Perú sigue sumido en una convulsión social y política que no parece tener salida. Las protestas se mantienen después de casi dos meses desde el autogolpe fallido de Pedro Castillo y las decenas de muertos por la represión policial. La sensación en las calles es de que la situación se ha vuelto insostenible.
Perú sigue sumido en una convulsión social y política que no parece tener salida. Las protestas se mantienen después de casi dos meses desde el autogolpe fallido de Pedro Castillo y las decenas de muertos por la represión policial. La sensación en las calles es de que la situación se ha vuelto insostenible.