sabiduría y gracia para contrarrestar el daño de las palabras venenosas al aprender a bendecir a aquellos que nos maldicen.

    5 min
  • Día 65 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Escucha a tus perfeccionadores!

    El problema con los “talladores” de Dios es que algunas veces son muy fuertes, ruidosos y agresivos, y muchas veces nos obligan a cerrar nuestros oídos para escuchar lo que Dios está tratando de decirnos a través de ellos. Frecuentemente Dios quiere decirnos:

    Encuentra balance en tu vida y en tu mensaje, ya que la verdad fuera de un balance, conduce a la herejía.

    Uno de los diagramas más poderosos del Seminario Básico describe el desarrollo de la concupiscencia. Este diagrama tiene como base la historia de un “perfeccionador”. Fue presentado por primera vez a un grupo de estudiantes del colegio bíblico, el cual juntamente con otras enseñanzas que compartimos, produjo un avivamiento en todo el campus estudiantil. Considerando esta sorprendente reacción, el presidente del colegio me pidió que regresara al siguiente año.

    Un año después, cuando regresé al colegio, se me informó que uno de los maestros no estaba de acuerdo con lo que había enseñado, y con liberalidad había estado compartiendo su reacción negativa con los demás estudiantes. El presidente y yo nos reunimos con el maestro, y le pregunté qué fue lo que le hizo no estar de acuerdo. Me respondió que el diagrama estaba incompleto.

    Yo había puesto en el diagrama solamente los aspectos espirituales. Al seguir nuestra plática, comprendí que era verdad; también había desarrollos psicológicos y físicos. Al incluir estas dos dimensiones en el diagrama, tomó una nueva perspectiva, con mucho más significado, más información clara y precisa de cómo se desarrolla la inmoralidad en la vida de una persona. De una manera retrospectiva, yo estoy agradecido a Dios por levantar a este “tallador” ya que millones de personas se han beneficiado, por la reacción que Dios causó en su corazón.

    El desequilibrio en un área de la vida, usualmente también desequilibrará otra área de la vida.

    Aquellos padres que son muy estrictos con sus hijos con ciertos reglamentos en un área de sus vidas, muchas veces son muy livianos en otras. Por ejemplo: una familia sobre-enfatizaba reglas muy estrictas para evitar identificarse con el mundo, sin embargo, estaban fallando en enseñar a sus hijos cómo amar al Señor y andar en Sus caminos. Ellos estaban enfatizando una religión, pero no una relación. Como resultado de esto, estaban experimentando una reacción negativa, no sólo de sus hijos, sino también de quienes los observaban.

    Conforme seguimos meditando en Mateo 5:44, podemos preguntarnos a nosotros mismos, si por casualidad tenemos enemigos por causa de algún desequilibrio o inconsistencia en nuestro caminar con el Señor. Si este es el caso, entonces Dios estará usando enemigos para darnos el mensaje. Si los escuchamos y corregimos esa inconsistencia, tendremos nuevas razones para bendecir a aquellos que nos maldicen.

    5 min
  • Día 64 - Mandamiento 10 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Bienvenidos “Talladores” de Dios!

    ¿Se ha preguntado Ud. por qué razón Dios permite que muchas personas nos molesten, nos desprecien, y nos provoquen? Ellos perturban nuestra vida, y desvían nuestra atención. Una respuesta a esta pregunta se da en la siguiente analogía. Dios compara a los creyentes con piedras que están siendo perfectamente talladas de forma que puedan convivir juntos con todos los creyentes en el Templo de Dios (vea I Pedro 2:5 y Efesios 2:19-22).

