En la escuela de arte, a Phil Hansen empezó a tener un temblor rebelde en la mano que le impedía crear los dibujos puntillistas que amaba. Hansen estaba devastado, a la deriva sin un sentido de propósito. Hasta que un neurólogo le hizo una simple sugerencia: aceptar esta limitación... y trascenderla. Translated by Sebastian Betti Reviewed by Ciro Gomez
En la escuela de arte, a Phil Hansen empezó a tener un temblor rebelde en la mano que le impedía crear los dibujos puntillistas que amaba. Hansen estaba devastado, a la deriva sin un sentido de propósito. Hasta que un neurólogo le hizo una simple sugerencia: aceptar esta limitación... y trascenderla. Translated by Sebastian Betti Reviewed by Ciro Gomez