    La frase bien coordinado es una forma del presente participio pasivo, y expresa acción continua o reiterada que recibimos. Durante la construcción del Templo de Salomón, habían 80,000 “cortadores” (en el hebreo significa ‘talladores de piedra’) en las canteras. Cada piedra era tan perfectamente preparada de modo que no necesitaba un tallado posterior después que estaba puesta en su lugar en el Templo (ver I Reyes 5:15-18; 6:7). Si consideramos a aquellos que han sido hostiles con nosotros como talladores de Dios, estaremos listos para recibir el siguiente mandamiento:

    Mandamiento diez: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

    David describe el “tallado” de sus enemigos: “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. … Contra mí forjaron mentira los soberbios, mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. … Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (Salmo 119:67-71).

    Este testimonio ha sido sin duda muy cierto en mi propia vida y ministerio. Las verdades más poderosas presentadas en el Seminario Básico han sido “talladas” por los que me han criticado. Ellos me han motivado a estudiar las Escrituras con mayor atención para explicar y perfeccionar cada cosa que enseño.

    El Seminario Básico en sí fue el resultado de talladores que estaban asociados con el primer ministerio juvenil que yo dirigí. La Junta me despidió, con el reto de demostrar la efectividad de los principios Bíblicos que yo estaba enseñando a los jóvenes. La promesa expresada por el apóstol Pedro se ha convertido en una realidad para mí:

    “…Después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo [el Dios de toda gracia] os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (I Pedro 5:10).

    Una razón por la que Dios nos ordena amar a nuestros enemigos y bendecir a aquellos que nos maldicen es porque Él tiene propósitos mayores para aquellos que simplemente hacen miserables nuestras vidas. Él quiere que nosotros cooperemos con Él en el proceso de desarrollar madurez en nuestras vidas. El mandamiento no se aplica solamente al conflicto con “los de afuera”, sino también con los de nuestra propia familia quienes “discrepan” con nosotros en el diario vivir.

    Propongámonos ahora darles la bienvenida a aquellos que se rebelan en contra nuestra, no viéndolos como intrusos de nuestra vida, sino como talladores enviados por Dios para ayudarle a Él a que nosotros mejoremos nuestro carácter y seamos conformados a la imagen del Señor Jesucristo.

    6 min
  • Mandamiento 10 - Ama a tus enemigos - Serie los 49 Mandamientos de Jesús (Permanecer)

    MANDAMIENTO 10: AMA A TUS ENEMIGOS

    CUALIDAD DE CARÁCTER: CREATIVIDAD 44 Pero yo digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,[a] 45 para que sean hijos de su Padre que está en los cielos. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Mateo 5:44-45 En nuestra naturaleza humana se no dificulta tan solo orar por los que no nos agradan mucho o con los que hemos tenido algún inconveniente, mucho menos podemos llegar a amarlos. Es por eso que Dios en su infinita sabiduría a través de la maravillosa persona de Jesús forma nuestro carácter a su imagen y semejanza y nos da la herramienta para poder cumplir con este mandamiento. La cualidad de carácter es la CREATIVIDAD.

    La creatividad es cultivar pensamientos sabios, palabras prudentes, y acciones hábiles para llevar a cabo la voluntad de Dios.

    En el libro de Génesis, somos testigos del acto supremo de creatividad divina: la creación misma del universo. Dios, en su infinita sabiduría, dio forma a los cielos y la tierra con su palabra. Y como seres creados a su imagen y semejanza, hemos sido bendecidos con una chispa de esa misma capacidad creativa. En nuestra vida diaria, esta chispa se manifiesta de innumerables formas: en el arte, la música, la poesía, la ciencia, la tecnología y más.

    La creatividad no es un talento reservado para unos pocos privilegiados, sino un don que todos llevamos en nuestro interior. Sin embargo, a menudo nos encontramos limitados por el miedo al fracaso, la autocrítica o la falta de confianza en nuestras habilidades. Pero recordemos las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Con la fuerza que viene de Dios, podemos liberarnos de estas cadenas autoimpuestas y atrevernos a explorar los límites de nuestra creatividad.

    Al igual que el Señor formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en él aliento de vida, también nos llama a ser co-creadores en su obra redentora. En este proceso de colaboración divina, nuestras ideas, talentos y esfuerzos se convierten en

    instrumentos para llevar su amor y su luz a un mundo sediento de esperanza y salvación.

    ¿Qué activa a la creatividad?

    La creatividad se activa cuando los pensamientos son expresados en palabras. Después de que Dios concibió la creación en Su mente, Él pronunció las palabras, y fue hecho. “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Génesis 1:3), y “dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen” (Génesis 1:26). El poder de las palabras en el proceso de la creación explica por qué Dios advierte que toda palabra debe ser cuidadosamente analizada antes de decirla. “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Proverbios 18:21).

    ¿Cómo podemos aumentar nuestra creatividad?

    Creatividad es una expresión de la sabiduría. La versión de la Biblia en inglés KJV dice en Proverbios 8:12 “Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de las invenciones ingeniosas”. Cada creyente tiene la oportunidad de recibir más sabiduría con sólo pedirla. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). Las condiciones que Dios ha establecido para la sabiduría son también muy importantes que las sigamos. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6).

    Si realmente tenemos el propósito de aumentar nuestra creatividad, no sólo debemos pedir sabiduría, sino que también debemos clamar por ella.

    La gran fuente de sabiduría es la Escritura. Mientras más estudiamos, memorizamos y meditamos en ellas, mayor será el fundamento que tendremos para la verdadera creatividad.



    8 min
  • Día 63 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Manté n un balancé!

    Es muy fácil tomar este mandamiento y emplearlo fuera de contexto al aplicarlo de maneras necias y antibíblicas. Dios no nos está diciendo que pongamos la mejilla a cualquiera que quiera abofetearnos, ni tampoco nos dice que demos nuestra capa o dinero a cualquiera que nos lo pida, o aún ir la segunda milla nada más porque alguien nos lo ordena.

    Jesús jamás hizo algo de su propia voluntad. De la misma manera, nosotros debemos seguir solamente la instrucción de acuerdo a la voluntad de nuestro Padre celestial.

    A través de los años, varios individuos han tratado de controlarme y controlar mi tiempo con sus problemas. Tenían la presunción de que podían tener todo mi tiempo a su disposición, y se ofendían cuando no se los daba. Ahora me pregunto si realmente buscaban una solución.

    Obviamente, estas no son situaciones de “segunda milla”. Muchas veces estos individuos habían rechazado a sus autoridades puestas por Dios y encontraban placer en controlar a los demás. Es por tanto, nuestra responsabilidad, redirigirlos sabiamente, amorosamente pero firmes, hacia aquellos que son responsables por ellos, tal como sus padres, sus esposos, o sus pastores.

    También debemos comprender que las decisiones finales concernientes a nuestro tiempo, energía y recursos deberán tomarse bajo la sumisión de la voluntad de Dios y bajo la dirección de las autoridades que Él ha puesto sobre nosotros. Debemos investigar acerca de ellos antes de ir la segunda milla.

    La instrucción de hacer bien a todos los hombres, se cumple mejor al ayudar directamente a los líderes a hacer bien a aquellos que están bajo su jurisdicción.

    Por los últimos 15 años, como ministerio hemos experimentado oportunidades sin precedentes para servir a un gran número de personas en muchos países alrededor del mundo. En muchas ocasiones, se nos han acercado personas que desean implementar sus propias agendas, y en cada caso les hemos dicho que contacten a los oficiales a quienes estamos sirviendo, y las respuestas de los líderes han sido sabias en cada caso.

    Esta protección nos ha guardado de mucha frustración y de esfuerzos infructuosos. También cumple con la instrucción de Gálatas 6:10: “…según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”.

    Cuando alguien nos pida hacer algo, primeramente debemos determinar si estamos o no bajo su jurisdicción. Si es así, entonces inmediatamente y con disponibilidad debemos seguir sus instrucciones e ir la segunda milla. Si descubrimos que no estamos bajo su jurisdicción, entonces debemos llevar el caso y hablar con nuestras autoridades dadas por Dios (y también con su esposa) para que no operemos conforme a nuestra voluntad. Será un registro muy valioso en tu diario si escribes aquellas situaciones en las que aplicaste este mandamiento, y la manera en que Dios te bendijo a ti y a los demás como resultado de aplicarlo.

    4 min
  • Día 62 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Experimenta el e xito de ir la segunda milla!

    William Carey es uno de los grandes héroes de la fe, así como también un reformador, honrado por la historia de la India. Los sacrificios y las luchas personales que experimentó y soportó para lograr el propósito de su llamamiento, son sorprendentes.

    Trabajó arduamente por muchos años para traducir la Biblia al lenguaje de la gente en el país de la India. En 1812, un incendio destruyó un diccionario de Carey, dos libros gramaticales, volúmenes completos en 14 idiomas del oeste del país, y versiones completas de la Biblia. Sin embargo, intrépidamente, Carey dijo: “La pérdida es grande, pero recorrer un camino la segunda vez, se hace más fácil y con más seguridad que la primera, así que confío que el trabajo no perderá nada de su valor… Somos derribados, pero no perdemos las esperanzas”. A través de los esfuerzos en su vida, la Biblia fue traducida a algunos lenguajes que alcanzarían hasta la tercera parte de la población mundial, y se estableció un colegio para continuar su trabajo. Su vida nos enseña una lección importante:

    El éxito rara vez llega a aquellos que están dispuestos solamente a caminar la primera milla.

    El Señor Jesús explicó este punto en una parábola significativa: “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:7-10).

    A principios del siglo XX, un joven fue entrevistado para un trabajo en una planta de automóviles, pero al final se le informó que no tenía la habilidad para obtenerlo. El joven observó dentro de la planta y descubrió que estaba muy sucia y los pisos llenos de escombros. Así que la siguiente mañana, arribó temprano a la fábrica y comenzó a barrer los pisos. Más tarde, cuando el jefe llegó a la compañía, y vio lo que había hecho, le dijo: “Joven, el empleo es tuyo”. Ese joven era una persona de “segunda milla”. Al paso del tiempo, llegó a ocupar lugares exitosos dentro de la corporación y también llegó a ser un héroe militar.

    Si nosotros hacemos solamente lo que se nos demanda, somos identificados por la parábola del Señor como siervos inútiles.

    Ir la segunda milla para restaurar relaciones vitales y cumplir obligaciones debería ser nuestro estilo de vida en todas las áreas, ya que el Señor Jesús dejó bien en claro que lo que hiciéramos a los demás, lo haríamos a Él: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24).

    ¿Podrá decir tu empleador que tú vas a la segunda milla con relación a tu trabajo? Si tienes dudas, propón ahora en tu corazón ser una persona de “segunda milla”.

    5 min
  • Día 61 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Gá náte uná áudienciá!

    Un hombre que era muy celoso de las cosas de Dios, comenzó a compartir el evangelio con uno de sus vecinos. El vecino solamente lo escuchaba sin responder a nada de lo que le oía decir. Inclusive, ni atención ponía a lo que el cristiano le decía, sino que al oírlo, se acordaba de uno de sus más íntimos amigos quien había sido engañado y robado de mucho dinero por este cristiano que estaba ahí compartiendo el evangelio. ¡Con cuánta razón el Señor Jesús pronunció juicios más severos contra los religiosos hipócritas que el que pronunció en contra de las rameras, los publicanos y los demás pecadores! (Mateo 23:13).

    Imagínate la insensatez de querer testificar a un soldado romano después de haber rehusado llevar su pesada carga.

    Había un rechazo abierto entre los judíos subyugados y las autoridades romanas. Inclusive, un movimiento popular fue iniciado por los zelotes, cuya meta principal era la de quitar el yugo de Roma de sobre la nación de Israel. La situación estaba tan tensa que los fariseos creyeron que podían desafiar a Jesús al hacerle una pregunta con respecto a si era lícito o no pagar impuestos al César. Si Jesús decía que sí, eso daría ocasión para que los demás judíos lo abandonaran y lo consideraran como un traidor; y si decía que no, entonces les daría ocasión a las autoridades para arrestarlo como un insurgente (Mateo 22:17-22).

    ¡Imagínate la sorpresa de la multitud cuando oyó a Jesús darles el mandamiento de ir la segunda milla! Imagina también la falta de habilidad para establecer una conversación durante la primera milla. El soldado romano habría considerado a su recluta llevando su carga como un sirviente renegado a quien legalmente se le obligaba hacerlo.

    Pero también imagínate el cambio total de actitud en el soldado romano cuando al final de la primera milla, el sirviente le hubiera dicho: “Permíteme llevar tu carga la segunda milla”; ya no se iba a considerar al sirviente judío como un recluta obligado por la ley, sino como un amigo. La conversación entre ellos iba a tornarse totalmente en una nueva base y sin duda que iba a iniciar con la pregunta: “¿Por qué haces esto?” El recluta judío iba a tener la oportunidad de compartir las enseñanzas que había aprendido de Jesús, y debido a que estas enseñanzas habían cambiado su vida, el soldado romano lo habría escuchado.

    Al caminar la primera milla, nosotros cumplimos con nuestras responsabilidades; pero al caminar la segunda milla, ganamos el derecho para testificar.

    ¿Quiénes son aquellas personas a las cuales has tratado de ganar para el Señor, pero se han mostrado desinteresadas? Este fue el caso de un joven creyente que quiso ganar a su padre para el Señor, sin embargo su padre le dijo: “Cuando tú hagas las cosas que yo te ordeno hacer, estaré más dispuesto a escuchar lo que me quieres decir acerca de lo que crees”. Caminar la segunda milla, demanda un cambio de agenda y prioridades, pero cuando servimos con la motivación de amar, Dios tiene la libertad de traer resultados sobrenaturales. ¿Qué segunda milla quiere Dios que camines en este día?

    5 min
  • Día 60 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Intercambia “cosas” por libertad!

    El amor a las posesiones materiales que abrazamos y guardamos, aun al grado de la destrucción de relaciones formadas por Dios, es la causa de muchos conflictos. Dios conoce que cuando tenemos abundancia de riquezas materiales, la tendencia a desviarnos es grande, por tanto, cuando “las cosas” se convierten en ídolos, Dios arregla circunstancias para liberarnos de su poder.

    Cuando nosotros esperamos recibir de las cosas lo que solamente Dios puede otorgar, tal como seguridad, gozo y libertad, formamos ídolos de ellas.

    Este ciclo es un modelo en nuestra vida, así como lo fue para la nación de Israel, por lo cual Dios se lamentó: “Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto” (Deuteronomio 31:20).

    Cuando comencé a ayunar por periodos prolongados, experimenté un fenómeno inusual. Entre más tiempo ayunaba, menos me interesaban las cosas de este mundo y las cosas de Dios se convirtieron en nuevas y significativas.

    Al tiempo, cuando le platiqué esto a un artista llamado Severt Andrewson, también me contó que Dios había redirigido su atención a las cosas de Él en una experiencia diferente. Por muchos años había trabajado con esmero en sus cuadros, hasta llegar a tener un buen número en su estudio. Una noche, se incendió el estudio consumiendo todas las pinturas y destruyendo toda la galería, con todo el material que tenía.

    Después del incendio, Severt recuerda que se postró en las cenizas juntamente con su esposa Ruth, y ambos le dieron gracias a Dios por Su amor, y por lo que iba a hacer en ellos en el futuro próximo. Después de esto, nosotros le propusimos ilustrar los libros de cualidades de carácter. Severt comprendió que Dios había organizado su entrenamiento pasado, así como las circunstancias que le dieron una preparación especial para la labor de ilustrar paisajes silvestres de animales e imprimirlos en los libros de carácter.

    Pablo aprendió el secreto para ganar más para Cristo: “…por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).

    Una de las formas más seguras de iniciar un conflicto familiar, es tratar de dividir una herencia. El amor al dinero y la disposición para sacrificar antiguas amistades por obtener más posesiones me ha sorprendido en muchas ocasiones que he aconsejado a familias.

    Aun aquellos testamentos que se han planificado cuidadosamente, se derriban bajo los ataques viciosos de miembros de la familia que demandan en las cortes civiles para obtener su “parte justa” de la herencia. Ciertamente aumentan sus posesiones, pero sólo las dejan a sus hijos para así continuar el mismo conflicto familiar.

    ¿Estás dispuesto a intercambiar “cosas” por la libertad? Detente en este momento y dile a Dios: “Padre celestial, rindo todas mis posesiones terrenales a ti, para así experimentar en mi vida más de tu vida y libertad”.

    6 min
  • Día 59 - Mandamiento 9 - Serie Los 49 mandamientos de Jesús (Permanecer)

    ¡Remueve las barreras!

    El mandamiento de ir la segunda milla, da con ímpetu al centro de las barreras que tendemos a edificar en contra de otras personas a quienes no queremos ayudar, ni estar asociados con ellas. Cada grupo (incluyendo las culturas, partidos políticos y religiones) tiende a emplear técnicas para protegerse a sí mismo de los “intrusos” usando imágenes con descripciones negativas. Una de las ideas más dañinas es el prejuicio racial.

    Dios identifica solamente una raza en la Biblia, la raza humana. Las divisiones modernas de las razas fueron el resultado de la teoría de la evolución.

    Nota que en toda la lista de nombres que se usan en la Palabra de Dios no se incluyen razas: “…[Cristo], con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9). En Cristo, “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

    La mujer junto al pozo de Jacob se sorprendió cuando Jesús le pidió de beber, y exclamó: “…¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí” (Juan 4:9). Los judíos son un grupo de personas porque son descendientes de Abraham, pero Pablo establece que por la fe en Jesucristo, también los creyentes gentiles se convierten en descendientes espirituales de Abraham (Gálatas 3:7).

    Las barreras raciales nos impiden entrar en las relaciones más significativas de la vida. Por ejemplo, Natanael dijo de Jesús: “…¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” (Juan 1:46). También los cristianos resistieron al recién convertido Pablo porque era un fariseo muy temido.

    El mandamiento de ir la segunda milla, nos sitúa frente a las barreras raciales las cuales nos impiden a muchos cristianos implementar activamente la voluntad de Dios en la comunidad. Muchos consideran a sus líderes gubernamentales como políticos seculares, y no los consideran como servidores de Dios.

    Cada oficial del gobierno es un “servidor de Dios para tu bien… pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios…” (Romanos 13:4-6).

    El Señor Jesús tuvo que condenar a los fariseos por su hipocresía, aunque no edificó una barrera en contra de todos ellos; al contrario, recibió a un fariseo llamado Nicodemo, y gracias a su conversación ahora nosotros entendemos la maravillosa verdad del nuevo nacimiento (Juan 3).

    Sin duda los discípulos se estremecieron cuando Jesús les dijo que fueran y ayudaran a un soldado romano con su pesada carga. ¿Tenemos también nosotros la misma reacción cuando oímos de los grupos políticos, católicos, protestantes, liberales, ateos, musulmanes, budistas, comunistas, fundamentalistas, etc.? Derribemos toda barrera para que podamos cumplir la majestuosa ley del amor (Santiago 2:8).

    6 min

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Permanecer es un podcast con un mensaje de ánimo, esperanza y guía para el diario vivir fundamentado en la siempre fiel palabra de Dios. En estos tiempos donde el caos se desata tanto en nuestro…